‘Las distancias’: Las (sin)razones de mis amigos

El productor, guionista y director Gerardo Herrero, cosecha del 53, filmó ‘Las razones de mis amigos’ en el año 2000, sobre la novela de Belén Gopegui ‘La conquista del aire’, con guión de Ángeles González Sinde. En ella, un grupo de amig@s,  que se conoce desde la universidad y quedan a comer al menos una vez al mes, entra en crisis por un préstamo que uno de ellos les pide y no les devuelve.

La guionista y realizadora Elena Trapé, cosecha del 76, afronta también aquí, aunque haya diferencias de fondo y forma entre ambas, una historia de amistad quebradiza en la que el dinero tiene mucho que ver. En este caso, no concretada en un préstamo, pero sí en el enfoque del desempleo que algunos personajes sufren. Otra coincidencia entre ambas es la generacional, pues retratan sin complacencia alguna a l@s treintañer@s y a sus circunstancias.

Estructurada en tres días de un fin de semana en el que dos hombres y dos mujeres van a visitar al amigo que vive en Berlín para darle una sorpresa por su cumpleaños y… ni la recepción de éste, ni sus reacciones, son las esperadas. Lo que provoca un efecto dominó en el grupo, que pone a prueba sus vínculos afectivos.

Trapé sabe radiografiar muy bien a este grupo humano, de la misma franja de edad, en el que la mayoría afronta el paro y una vida en precario estando sobradamente preparad@s. En el que sus expectativas se dan de bruces con una áspera realidad y tal hecho se proyecta sobre sus relaciones personales. A los que la Universidad unió y las distancias, y un presente más que incierto, han separado irreversiblemente pese a sí mism@s. En el que las mujeres y los hombres no se sitúan de la misma manera, pese a la fachada igualitaria.

Todo ello les y nos será mostrado en ese viaje que les resultará tan demoledor como desconcertante. Un viaje en el que aflorarán todas sus contradicciones y sus secretos mejor guardados junto a sus personalidades, muy bien dibujadas, en las que también se aplica la ley del más fuerte, pues el más cáustico y duro es el único que parece tener su existencia resuelta. La economía y los afectos van muy de la mano en nuestra sociedad capitalista… y esto también estaba en el texto de Belén Gopegui y en la película de Gerardo Herrero ya citados.

Una mirada de mujer nada convencional, tan dura como desesperanzada, tan aguda como incisiva, tan lúcida e inteligente como triste, que se concreta en 100 minutos de metraje, en un excelente guión que firma la propia directora junto a Miguel Ibáñez Monroy y Josan Hatero, que tiene una fotografía llena de matices de Julián Elizalde, una sugerente puesta en escena y un reparto en estado de gracia en el que sobresale una espléndida Alexandra Jiménez que, se escribe desde ya, será, si hay justicia,  una de las candidatas al Goya a la Mejor Actriz.

Mejor Película, Dirección y Actriz en el Festival de Málaga, es también una de las elegidas para debatir el miércoles, 3 de octubre, en la inauguración de la séptima temporada de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. NO DEJEN DE VERLA Y HÁGANLO CUANTO ANTES. Es un consejo.

 

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