‘Después de mayo’: La mejor juventud

No es la primera vez que Olivier Assayas – París, cosecha del 55, crítico, guionista y realizador, con catorce películas en su haber – retrata la adolescencia. Así en la excelente, conmovedora, ‘Desordre’, (1986), su debut cinematográfico. No es la primera vez que retrata a un grupo humano en el transcurso de una estación. Así en las espléndidas ‘Finales de agosto, principios de septiembre’ (1998) y ‘Las horas del verano’ (2008).

Pero sí es la primera vez que aborda una suerte de crónica político-generacional, con reminiscencias autobiográficas,  como en esta ‘Después de mayo’, que le valió el Premio al Mejor Guión Original el pasado año en Venecia. La historia, fechada en la Francia de los primeros setenta, sigue a un grupo de estudiantes  muy comprometidos, que no quieren renunciar a sus principios de izquierda radicales y combativos, en la estela del 68. Luego, la vida, sus vidas les harán tomar distintos derroteros.

En sus 122 minutos de metraje se palpa – con un tono nada épico, sino casi documental, descriptivo – la efervescencia de una juventud generosa y entregada a mantener vivos los ideales revolucionarios del mes  más hermoso y emblemático de la izquierda. Desde ese magnífico arranque de la manifestación y la contundente respuesta policial, a las asambleas, a los graffitis y pegada de carteles nocturnas, a las imprentas clandestinas, a las discusiones teóricas y estratégicas, a la formación permanente, a las distintas opciones ideológicas, a los errores, violencia gratuita, a las confusiones y esquematismos, a las ingenuidades…

Pero también a la esfera privada. A los amores, desamores, deseos, cruces de caminos, decisiones, proyectos, talentos, situación de las mujeres en esos contextos, encuentros y desencuentros. Assayas se maneja con soltura en una película coral que describe los itinerarios vitales y políticos de unas criaturas poseídas por el legítimo impulso de transformar la sociedad. Y lo hace contemplando a sus protagonistas, uno de los cuales fue él mismo…, con una tierna e irónica distancia, que no juzga, sólo muestra. Y lo hace con una puesta en escena en la que, sin perder de vista a sus personajes, no tiene un desarrollo narrativo al uso.

Lo que resulta tan estimulante como arriesgado, pues desfallece el ritmo  durante su parte central, aunque no, al menos para quien esto firma, el interés intrínseco del relato. En su forma y fondo. En su ética y en su estética.  En su acercamiento a una época apasionada y apasionante. En su mirada que no es condescendiente, ni paternalista. En esa sensibilidad que la habita. En ese fresco de una generación revolucionaria. En esa velada tristeza por lo que no pudo ser, que nunca se permite la nostalgia. Lástima que se exhiba doblada y en un espacio en el que no está su público natural…

Pero hay que celebrar su presencia en las carteleras sevillanas. Pero hay que celebrar una cinta donde l@s jóvenes no asesinan perros, ni son bordes, ni prepotentes, ni incult@s, ni malencarad@s, ni chul@s, ni iletrad@s, ni apátic@s, ni habitados por el desinterés más absoluto por la sociedad en la que viven, sino todo lo contrario. Pero hay que verla.

En cartelera, esta semana

Entre los estrenos de este viernes caluroso y veraniego por derecho propio, tenemos cuatro películas europeas y dos superproducciones norteamericanas. Dos francesas, ‘Después de Mayo’, firmada por el  guionista y realizador Olivier Assayas, sobre un grupo de adolescentes en plena efervescencia vital y política  post 68. Ha obtenido las mejores críticas. Y ‘Mi encuentro con Marilou‘, de Jean Becker sobre un anciano y célebre pintor al borde del abismo, que se encuentra con una chica muy joven y herida. Ambos deciden unir sus destinos y ayudarse mutuamente.
La coproducción entre Alemania, Francia y Luxemburgo ‘Hannah  Arendt’, de la prestigiosa realizadora germana, Margarethe von Trotta relata un episodio de la vida de la filósofa y pensadora judía en el que tuvo que cubrir el juicio al no menos célebre criminal de guerra nazi, Adolf Eichman. Las referencias son excelentes y se habla ya de la posible candidatura al Oscar de su protagonista, Barbara Sukowa. Y otra que también promete, la franco-canadiense, ‘Laurence Anyways’, de Xavier Dolan, sobre un profesor de literatura que toma una decisión radical e inesperada que cambiará su vida. Para quienes prefieran el cine más comercial y mayoritario, les esperan ‘El hombre de acero’, de Zack Snyder, o los orígenes de Superman y una de animación, ‘Monstruos University’, de Dan Scanlon. Una oferta para todos los gustos.
Añado este postscriptum para reseñar la preocupante y lamentable ausencia de la citada cinta franco-canadiense, ‘Laurence Anyways’, de Xavier Dolan, que viene a unirse a la argentina ‘Madres de Mayo’, de Pablo Yotich y a la danesa ‘Todo irá bien’, de Christoffer Boe, de semanas anteriores. Junto a la argentina, ‘El estudiante’, de Santiago Mitre, con superlativas reseñas y junto a las aún pendientes de semanas y meses anteriores… Porque se nos ha dicho que las recuperaremos. Sí, pero…¿cómo?. Otros estrenos piden paso y hay pocas salas, por decirlo en plural, para albergarlas. No verlas empobrece nuestra cultura, nuestra formación, nuestra ética y nuestra estética. Nos encapsula en una estrecha burbuja, ignorantes de otras historias y otros modos narrativos. Nos sitúa en el furgón de cola como espectadores-as, como amantes del cine y como crític@s.

Linterna Mágica. Fin de curso: Si no amaneciera…

Linterna Mágica, asociación a la que me honro en pertenecer, recibió al verano y despidió el curso de sus extraordinarios y modélicos talleres y sesiones de cine con una actividad estrella. La proyección de la obra maestra de F. W. Murnau, ‘Amanecer’, con la banda sonora en directo de la orquesta de Dan Kaplan. El marco, incomparable y especialmente querido por quien esto rubrica, la sala Chicarreros de Sevilla, con el aforo completo. Como no podía ser menos, con tales anfitriones y tal oferta.

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Joaquín Ritoré ejerció de sabio maestro de ceremonias contextualizando la película y al genio alemán que la realizó. Con tres merecidos Oscars fue distinguida, Película, Actriz y Fotografía, esta Canción de Dos Humanos, como reza el título original.

Resulta difícil escribir sobre este clásico, que ya ha tenido tant@s grandes que le escriban y analicen…,  sin incurrir en lugares comunes, banalidades o en superlativos. Pero, y a pesar de que, desde una mirada violeta, perturban los clichés de la época de los roles y tipos de mujeres y determinadas actitudes agresivas del protagonista, el talento, el lirismo, la poesía, la incontenible emoción, la ternura, la intensidad, el humor, el drama y la tragedia por l@s que está habitada desbordan cualquier reduccionismo. La belleza de sus imágenes, su estilizada a la par que espectacular puesta en escena, la densidad de su historia servida por el mejor expresionismo y su incontestable maestría son arrolladoras y apabullantes.

Lamento decir que coincido con la apreciación de mi amigo Jesús en que no debería haberse inflado el formato. Lamento asimismo dejar constancia de que la música no conectó con mi sensibilidad, probablemente rancia e inculta. En este caso, estuve en minoría y reconozco el esfuerzo transgresor, creativo y el talento de la orquesta. Pero, desde este mi imperfecto punto de vista, sobraron reiteraciones y faltaron matices. Dicho todo esto, a pesar de y precisamente por, una velada memorable. Gracias, Linterna Mágica, Joaquín, Paco Bellido, soci@s, que sigáis iluminando el conocimiento y el amor por el cine.

‘Turistas’: The trip

Es bien conocido el talento del cine británico  para el humor. En él  encuentra la posibilidad de cultivar su más pérfida visión de una sociedad hipócrita que, bajo su modosa apariencia formal, esconde demasiados esqueletos en el armario. Y en este género, no dejan títere con cabeza. Como tampoco en el de la comedia irreverente y gamberra o en el de la ironía más refinada. El humor, en definitiva, es lo suyo. Y a fe que no se privan de ejercerlo, con todas las consecuencias.

Como en ‘Turistas’ (‘Sightseers’), fechada en 2012, y firmada por Ben Wheatley, quien tiene en su haber cintas de terror inéditas en nuestro país. Esta, en cuestión, recibió el premio al Mejor Guión en el Festival de Sitges. Guión escrito, casualmente, por los espléndidos, Steve Oram y Alice Lowe, quien, además, fue distinguida como la Mejor Actriz.

No deja de ser curioso, además, el hecho de que haya dos road movies inglesas en cartelera, protagonizados por viajer@s, aunque sean con distintos objetivos y de muy distinto signo. En ‘The Trip’, de Michael Winterbottom, son dos amigos cultos, refinados y excelentes imitadores, quienes emprenden un periplo gastronómico-literario-artístico por el norte del país. Nada que ver con la pareja proletaria – analfabeta funcional y emocional y altamente desestructurada, tan terrible como patética, tan destructiva como inocente – que se emplea a fondo en no menos bellos e históricos parajes…

Así que la historia comienza cuando una chica ávida de experiencias, pero sometida a su controladora madre, quien la acusa de haber asesinado a su perra,  cuando en realidad fué un descuido lamentable, ve abierta una vía de escape a otra forma de vida cuando conoce a un hombre aparentemente encantador, que se propone escribir un libro, y pretende buscar la inspiración en el viaje y en ella. Y se lanzan a la aventura en la autocaravana de él. Sólo que el proyecto tomará derroteros imprevisibles.

El realizador y sus intérpretes, y firmantes de tan descabellada peripecia,  abordan este relato en 88 minutos de metraje que, no obstante, no saben a poco.  Y no es que la cinta no cuente con cualidades y valores. Como su mirada impía sobre las relaciones y reacciones personales. Como su aviesa descripción de cómo el prójimo hace aflorar, consciente o  inconscientemente, el lado más oscuro y destructivo de dos seres a la deriva emocional. Como su erotismo tan explícito y desenfrenadamente cómico. Como cuando sitúa al espectador de cómplice de tales fechorías, divirtiéndose de y con ellas. Como cuando pone en solfa a todo tipo de personajes y grupos humanos. Así, el camping… Impagable, pues, su corrosiva negrura. Y ese final tan sorprendente y subversivo.

Pero se reiteran situaciones, se hacen previsibles. No se va a más, se convierte en un círculo vicioso aunque haya momentos antológicos. Se añoran determinados secundarios, tales como la madre, a quien se le podía haber sacado mucho más partido. O saber algo más del protagonista, qué pasado, qué desorden le llevó a esa intolerante y criminal misantropía. O haber matizado a la ‘heroína’, una interpretación y composición excelsa la suya. Y se convierte en una serie brillante e irreverente de gags alargada, porque carece de un contrapeso de complejidad emocional, con el que resulta difícil empatizar . De todas formas , como contrapunto a tanta edulcoración sobre la especie humana como a veces padecemos, y por sus ya descritas bondades, merece la pena verla.

‘Inch´Allah’: En otro país

Un ambulatorio, en un país ocupado. Un campo de refugiad@s en Cisjordania. Una joven tocóloga, excelente profesional, ciudadana sensible. Una amiga y vecina, en el ejército israelí. Una amiga y paciente palestina, con profundas convicciones. Una familia comprometida con la liberación de su pueblo. Niños que lanzan piedras contra tanques. Gentes buscando  juguetes en los vertederos.  Un grupo humano entre fronteras, controles, bombas, ataques y muertes. Un modo de vida tan paupérrimo como peligroso. Una militancia que implica la autoinmolación.

inch allah cartel

Un marido en la cárcel. Un hijo que se espera. Una madre en silencio. Un hermano guerrero. Una tierra expropiada. Otra madre lejana. Un paisaje añorado. Una médica competente e implicada. Otra familia en un país extraño y convulso. Una europea en paisajes de hombres. Una extranjera, ni nuestra, ni enemiga. Un niño asesinado. Un clamor de oprimidos, llorando por las  víctimas. En el nombre de Dios, nunca cesa la guerra. Mujeres tras los velos y sin identidad. Un parto muy difícil. Un control implacable. Un bebé que se va. Una repulsa injusta. Sin ellos, no soy nadie. Un martirio que mata. Un rostro de heroína.

Una mirada lúcida, compleja, implicada y honesta. Una visión que no excluye la crítica, ni los ángulos oscuros. Una apuesta por las víctimas y por las víctimas de las víctimas.  Una cámara que vibra, siente, tiembla y palpita . Una mujer que filma, solidaria y violeta, pero sin subrayar. Una actriz, guionista y realizadora, Anaïs Barbeau-Lavalette. Un reparto excelente. Unas Evelyne Brochu y Sabrina Ouazani, superiores. Asómense a esta historia, a tantas historias,  de este relato,  de un terrible estado de cosas, visto por una cineasta valiente, en otro país. No lo lamentarán.

‘La Palabra y la Imagen’. Toma VIII: Fin de curso…

Nuestra tertulia de cine no pudo tener un mejor fin de curso. En esta primera edición de ‘La Palabra y la Imagen’, que vuestra generosidad e interés han convertido en un éxito de público, de calidad, de nivel y de participación, la toma VIII no podía ser menos. La asistencia ha superado las expectativas y el nivel del debate ha sido tan estimulante como enriquecedor.

 

Nuestro invitado de hoy, otro lujazo, el presidente de la Asociación de la Crítica Andaluza, ASECAN, Javier Paisano, introdujo el coloquio de ‘La caza’, de Thomas Vinterberg compartiendo una anécdota de cuando formó parte del jurado que la premió en el Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad. Su voto, nos comentó, fue negativo a galardonarla y lo argumentó. Así, del tirón, puso el debate a punto y de qué manera. La fluidez verbal y el desparpajo dialéctico que le caracteriza, aliado a su divertida provocación y claridad expositiva, animaron aún más si cabe, un coloquio que se polarizó en opiniones tan contrapuestas como matizadas sobre la historia, los personajes, el tema central y su tratamiento.

Así tratamos del falso culpable, de la caza del hombre, del delito más odioso, de una comunidad cerrada en un país abierto, de sus trampas, esquematismos, de sus verdades, de su misoginia, de sus cualidades en cuanto a factura y puesta en escena, del protocolo que se activa y de la veracidad o falsedad del procedimiento, de Hitchcok, de Haneke y de sus versiones tan diferentes de temas semejantes, de la niña, del núcleo familiar, de…

Y con ‘Stoker’ ya teníamos el terreno más que abonado. A nuestro invitado, reconociendo sus valores y su fascinación visual, no le interesó demasiado. Lo cual, antes al contrario, no le impidió comentarla a fondo. Como la cinta tiene su miga, tod@s nos lanzamos en tromba. En general, gustó y mucho. Esa familia tan inquietante como desestructurada. Esa sed de mal que les caracteriza. Ese erotismo tan potente y desasosegante. Esa psicopatía aprendida desde la infancia, con la caza, de nuevo, de seres vivos. De sus protagonistas. Del buen hacer del reparto. Del terror aliado al fantástico que la define genéricamente. De sus influencias. Del creador de Drácula, Bram Stoker. De tío y sobrina. De la madre alienada y víctima. De ‘La sombra de una duda’, otro tío Charlie. De su ironía. De su potencia. De su capacidad de sugerencia, de su curiosa estructura. De cómo te llega y permanece, la desentrañas y recompones sus piezas…

Para la vuelta en octubre, con los tres meses que nos quedan por delante, el largo y esperemos que no demasiado cálido verano, no elegimos títulos concretos sino un resumen de lo más interesante de la oferta de la cartelera. Y nos prometimos seguir con alguna que otra quedada cinéfila. A ver si es verdad… Gracias a La Casa del Libro, a Manuel de Medio, a Federico Casado, Enrique Colmena, Juan Antonio Hidalgo, Lourdes Palacios, Juan Antonio Bermúdez y Javier Paisano por regalarnos su tiempo y sus conocimientos. Y, sobre todo, a vosotr@s, que sóis l@s mejores, por aportarnos tantas y tan diversas y enriquecedoras miradas sobre las cintas propuestas. Estamos en  contacto. Mis mejores deseos para vuestras vacaciones. Hasta muy pronto.

’15 años y un día’: Ausencias

El cine de Gracia Querejeta, sus seis películas anteriores y esta su última propuesta, está centrado, salvo alguna excepción, en el microcosmos familiar, por atípico que sea. Un microcosmos marcado, como se le ha hecho notar más de una vez, por la figura del padre ausente. No únicamente, claro. Pero esta particularidad gravita  sobre su filmografía de manera tenaz e insistente. Así, ‘Cuando vuelvas a mi lado’, ‘Una estación de paso’ , ‘Héctor’ o ‘Siete mesas de billar francés’ reflejan, en mayor o menor medida, esta querencia de la realizadora.

 

En ’15 años y un día’ hay no uno, sino dos padres ausentes. El de la protagonista, vivo pero lejano, y el del adolescente sobre cuya existencia y muerte se cierne un llamativo silencio, roto en una de las pocas escenas de la cinta en la que la emoción se hace presente. Pero luego retomamos este aserto. Y, claro, también hay dos familias. Una, la de la madre coraje, actriz en permanente casting y que no puede con un hijo más bien detestable… pero luego retomamos este aserto. Otra, abortada, la de sus progenitores o la de cada un@ en solitario. En fin, un grupo heterogéneo ni junto, ni revuelto, sino todo lo contrario, marca de la casa.

Desde una mirada violeta, cabe reprocharle a la cineasta en este, y también en otros filmes, su apuesta sin ambages por ciertos valores más que cuestionables de la masculinidad. El hecho es que sus protagonistas femeninas por fuertes, autónomas, y capaces que sean, sufren una suerte de síndrome de Estocolmo con respecto al hombre  – padre fundamentalmente, pareja o marido – con el que pueden ser críticas, pero ante el que caen rendidas a la menor ocasión.

 Otro hecho preocupante es que, en este y otros filmes, las protagonistas o secundarias aparezcan como amargadas o resentidas – véase el más bien infame trato conferido, en este caso, a la madre-abuela…- mientras que el varón es descrito con empatía, ternura y comprensión.  Ejemplificador el monólogo exculpatorio y autoinculpatorio de Verdú sobre la muerte de su más que turbio y controlador compañero.  Un hombre que abandona, es mucho mejor visto que una mujer que hace lo propio.

Los valores de la cinta están reflejados en los reconocimientos obtenidos en el pasado Festival de Málaga como los de la Crítica, Película, Guión y Banda Sonora Original. Escrito queda. Otra cosa es que, pese a sus cualidades y calidades, a quien esto rubrica le hayan pesado más sus carencias. En el fondo y en la forma. En sus clichés citados y en el retrato, tan comprensivo y cariñoso, de un chico malcriado y cruel, ese perro, ese perro… Otro tipo de adolescencia es posible, por favor. En sus subtramas – entre maternalistas y condescendientes, luego tópicas – con l@s latin@s, aunque la chica esté muy bien. En la búsqueda de la cosquilla emotiva que, salvo excepciones, no funciona. En su pretendida sutileza, que enmascara lo obvio, véase el personaje de Belén López. Maribel Verdú , Arón Piper y Tito Valverde se hacen valer sin problemas. Sobre todo, ella.

Escribiendo estas líneas, saltó a los teletipos la noticia de la muerte de una figura imprescindible para nuestro cine. La del productor Elías Querejeta, padre de la realizadora, a quien está dedicada la película, y, desde ahora, lamentable e irreversible ausencia en su vida y en las de quienes amamos el hecho cinematográfico.

En cartelera… Nueva colaboración con ‘Viva Sevilla’

Os dejo la colaboración semanal con ‘Viva Sevilla’…

en cartelera 07.06.13

‘360: Juego de destinos’: Convergencias

Entre los créditos del productor y realizador brasileño Fernando Meirelles está la aclamada ‘Ciudad de Dios’, sobre la novela de Paulo Lins, que le reportó varias nominaciones a distintos premios y representar a su país en los Oscars de 2004, su verdadera proyección internacional. La siguiente, ‘El jardinero fiel’, otra adaptación literaria, esta vez de John Le Carré, le deparó el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria a Rachel Weisz y consolidó una carrera ascendente en el mercado europeo.

Esta que nos ocupa data de 2011,  una coproducción entre Francia, El Reino Unido, Brasil y Austria, de 110 minutos de metraje, versión libre del clásico ‘La Ronda’, de Arthur Schnitzler, en el que se describe a una serie de hombres y mujeres unidos por el azar, el sexo, el amor, el matrimonio o el adulterio. Peter Morgan firma el guión.

Así, Meirelles hace confluir a varios personajes en distintos escenarios, países y circunstancias, pero con el denominador común de un toque muy cosmopolita y de formar parte del género por derecho propio de las vidas cruzadas. Aquí tenemos desde el dentista musulmán enamorado en silencio de su ayudante mal casada, hasta la eslovaca que se inicia en la prostitución de alto estanding. Desde el marido que contrata servicios sexuales y la esposa, que tiene una aventura clandestina. Desde la joven inocente que intima con el chófer de un mafioso, desconociendo su identidad, hasta la chica engañada por su novio. Desde el padre en busca de su hija, hasta un hombre peligroso que intenta reinsertarse…

Pero todos estos relatos carecen de pasión, son perfectamente olvidables aunque algunos sean más interesantes que otros. No  comprometen ni emocional, ni ética, ni ideológica, ni estéticamente. No aportan, pese a pretenderlo, ninguna reflexión, ni observación, ni crítica sólida alguna sobre el microcosmos que intentan reflejar. Ni sobre la sociedad de consumo, la delincuencia organizada o la individual, la burguesía, la inmigración, las relaciones entre los sexos… Su acercamiento a estos temas es tan esquemático como superficial. Tan banal como tópico.

Un envoltorio de celofán de buena factura, con un reparto atractivo y desaprovechado en el que destaca Anthony Hopkins, porque su personaje es el más consistente. Reservada únicamente a quienes prefieran al ver cine – algo legítimo, desde luego – la evasión a la exigencia.

La gala de Blogosur, en el programa de Canal Sur Andalucia.es

Os dejo este enlace con el programa Andalucía.es de Canal Sur Televisión, donde recogieron ampliamente la gala de los premios Blogosur (ya sabéis, donde Sevilla Cinéfila obtuvo el premio al Mejor Blog de Cultura en 2013). El reportaje está a partir del minuto 9:45…