‘La fiesta de la despedida’: El largo adios

Esta cinta israelí – fechada en 2014, de 95 minutos de metraje, coescrita y codirigida por un hombre, Tal Granit y una mujer, Sharon Maymon, fotografiada por Tobias Hochstein y cuya música está firmada por Avi Belleli – ganó el Premio del Público en Venecia y la Espiga de Oro en Valladolid, junto al de Mejor Actriz, exaequo, para dos de sus magníficas protagonistas, Aliza Rozen y Levana Finkelstein.

Su historia nos remite a un grupo de ancianos que viven en una residencia de Jerusalén. Uno de ellos, inventor y muy creativo, diseña una máquina de eutanasia de máxima seguridad y mínimas implicaciones penales. Esto les  provocará, a él y a sus amistades más cercanas, más de un quebradero de cabeza ante las peticiones de ayuda de enfermos terminales y sus consecuencias, dilemas éticos incluidos.

Tratar este tema, aún tabú, y más en una sociedad tan religiosa, en clave de un drama lleno de humor y una comedia que no rehúye el drama, no es nada fácil. Y esta película lo consigue. Desdramatizar – sin ser insensible o distante, sin eludir la emotividad, pero sin caer en el sentimentalismo – el último suspiro voluntario de personas desahuciadas es todo un acierto. Revelar la vejez en sus cuerpos reales, en su fuerza, en su deterioro, en sus limitaciones, en su sensualidad, y en sus deseos, incluso los ‘prohibidos’, sin paternalismos, ni condescendencias, es otro logro.

Lo es también articular un relato coral con un dibujo y un mimo por los personajes notable, estupendos los de las mujeres. sostenido por un@s intérpretes de talento. Con una energía irresistible. Un canto al amor y al disfrute de la existencia, con el final como telón de fondo. Una apuesta por la calidad de vida y por su conclusión, libre y dignamente elegida.

¿Que podrían haber sido más radicales y menos amables en sus planteamientos?. Seguro que sí, pero no eran ni su objetivo, ni su tono. Quien esto suscribe, está claro, les recomienda verla. Aunque también cree que, salvo alguna excepción, su primera parte es superior y le molesta que el único personaje negativo y más antipático sea el que es. Ya lo averiguarán…

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5 Respuestas a “‘La fiesta de la despedida’: El largo adios

  1. Luis Casal Pereyra

    Hola Carmen,supongo mejor esa rodilla,al menos eso espero.De la película poco más de lo que tú escribes;nos gustó mucho.Tratar el tema que trata,con la dignidad que lo hace que hasta es capaz de hacerte esbozar o una sonrisa o incluso reír no tiene precio.El casting y el reparto coral es magnífico , muy interesante la residencia y el cementerio y más que curioso que el tema se sitúe en un país (tópicos aparte),ultrareligioso.
    Por cierto te dejo un enlace que estoy siguiendo en “El País” con unos cortos interesantísimos.
    http://elpais.com/tag/notodofilmfest/a/
    Un abrazo Carmen

  2. Efectivamente, Luis. Tu olfato cinéfilo, tan lúcido, siempre dando en el clavo. Valiente y digna película. Divertida, además. Me alegra que la hayáis disfrutado. La rodilla, mejor, pero aún duele y protesta. Mil gracias por tu interés, por tus comentarios y por el enlace. Un abrazo y nos vemos el miércoles, 6 de mayo, en la tertulia.

  3. Francisco Retamar Parra

    Entré a verla por intuición, no tenía referencia alguna, y acerté. Aunque creí leer en la cartelería que era una producción británica, debí de equivocarme pues en los títulos de crédito aparecía de producción israelita. Es una comedia muy humana con un tema dramático de fondo: la compleja polémica ideológica y legal de la eutanasia. Es una película coral, en el sentido de que los protagonistas son un conjunto de ancianos/as que comparten residencia una vez jubilados. La sensibilidad con que está tratado el difícil tema, la humanidad de las relaciones entre los miembros del grupo, el humor sencillo y ocurrente, etc., conmueven al espectador durante toda la película. Los actores están geniales en conjunto, y algunos como la esposa del “ingeniero/mecánico”, éste y el veterinario, rozan la excelencia interpretativa. Creo que se podría adaptar el guión para obra teatral con bastante facilidad (caso de que no procediera de una previa, lo cual desconozco). No obstante todo lo escrito, la película prescinde intencionadamente del contexto conflictivo de la realidad israelita: un régimen político-religioso (estado teológico constitucional) dominado por el fanatismo judío, el militarismo, un sistema de “apartheid” basado en el odio, el desprecio y la segregación étnica de los ciudadanos israelitas de origen árabe/palestino; y la represión de los palestinos, víctimas de un genocidio prolongado durante sesenta años, padeciendo una extrema violencia en los territorios palestinos ocupados por Israel y separados por inmensos muros de la vergüenza: “Régimen Nazi-Judío” según expresión del conocido intelectual y filólogo estadounidense Noam Chomsky.

  4. Poco más hay que añadir a tu muy documentado comentario. Saludos.

  5. Francisco Retamar Parra

    Gracias Carmen. Con tu permiso desearía rectificar dos expresiones erróneas en mi comentario de fecha 28-04-2015. Son:
    1. “Estado teocrático” (en vez de “estado teológico”).
    2. “Régimen Judeo-nazi” (en vez de “Régimen Nazi-Judío”).
    Un cordial saludo.

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