Corazón silencioso: Cuenta atrás

Para Rompe Suelas, Toro de la Vega 2015, cuya cuenta atrás está a punto de acabar. Cuya cuenta atrás culminará en pocas horas, con un linchamiento atroz y salvaje, subvencionado con nuestros impuestos y consentido por el Gobierno y por la clase política.  Contigo, amigo. Con la hermosa gente animalista, que te acompañará en tu camino hacia el infierno. Contra la obscena barbarie que nos envilece como país.

 

El prestigioso cineasta danés Bille August, cosecha del 48, tiene en su haber dos Palmas de Oro en Cannes con ‘Pelle el conquistador’,  en 1987 y con ‘Las mejores intenciones’, cinco años después, en 1992. Posteriormente, tuvo un bache creativo pese a sus repartos internacionales con títulos, aunque separados en el tiempo, como ‘Smila: Misterio en la nieve’, ‘La casa de los espíritus’ o ‘Tren de noche a Lisboa’. Ahora, parece volver por sus fueros con esta su última propuesta fílmica que nos ocupa.

Vuelve por sus fueros, en el saldo positivo, construyendo un drama nórdico muy sólido, con ciertas reminiscencias teatrales, pero elegantemente filmado. Fechado en 2014. Escrito por Christian Torpe, fotografiado por Dirk Brüel y cuya banda sonora está a cargo de Annette Focks. Su metraje es de 97 minutos. La historia remite al fin de semana en el que tres generaciones de una familia recrean anticipadamente la navidad como despedida de la esposa, amiga, madre y abuela, una mujer fuerte y consecuente que, víctima de una enfermedad degenerativa, decide iniciar una inapelable cuenta atrás, con la complicidad de su marido, médico.

Bien dibujados los personajes en esta película tan coral e inteligentemente obviados clichés y lugares comunes. Esos clichés y lugares comunes, que hemos visto tantas veces en cintas en las que se reúnen grupos humanos unidos o desunidos por vínculos de sangre. En este sentido, sí es una narración muy adulta, de fondo y de forma. De temática – un tema tan tabú… – y de tratamiento.

Situaciones e interrelaciones. Conflictos, acuerdos y desacuerdos entre dos mujeres especialmente. Entre dos hermanas tan antagónicas como secretamente afines en sus fortalezas y debilidades. En sus miradas sobre una decisión irreversible que, aunque pretendan respetar, no comprenden, ni aceptan.

Dos hermanas que generan un magnífico tour de force interpretativo entre la excelente Paprika Steen – premiada en San Sebastián el año pasado por esta composición y presidenta del Jurado Oficial en esta edición – y la revelación de Danica Curcic, como la frágil e inestable Sanne. Pero no menos que Ghita Norby en un rol, el materno, tan complejo y complicado. Así como la sorpresa de Pilou Asbaek, un referente de la serie de culto ‘Borgen’.

Sin ser redonda, pues la complica y la alarga innecesariamente a veces y, desde luego, no es todo lo cruda y catártica que debiera, que el tema pide a gritos… Catártica, no efectista. Sin ser redonda, una cinta más que digna que debe ser vista.

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