Rancia. Tosca. Aburrida. Por momentos, groseramente machista. Con un pésimo guión. Falta de ritmo. Mal realizada. Homenajeando a lo más casposo, facha y sexista de nuestras esencias patrias. Haciendo un penoso tributo a uno de los más grandes de la profesión. Ejerciendo, parodiando de nuevo, la grasia andalusa.
Esos números musicales. Ese discurso presidencial. Ese conductor tan desaprovechado y copiándose a sí mismo. Esos-as intérpretes internacionales a los-as que nunca premian, que apenas si entienden de lo que se está hablando, pero que tienen – y dan…- un caché. Esas doce candidaturas, que se quedaron en dos premios menores. Esos galardones, una vez más, y no se cuestiona su justicia, abrumadoramente masculinos de autoría, protagonismo, fondo y forma.
Pongamos que se habla de la Gala…