Archivo diario: marzo 13, 2017

‘La chica desconocida’: El test de Bechdel

Esa imprescindible página de consulta que es Wikipedia define al llamado test de Bechdel, o test de Bechdel/Wallace – por sus creadoras Alison Bechdel y Liz Wallace, una autora de cómic lésbico y una amiga suya respectivamente – como una suerte de examen que una película aprueba si cumple  tres requisitos. El primero, que en ella salgan al menos dos personajes femeninos; el segundo, que dichos personajes hablen entre sí al menos en algún momento y el tercero que dicha conversación no se centre únicamente en un hombre, sea cual sea la relación que se mantenga con él.

Pues bien, de entre la lamentablemente abrumadora mayoría de filmes que pueblan nuestras carteleras en sentido totalmente opuesto a dichas condiciones y con un protagonismo masculino absoluto, aunque muchas de ellas sean de excelente calidad,  ‘La chica desconocida’ lo supera con nota. Porque su protagonista es una mujer, que busca conocer la identidad de otra, que lo hace preguntando a hombres y mujeres y que, entre tanto, ejerce su profesión solidaria y comprometidamente.

Una mujer, una doctora en medicina general que sustituye a un médico jubilado, a cuyo consultorio llama alguien, a quien ni siquiera llegan a ver por el interfono, después de haber cerrado. Su ayudante en prácticas pretende abrirle, pero ella le disuade alegando la hora. Poco después, el cadáver de una joven anónima es encontrado y la policía descubre que es la misma persona que, momentos antes, llamó a su puerta. A partir de ahí, la protagonista iniciará una investigación por su cuenta, al margen de la policial, para descubrir la identidad de la víctima.

Parece un thriller, pero no lo es,  aunque contenga alguna de las claves del género. Retrata muy bien el itinerario de una ciudadana digna, empática, noble, generosa  y atormentada por la culpa, a la que le concierne que alguien a quien le negó ayuda, ignorando el peligro que corría, no  sea solo un cadáver a quien nadie reclama y descubrír, afrontando los riesgos, cuales fueron sus últimas horas.

Una doctora muy implicada con sus pacientes- en l@s que los realizadores retratan la otra cara de su país, Bélgica – y muy exigente en el ejercicio de la medicina. Una joven, excelente, conmovedora Adéle Haenel, que no se maquilla, que lleva siempre el mismo abrigo y que está dispuesta a acudir, al punto, donde la llaman y la necesitan. Fuerte y sensible, al tiempo, entra en los submundos oscuros – pero sin subrayados melodramáticos, ni efectistas – para descubrir la explotación que les destinan a ciertas inmigrantes, en función de su sexo.

113 minutos de metraje. Escrita y dirigida por Jean Pierre y Luc Dardenne. Fotografiada sutil y matizadamente por Alain Marcoen. Es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia del miércoles, 5 de abril. Pero, lamentablemente, apenas si ha permanecido una semana en la cartelera de nuestra ciudad. Debemos a ciertos cines que no se nos queden inéditas estas obras notables pero constatamos con tristeza que su público natural no suele acudir a verlas allí y que, por imperativo de la taquilla, desaparecen sin tiempo apenas de ser vistas.

La feminista que esto firma les agradece de todo corazón a los directores que la hayan filmado y les recomienda encarecidamente que se hagan con ella por los procedimientos ad hoc, pero que no dejen de verla.

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