Archivo diario: abril 13, 2017

In memoriam: Querido Luis…

Me parece imposible, querido Luis, Luis Casal Pereyra, que ya no nos vayas a acompañar más en las sesiones de nuestra tertulia de cine ‘La Palabra y la Imagen’. Me parece imposible, querido Luis, que nos hayas dejado poco más de dos meses después de esa velada de febrero, en la que te manifestaste, como siempre, lleno de vitalidad, energía, lucidez, intensidad, calidez, humor y amor por el cine.

Me parece imposible, querido Luis, haber perdido a un amigo y a un tertuliano imprescindible, desde la primera temporada, cuyas intervenciones eran siempre tan brillantes y atinadas, con esas notas que tomabas y llevabas en los bolsillos de tus pantalones, para comentarlas, de las películas a debatir. Me parece imposible, querido Luis, que te hayamos perdido para siempre. Me parece una broma macabra, injusta y cruel del destino.

Me parece imposible, querido Luis, no volver a leer tus comentarios en este blog. Me parece imposible, querido Luis, no volver a disfrutar de tu presencia y de tu bondad, tan inteligente y tan cariñosa. Me parece imposible, querido Luis, que no te vuelvas a sentar a mi lado. Me parece imposible, querido Luis, que no volvamos a encontrarnos más tampoco en otras actividades culturales, como en el ciclo ‘Una mirada documental’, tan bien coordinado por Miguel Olid Suero.

Me parece imposible, querido Luis, no volver a oír tu palabra, ni tu risa. Me parece imposible, querido Luis, no seguir aprendiendo con tu sabia y particular mirada sobre tu cine tan amado. Me parece imposible, querido Luis, “la ridícula idea de no volver a verte”, en palabras de Rosa Montero.

Mierda, Luis, de esa maldita enfermedad maldita que se lleva siempre, y antes de tiempo, a l@s mejores. Como escribió Miguel Hernández, “no perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra, ni a la nada”

Todo mi cariño y mi fuerza a la queridísima Dolores Mesa Velasco, nuestra Lola y al resto de sus familiares y amig@s. Gracias por tu vida y por cuanto nos diste. Gracias por tus enormes bondad y generosidad. Gracias por tu cariño y entrega, desde la primera temporada, a la tertulia, a tu tertulia del alma.

Siempre estarás en nuestro recuerdo y en nuestros corazones.  Nada, nada, nada será ya lo mismo sin ti.

Anuncios

‘La idea de un lago’: La memoria del agua

‘La idea de un lago’- escrita y dirigida por la argentina, crecida en Suiza, Milagros Mumenthaler,  cosecha del 77 – es una adaptación heterodoxa de la, también muy sui géneris, obra autobiográfica compuesta por poemas y fotografías, ‘Pozo de aire’, de su compatriota Guadalupe Gaona.

Ambas mujeres tienen en común el haber sufrido  las dramáticas consecuencias de la feroz dictadura de Videla en sus vidas. En la de la realizadora, porque sus progenitores emigraron al país helvético cuando contaba con tan solo tres meses, y no volvió hasta los 17 años. Y en la de la autora, porque su padre fue uno de los desaparecidos, en marzo del 76.

Y a ese padre forzadamente ausente evoca la protagonista, que apenas si tiene alguna constancia gráfica con él siendo muy niña, en la casa veraniega junto al lago del título. Ella es una fotógrafa embarazada – separada de su pareja con quien piensa, no obstante, compartir la responsabilidad del bebé – que está escribiendo un libro sobre sus experiencias nada al uso. Tan lírico como visual.

Dicho trabajo de investigación la conduce a ese espacio mítico infantil, a bucear en sus recuerdos y a tomar algunas decisiones, que conciernen también a su madre y a su hermano. Que conciernen a lo que la cineasta ha descrito en algunas entrevistas como el derecho civil a la memoria y la forma de representación de lo íntimo.

Y así lo hace, y así lo filma Mumenthaler, desde la privacidad de la reconstrucción de una existencia que un sangriento régimen político pudo devastar, pero al que la fuerza y la ternura de una madre – la otra gran protagonista en la sombra, que seguía considerándose casada – impidió el secuestro de la infancia de su hija y de su hijo.

Estamos, pues, ante una producción argentina de 82 minutos de metraje, muy bien fotografiada por Gabriel Sandru, y con un reparto excelente en el que destacamos a su personaje central, Carla Crespo quien, por cierto, tampoco llegó a conocer a su padre, otro desaparecido.

Estamos, pues, ante una mirada de mujer valiosa, delicada, sutil, poética y singular de fondo y forma. Nada militante, pero sí comprometida con un pasado familiar e histórico. Estamos ante una de las películas que debatiremos en la próxima sesión de nuestra tertulia del miércoles, 10 de mayo. Estamos ante una experiencia cinematográfica que debe ser vista y sentida. HÁGANLO. LO ANTES POSIBLE. Que ya sabemos lo que maltrata la cartelera sevillana a este otro cine…