Miradas de mujer que la cartelera se llevó.’Señor’: Clases versus afectos

Esta película que nos ocupa – coproducción entre India y Francia, de 96 minutos de metraje, escrita y realizada por la productora, guionista y cineasta hindú Rohena Gera, cosecha del 73, cuyo documental “What’s love got to do with it?” (2013) y ópera prima era una visión sarcástica y crítica de las interrelaciones entre clases, castas y géneros; bien fotografiada por Dominique Colin y con una brillante banda sonora ad hoc de Pierre Aviat – tiene algún punto en común con otra coproducción de este mismo país, esta vez con Alemania y Estados Unidos, ‘Tu fotografía’, de Ritesh Batra, una sensible y singular propuesta que quien esto firma no llegó a reseñar en estas páginas.

Aunque en esta última la relación desigual no estaba marcada por la servidumbre del varón y la diferencia de clases, y educación, era a favor de la mujer lo que resulta un elemento diferenciador fundamental. En esta que nos ocupa, una joven – que se queda viuda tras un matrimonio concertado, y que debe ocuparse, como es tradicional en su país, no solo de ayudar a su propia familia biológica, sino también a la política so pena de ser repudiada – está al servicio de un joven rico y cosmopolita, ha vivido en Estados Unidos, que ha rechazado a su novia al pie del altar por una infidelidad de ella. Ambos conviven, juntos pero no revueltos, en casa del patrón y el acercamiento es inevitable.

A través de la imposibilidad de clase, de casta y de género de una relación – no ya radicalmente desigual – sino sencillamente de una relación que no esté marcada por las estrictas convenciones jerárquicas y patriarcales de una sociedad fundamentalista, la realizadora retrata este vínculo condenado en clave no solo romántica sino social y política. Este es uno de los grandes aciertos de esta película.

También lo son la elegancia, la delicadeza y la sensibilidad con las que está visto el proceso de descubrimiento mutuo, de atracción y de enamoramiento. Con la que están vistas las personalidades del uno y de la otra. Del que lo tiene todo y está apático y depresivo y de quien lo tiene todo en contra – hasta un aprendizaje laboral con el que sueña – y sigue adelante sin decaer. E incluso la conciencia de clase que se despierta en la mujer, que no es solo la aceptación de unas normas odiosas sino la recuperación de su autonomía y dignidad. Y ese final…

Merece la pena. Háganse con ella.

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