‘En cartelera’: Femenino plural

De entre la nueva oferta de películas de la cartelera de este primer viernes de agosto – y sin contar con las que se nos quedan lamentablemente inéditas semana tras semana… – destacamos tres y todas pueden verse en sus versiones originales subtituladas. En ellas, tres realizadores enfocan sus miradas cinematográficas sobre mujeres de todas las edades y circunstancias. A saber, las comentaremos por este orden, una estadounidense, una francesa y una brasileña.

La primera es ‘Blackwood’, de Rodrigo Cortés – el salmantino afincado en Estados Unidos, que tiene en su haber títulos como ‘Enterrado’ (2010) y ‘Luces rojas'(2012) – en la que se narra, adaptando la novela de Lois Duncan, cómo cinco adolescentes conflictivas se ven obligadas a seguir un programa experimental, en el internado del mismo título, impartido por una misteriosa mujer. Allí descubrirán en sí mismas poderes ocultos e inquietantes y la verdadera razón de su estancia en ese lugar. Uma Thurman encabeza su reparto. Muy buenas referencias en general, con algunas excepciones, y no hay que perdérsela.

La segunda es ‘Dos mujeres’, de Martin Provost. Sobre una comadrona preocupada por el posible cierre del centro de salud en el que trabaja, a la que se le añade el conflicto del regreso de la antigua amante de su difunto padre. Protagonizan dos Catherines, Deneuve y Frot, y ha cosechado división de opiniones predominando las positivas. Hay que verla.

Y la tercera es ‘Siempre juntos’, de Gustavo Pizzi. Su historia sigue la vida cotidiana y familiar de una mujer con cuatro hijos que, además, debe acoger en su casa a sus hermana y sobrino, victimas de la violencia machista. Premios Mejor Película Iberoamericana y Feroz de la Crítica en el Festival de Málaga, sus referencias son inmejorables y su visión obligada.

‘Llenos de vida’: Plaza pública

La profusión de miradas cinematográficas de mujeres en verano es – quien esto firma ya lo ha señalado varias veces… – un arma de doble filo. Por una parte, tenemos ocasión de ver sus propuestas y por otra, es temporada baja y las mantienen muy poco tiempo en cartelera o en pocas sesiones a horarios difíciles. Esto le ha ocurrido a la película que nos ocupa, que va a estar solo una semana en exhibición, pese a sus valores que ahora se destacarán.

Producción francesa de 98 minutos de metraje. La dirige la actriz – es una de las protagonistas de esta película coral – guionista – firma su escritura, junto a su ex compañero y colega Jean-Pierre Bacri – cantante – algunas de las muy estimulantes composiciones musicales que suenan en la banda sonora son suyas – y realizadora – de origen judío tunecino, cosecha del 64, con una filmografía muy a tener en cuenta en la que destacar títulos como ‘El gusto de los otros’ (2000) o ‘Como una imagen’ (2004), muy premiados ambos- Agnès Jaoui. Y la fotografía muy bien Yves Angelo.

Su título original es Plaza pública y a fe que le encaja como un guante. Literal y metafóricamente. Remite a un grupo de personas que se reúnen en torno a una fiesta de inauguración de una mansión rural a pocos kms de París.

La anfitriona es la dueña de la casa y productora de un programa de televisión otrora estrella y ahora en decadencia, que presenta su ex cuñado, otrora estrella y ahora en decadencia, quien espera a su joven amante. Su hermana, y ex esposa del último, es una mujer solidaria que pretende incluir en el espacio contenidos éticos y la entrevista a una mujer afgana. La hija de ambos, escritora, ha publicado una novela autobiográfica en la que salda algunas cuentas familiares y…

… Y además están un rapero emergente y su corte, el chófer del presentador, el ayudante de la citada profesional que les ha reunido allí, personal del servicio, entre l@s cuales una camarera con pasión por selfies y famos@s y los desesperados vecinos, los verdaderamente rurales, que sufren el ruido y la invasión de esta celebración multitudinaria hasta llegar a un punto límite.

Con estos mimbres, Agnes Jaoui hace una demoledora radiografía, tan feroz como irresistiblemente divertida, de una fauna que prolifera en determinados estamentos sociales. De una fauna que ella conoce muy bien. De una fauna egocéntrica, narcisista, machista, paternalista, clasista y condescendiente. De una fauna con egos extremadamente vulnerables y susceptibles, pero brutalmente carentes de empatía.

De una fauna a la que va conduciendo a inesperadas conclusiones, a inesperados encuentros y desencuentros, a inesperadas caídas y resurrecciones, a inesperadas decepciones y a inesperadas afinidades. Todo ello con la vanidad, las ideas de izquierdas superadas por la praxis cínica del éxito o el poder, con las servidumbres del paso del tiempo, con… Con la complicidad de un reparto en estado de gracia, sobre todo en lo que se refiere a los ya citados Jaoui y Bacri y a Léa Drucker, en un registro radicalmente distinto al de su personaje en ‘Custodia compartida’.

Aparentemente ligera, pero con una gran carga de profundidad. Sutil, brillantemente dialogada, con un irónico y cínico sentido del humor, elegante, corrosiva, cáustica y muy inteligente, en Sevilla solo podrán verla hoy, SOLO HOY, en versión original subtitulada en el Avenida a las 20.15 y a las 22.30 y doblada en el Nervión a las 18.00, 22.50 y 23.15.

Háganlo. Véanla.

‘La revolución silenciosa’: Go West!!!

El cine alemán ajusta cuentas con su Historia. Cosa que aquí debería hacerse también – y no ha sido así, salvo honrosas excepciones, si bien reconociendo las dificultades de todo tipo que, aún ahora, se dan para hacerlo con entera libertad – sin tópicos, ni clichés, ni costumbrismos al uso.

Ese ajuste de cuentas citado, esa mirada crítica sobre el pasado, lo hace esta película de 111 minutos de metraje, escrita y dirigida por Lars Kraum – cosecha del 73, conocido principalmente por su estimable y muy galardonada ‘El caso Fritz Bauer’  (2015)- sobre el libro de Dietrich Garstka, ( 1939-2018), ‘La clase silenciosa’ título original también de la película, mucho más ajustado que el equívoco castellano. Su autor fue precisamente uno de los protagonistas de esta historia basada en hechos reales.

Dichos hechos remiten al Berlín de 1956, cinco años antes de la construcción del muro. Un grupo de estudiantes del Este se siente solidario con las víctimas de la revuelta húngara y decide demostrarlo guardando silencio en sus clases. Las consecuencias para ellos, a nivel familiar, educativo y político, serán devastadoras.

Dentro de una factura formal clásica y académica – en la que la fotografía la firma con solvencia Jens Harant y otro tanto cabe decir de la banda sonora de Christoph Káiser y Julian Maas – el realizador arroja vitriolo sobre una situación política en la que los antaño oprimidos se han convertido en opresores. En la que los dominados se han convertido en dominadores.

En la que los que sufrieron en sus carnes la tiranía, se han convertido en tiranos.  En la que las ideas revolucionarias y de cambio se han pervertido en una cruel dictadura de un partido único y burocratizado cuyas víctimas, en este caso, son estudiantes llenos de inocencia e ingenuidad, pero también de un enorme valor y generosidad y, sobre todo, derechos fundamentales como la libertades de expresión y de información veraz y objetiva. En la que los ideales de igualdad se han corrompido en el peor de los patriarcados…

Merece ser vista. aunque tengamos que reprocharle algunas pinceladas gruesas en el retrato de l@s villan@s de la función. En cualquier caso, no se la pierdan.

‘Mary Shelley’: Vindicación de una creadora

Dos mujeres se encuentran en este proyecto. Una, la cineasta saudí Haifaa al-Mansour, cosecha del 74, cuya película más famosa y justamente premiada, ‘La bicicleta verde’ «fue rodada íntegramente en su país desde una caravana con un monitor y y un walkie-talkie, porque no podía salir al exterior y ser vista en compañía de hombres» (Wikipedia)

La otra, Mary Godwin Wollstonecraft, luego Mary Shelley, autora inglesa (1797-1851) – hija de un filósofo político, William Goodwin y de una filósofa feminista, Mary Wollstonecraft, quien escribió el clásico ‘Vindicación de los derechos de la mujer’ y que murió al nacer ella, pero cuya influencia fue muy poderosa en su vida e ideas – y de cuya obra magna ‘Frankestein’ se cumplen ahora 200 años.

La escritora había aparecido en varias películas como, entre otras,  ‘Gothic’, de Ken Russell (1986) o ‘Remando al viento’, de Gonzalo Suárez (1988), pero como un personaje más. Aquí es la protagonista absoluta, a través de cuya mirada gira la historia. Una historia que la sigue desde que cuenta con 16 años, tiene una difícil relación con su madrastra, es enviada a Escocia donde conoce a Percy Shelley y, a partir de ahí, inician una relación que la conducirá tanto a la intensidad y al conflicto, como a encontrar su voz propia literaria.

Una voz propia, una escritura, que era su vocación temprana,  y que surgió de ella cuando se abrió al mundo, a la vida exterior y al contacto con otros creadores tales como, aparte de su propio compañero, Lord Byron y Polidori con quienes estuvo en la famosa casa, alquilada por el primero, en el Lago Leman de Suiza, Villa Diodati. De allí, nacieron no solo Frankestein, sino El vampiro, del segundo escritor citado. Tales célebres hechos tuvieron lugar la noche del 16 de junio de 1816, contando nuestra heroína con tan sólo 18 años.

De todo ello da cuenta esta producción británica – de 120 minutos de metraje, escrita por Al-Mansour y Emma Jensen, cuya excelente fotografía la firma David Ungaro y su no menos sugerente banda sonora, Amelia Warner – que sigue fielmente los hechos reales, interpretándolos, al tiempo, en clave feminista.

Una clave feminista no impostada, sino focalizada en el enorme precio a pagar por ser, como lo fue ella y también su hermanastra, a la que siempre le fue fiel, una mujer libre y transgresora. Como, por ejemplo, el estigma social, la repulsa familiar, la desigualdad radical en una pareja supuestamente abierta, el ostracismo, la miseria, las muertes de hij@s, especialmente trágica la de su primogénita…  Además de por la vindicación de una creadora.

Mezcla singular de relato gótico y drama romántico – en el sentido más radical y menos sentimental del término – está filmada con pasión, intensidad y elegancia y maravillosamente interpretada por una magnética Elle Fanning, que a quien esto firma tanto le recuerda fisícamente a Lillian Gish.

En Sevilla, solo se proyecta en los cines Nervión a las 18.50. Al menos, hasta el jueves inclusive. No deberían perdérsela.

 

En cartelera: Dos mujeres, dos familias

En este viernes que le queda a julio, destacamos de entre la oferta de estreno dos miradas de mujer tras la cámara. Ambas francesas y enfocadas- desde perspectivas diferentes – en describir relaciones atípicas entre personas unidas por lazos de sangre, aunque en uno de los casos se hace extensiva a las amistades y en el otro el grupo es más nuclear y conservador. La primera que comentaremos se proyecta en versión original subtitulada y la segunda, únicamente doblada.

‘Llenos de vida’ es la última propuesta de la actriz, guionista, cantante y directora de origen judío y tunecino Agnés Jaoui – cosecha del 64, con títulos en su haber tales como ‘El gusto de los otros’ o ‘Como una imagen’ – que la escribe y protagoniza junto a su ex pareja y colega Jean-Pierre Bacri.

En ella se describe a unas personas muy distintas tanto de estatus como de ideas, pero unidas y desunidas tanto a nivel familiar como sentimental en torno a la inauguración de una casa en las afueras de París. Sus referencias, aunque hagan relación a que no es su mejor trabajo, son bastante positivas y no hay que perdérsela.

‘Vacaciones con mamá’ es una ópera prima escrita y dirigida por la cineasta belga Eloïse Lang, que previamente había firmado series para televisión. Narra la historia de dos hermanas radicalmente distintas que se reúnen en un resort intentando animar a su madre, cuyo marido la ha dejado por una mujer mucho más joven.

Remake de una comedia danesa, sus críticas han sido muy contrapuestas. Pero merece una oportunidad.

‘Happy end’: Cuestión de principios

Quien esto firma, animalista convencida y militante, acaba de salirse de la proyección de ‘Happy end’ porque, apenas comenzada, la voz en off narradora de una niña describe y filma sus rituales de higiene en el cuarto de baño para pasar a continuación a la jaula de su hámster – a quien previamente ha drogado con las pastillas antidepresivas de su progenitora, por la que expresa su desprecio – y le mata de un paletazo. Todo ello, mientras se sobreimpresionan los títulos de crédito.  .

Dado los antecedentes del director austriaco Michael Haneke, que asesinó a un caballo en ‘Los tiempos del lobo’ y a un-a gallo-gallina en ‘Caché’, para esta firmante tal principio ha sido el fin de la proyección. La violencia que refleja y denuncia su filmografía, con títulos más que celebrados y prestigiosos, no tiene por qué proyectarse en esta crueldad feroz contra animales indefensos. Sobre todo, teniendo tantos recursos cinematográficos para no hacerlo cuando, además, hay leyes que les protegen de estos abusos en los rodajes.

Para que quede constancia y sirva de aviso, escrito queda.

‘La cámara de Claire’: Espejos e instantáneas

Hong Sang-soo es un guionista y cineasta surcoreano muy peculiar, de la cosecha del 60, de cuya extensa filmografía se han podido ver en nuestra ciudad títulos como ‘En otro país'(2012), ‘Ahora sí, antes no’ (2015), ‘En la playa sola de noche'(2017) y esta que nos ocupa ‘La cámara de Claire’ en la que, como en la primera citada, vuelve a trabajar con Isabelle Huppert. Las tres restantes y esta última las protagoniza su musa y pareja, desde 2015, Kim Min-hee, cosecha del 82.

Su cine es básicamente minimalista, aparentemente banal, sin apenas guión previo, con una puesta en escena muy austera en la que abundan los planos fijos a través de los que muestra a sus personajes en sus encuentros y desencuentros, en sus comunicaciones e incomprensiones, con diálogos epidérmicos en los que el subtexto es importante

Pródigo en rodar en bares, con profusión de tabaco y alcohol en ellos, o bien en paisajes solitarios por los que sus protagonistas deambulan. Sus historias tratan a menudo de triángulos amorosos en entornos artísticos, o directamente cinematográficos y en ellas, salvo excepciones, suelen salir peor parados los hombres que las mujeres. Muy a menudo, con parejas muy desiguales desde el punto de vista cronológico, lo que lleva a pensar que hay también mucho material autobiográfico de partida.

Así podríamos seguir sin pretensiones de exhaustividad… Lo cierto es que en esta, su última propuesta hasta ahora, se dan muchas de las señas de identidad citadas. Sigue a una joven, que trabaja en una distribuidora y que es despedida por su jefa, pese a formar equipo con ella desde hacía cinco años, «por ser deshonesta» lo que resulta incomprensible e injusto para ella, pero a lo que reacciona con inusuales mansedumbre y resignación, hasta llegar al punto de hacerse un selfie con ella para recordar el último momento en el que estuvieron juntas… Paralelamente, conoce a una profesora de música y fotógrafa vocacional con una polaroid instantánea, con la que conecta muy bien y a través de la cual resolverá el enigma de su despido.

Tan desconcertante como cautivadora, su final es inesperado y añade otro nuevo signo de interrogación, abierto como está a tantas posibilidades. Se entra o no se entra en ella y quien esto firma sí gusta, en general, de disfrutar su cine y de la corriente y el flujo de vida que contiene, con todas sus complejidades y contradicciones, aunque reconozca que se entra o no se entra en su microcosmos tan particular. En el reparto destacan la estupendas ya citadas Kim Min-hee e Isabelle Huppert a quien, como ha dicho un experto ingeniosamente, se la ve muy relajada lejos de sus papeles intensos y atormentados.

Fechada en 2017, tiene tan solo 69 minutos de metraje. La escribe también Sang-soo, la fotografía bellamente Jinkeun Lee y su banda sonora sin estidencias es de Dalpalan.

Véanla y déjense llevar por ella. Es un consejo.

‘Mamma mia: Una y otra vez’: Secuela- precuela

‘Mamma mia’ fue en su origen un musical para el teatro sobre los temas más populares del grupo ABBA, escrito por la dramaturga inglesa Catherine Johnson, dirigido por su compatriota Phyllida Lloy y estrenado en las tablas en 1999, con un éxito clamoroso. El mismo que ambas mujeres cosecharon al  llevarlo al cine, firmando el guión y tras la cámara respectivamente, en 2008. Diez años después se ha estrenado esta segunda parte que nos ocupa y que es a la vez secuela y precuela.

Producción británica de 108 minutos de metraje. Escrita y dirigida por Ol Parker, cosecha del 69. La fotografía brillantemente, con una pátina retro, Robert D. Yeoman. En su banda sonora hay temas del original, que se repiten como melodías o leit motivs, otros no menos conocidos y algunos no tan populares. La historia retoma a Sophie, que ha sufrido una sensible pérdida, y se dispone a reinaugurar el hotel por el que tanto luchó su madre, con una gran fiesta. En paralelo, se nos muestra la juventud de la progenitora y sus sucesivos romances con los tres posibles padres de la chica.

Antes que nada, decir que sus tratamiento y guión carecen de la frescura, de la arrolladora vitalidad, de la energía y del humor que adornaron a su predecesora. Su tono, por el contrario, aunque determinados números sean vibrantes, es mucho más dramático y sensiblero que otra cosa.

Esto ocurre porque pivota en torno a un duelo, hasta aquí puede leerse, y eso la condiciona casi por completo. Aunque podría haberse inclinado por un tono crepuscular, y melancólico incluso, sobre el paso del tiempo en el presente y más osado en el pasado de una Donna joven que debería haber sido de armas tomar. Pero ni una, ni otra cosa. Resulta muy convencional, y muy cortita, en ambos tiempos. No arriesga nada de nada. Y a ello contribuyen los actores y la actriz – Lily James es pizpireta y se esfuerza, pero no da, o no le han dado,  para más – y  en cuanto a las versiones jóvenes de los tres caballeros… mejor ni entramos.

Porque también carece de las sorpresas de su modelo. Y aunque no esté desprovista de cierto encanto kitsch, y tenga algunos logrados pellizcos sentimentales, arroja, al contrario que la otra, una mirada muy convencional sobre los personajes femeninos. Desaprovecha a su reparto clásico, incluso a Andy García, aunque su dúo con Cher, y ella misma,  sean de lo mejor de la película – junto a Julie Walters y a Christine Baranski y al número de ‘Waterloo’ – ya que a los seniors, pese a su empaque, no se le da ningún juego. Hasta la propia Amanda Seyfried resulta apagada y su personaje, mucho más rancio.

Hay que decirlo: Nos falta ELLA. Lo entenderán, si no lo saben ya, cuando la vean. Porque está claro que, a pesar de todos los pesares, hay que verla.

‘Lola Pater’: ¿Trans…gresiones?

A tenor de lo leído por quien esto firma, en referencia a las otras películas del responsable tras la cámara de esta que nos ocupa – el guionista y realizador franco-argelino Nadir Moknéche, cosecha del 65 – en ellas se ha interesado por personajes de mujeres en contextos opresivos como en ‘El harén de Madame Osmane’ (2000) – cuyo reparto encabeza Carmen Maura, quien, salvando las enormes distancias, interpretara un papel similar en ‘La ley del deseo’ – ‘Viva Laldjérie’ (2004) o ‘Goodbye Morocco’ (2012) e incluso le atribuyen influencias almodovarianas.

‘Lola Pater’ está fechada en 2017, tiene 95 minutos de metraje y la escribe su propio director. La matizada fotografía se debe a una mujer, Jeanne Lapoirie y en su banda sonora suenan hermosos temas de Enrique Granados y Vivaldi, entre muchos otros. La historia sigue a un joven veinteañero, hijo de inmigrantes argelinos afincados en Francia y  afinador de instrumentos, cuya madre acaba de morir tempranamente y que decide buscar al padre que les abandonó hace más de dos décadas para enfrentarse a lo impensable.

Que este relato – de un hombre nacido con el cuerpo equivocado, que intenta ser honesto aunque huya, y que transgrede incluso en su opción sexual, ya con otra personalidad – merecía otro tratamiento más intenso y complejo es algo evidente. Que nos es escamoteada la presumiblemente dura y dolorosa historia de su transformación, hasta llegar a su presente, es elemental

Que el reencuentro con el hijo que le rechaza cuando más le necesita, hubiera tenido que formularse en otros términos es algo meridianamente claro. Por cierto, fallo de casting clamoroso porque el actor que interpreta al chico protagonista es nada menos que diez años mayor que su personaje. Eso se nota y chirría.

Que esta película decepcionante, lenta, superficial, con raros momentos de autenticidad, pretenciosa y simplista no sería nada sin el magnetismo, el carisma, el talento y los registros interpretativos de Fanny Ardant es una obviedad.

Una pena haber desaprovechado lastimosamente un tema así, más aún cuando se da en el entorno de una cultura y religión patriarcales. Escrito esto, la pelota en sus tejados.

 

 

‘En cartelera’: Secuelas, revoluciones y finales irónicamente felices

Este adelanto de las nuevas propuestas de la cartelera para mañana, viernes, 20 de julio, destaca tres películas. A saber, y las comentaremos por este orden, una británica, una alemana y una franco-austríaca. Todas pueden verse, además, en sus versiones originales subtituladas.

La primera es la secuela del famoso musical sobre ABBA, que realizara, en 2008, Phyllida Lloyd. En esta versión, ‘Mamma Mia: Una y otra vez’, de Ol Parker, los protagonistas – que repiten prácticamente tod@s, Meryl Streep, Amanda Seyfried, Colin Firth, Pierce Brosnan, Julie Walters, Christine Baransky, Stellan Skarsgard, Dominic Cooper, Lily James… y a l@s que se unen también Cher y Andy García – rememoran, desde su presente, el verano mágico en el que todo comenzó. Ha interesado, con algunas reservas, y debe verse.

La segunda es ‘La revolución silenciosa’, de Lars Kraume. Basada en el libro homónimo de Dietrich Garstka es un drama – ambientado en los años 50, cinco años antes de la construcción del Muro –  en el que un grupo de estudiantes decide solidarizarse con las víctimas de la Revolución Húngara de 1956, con un minuto de silencio durante las clases. Contraste de pareceres, pero ha sido muy estimada en su país, el tema es interesante y no hay que perdérsela.

Y la tercera es ‘Happy End’, del prestigioso Michael Haneke, que recoge el contraste entre el modus vivendi de una familia burguesa, que tiene una empresa en Calais, y el de un vecino campamento de refugiados. Las críticas han sido, en general, muy negativas pero… habrá que comprobarlo viéndola. Con un reparto atractivo en el que destacar a Isabelle Huppert, Jean-Louis Trintignant y Mathieu Kassovitz.