‘Las cosas que decimos, las cosas que hacemos’: Deseando, y temiendo, amar…

Esta es una de esas películas que, desde la opinión de esta firmante, sólo puede hacer el cine francés. que es francesa hasta el tuétano. Esta es una de esas películas tan universales como localizadas en una cinematografía concreta, en la mejor de las producidas en el país, deudora – siendo, al tiempo, tan personal – de las filmografías de Eric Rohmer, Philippe Garrel y, si me apuran, hasta de las de François Truffaut y de Woody Allen.

Esta es una de esas películas que el cine español no realizaria nunca: no entra en sus idiosincrasias como nación, ni como industria. Con la excepción quizás de Jonás Trueba, aunque haya que darle tiempo…

Esta es una de esas raras películas que se degustan con la inteligencia y con los sentidos. Que se disfrutan plena e integralmente sin culpabilidad. Que es al tiempo leve y profunda, divertida e incisiva, sutil y elegante, compleja y luminosa, vitalista y tocada por una pátina melancólica. Está habitada por el encanto, la seducción y la lucidez. Brillantemente dialogada, todos sus personajes tienen una teoría para las relaciones que mantienen y reflexionan sobre sus deseos y afectos, encuentros y desencuentros, de una forma irresistible – se coincida o no con ell@s – tanto en sus convicciones como en sus engaños o autoengaños.

Partiendo de la historia de una joven embarazada que debe recibir sola en su casa de la maravillosa campiña francesa al primo de su pareja, ausente por motivos laborales. Que para conocerse y llenar su tiempo juntos deciden contarse sus respectivas vidas sentimentales, que son narradas en off y mostradas, lo que les acerca y… Partiendo de este relato, que contiene tantos otros y tantos protagonistas corales, aunque ella y él sean los hilos conductores, retrata, sin juzgar, todas las variaciones amorosas posibles en hombres y mujeres en la plenitud de sus vidas que están deseando, y temiendo, amar y ser amad@s.

Tan romántica como desmitificadora, tan sugerente como analítica, tiene un ritmo envolvente que te atrapa – aliado a una puesta en escena hermosa, pródiga en planos secuencia, con un bellísimo paisaje e inmortales temas clásicos de Chopin, Debussy o Satie sonando en ella – mientras las voluntades individuales y colectivas, mientras todos esos romances, tienen mucho que ver con el azar. Un destino caprichoso que determina elecciones que a veces no son sino exclusiones por el hecho de encuentros demasiado tempranos o demasiado tardíos en un carrusel nunca cerrado. Salvo para una de las mujeres. Tendrán que averiguar cual.

Fechada en 2020, con 122 minutos de metraje. La filma y la escribe el actor, guionista y cineasta Emmanuel Mouret, cosecha del 70, entre cuyos créditos están dramas románticos diferentes como ‘Un autre vie’ ((2013), ‘Caprice’ (2015) o ‘Lady J’ (2018) que esta firmante no ha visto e ignora si se han estrenado o no aquí. Su excelente fotografía la firma Laurent Desmet. En su reparto, impecable y en estado de gracia, destacan Camélia Jordana, Niels Schneider, Vincent Macaigne y Émilie Dequenne, la ‘Rosetta’ de los hermanos Dardenne.

Ya están tardando en verla…

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