Archivo diario: noviembre 14, 2020

SEFF 2020. Revoluciones Permanentes, ‘Um fio de Baba Escarlate’: Un beso antes de morir

El giallo “es un género italiano de literatura y cine… un estilo particular de películas de suspense y terror, de misterio y asesinatos, que combina la atmósfera del thriller con el terror y el erotismo… también a un subgénero de ficción criminal y misterio independiente del país de origen… la palabra giallo significa amarillo en italiano y proviene de una serie de novelas de misterio con portadas de ese color, que fueron populares en la Italia postfascista”. Fuente: Wikipedia.

Sus películas más representativas alcanzaron la máxima popularidad a mediados de los 60 y en la década de los 70. Sus directores de cabecera fueron sobre todo Mario Bava, Darío Argento, Umberto Lenzi o Lucio Fulci entre otros muchos y tantos títulos que sería demasiado largo enumerar aquí. Aunque algunas de sus señas de identidad narrativas y estéticas son reconocibles en propuestas de cineastas tan prestigiosos y clásicos como Michael Powell o Alfred Hitchcock.

Esta que nos ocupa es la segunda de la filmografía del portugués Carlos Conçeicäo, cosecha del 79, quien también escribe su guion. Se trata de una producción lusa de 60 minutos de metraje, cuya excelente fotografía firma Vasco Viana y su banda sonora tan ad hoc y que se hace notar solo cuando debe, Hugo Leitäo. Entre su solvente reparto, destacar a Matthieu Charneau, Joana Ribeiro y las estupendas Leonor Silveira y Teresa Madruga, aquí en papeles secundarios.

Sigue a un joven asesino en serie de mujeres, que perpetra sus crímenes estrangulándolas con una cuerda cortante mientras hace el amor con ellas. Aunque es afortunado y permanece impune. Hasta que una joven suicida le pide un último beso, pues cae justo al lado suyo mientras lleva en el maletero del coche el cadáver de su se supone última víctima. Esta escena, fotografiada y difundida masivamente por redes, se hace viral y le reporta una popularidad inmediata. Pero también le traerá problemas…

Hay que hacer constar que la película es muda. Que literalmente no hay diálogo alguno. Solo sonido ambiente y la partitura citada en la ficha técnica, que se hace oír muy episódicamente.

Hay que hacer constar que esta firmante, feminista como es, está muy lejos de los postulados de este género que estiliza y representa estéticamente la violencia contra las mujeres, cosificando a las víctimas como objetos, raramente sujetos, de deseo y de agresiones de toda índole.

Aunque tiene que reconocer que este filme, conteniendo algunos de tales presupuestos, está recorrido por la ironía y por la comedia negra, dentro del terror. En clave, además, casi onírica y surrealista del puro, y voluntario, sinsentido, y hasta de una comicidad llena de guiños, de algunas de sus situaciones. Un giallo postmoderno, como ha sido descrito, que subvierte de hecho, implícitamente, las referentes citadas. Aún así, la delgada línea roja está ahí.

Escrito queda. Es una curiosidad, una obra de autor muy personal, eso desde luego.