‘Sobre ruedas’: Damas estupendas y caballeros discapacitados

Curiosa la coincidencia en las carteleras – en las que han entrado con una semana de diferencia – de dos películas, en clave de comedia romántica, con un contenido de base muy similar. Dos películas en las que se nos narran las relaciones de dos mujeres discapacitadas – una invidente y otra inválida, pero muy autónomas, llenas de optimismo, ganas de vivir y más que solventes en sus respectivas profesiones, osteópata y violinista respectivamente – con dos hombres que no están, sino todo lo contrario, a su altura. Ambos publicistas, por cierto, además de machistas hasta el sonrojo, ligones de vía estrecha y narcisistas  hasta la náusea – sí, son los realmente discapacitados –  que caen rendidos ante sus valores, que por amor se redimen y a los que todo se les perdona…

Una es ‘Acuarela’, de Silvio Soldini, recién reseñada en este blog. La otra, la que nos ocupa, es ‘Sobre ruedas’. Se trata de una producción francesa de 107 minutos de metraje, fechada este mismo año. Escrita, dirigida e interpretada por el humorista y actor, que debuta aquí tras la cámara, Franck Dubosc, cosecha del 63. Su fotografía la firma correctamente, pues en este tipo de propuestas se da por hecha una buena factura, Ludovic Colbeau-Justin y otro tanto se puede decir de la música a cargo de Sylvain Goldberg, Emilien Levistre y Xiaoxi Levistre.

Siendo justa, quien esto firma debe escribir que, estas semejanzas aparte, entre una y otra hay notables diferencias. A favor de la primera, en su opinión. Esta es mucho más zafia, grosera, burda e insoportablemente machista  – incluso aunque sea para retratar a un sujeto maduro y muy salido – especialmente en su primera mitad, donde puede asemejarse a ciertas innombrables comedias españolas de los 70 y 80…

Luego, y pese a todo ello, tiene situaciones divertidas. En gran parte, gracias al buen oficio de un reparto en el que destaca sobre todo una elegante y magnética Alexandra Lamy, el toque de distinción, sin desdeñar al propio Dubosc y a la también estupenda – pese a su triste y tópico papel – Elsa Zylberstein. Pero ese final, tan previsible como injusto …

Con estos mimbres, ustedes mism@s.

 

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