‘American pastoral’: Menos no es más

Quien esto firma se ha leído las 511 páginas de la novela ‘Pastoral americana’ de Philip Roth, cosecha del 33, y primera entrega de la Trilogía estadounidense que completaron ‘Me casé con un comunista’ y ‘La mancha humana’. Publicada en 1997, fue galardonada con el Premio Pulitzer y la National Medal of Arts y está considerada su obra magna. Este hecho no es, en absoluto, condición sine qua non para hacer la crítica de esta película basada en ella, porque, como es sabido, son dos lenguajes muy diferentes el literario y el cinematográfico. Pero proporciona una cierta visión de conjunto.

Primera incursión del actor Ewan McGregor, cosecha del 71, tras la cámara. 126 minutos de metraje y un título absurdamente no traducido. Su guión es de John Romano. Su fotografía, que enfatiza la oscuridad de lo narrado, se debe a Martin Ruhe y su buena partitura al excelente Alexander Desplat.

El reparto es atractivo, pero no está a la altura de las expectativas creadas. En efecto, tanto el propio Ewan McGregor como Jennifer Connelly se muestran envarados y hasta inexpresivos, sin matices, ni registros. Se salvan el empaque de David Strathairn, la fuerza de Dakota Fanning y, sobre tod@s, el talento de Hannah Nordberg, que interpreta a esta última de niña.

¿Por qué menos no es más…? Porque la historia de un deportista y hombre de negocios impecable y triunfador, casado con una reina de belleza y padres de una niña frágil y extremadamente sensible cuyo confortable universo se desmorona con las turbulencias de los 60, merecía un tratamiento mucho más complejo. Porque no se limita, como el realizador lo elige, a ser un drama familiar con un trasfondo político…

Sino que, por el contrario, el relato original hace un retrato demoledor del fin del sueño americano. Sino que, por el contrario, da cuenta del estado de la nación ejemplificado en un grupo humano unido por lazos de sangre, pero lo trasciende. Sino que, por el contrario, registra el fin de la inocencia colectiva de un país sacudido por los disturbios raciales, por la guerra de Vietnam, por las luchas de clase…

Sino que, por el contrario, desvela la radicalización ideológica, hasta sus últimas y más trágicas consecuencias, de una criatura empática intolerante con las injusticias. Sino que, por el contrario, destaca el doloroso desconcierto de un progenitor, de una generación liberal y asentada en sus raíces,  que creía vivir en el mejor de los mundos posibles. Y así podríamos seguir…

No obstante, deberían verla.

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