SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Toma IV. Un cuaderno por abrir…

Esta crónica no va a sentar precedente y será la excepción que confirme la regla. Pero también podría haberse titulado ‘Un episodio en la vida de una bloguera que cubre el Festival’. Ocurrió que esta tarde quien esto firma estuvo presente en la muy estimulante rueda de prensa que ofreció el director bosnio Danis Tanovic – responsable de ‘Un episodio en la vida de un chatarrero’ – que fue generoso y se extendió en las respuestas a las cuestiones que le planteamos las personas acreditadas asistentes. La actividad tuvo lugar a las 16.30 y a las 17.15 estaba programado el pase de prensa de la coproducción entre Alemania, Austria, Francia y Hungría, ‘El gran cuaderno’, del realizador de este último país, János Szász.

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Pues bien, una vez finalizado el encuentro con Tanovic, quien esto suscribe se dirigió al cine donde proyectaban la citada película. Y con la apertura de estas sesiones a un amplio espectro de público, coincidiendo con el fin de semana, la sala estaba a rebosar y no había ningún sitio. Pese a ello, la amabilidad de Miguel Ángel Parra logró mi acceso, aunque fuera de pie.

La historia sigue a dos gemelos varones de 13 años cuya madre, a fin de preservarlos de los efectos de la segunda conflagración mundial en su país, les abandona – con la promesa de volver- en casa de su abuela en una granja alejada. La mujer es vengativa y cruel y los maltrata. Ante la hostilidad del entorno, los niños deciden fortalecerse con duras pruebas físicas, mentales y emocionales. Mientras, van dejando constancia de su cotidianidad allí y de cuanto ven en el gran cuaderno a que hace alusión el título.

Obtuvo el Gran Premio en Karlovy Vary y adapta una novela homónima de la prestigiosa Agota Kristóf. Venía precedida de tanta expectación como de división de opiniones de la crítica a su paso por otros Festivales. Y lo cierto es que, hasta donde quien esto suscribe pudo verla, la puesta en escena resultaba lineal y plana, pese a los duros acontecimientos que cuenta. Responsabilidad, sin duda, del abuso de la voz en off. Un exceso que denota tanto la falta de recursos visuales, como un erróneo enfoque del respeto a la obra de partida.

Pero quien esto suscribe abandonó la sala en el momento justo en el  que confluyeron la incomodidad de su posición y la perturbación de su sensibilidad, ante los ataques de los simpáticos hermanos a ciertos animales de la granja como parte de su entrenamiento. En fin…

(NOTA: La foto que ilustra la crónica es del gabinete de prensa del Festival y su autor, Antonio Acedo)

SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Toma III.’ Camille Claudel 1915

Antes de entrar en materia, nobleza obliga, quien esto firma debe hacer constar que en la sesión de esta mañana, en la que se proyectó la película que nos ocupa, se ha impuesto el buen sentido y se ha dado prioridad en la entrada a la sala a l@s acreditad@s de los medios. Escrito queda.

Afirma Bruno Dumont – Francia, cosecha del 58 -, y lo ha hecho esta mañana en la rueda de prensa posterior al pase de su cinta, que siendo joven tenía un póster de Camille Claudel en su habitación, porque era su ídolo. Que era una mujer fuerte y deslumbrante, una artista genial y también, por lo mismo, una figura trágica. Que tenía una conciencia clara de su talento y, por ende, de ello se derivaba una cierta soberbia y un cierto desprecio por otro tipo de gente menos dotada. Que esto lo compartía con su hermano, el poeta Paul Claudel.

Que se ha basado para hacer la película en la documentación aportada, entre otros documentos, por la correspondencia entre los dos hermanos, entre Paul y los médicos de ella y en otros escritos. Que no ha hecho una escritura fílmica al uso. Que no pensó en Juliette Binoche y fue ella quien le llamó para interpretar al personaje. Que la actriz hizo las pruebas pertinentes, aceptó rodar sin guión, sin maquillaje, en una institución real y con enferm@s reales, seleccionad@s y asesorad@s , durante la filmación, por sus doctores-as.

Que la escultora sí padecía una paranoia diagnosticada, pero que esto no justificó su internamiento de por vida, desde 1913 hasta su muerte. Que su historia terrible es una tragedia contemporánea. Que su condición de mujer creadora y su vida amorosa fueron piedra de escándalo para la sociedad, su familia y su época.  Y que pagó un alto precio por su libertad. Lo dicho, palabras del responsable de esta obra cinematográfica.

En 1915, la protagonista – una inmensa, luminosa, estremecedora y desgarrada Juliette Binoche – contaba con cincuenta años y llevaba dos internada en en el manicomio de Montdevergues. Su familia prohibió que recibiera visitas y nunca fueron a verla. Pese a su recuperación y a sus deses perados ruegos a Paul, el único en interesarse por ella, permaneció allí hasta su muerte, en 1943,  y  reposa en una tumba sin nombre, sólo con los números 1943-n392, en el propio cementerio de la institución mental.

El realizador describe este itinerario trágico dando cuenta precisa del discurrir de los días sin huella, pero intensamente desdichados, de una criatura única y llena de talento, enterrada en vida sin poder esculpir, y rodeada de seres alienados de los que la separaba un abismo. Pero Dumont, curiosamente, no asume lo que paradójicamente expresa tan bien en su filme. La posición paternalista y cómplice del hermano en el cruel encierro de la artista. Su autoridad manifiesta y su poder para decidir su destino. Y tampoco la superioridad moral de que hacía gala, tan bien expresada en su conversaciones con el sacerdote…, por el hecho de considerarse iluminado por la gracia de Dios y de su conversión religiosa. Y de cómo esta circunstancia afectó a su atribulada hermana.

Lecturas que están ahí, aunque su firmante no lo reconozca abiertamente. Como el partido que toma sin paliativos por esta mujer, por las mujeres. Así que, por todas estas cosas y por su puesta en escena serena y elegante, el tratamiento del paisaje y de los personajes – aunque, a veces, chirríe la representación fílmica de l@s enferm@s reales, su tempo lento y cadencioso, merece la pena ver esta cinta. Un digno homenaje a una creadora única y extraordinaria.

SEFF Xª Edición. Sección Oficial.Toma II. ‘Un episodio en la vida de un chatarrero’: Márgenes

Antes de entrar en el análisis de esta segunda propuesta de la Sección Oficial, hay que hacer constar que no es de recibo que gentes de la prensa y de los distintos jurados se hayan quedado literalmente sin sitio, en beneficio de espectadores que nada tienen que juzgar, ni escribir, ni reseñar. Esto ha ocurrido en la película de hoy y no puede, ni debe, repetirse. Sin entrar a cuestionar la apertura de estas sesiones a otros grupos, habría que dar prioridad en la entrada a l@s acreditad@s antes del comienzo de estas proyecciones y luego que pasara el resto del público. Es lo justo y se ha hecho, sin perjudicar ni discriminar a nadie, en otras ediciones de este Certamen.

Dicho esto, esta cinta superior sí que es, afortunadamente, el reverso de la moneda de la que la ha precedido. Su responsable, el bosnio Danis Tanovic, cosecha del 69, obtuvo ya un éxito internacional y numerosos reconocimientos con ‘En tierra de nadie’. Ahora con ‘Un episodio…’ se ha hecho con el Gran Premio del Jurado y el de Mejor Actor en el Festival de Berlín.

un dia en la vida de un chatarrero

La historia da cuenta de la paupérrima existencia  de un hombre, su mujer y sus dos hijas que sobreviven gracias a la búsqueda y venta de chatarra por parte del marido, mientras la mujer saca adelante al hogar y a sus hijas, dos niñas pequeñas. Embarazada de cinco meses, le sobreviene un aborto y le es negada la asistencia sanitaria por no tener tarjeta. El episodio en cuestión es la carrera contra reloj que emprende la familia para conseguir que atiendan a la esposa que padece fuertes dolores, sangra abundantemente y corre un grave riesgo de morir. Por si esto fuera poco, les cortan la electricidad por impago.

Esta dramática sinopsis no hace justicia al tono de la película que presenta los hechos con serenidad, sin acentuar la trágica situación en la que este grupo humano de parias de la tierra se ve inmerso. No hace falta. Sólo con mostrar su casa, su durísima forma de vida y sus vanos intentos por conseguir una atención médica de urgencia. Sólo con mostrar  la inenarrable crueldad de unas ordenanzas y un@s  doctores-as inmunes al sufrimiento y al dolor de una paciente no ‘identificada’ a la que pretenden cobrar una fortuna por sus servicios.

Sólo con mostrar la naturalidad de un reparto no profesional, la solidaridad de vecinos y parientes unidos por un destino de marginación. Sólo con mostrar a una gente que no se revuelve, que apenas si se queja, aunque sí se las ingenia para salir de una situación límite. Sólo con mostrar el agradecimiento y la bondad de que hacen gala, su fe inquebrantable, la alegría desarmante de las niñas… y con hacerlo, y describirlo tan bien, en el entorno de un paisaje gélido y gris, tan hostil como el estercolero social en el que se desenvuelven.

Sólo con eso, que es tanto, con esa mirada tan ajena a cualquier aspaviento, pero que retrata sin que le tiemble el pulso este episodio, este relato terrible y triste… Sólo con eso consigue registrar otra Europa nada complaciente, la de l@s desheredad@s de la fortuna. No se la pierdan.

SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Toma I. ‘Tres bodas de más’: Misoginias ‘románticas’

Javier Ruiz Caldera – Barcelona, cosecha del 76, responsable de ‘Spanish Movie’ y ‘ Promoción fantasma’ – inaugura esta décima edición del Festival de Cine Europeo y la Sección Oficial con esta su última propuesta que parece ser que ‘entusiasmó en Venecia’, y que se sale del esquema habitual de las cintas que suelen concursar en este y otros Certámenes. Ese aspecto es el único ‘rompedor’ que tiene un filme que, desde la opinión de quien esto firma, hace aguas por todas partes.

Veamos una investigadora treintañera, que trabaja con langostas…, ingenua y fracasada en el amor, con unas compañeras de equipo y una jefa que son unas auténticas arpías, es invitada, en el plazo de un mes, a las bodas de tres de sus ex, a cual más particular.  El último, el que la acaba de plantar en plena celebración del matrimonio de una pareja amiga, teniendo como testig@stod@s l@s compañer@s de mesa. Un cirujano plástico y un becario la ayudarán a aclarar sus confusiones sentimentales…

Con un arranque brillante y divertido, la película naufraga estrepitosamente en esa imposible combinación de la voluntad de transgresión de lo políticamente correcto, que deviene en zafiedad maniquea, y en la pretendida y alocada desmitificación del género romántico, incurriendo en todos sus tópicos. Previsible, copista, facilona, esquemática son términos que se le pueden aplicar sin ninguna reserva. El que tenga, que los tiene, momentos ocurrentes y divertidos no la salva.

Su visión de las mujeres es, para empezar, de juzgado de guardia. O son unas arpías o unas zorras, o unas estereotipadas representantes del más sexista ‘eterno femenino’. O unas colgadas, o tontas pseudoingenuas – como la propia protagonista, una esforzada Inma Cuesta – quien, aunque tenga sus destellos, aún le falta madurar como actriz de comedia. Rossy de Palma se la merienda viva en las escenas que comparten, sin ir más lejos – a la que hasta su becario le tiene que hacer los deberes del laboratorio. Vamos a no hablar de las langostas… que quien esto firma es antiespecista y contraria a la experimentación animal. Dicho queda.

Tan burdo planteamiento de personajes lastra una historia en la que tampoco los caracteres masculinos salen bien parados. Pero tienen, salvo la excepción del más que encorsetado que encarna Quim Gutiérrez, una cierta ternura y un toque entrañable que se les niega a los femeninos, con excepción del aunque excesivo, más divertido, de Rossy de Palma.

Sonrojantes son los dejá vu , de copio y pego, que la pueblan. El todo vale de los momentos estelares del cine norteamericano pasa hasta por plagiar un momento antológico de ‘La fiera de mi niña’… Y luego están las caídas de ritmo, los desfallecimientos de un guión lleno de oquedades y vacíos. Entre guiños facilones y tiempos muertos va transcurriendo un metraje alargado que presenta un país tan irreal, habitado por gentes sin consistencia alguna que no resisten el más mínimo análisis. Pretende ser irónica y corrosiva y se queda en una triste pompa de jabón. Con buena factura, eso sí. Al servicio de nada.

Pero a tenor de los aplausos recibidos al finalizar su proyección, se le puede augurar una buena carrera comercial. Apena ver a profesionales de talento en esta empresa, tanto en el equipo técnico como en el artístico. En fin…

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2. Episodio II. Dos vidas

La sesión de esta tarde de nuestra tertulia la hemos dedicado a dos vidas radicalmente distintas. A dos mujeres – básica, pero no únicamente- con personalidades, circunstancias, biografías y nacionalidades diferentes. Ambas intensas y apasionadas. Una, llena de vida y la otra, de sufrimiento.  Coincidentes en estar marginadas, una por sus deseos y otra por sus desórdenes emocionales. Ambas retratadas por hombres de talento que han sabido escrutar sus rostros, amores, desamores, conflictos, entornos, familias. Hombres que las han mostrado al desnudo, cámara en mano, en carne viva…

La española Ana y la francesa Adéle, vistas respectivamente por el sevillano Fernando  Franco y por el tunecino Abdelatiff Kechiche. O lo que es lo mismo, los realizadores de las películas elegidas para el debate, ‘La vida de Adéle’ y ‘La herida’. Protagonistas y cintas presentadas, a  su vez, por dos hombres de la crítica. Uno de ellos, inesperado. Jaime Fuertes era el invitado titular que introdujo perfectamente la primera, pero no había visto la segunda. Y a Miguel Olid, tertuliano sorpresa, le ocurría lo contrario. Así que, quien esto firma, le puso en el compromiso de reseñar a la de nuestro país.

Un debate, pues, a dos voces, tan cualificadas como lúcidas, que resultó, si cabe aún más enriquecedor.  Tanto más cuanto ese público único de ‘La Palabra y la Imagen’ estuvo especialmente inspirado al analizar esas dos vidas, esas dos narrativas nada convencionales, a esas dos mujeres tan singulares y a las miradas masculinas que las hicieron existir – ¡y de qué manera! – ante nuestros ojos. Se trató de erotismo, de amor, de pasión, de trastorno límite de personalidad, de formas de contar, del metraje justo o excesivo, de la entrega, del tormento, del mal sin nombre, de los finales tan abiertos en ambos casos.

Y no sólo de ellas, sino de sus seres queridos. Emma, la amada chica del pelo azul. Los padres y madres, tan diferentes,  de una y otra. El ambiente. El padre ausente y oscuro y la madre presente, pero lejana. El ex, los compañeros de trabajo. Los pacientes con los que Ana expresa su ternura y empatía. Detalles, planos, matices, sentimientos, sexo explícito, heridas físicas y mentales.

El Festival en puertas, cerró esta estimulante velada con recomendaciones varias, pues hay mucho y bueno que ver. Nuestra próxima cita, en dos semanas, el miércoles 20, estará dedicada íntegramente al Certamen. Toca visionar mucho y luego hablar de ello… Gracias a Manuel de Medio, a La Casa del Libro, a Jaime Fuertes, a Miguel Olid y a vosotr@s, siempre, por una sesión muy especial.

‘Dos de dos’: Poderes ovales…

Esta nueva sección del blog estará dedicada a la crítica de dos películas en una sola entrada. Cintas en las que, por cuestión de calidad o síntesis, sea mejor no extenderse. O, simplemente, como es el caso, con el Festival en puertas y con las Hojas de ruta tan entretenidas, por laboriosas y estresantes, han impedido a quien esto firma reseñar lo visto en las salas últimamente.

Así que, aunque queden lejos de su estreno, aún pueden verse en las carteleras ‘El mayordomo’, de Lee Daniels y ‘El quinto poder’, de Bill Condon. Ambas tienen en común ser dramas, tener contenidos políticos, estar basados en personajes e historias reales y estar firmadas por directores que han sido premiados o aplaudidos por la prensa especializada con obras anteriores y gozan de un cierto predicamento. Ambas son estadounidenses y generaron expectativas que se han visto frustradas. Ahora veremos por qué.

Lee Daniels – Filadelfia, cosecha del 59 – obtuvo dos Oscars y muchos reconocimientos más por ‘Precious – tiene, entre sus señas de identidad como afroamericano, una clara conciencia del odio secular hacia su raza en su país. O, en cualquier caso, denuncia el abuso de poder venga de donde o de quien venga, pues en su multipremiada cinta son l@s suy@s, especialmente su madre, quienes la maltratan. En ‘El mayordomo’ dirige su mirada a varias décadas de la historia norteamericana a través de un hombre, un personaje real, que estuvo al servicio de ocho presidentes. Todo ello haciendo especial hincapié en la opresión y el apartheid sufridos a manos de los blancos.

Pese a su intención tan políticamente correcta y a sus asumibles premisas, la cinta deja mucho que desear. Es tópica, esquemática, abunda en lugares comunes y resulta previsible hasta decir basta. Con ese repaso histórico tan sesgado, apenas si los personajes existen como tales, puesto que son meros clichés sin vida, no se desarrollan , ni evolucionan. Ni siquiera la pareja central, Forest Whitaker y Oprah Winfrey, escapa a este aserto. Aquí se cumple con creces aquel dicho de «quien mucho abarca…». Vemos pasar a los distintos ocupantes de la Casa Blanca con la mayor indiferencia. Ni siquiera el presunto broche de oro, con el primer presidente de color, nos transmite ninguna emoción, aunque lo pretenda. Eso sí, el reparto es estelar. Pero… tan desaprovechado como la propia historia.

‘El quinto poder’, aunque fallida desde la opinión de quien esto suscribe, tiene algo más de consistencia y mejor factura. Es más inteligente y presuntamente más compleja, aunque, sobre todo, sea innecesariamente complicada. También recrea a un personaje real y, además, de plena actualidad, Julian Assange, el creador de WikiLeaks. La cinta retrata sus comienzos, con su socio y amigo, Daniel Domscheit-Berg, en uno de cuyos libros se basó la historia.

Bill Condon, su realizador – Nueva York, cosecha del 55 – es tan capaz de lo mejor – ‘Dioses y monstruos’, ‘Chicago’…- como de lo menos bueno- ‘Crepúsculo’ – y aquí no muestra ni una cosa, ni otra. Arranca bien, con la efervescencia de dos jóvenes e inteligentes hackers y programadores haciéndose con los secretos mejor guardados por el stablishment mediático, político y militar, para ponerlos al servicio de una información libre para el pueblo. Mérito de sus atractivos y eficientes actores Benedict Cumberbacht, al borde mismo de la sobreactuación, y Daniel Brühl y notables secundarios como Stanley Tucci y Laura Linney.

Pero la narración resulta farragosa, a fuer de excesivos e innecesarios arcanos informáticos y de una frialdad en el tratamiento de los personajes. Aburre parcialmente sí y esto es pecado mortal con este material inflamable. Y no sólo eso, se escora tanto y tan prejuiciosamente contra el protagonista, a través de la mirada de su antiguo amigo y ahora rival, que pierde credibilidad a marchas forzadas. Se convierte en un pliego de cargos contra el personaje central, tratado poco menos que de lunático…, y contra su sitio web. Condon le ha hecho el juego al sistema tosca y burdamente. Algo indigno de su otrora talento.

SEFF Xª Edición. Hoja de ruta. Miradas de mujer…

La abajo firmante tiene, entre sus miradas cromáticas, la violeta. Por ello, aunque el epígrafe de esta Hoja de ruta no corresponda a ninguna Sección del Festival, sí pretende dar cuenta de las más interesantes películas realizadas por mujeres incluídas en el programa. En nuestro repaso a la Oficial, ya analizamos las de las dos únicas cineastas presentes en ella. ‘Les salauds’, de Claire Denis y ‘The selfish giant’, de Clio Barnard.

En cuanto a la más que prometedora Selección EFA, también analizada, son cuatro las realizadoras integradas en ella. Y con cuatro cintas más que interesantes. A saber, ‘Come, duerme, muere’, de Gabriela Pilcher, ‘In bloom’, codirigida por Nana Ekvtimishvili, ‘Miele’, de Valeria Golino y ‘My dog killer’, de Mira Fornay.

En ‘Las Nuevas Olas’, tres mujeres tras la cámara. La franco-austríaca ‘Grand Central’, de Rebecca Zlotowski, con buena recepción crítica, la francesa ‘La bataille de Solferino’, de Justine Triet igualmente apreciada y la sueca ‘The Reunion’, de Anna Odell, Premio de la Crítica en Venecia, cuyas reseñas han sido excelentes. Frentes laborales, familiares, nucleares, pasionales y sociales…

Tres contamos dentro del Focus Europa: Portugal. Rita Azevedo Gomes con ‘A vingança de uma mulher’, calificada de interesante, sobre una mujer caída en desgracia en la Lisboa del XIX. Margarida Gil con ‘O fantasma de Novais’, humorístico y surrealista homenaje al periodista y crítico de cine Novais Teixeira, con una investigadora como protagonista. Y Salomé Lamas con ‘Tierra de nadie’, en el que retrata a un mercenario y asesino a sueldo.

En ‘Panorama Andaluz’, dos mujeres homenajean a sendos creadores.  Marina Aguirre, junto a David García, al músico senegalés Pape Niang en ‘Jimmy Dakar Soul’ y Rocío Mesa en ‘Orensanz’, al escultor. Sin olvidar a las realizadoras de cortos, tampoco a ellos, ni a Isabel Ocampo que en ‘Piratas y libélulas’ filma un montaje muy peculiar de ‘Romeo y Julieta’, a cargo de alumn@s pay@s y gitan@s de un famoso barrio marginal andaluz, dentro de Special Screenings. Ni, desde luego, a la artista experimental sevillana, María Cañas, a la que el Certamen rinde una retrospectiva.

SEFF Xª Edición. Hoja de ruta. Selección EFA. Toma II

En esta segunda parte dedicada a la Selección EFA, analizaremos las películas restantes. En cuanto a sus nacionalidades, británica, irlandesa, serbia, polaca, islandesa, eslovaca… Todas registran dramas, de uno u otro signo. Todas proceden de Festivales y están premiadas en su mayoría. Todas, sobre el papel, tienen mucho interés y merecen ser vistas. Sobre todo, porque difícilmente, a tenor de la experiencia de estos últimos años, llegarán a estrenarse y, si lo hacen, será con un considerable retraso. Y este aserto es extensivo a la mayor parte de los títulos que oferta este Certamen.

Comenzamos por la irlandesa, ‘What Richard did’, de Lenny Abrahamson, muy celebrada por la crítica e incluida asimismo en la Sección Europa Junior. Basada en una novela de Kevin Power, da cuenta del verano de unos adolescentes privilegiados, entre los que está el carismático Richard, cuyo espléndido futuro se ve comprometido por un oscuro secreto.

Otra unánimemente aclamada y del mayor interés, es la británica ‘Berberian Sound Studio’, de Peter Strickland. Se la ha comparado con el universo de Lynch. La historia sigue a un ingeniero de sonido inglés que acaba en este estudio italiano, al que alude el título, para mezclar una cinta del famoso género de terror giallo, en la década de los setenta. Se encontrará inmerso en un universo sórdido de bandas sonoras, efectos en el que voces, ruidos y ambiente le harán vivir una experiencia claustrofóbica e inquietante. Premiada en Locarno y en Bafici . Muy recomendable.

La serbia ‘Circles’, de Srdan Golubovic, también llega con las mejores referencias. Premiada en Berlín, en Sundance y candidata a los Oscars por su país. Basada en un hecho real e historias cruzadas sobre la terrible guerra de Bosnia.

‘Imagine’, del polaco Andrzej  Jakimowski, coproducción entre su país, Gran Bretaña, Francia y Portugal, Premio del Público y Mejor Director en el Festival de Varsovia, nos habla sobre el poder de la imaginación ante una carencia sensorial como la ceguera. Y lo hace a través de la historia de un profesor de orientación especial que enseñará a pacientes de una clínica oftalmológica lisboeta a orientarse, con métodos heterodoxos. La preceden las mejores reseñas.

La coproducción entre Georgia, su lugar de origen, Alemania y Francia, ‘In bloom’, de Nana Ekvtimishvili y Simon Grob, viene avalada por el aplauso de la prensa especializada. Premiada en Berlín, Sarajevo y candidata a los Oscars por su país. Sobre dos amigas de catorce años asumiendo una realidad más que dura y hostil, especialmente para las mujeres. Pero un día… Hay que verla.

‘My dog killer’ es un filme eslovaco, firmado por Mira Fornay, premiado en Rotterdam y candidato al Oscar por su país. Un skinhead con un perro entrenado para la violencia que se ve enfrentado a un perturbador secreto familiar. Parece ser que es recomendable.

Y, finalmente, la islandesa, ‘The deep’, de Baltasar Kormákur, registra un hecho real, fechado en 1984 en el que un hombre logró increíblemente sobrevivir al naufragio de su barco de pesca en las gélidas aguas del Mar del Norte. Volvió a casa convertido en un héroe y en materia de estudios científicos. Ha gustado bastante.

Parece ser, por lo leído, visto y escrito, que de esta Selección EFA son todas las películas más que estimulantes.

SEFF Xª Edición. Hoja de ruta. Selección EFA. Toma I

Hacemos ahora un repaso a las cintas de esta Sección a concurso, que están prenominadas a los Premios de la Academia del Cine Europeo y que, por lo tanto, parten con una garantía de calidad, interés e innovación de lenguajes y temáticas.

La sueca, ‘Come, duerme, muere'(‘Eat, sleep, die’), de Gabriela Pilcher obtuvo el Premio del Público en Venecia  el Giraldillo de Oro en la pasada edición del Festival y el de la Mejor Actriz a su protagonista, Nermina Lukac. Fue reseñada por este blog en su momento. Una película estimable contra la explotación laboral, contra la xenofobia, incluso entre las propias víctimas, en un país presuntamente modélico en ese apartado. Pese a su historia dramática, está llena de fuerza positiva y merece la pena verla.

La belga, ‘Alabama Monroe’, de Felix Van Groeningen, se llevó el Premio del Público en Berlín y los de Mejor Guión y Mejor Actriz en Tribeca. Seleccionada para competir por su país en los Oscars. Narra una historia de amor entre una tatuadora y un músico, con tragedia familiar de fondo. Las críticas se han dividido entre quienes aprecian su dureza, energía y vitalidad y quienes le reprochan su ausencia de sutileza, de matices y su enfoque algo melodramático.

La holandesa ‘Borgman’, de Alex van Warmerdam está indicada para quienes gusten del humor más negro y crudo. Compitió en Cannes y en Sitges, en el que se llevó el Premio a la Mejor Película y también ha sido elegida para competir por su país en los Oscars. Sobre un líder de una tribu urbana que se introduce en el seno de una familia a la que perturba y distorsiona de muy diversas maneras. Ha concitado, como la anterior, una intensa división de opiniones.

Tras la oscuridad, la animación más delirante y alucinógena con ‘The Congress’, de Ari Folman, coproducción entre Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo, Polonia e Israel, basada en la novela de Stanislaw Lem. Pasó por Cannes, Gijón y ha sido Premio de la Crítica en Sitges. Sobre Congresos de Futurología, revueltas sociales, actrices con su cuerpo escaneado, sustancias químicas para dopar a la ciudadanía descontenta… No ha dejado a nadie indiferente, en ningún sentido.

Y finalizamos esta primera parte con la ópera prima de la actriz Valeria Golino, – una de las cuatro realizadoras, una en régimen de codirección, seleccionadas en esta Sección –  coproducción entre su país, Italia, y Francia. Hablamos de ‘Miele’. La historia sigue a una chica que, en secreto, ayuda a morir dignamente a personas muy enfermas, que así se lo piden. Pero cuando conoce a un hombre que, simplemente, no quiere vivir, tratará de salvarle de sí mismo. Las críticas han destacado su madurez narrativa, a la par que ciertos defectos consustanciales a un debut cinematográfico.

En resumidas cuentas, historias adultas, dramas al límite, imaginación desbocada, riesgos temáticos y estilísticos… Todo lo que no es frecuente en nuestras salas y merece la pena verse.

En cartelera: Road movies…

Halloween nos ha dejado una variada oferta cinematográfica para todos los gustos en las que hay diversos géneros dramas, comedias, thrillers, cine político y dos road movies. Estas últimas son, a saber, la española ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, que ha supuesto la vuelta al cine, tras dos años, de David Trueba. En ella se cuenta la historia real de un profesor de inglés que decidió viajar hasta Almería para conocer a su ídolo, John Lennon, que rodaba allí ‘Como gané la guerra’. En el camino recoge a un chico y a una chica que huyen. Las críticas han sido excelentes, en general.

La segunda es la de una mujer septuagenaria que lo ha perdido todo, negocio y pareja y decide marcharse a la aventura. Un viaje iniciático que le resultará muy sorprendente y enriquecedor. Estamos hablando de la francesa, ‘El viaje de Bettie’, de Emmanuelle Bercot, que también ha obtenido beneplácitos.

Cambiando de tema, pero no de país, tenemos ‘El postre de la alegría’ desafortunado título español para ‘Paulette’, de Jérôme Enrico. Una comedia en la que una jubilada y sus amigas, entre las que está nuestra Carmen Maura, rentabilizan una repostería ilegal… La han considerado una versión bastante inferior de la estupenda inglesa ‘El jardín de la alegría’. Se proyectan ambas en versión original.

También podremos escuchar en su idioma de procedencia a la estadounidense, ‘Don Jon’, de Joseph Gordon Levitt, quien también la protagoniza junto a Scarlett Johansson y Julianne Moore. Un seductor con perversas adicciones al que estas dos mujeres enseñarán importantes lecciones de vida. División de opiniones.

Por último, y dobladas, dos thrillers prometedores, ‘Sólo Dios perdona’, coproducción de varios países europeos de Nicolas Winding Refn y la norteamericana, ‘Pacto de silencio’, de Robert Redford, de contenido político. Ambas han decepcionado a la prensa especializada, pero se reconocen sus valores de forma y fondo.