Archivo mensual: noviembre 2019

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 8. Sesión del miércoles, 4 de diciembre, a las 19.30: Primer recordatorio

A dos semanas de la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, que tendrá lugar el miércoles, 4 de diciembre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol, esta entrada sirve como primer recordatorio. Tendremos tres películas muy potentes a debate. A saber:

‘Sorry, we missed you’, de Ken Loach, que se nos quedó pendiente de la sesión de noviembre. Su crítica la tienen en este blog.

‘Retrato de una mujer en llamas’, de Céline Sciamma. Su crítica la tienen en este blog.

‘Parásitos’, de Bong Joon-ho. Su crítica la tienen en este blog. Aún se proyecta en el Avenida. Consulten horarios y sesiones. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

Y, de suplente, la muy celebrada ópera prima de Belén Funes, ‘La hija de un ladrón’, que entra el viernes, 29 de este mes y HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

El invitado, todo un lujo y un honor, será el crítico, tertuliano de pro y amigo Enrique Colmena de cuyo extenso currículum daremos cuenta in situ y cuya página Criticalia, que dirige, es de lectura obligada.

Pues ya lo saben, promete muchísimo y no hay que perdérsela. Les esperamos.

SEFF, 16 Edición: Impresiones sobre el Palmarés

Quien esto firma, no pensaba escribir esta entrada. Quien esto firma, tiene el máximo respeto por las decisiones de los distintos jurados, pero… también las libertades de expresión y de opinión, personales, subjetivas e intransferibles, de discrepar con ellas. Y, dado que ha comentado su desacuerdo en redes sociales con ciertos galardones sin mencionarlos explícitamente, lo hace ahora en estas líneas. Por aquello de no tirar la piedra y esconder la mano… Allá vamos.

Premios del Jurado Internacional de la Sección Oficial del Festival de Sevilla 2019 y sus argumentos:

En primer lugar, el Giraldillo de Oro a ‘Martin Eden’, de Pietro Marcello “por la intensa y vibrante forma en la que retrata el arco vital del protagonista en continuo diálogo con la historia de Italia y por su decidida apuesta por el potencial narrativo del material de archivo en el contexto de una película de ficción” Bueno… el material de archivo integrado en la ficción como un elemento dramático más, es algo común a muchas películas, especialmente las basadas en episodios históricos reales.

Y con respecto a la Memoria Histórica de ese país, ahí está la muy superior y más comprometida ‘El traidor’, de Marco Bellocchio, que se ha ido prácticamente de vacío, y que recrea los hechos de manera mucho más creativa, arriesgada y potente. De todas formas, esta firmante le reconoce muchos valores al filme de Marcello, pero no la considera acreedora del máximo galardón. Aquí tienen el enlace de su crítica en este blog, para que contrasten:

https://sevillacinefila.com/2019/11/11/seff-16-edicion-seccion-oficial-toma-9-martin-eden-clase-y-cultura/

Pero lo del Gran Premio del Jurado a ‘Technoboss’, de Joao Nicolau, “por la elaborada, ingenua y musical dulzura de su tono y por el humanismo que desprende una historia que pone su foco en las consecuencias que tanto el paso del tiempo como las nuevas tecnologías pueden tener en la vida del ciudadano común”, es ya… Deben referirse a otra película de la que ha visto quien esto suscribe. Pues a esta firmante le ha parecido, como mucho, bizarra y, a la postre, convencional y desaprovechando materiales de partida y de reflexión que podían estar contenidos en su historia. Aquí tienen el enlace de su crítica en el blog, para que contrasten:

https://sevillacinefila.com/2019/11/14/seff-16-edicion-toma-14-seccion-oficial-technoboss-seguridad-y-desmadre/

El Mejor Guión se lo ha llevado ‘La Gomera’, de Cornelio Porumboiu, “por su perversa inteligencia”. En fin… Quien esto firma, que la ha matizado, ha encontrado que la escritura de esta película, especialmente en su tramo final, tiene vacíos, dispersiones y excesos. Aquí tienen el enlace de su crítica en el blog, para que contrasten:

https://sevillacinefila.com/2019/11/09/seff-16-edicion-seccion-oficial-toma-4-la-gomera-si-me-necesitas-silba/

Esto en cuanto a la Sección Oficial. Con el resto de premios de este Jurado, no existe discrepancia salvo por sus omisiones como la ya citada ‘El traidor’ y la ucraniana ‘Atlantis’, merecedoras de algo más que los galardones al Actor y a la Fotografía. Y, además,  en un caso no se pudo ver la película por priorizar, como se advirtió en estas páginas, la visión de las cinco entregas del magnífico documental ‘Women Make Film…’, de Mark Cousins.

Y, por supuesto, reiterar que son opiniones personales, subjetivas, si bien argumentadas, e intransferibles y discrepantes con muchas de las de compañer@s de la crítica. Escrito queda.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 18. ‘El traidor’: Uno de los nuestros

A sus 80 años, cumplidos durante el Festival, el clásico, prestigioso y comprometido políticamente guionista y realizador italiano Marco Bellocchio – cosecha del 39, con títulos míticos en su haber como ‘I pugni in tasca’ (1965), ‘La Cina é vicina’ (1967) o ‘Buenos días, noche’ (2003), entre un inabarcable etcétera, que le han hecho acreedor a todo tipo de reconocimientos, pero que también han levantado ampollas entre los sectores más conservadores, y que sobrepasa esta entrada – sigue en plena forma. Y lo demuestra sobradamente con esta su última propuesta.

Coproducción entre Italia, Francia, Brasil y Alemania, de 152 minutos de ABSORBENTE METRAJE, cuyo guión firma él mismo junto a Valia Santella, Ludovica Rampoldi y Francesco Piccolo; con una espléndida fotografía de Vladan Radovic y una vibrante banda sonora de Nicola Piovani. Nominada al Mejor Film, Director, Guión y Actor en los Premios del Cine Europeo.

Se trata de un drama, ambientado en los años 80 y basado en hechos reales, que da cuenta de como un hombre importante de la Cosa Nostra, Tommaso Buscetta, quien – tras huir a Brasil, ante la espiral de violencia desatada entre los distintos capos que hace víctimas a dos de sus hijos mientras él estaba en dicho país – decide reunirse con el juez Giovanni Falcone para testificar en contra de su antigua “Familia”, convirtiéndose en un testigo protegido y en el más odiado.

Bellocchio convierte esta historia terrible en un apasionante melodrama, con una puesta en escena magnífica y operística, – también la ha dirigido en su país – sobre lo peor de una mafia, que no duda en asesinar a niñ@s, bebés, mujeres y ancian@s, para que la sangre de sus enemigos se termine para siempre. Sobre lo peor de una escoria de forma humana que se enriquecía traficando con la muerte de la heroína, haciendo víctimas a sus propios hijos.

Y lo hace filmándolo con sus propias señas de identidad, con su sello autóctono, deudor del mejor cine de su país. Y lo hace filmándolo con magnificencia y ferocidad, recorridas de un humor corrosivo. Y lo hace filmando cada crimen con las cuentas hacia delante y las cifras en la pantalla.

Y lo hace filmando esos juicios, esos testimonios – con los acusados en las jaulas protectoras aullando e insultando a Buscetta y a quienes de los suyos le siguieron en sus pliegos de cargo contra ellos – como si estuviesen en el Coliseo romano. O en cínicos careos con sus acusadores.  Y lo hace mostrando y mostrándolos en toda su brutal violencia, atentado contra Falcone incluído. Y lo hace, en esta suerte de Memoria Histórica, no dejando títere con cabeza. Y lo hace con un reparto en estado de gracia en el que destacar a Pierfrancesco Favino, sobre todos, Luigi lo Cascio, Maria Fernanda Cándido y Fabrizio Ferracane. Y lo hace… ya verán cómo lo hace PORQUE TIENEN QUE VERLA.

Felices 80, Marco Bellocchio. Larga vida, Maestro. Si este Festival no le reconoce en su Palmarés de hoy, es que no hay justicia.

Post Scriptum:

Ya enviado el Palmarés a los medios, se comprueba que no se (le) ha hecho justicia a esta película enorme. Solo, más que merecido…, en la persona de su protagonista, aunque sea un relato coral, es el claro personaje central. Y, salvo pocas y honrosas excepciones, mejor no escribo sobre estas decisiones del Jurado y de los distintos jurados. Cuanto menos, chocantes.

 

SEFF, 16 Edición. Special Screenings. Toma 17. ‘Womam make film…’: Visibilizando a las cineastas

Quien esto firma, contrariamente a su inveterada costumbre en el Certamen de priorizar a la Sección Oficial, lo ha hecho con esta serie – valiosa, imprescindible, justa, necesaria, excelente y que será prácticamente imposible ver en salas comerciales – de cinco documentales, de 180 minutos de duración y ocho apartados cada uno, 40 en total, en los  que se analiza exhaustivamente el trabajo invisibilizado de las mujeres cineastas. 14 horas de cine – que ya ha completado – a las que ha dado la máxima prioridad y de las que les da cuenta en esta entrada que implica, en realidad, cinco sesiones en una. O cinco Tomas en una.

Su responsable es el productor, crítico, guionista y realizador británico Mark Cousins, cosecha del 65, que ya le dedicó otro a la Historia del Séptimo Arte, con realizadores masculinos fundamentalmente. Y a clásicos tales como Orson Welles.

Con el ya paradigmático travelling sobre una carretera en movimiento, como el coche invisible desde el que se la filma, en el que varían los paisajes, los espacios y la climatología, se da paso a cada apartado. Todo ello bajo el denominador común de la mirada de las mujeres tras la cámara través de las décadas. Bajo el denominador común de la mirada de las mujeres tras la cámara desde la misma existencia del cine.

Cada epígrafe tiene un tema y cada tema varias secuencias de películas de mujeres que lo ejemplifica, descritas desde el  fondo y desde la forma, desde el enfoque y desde la narrativa. Con unos enormes rigor y exhaustividad. Desde la diversidad y pluralidad de visiones de las directoras de todas las épocas y de todos los continentes. Narradas por colegas tan importantes como Jane Fonda o Tilda Swinton, una de sus productoras, entre un largo etcétera.

En este sentido, es profundamente feminista y reivindicativo aunque no haya seleccionado filmes más directamente comprometidos. Aunque no haya seleccionado ninguna historia de amor lésbico. Pero sí lo ha hecho – ¡¡¡y de qué manera!!! – con cómo ruedan ellas los travelling, los primeros planos, los encuadres, los picados y contrapicados. De cómo construyen la puesta en escena, el punto de vista, el ritmo, el tiempo…

De cómo filman y cómo transmiten – en muchos casos anticipándose a celebrados hallazgos de miradas masculinas – el amor, el duelo, la vida y su significado, la muerte, el hogar, las pérdidas, las economías narrativa y literal, las canciones, los bailes, la maternidad, la pareja, los géneros, los recuerdos, las emociones, el cuerpo, la libertad, la religión, las revelaciones, los finales…

14 horas del MEJOR CINE QUE SE HA VISTO EN EL FESTIVAL, DE SU AUTÉNTICA JOYA DE LA CORONA. 14 horas por las que quien esto firma ha debido hacer malabarismos para recuperar títulos de la Sección Oficial en otros horarios, sin lograrlo en algunos casos. 14 horas con una media de 9 personas en la sala mientras otras, la mayoría, de las propuestas tenían colas interminables. 14 horas de visibilización de las cineastas. 14 horas de lecciones magistrales de cine y de vida.

No está a concurso, ni, por tanto, será premiado pero quien esto firma ya le ha dado EL MÁXIMO GALARDÓN.

HÁGANSE CON ÉL AL COMPLETO. NO DEJEN DE VERLO.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 16. ‘Juana de Arco’: Inquisiciones

Sobre la figura de Juana de Arco, la llamada Doncella de Orleans, se han hecho varias películas de las cuales las más conocidas son la francesa muda, de 1928, obra maestra de Carl Theodor Dreyer, con María Falconetti de protagonista y la estadounidense de Victor Fleming, de 1948, que protagonizó Ingrid Bergman. Ahora, el guionista, productor, editor de cine, profesor y director Bruno Dumont – que ya ganara el Giraldillo de Oro del SEFF en 2016 con la, para esta firmante, detestable ‘La alta sociedad’ – presenta en el Festival su personalísima y singular versión del mito, tras la primera entrega – que se sepa, inédita en Sevilla – ‘Jeannette, la infancia de Juana de Arco’ (2017).

Y aunque esta firmante, con tal antecedente, iba con las carnes abiertas, lo cierto es que ha conectado mucho con esta Juana tan singular, tan niña, tan inocente y tan madura, una espléndida y magnética Lise Leplat Prudhomme. Tan tierna y tan feroz. Tan independiente y tan leal súbdita de un monarca impresentable. Tan indómita, tan segura, tan luminosa y tan afirmativa frente a sus siniestros y miserables jueces y verdugos.

Lo cierto es que ha conectado mucho con esa manera de narrar los hechos históricos, basada en la obra teatral de Charles Peguy. Lo cierto es que ha conectado mucho con esa puesta en escena tan suntuosa – ¡¡¡esos planos de la magnificencia gótica de la Catedral de Rouen!!! – como minimalista. Así, la escena final de la hoguera tan sorprendente y desarmante, tan esquinada y despojada de toda su aura trágica y dramática, aunque las tenga y de qué manera.

Lo cierto es que ha conectado mucho con esa atmósfera de terror, con el hecho de que se centre en esos Padres de la Iglesia, en esos sacerdotes y teólogos, presuntamente doctos y fanáticos oscurantistas, vistos, y ridiculizados, en todas sus despreciables miserias. En esos patriarcas derrotados – pese a las condena y ejecución de la feroz sentencia – por la inapelable sinceridad y claridad de ideas de una niña. Porque aquí Juana sigue siendo una niña con un pesado destino, con una compulsiva misión sobre sus hombros.

133 minutos de metraje. La escribe, sobre la obra citada, el propio director. La fotografía, la imagen, que cortan la respiración, la firma David Chambille. Su factura es hermosa e impecable. Y su reparto sólido y solvente, en estado de gracia.

Permitan que les rompa los esquemas y véanla.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 15. ‘Atlantis’: Devastación

Esta película, de autor y de hondo calado, que ganó el Premio Orizzonti en Venecia y el Especial del Jurado en Tokyo, es una producción ucraniana de 106 minutos de metraje. Realizada por el productor y cineasta Valentyn Vasyanovych, cosecha del 71, quien firma también el guión y la espléndida fotografía. Ambientada en la Ucrania de 2025, un año después de una guerra, en la que un soldado tiene dificultades para adaptarse a la vida “civil”, por llamarla de alguna manera.

Aún más cuando la fundición en la que trabaja cierra sus puertas pero, entonces, encuentra a un grupo de personas – entre ellas, una mujer por la que se siente atraído – que se dedican a rescatar e identificar cadáveres de las víctimas del conflicto bélico para darles una sepultura digna y a las familias el consuelo de recuperarlos. A partir de ahí, algo cambiará para él…

Rodada sin concesiones, con ritmo lento y planos fijos en su mayor parte, de enorme profundidad de campo en la que los personajes – que van definiéndose muy poco a poco – entran y salen de plano, mientras la devastación que les rodea y que nos es mostrada con austeridad en toda su negrura provocándonos una sensación de angustia opresiva.

Porque su firmante no necesita ningún subrayado – su factura es impecable, sus imágenenes y los relatos que van narrando son impresionantes – para denunciar la devastación, la destrucción total, después de una contienda que se adivina feroz en una terrible distopía futurista

La oscuridad, la ausencia total de cualquier forma de vida no humana, lo invaden todo. Un universo en el que la resignación, el trauma o la desesperación son caldos de cultivo para unas gentes, civiles y militares, sin futuro. O con el único futuro de la solidaridad como la asociación con la que conecta el protagonista.

Una de las propuestas más interesantes de mediocre Concurso. Deberían sumergirse en su narrativa lenta, radical, feroz y, de alguna manera, también poética y no perdérsela.

SEFF, 16 Edición. Toma 14. Sección Oficial.’Technoboss’: Seguridad y desmadre

Portugal, lamentablemente a todos los efectos y en especial a nivel cultural y cinematográfico, nos queda aún muy lejos… estando tan cerca. Con la excepción del añorado Oliveira y aún así a niveles muy minoritarios. Por eso, quien esto firma agradece siempre la inclusión de películas de esta nacionalidad en el Concurso. Sólo que en, el caso de la que nos ocupa, no ha conseguido conectar ni con su historia, ni con su tratamiento.

112 minutos de metraje. La filma y la escribe, junto a Mariana Ricardo, el actor, editor de cine, guionista y realizador luso Joao Nicolau, cosecha del 75, del que esta firmante desconoce su breve filmografía anterior, en la que alterna cortos con largometrajes y documentales con ficción. La historia sigue a un empleado de una empresa de seguridad, a punto de jubilarse, que vive solo con su adorable gato Napoleón y tiene un hijo y un nieto a los que quiere. Sus incidencias laborales le acercan a una mujer de su edad, encargada de un hotel, con la que pretende tener algo más que una relación profesional. Aunque ella se muestre aparentemente reacial. Mientras, las canciones ocupan un lugar importante en su vida.

Entre el musical algo delirante y el romance no convencional, no acaba de funcionar ni en uno, ni en otro sentido. Ha desaprovechado la ocasión de convertirla en una radiografía, aunque fuera ligera, de la soledad de la vejez, de los abismos de la jubilación y del cuerpo a cuerpo entre dos personas en la tercera edad, con toques divertidos. Vale, puede que esa no fuera su intención, pero…

Tengan en cuenta que ha gustado y hasta hay quien ya la ve como una futura película de culto. Desde luego que es una rareza. Para bien y para mal. Así, que juzguen por sí mism@s.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 12+1. ‘Little Joe’: La invasión de los ladrones de mentes

Jessica Hausner es una guionista, productora y directora de cine austriaca, de la cosecha del 72, de la que hemos visto las notables ‘Hotel’ (2003), y en el propio SEFF, ‘Lourdes’ (2009), que obtuvo el Giraldillo de Oro a la Mejor Película, y ‘Amour fou’ (2014). Ahora presenta a concurso esta ‘Little Joe’ que cuenta la historia de una científica que desarrolla nuevas especies de plantas para una empresa. Su mayor logro es una que no se reproduce, requiere mucho calor físico y humano para su desarrollo y proporciona algo parecido a la felicidad. Tanto es así que ilegalmente lleva una a su hijo, Joe, por el que la planta es bautizada así, un chico sensible e inteligente al que está muy unida. Pero surgirán complicaciones inesperadas.

Coproducción entre Austria, Reino Unido y Alemania, de 105 minutos de metraje. Escrita por su realizadora junto a Géraldine Bajard. Su muy cuidada fotografía la firma Martin Gschlacht y en su reparto están la excelente Emily Beecham, premiada como Mejor Actriz en Cannes por este trabajo y Ben Whishaw, que le da la réplica con soltura, además de un sólido reparto pese a que esta no es, precisamente, una película de personajes sino de los efectos bizarros de la planta en ell@s. Poco más, pues apenas si están descrit@s.

Quien esto firma, le reconoce a esta película, y a la propia Hausner, que se mueva bien en el fantástico, que logre crear un clima inquietante, su extrema y desasosegante frialdad y una premisa atractiva de partida – muy deudora, voluntaria o involuntariamente, de la magnífica ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ Don Siegel (1956) y de su excelente remake ‘La invasión de los ultracuerpos’, Philip Kaufman (1978) –   de la que, lamentablemente, no es capaz de desarrollar todo su potencial irónico, perverso, cáustico y cínico.

Aunque sí se atisban ciertas reflexiones interesantes sobre el imperativo social del bienestar y sobre el egoísmo insolidario y anti-empático que se genera de esta dicha artificial. Es cierto que lo intenta, y que tiene algunos destellos brillantes y divertidos al respecto. Pero se ven lastrados por un guión irregular, una puesta en escena algo reiterativa y una música insoportablemente machacona que subraya insidiosamente ciertos momentos, pero que está muy fuera de lugar en otros. De todas maneras, con aus pros y sus contras, debe verse.

 

 

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 12.’La famosa invasión de los osos en Sicilia’: ¡¡¡Animales al poder!!!

Miren ustedes por donde, no deja de ser paradójico el hecho de que una de las mejores películas vistas en una Sección Oficial bastante floja, con escasas y honrosas excepciones, sea precisamente la que nos ocupa, que es de animación. Por segundo año consecutivo, el SEFF incluye una propuesta de este género en el Concurso, con excelentes resultados.

Coproducción entre Francia e Italia, de 82 minutos de metraje. Dirigida y coescrita, adaptando la obra homónima de Dino Buzzati, junto a Thomas Bidegain y Jean-Luc Fromental por el artista gráfico e ilustrador italiano Lorenzo Mattotti, cosecha del 54. Su espléndida y vibrante música es de René Aubry y su factura es muy hermosa, estilizada, compleja y creativa.

La historia comienza cuando una niña y un hombre mayor, ambos comediantes, se refugian en una cueva de osos para descansar. Aparece uno de ellos, y para entretenerlo, le cuentan – y escenifican, mediante dibujos y decorados – la historia del hijo del Rey Oso capturado mediante una trampa por unos cazadores. Su padre, tras buscarle sin éxito, permanece aletargado y deprimido, con lo que sus compañeros le convencen de ir a buscarlo a la tierra de los hombres, gobernada por un rey tiránico que extrae su autorida de la mágica varita de un mago. Una varita a la que, sin embargo, le queda ya el poder de hacer realidad dos deseos. Pero los humanos, ay los humanos, no serán los mejores compañeros…

Dino Buzzati y Lorenzo Mattotti tienen clarísima su toma de partido por los osos. Unas criaturas educadas y respetuosas frente a los ataques indiscriminados que sufren por parte del ejército del monarca. Y aunque finalmente se integren durante un periodo de feliz convivencia, tras haber sufrido varias bajas y encontrado al osezno real,  las personas no humanas toman una decisión. Hasta aquí puede leerse para no hacer spoiler, que tienen que verla.

Sumergirse en ella es sumergirse en un mundo donde la especie llamada humana tiene mucho, todo, que aprender de sus compañeros de planeta mucho más generosos y civilizados. Es sumergirse en un mundo lleno de imaginación, pero también de abusos de autoridad, de batallas desiguales con ingeniosas estrategias, de fantasía y… de adorables fantasmas. De una coexistencia pacífica posible y deseable, pero que deja claro que las criaturas no perderán sus señas de identidad ni su hábitat por su integración en ella.

Valores y principios dignos de aplauso. NO DEJEN QUE SE LES ESCAPE.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 11. ‘El reflejo de Sibyl’: Una terapia peligrosa

Quien esto firma, vuelve a lamentar que la segunda mirada de mujer de este Concurso tampoco le haya resultado nada estimulante, sino todo lo contrario. Se trata de una coproducción franco-belga, de 100 minutos de metraje, dirigida y coescrita, junto a Arthur Harari, con diálogos de David H. Pickering, por Justine Triet – guionista, actriz y cineasta de la cosecha del 78, de la que esta firmante apreció mucho ‘La batalla de Solferino’ (2013), integrada en la Sección de Las Nuevas Olas del SEFF de ese año y cuya entrada tienen en este blog- cuya excelente fotografía es de Simon Beaufils y cuya música suena estridente y exasperada. Casi tanto como la propia historia…

Una historia delirante, entre la comedia y el drama psicológico, sobre una terapeuta que quiere retomar su vocación de escritora y, por ello, deja a la mayoría de sus pacientes. Pero no puede desatender las súplicas para que la analice de una actriz al límite. Con lo que no contaba es que tal relación profesional cuestionará su microcosmos y conectará con sus fantasmas más ocultos y personales, transgrediendo todos los códigos deontológicos de su oficio.

Se ha escrito delirante porque su guión no tiene ni pies, ni cabeza. Ni tan siquiera un mínimo de verosimilitud. Porque aunque contiene gags y situaciones francamente divertidas – esta firmante se rió a carcajadas con algunas de ellas – están narradas y filmadas buscando el efectismo, sin ninguna base lógica ni en el desarrollo del relato, tan espasmódico y atropellado, ni en el tratamiento – superficial, epidérmico, inexistente… – de los personajes. Porque incluso hay momentos en que pareciera que solo se focalizara el papel de celofán resultón de una dramedia de lujo con erotismo de alto voltaje. Porque… y así podríamos seguir y seguir

Menos mal que el final, aún confuso y epatante, restituye algo, solo algo, de cordura. Pero no es suficiente.

Para que les conste, fue muy aplaudida y celebrada. Véanla y opinen por sí mism@s. La pelota está en sus tejados.