‘Más allá de las palabras’: El extranjero

La cineasta polaca, residente en los Países Bajos, Urszula Antoniak, cosecha del 68, fascinó a quien esto firma con su magnética ópera prima ‘Nada personal’ (‘Nothing Personal’, 2009), coproducción entre Holanda e Irlanda, exhibida en la Sección Oficial de ese año en el Festival de Cine Europeo de Sevilla donde fue premiada con el Giraldillo de Plata y el Premio Asecan de la Crítica Andaluza, consiguiendo además 6 premios en Locarno y cuatro del cine holandés. Aquí el enlace a su crítica de entonces:

https://sevillacinefila.com/2010/07/10/nothing-personal-sin-techo-ni-ley/

Tras ese deslumbramiento inicial, llegó la decepción con ‘Code Blue’ (2011) también exhibida en el SEFF, donde logró el Premio a la Mejor Actriz ex aqueo para su excelente protagonista Bien de Moor. Una decepción concretada en su enfoque de una historia sugerente y llena de posibilidades, muy bien aprovechadas a nivel estético y visual, pero con el lastre de una narrativa tan vacía de contenido como pretenciosa.

Algo parecido le ha ocurrido con esta que nos ocupa – coproducción entre Holanda, Polonia y Francia, fechada en 2017, penúltima de su filmografía, que se estrena ahora con tres años de retraso. Su guión lo escribe también la propia directora, la espléndida fotografía en blanco y negro la firma Lennert Hillege y en su banda sonora suenan temas clásicos con el piano como protagonista – cuya historia sigue a un joven y exitoso abogado polaco residente en Berlín desde hace bastante tiempo tras la muerte de su madre y que se considera alemán a todos los efectos, tanto que incluso cuando su jefe y mejor amigo le pide que represente a un poeta africano en su derecho a la residencia se niega a hacerlo. Pero la visita inesperada de un completo extraño que dice ser su padre, y que él daba por muerto, lo confrontará con sus raíces y cuestionará sus convicciones en tal sentido.

De factura impecable, elegante y muy cuidada, visualmente hermosa y dotada de una atmósfera muy sugerente, podría haberse convertido en un documento singular de las señas de identidad de un hombre, profesional de un bufete de élite, que daba por incuestionable su ciudadanía frente a la gente marginada por su color o procedencia. Así como a la paradoja de su estatus como huérfano enfrentándose al padre tanto tiempo ausente, en un fin de semana en el que intimar, conocerse y reconocerse.

Tales posibilidades del relato son frustradas, al entender de esta firmante, por un tratamiento ampuloso, impostado, pretencioso, disperso y carente de cualquier emoción o reflexión genuinas. Está recorrido por la afectación que se impone a todo lo demás y que consigue que sus potenciales cargas críticas y de profundidad al unir filiación y ciudadanía, ergo extranjería o inmigración, lo personal y lo político, se diluyan y pierdan todo su sentido. Rozando el patetismo en algunas escenas como en la visita del protagonista al ghetto negro de la ciudad. Resulta chocante asímismo el tratamiento de las mujeres vistas desde la inanidad, la irrelevancia y la objetalización en la visita de ambos hombres a un club de striptease…

Una pena.

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