Archivo diario: agosto 13, 2016

‘Regreso a casa’: Lo personal es político

Escribiendo estas líneas ahora mismo, quien esto firma acaba de enterarse, vía twitter, de la coincidencia del título de esta crítica con un artículo de Sara Mateos para eldiario.es, publicado hace ahora un año. Corresponde a una lúcida y certera frase, que se convirtió en una reivindicación del Movimiento, de la feminista Carol Hanisch en uno de sus escritos de 1969. Aún con un tema radicalmente distinto, sirve muy bien para reseñar este relato.

Una narración de 111 minutos de metraje, que está fechada en 2014. La dirige el prestigioso cineasta chino Zhang Yimou , cosecha del 51, con títulos como’Sorgo rojo’, ‘Vivir’, o ‘La linterna roja’, en su haber. Su eficiente guión lo firma Zhou Jingzhi, sobre la novela de Yan Geling. Su espléndida fotografía se debe a Zhao Xiaoding y su bella partitura a Chen Qijang.

Sigue a una pareja de profesores, con una hija, cuyas vidas pagan un enorme precio por el encarcelamiento del marido y progenitor durante la Revolución Cultural. Luego de un intento de fuga y a su vuelta, décadas después, la mujer – aquejada de una amnesia psicológica y selectiva – no le reconocerá, ni le aceptará en su hogar. Así que el regreso a casa no dejará de ser más que irónico.

Yimou sigue analizando la historia de su país desde diferentes épocas y perspectivas. En este caso, su enfoque de un feroz totalitarismo, con ideales asumibles y prácticas detestables, afecta sobre todo a la esfera privada de los tres protagonistas principales.

Pero también lo retrata en escenas épicas y sobrecogedoras, magistralmente filmadas. Así, el ya mencionado intento de fuga, las de las distintas esperas en la estación o, a un nivel más cotidiano, el ensayo del baile de la niña en una escuela en la que es injustamente marcada por ser hija de un “traidor”.

Ha sido muy valiente al darle un tono tan triste, poético y sentimental a la relación de estos cónyuges en permanente desencuentro, tan delicado y conmovedor. O las duras aristas de los vínculos madre-hija y la complicidad inesperada entre la joven y su padre. E igualmente lúcido para mostrar, a través de ellas, las miserias morales, inducidas más que voluntarias y conscientes, y los abusos de poder. Y los ardides de una memoria tan selectiva, como empecinada. Memoria subjetiva, Memoria Histórica. Lo personal es político.

Ya se ha mencionado su impecable factura. Su puesta en escena tan grandiosa como sutil y, pese a desarrollarse casi todo el metraje en espacios pequeños, nunca estática, ni teatral. Sus tonalidades grises y plomizas, acordes con los tiempos oscuros que narra. Su reparto… ¡¡¡qué trío de ases!!!. La chica Zhang Huiwen, tan confusa y torturada. Mención especial para la exquisita y admirable Gong Li, una mujer tan fuerte, íntegra y leal. Y para el excelente Chen Daoming, encarnando a uno de los más nobles y dignos personajes masculinos vistos en los últimos tiempos.

Hermosa, lírica, valiente, honesta, valiosa y emocionante. Bajo ningún concepto deberían perdérsela.