Archivo mensual: noviembre 2019

SEFF, 16 Edición. Toma 14. Sección Oficial.’Technoboss’: Seguridad y desmadre

Portugal, lamentablemente a todos los efectos y en especial a nivel cultural y cinematográfico, nos queda aún muy lejos… estando tan cerca. Con la excepción del añorado Oliveira y aún así a niveles muy minoritarios. Por eso, quien esto firma agradece siempre la inclusión de películas de esta nacionalidad en el Concurso. Sólo que en, el caso de la que nos ocupa, no ha conseguido conectar ni con su historia, ni con su tratamiento.

112 minutos de metraje. La filma y la escribe, junto a Mariana Ricardo, el actor, editor de cine, guionista y realizador luso Joao Nicolau, cosecha del 75, del que esta firmante desconoce su breve filmografía anterior, en la que alterna cortos con largometrajes y documentales con ficción. La historia sigue a un empleado de una empresa de seguridad, a punto de jubilarse, que vive solo con su adorable gato Napoleón y tiene un hijo y un nieto a los que quiere. Sus incidencias laborales le acercan a una mujer de su edad, encargada de un hotel, con la que pretende tener algo más que una relación profesional. Aunque ella se muestre aparentemente reacial. Mientras, las canciones ocupan un lugar importante en su vida.

Entre el musical algo delirante y el romance no convencional, no acaba de funcionar ni en uno, ni en otro sentido. Ha desaprovechado la ocasión de convertirla en una radiografía, aunque fuera ligera, de la soledad de la vejez, de los abismos de la jubilación y del cuerpo a cuerpo entre dos personas en la tercera edad, con toques divertidos. Vale, puede que esa no fuera su intención, pero…

Tengan en cuenta que ha gustado y hasta hay quien ya la ve como una futura película de culto. Desde luego que es una rareza. Para bien y para mal. Así, que juzguen por sí mism@s.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 12+1. ‘Little Joe’: La invasión de los ladrones de mentes

Jessica Hausner es una guionista, productora y directora de cine austriaca, de la cosecha del 72, de la que hemos visto las notables ‘Hotel’ (2003), y en el propio SEFF, ‘Lourdes’ (2009), que obtuvo el Giraldillo de Oro a la Mejor Película, y ‘Amour fou’ (2014). Ahora presenta a concurso esta ‘Little Joe’ que cuenta la historia de una científica que desarrolla nuevas especies de plantas para una empresa. Su mayor logro es una que no se reproduce, requiere mucho calor físico y humano para su desarrollo y proporciona algo parecido a la felicidad. Tanto es así que ilegalmente lleva una a su hijo, Joe, por el que la planta es bautizada así, un chico sensible e inteligente al que está muy unida. Pero surgirán complicaciones inesperadas.

Coproducción entre Austria, Reino Unido y Alemania, de 105 minutos de metraje. Escrita por su realizadora junto a Géraldine Bajard. Su muy cuidada fotografía la firma Martin Gschlacht y en su reparto están la excelente Emily Beecham, premiada como Mejor Actriz en Cannes por este trabajo y Ben Whishaw, que le da la réplica con soltura, además de un sólido reparto pese a que esta no es, precisamente, una película de personajes sino de los efectos bizarros de la planta en ell@s. Poco más, pues apenas si están descrit@s.

Quien esto firma, le reconoce a esta película, y a la propia Hausner, que se mueva bien en el fantástico, que logre crear un clima inquietante, su extrema y desasosegante frialdad y una premisa atractiva de partida – muy deudora, voluntaria o involuntariamente, de la magnífica ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ Don Siegel (1956) y de su excelente remake ‘La invasión de los ultracuerpos’, Philip Kaufman (1978) –   de la que, lamentablemente, no es capaz de desarrollar todo su potencial irónico, perverso, cáustico y cínico.

Aunque sí se atisban ciertas reflexiones interesantes sobre el imperativo social del bienestar y sobre el egoísmo insolidario y anti-empático que se genera de esta dicha artificial. Es cierto que lo intenta, y que tiene algunos destellos brillantes y divertidos al respecto. Pero se ven lastrados por un guión irregular, una puesta en escena algo reiterativa y una música insoportablemente machacona que subraya insidiosamente ciertos momentos, pero que está muy fuera de lugar en otros. De todas maneras, con aus pros y sus contras, debe verse.

 

 

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 12.’La famosa invasión de los osos en Sicilia’: ¡¡¡Animales al poder!!!

Miren ustedes por donde, no deja de ser paradójico el hecho de que una de las mejores películas vistas en una Sección Oficial bastante floja, con escasas y honrosas excepciones, sea precisamente la que nos ocupa, que es de animación. Por segundo año consecutivo, el SEFF incluye una propuesta de este género en el Concurso, con excelentes resultados.

Coproducción entre Francia e Italia, de 82 minutos de metraje. Dirigida y coescrita, adaptando la obra homónima de Dino Buzzati, junto a Thomas Bidegain y Jean-Luc Fromental por el artista gráfico e ilustrador italiano Lorenzo Mattotti, cosecha del 54. Su espléndida y vibrante música es de René Aubry y su factura es muy hermosa, estilizada, compleja y creativa.

La historia comienza cuando una niña y un hombre mayor, ambos comediantes, se refugian en una cueva de osos para descansar. Aparece uno de ellos, y para entretenerlo, le cuentan – y escenifican, mediante dibujos y decorados – la historia del hijo del Rey Oso capturado mediante una trampa por unos cazadores. Su padre, tras buscarle sin éxito, permanece aletargado y deprimido, con lo que sus compañeros le convencen de ir a buscarlo a la tierra de los hombres, gobernada por un rey tiránico que extrae su autorida de la mágica varita de un mago. Una varita a la que, sin embargo, le queda ya el poder de hacer realidad dos deseos. Pero los humanos, ay los humanos, no serán los mejores compañeros…

Dino Buzzati y Lorenzo Mattotti tienen clarísima su toma de partido por los osos. Unas criaturas educadas y respetuosas frente a los ataques indiscriminados que sufren por parte del ejército del monarca. Y aunque finalmente se integren durante un periodo de feliz convivencia, tras haber sufrido varias bajas y encontrado al osezno real,  las personas no humanas toman una decisión. Hasta aquí puede leerse para no hacer spoiler, que tienen que verla.

Sumergirse en ella es sumergirse en un mundo donde la especie llamada humana tiene mucho, todo, que aprender de sus compañeros de planeta mucho más generosos y civilizados. Es sumergirse en un mundo lleno de imaginación, pero también de abusos de autoridad, de batallas desiguales con ingeniosas estrategias, de fantasía y… de adorables fantasmas. De una coexistencia pacífica posible y deseable, pero que deja claro que las criaturas no perderán sus señas de identidad ni su hábitat por su integración en ella.

Valores y principios dignos de aplauso. NO DEJEN QUE SE LES ESCAPE.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 11. ‘El reflejo de Sibyl’: Una terapia peligrosa

Quien esto firma, vuelve a lamentar que la segunda mirada de mujer de este Concurso tampoco le haya resultado nada estimulante, sino todo lo contrario. Se trata de una coproducción franco-belga, de 100 minutos de metraje, dirigida y coescrita, junto a Arthur Harari, con diálogos de David H. Pickering, por Justine Triet – guionista, actriz y cineasta de la cosecha del 78, de la que esta firmante apreció mucho ‘La batalla de Solferino’ (2013), integrada en la Sección de Las Nuevas Olas del SEFF de ese año y cuya entrada tienen en este blog- cuya excelente fotografía es de Simon Beaufils y cuya música suena estridente y exasperada. Casi tanto como la propia historia…

Una historia delirante, entre la comedia y el drama psicológico, sobre una terapeuta que quiere retomar su vocación de escritora y, por ello, deja a la mayoría de sus pacientes. Pero no puede desatender las súplicas para que la analice de una actriz al límite. Con lo que no contaba es que tal relación profesional cuestionará su microcosmos y conectará con sus fantasmas más ocultos y personales, transgrediendo todos los códigos deontológicos de su oficio.

Se ha escrito delirante porque su guión no tiene ni pies, ni cabeza. Ni tan siquiera un mínimo de verosimilitud. Porque aunque contiene gags y situaciones francamente divertidas – esta firmante se rió a carcajadas con algunas de ellas – están narradas y filmadas buscando el efectismo, sin ninguna base lógica ni en el desarrollo del relato, tan espasmódico y atropellado, ni en el tratamiento – superficial, epidérmico, inexistente… – de los personajes. Porque incluso hay momentos en que pareciera que solo se focalizara el papel de celofán resultón de una dramedia de lujo con erotismo de alto voltaje. Porque… y así podríamos seguir y seguir

Menos mal que el final, aún confuso y epatante, restituye algo, solo algo, de cordura. Pero no es suficiente.

Para que les conste, fue muy aplaudida y celebrada. Véanla y opinen por sí mism@s. La pelota está en sus tejados.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 10. ‘Dios existe, su nombre es Petrunya’: La cruz patriarcal

Teona Strugar es una guionista y cineasta macedonia, de la cosecha del 74 y una de las tres miradas de mujer de esta Sección con su última propuesta, esta que nos ocupa. ‘Dios existe… venía precedida de referencias críticas contrastadas pero que ponían el acento en afirmaciones tales como “clara y rotunda radiografía del machismo ancestral’. Lamentablemente, y aunque algo de eso haya, el cómputo global se salda con una enorme decepción.

Porque la peripecia de una licenciada en Historia treintañera – algo sobrada de peso, desempleada, viviendo aún con una madre con la que tiene una relación de amor-odio y con un padre al que adora – que, por un capricho del destino, se hace con una cruz que un sacerdote ortodoxo arroja al agua, que solo pueden coger hombres preparados al efecto y que promete suerte para todo el año… se queda muy corta de alcances.

El arranque es divertido y dinámico. Pero el guión, a partir de que ella es detenida, por la denuncia de su propia progenitora, con la cruz que ha “ganado”, de que es retenida absurdamente en la comisaría, de que sus rivales la presionan, agreden e intentan arrebatarle el preciado trofeo, mientras una periodista – que no puede conciliar por su ex – y un cámara lo filman todo… hace aguas por todas partes.

Porque las situaciones son progresivamente más inverosímiles, porque la lógica desaparece de la función, porque el ritmo baja, porque el tono está forzado y un incipiente romance aún más. Porque, a la postre, el final es absurdo, conservador y patriarcal hasta decir basta y elimina cualquier atisbo crítico. Porque tenía muchas posibilidades de ser incisiva, cáustica y transgresora y las desaprovecha todas lamentablemente. Su protagonista, Zorica Nusheva, es claramente superior al personaje.

Coproducción entre Macedonia, Bélgica, Francia, Croacia y Eslovenia de 100 minutos de metraje. El guión, ya citado para mal, lo firman la propia directora y Elma Tataragic. La buena fotografía se debe a Virginie Saint-Martin y la aceptable banda sonora es de Olivier Samouillan.

En fin, una pena. La pelota, en sus tejados.

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 9. ‘Martin Eden’: Clase y cultura

Quien esto firma no ha leido ‘Martin Eden’, la novela autobiográfica de Jack London. Lo que no le ha impedido disfrutar – y también irritarse, todo sea dicho – con su adaptación cinematográfica firmada y escrita, junto a Maurizio Braucci, por Pietro Marcello – cosecha del 76, documentalista hasta que debutó en la ficción con ‘Lost and Beautiful’ (2015) – de la que, por esta razón, ignora su fidelidad a la letra profunda de su homónima literaria.

Coproducción entre Italia, Alemania y Francia de 129 minutos de metraje. A la autoría de su guión ya nos hemos referido. Su excelente fotografía la firman Alessandro Abate y Francesco di Giacomo y la banda sonora, que no le va a la zaga, Marco Messina y Sacha Rizzi. Sus factura y producción son impecables. La historia sigue a un joven marinero muy pobre que accidentalmente salva la vida de un chico rico, quien, no solo le introduce en su ambiente, y de cuya hermana se enamora y es iniciado por ella en los placeres del conocimiento que le descubrirán su vocación literaria y asentarán sus ideas filosóficas y políticas, en plena ebullición de las socialistas entre un proletariado luchador y pujante.

Estamos ante una película-río, deslumbrante, poderosa, magnética y febrilmente narrada. Estamos ante una película brillante, tan moderna como producto de su época, tan clásica como atemporal y tan vibrante como reflexiva. Especialmente sensible en lo que respecta a su toma de posición de clase en un siglo en el que la educación era privilegio exclusivo de las más privilegiadas. Estamos ante un homenaje a la lectura y a la escritura, a las inquietudes más intelectuales, así como a la solidaridad obrera frente a la esclavitud de unos trabajos explotados y de unas condiciones de vida infames.

Pero también ante una escritura demasiado enfática, que pasa de puntillas sobre los personajes, cuyas protagonistas femeninas son esquemáticas hasta decir basta y que es efectista y epatante en ocasiones. En cuanto al personaje central, con el que quien esto firma empatizó a duras penas, por su feroz individualismo, prepotencia y desclasamiento, también está dividida en cuanto a su intérprete – Luca Marinelli – Mejor Actor en Venecia – que le resulta tan magnético y solvente, como sobreactuado.

En cualquier caso, ha concitado entusiasmos generalizados y debe verse.

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 8. ‘Longa noite’: Nos queda la palabra

Eloy Enciso, cosecha del 75, es una de las voces más singulares del cine gallego. Lo demostró sobradamente en ‘Arraianos’ (2012) y lo confirma en esta su última propuesta. Sus señas de identidad fílmicas, centradas en comunidades cerradas y claustrofóbicas en bellísimos entornos rurales de su tierra, están también en ‘Longa noite’, aunque su temática sea muy diferente.

La historia, ambientada en la primera parte de la posguerra, sigue a un hombre que vuelve a su aldea para concitar el odio y la sospecha tanto en vencedores como vencidos. Esta es una sinopsis muy esquemática, que no da la medida de un tratamiento narrativo y estilístico muy pausado, deliberadamente no naturalista, poético, en el que se hace un tributo a la Memoria Histórica, de una forma valiosa, necesaria y nada convencional, con textos de Max Aub o Alfonso Sastre con cartas de presos del franquismo.

Para captar en toda su profunda complejidad la esencia de este filme hipnótico y poliédrico, hay que dejarse llevar por su ritmo pausado y por la sugerencia de sus palabras e imágenes, tanto más interesantes cuanto más avanzan sus 93 minutos de metraje. Hay que dejarse envolver por sus imágenes debidas a la prodigiosa fotografía del gran Mauro Herre y por los meandros de un guión que firma el propio Enciso.

Pues eso. Háganlo.

 

SEFF, 16 Edición. Selección EFA. Toma 7 ‘Sons of Denmark’: Fascismos

El danés Ulaa Salim, cosecha del 87, concibió este thriller político – su debut en el largometraje – tan poderoso como efectista, tan estremecedor como reduccionista, tan contundente como un puñetazo en el estómago, localizándolo en el futuro. Aunque en muchos países, como el nuestro, se ha hecho realidad el arrollador ascenso de una fuerza totalitaria de derechas. El arrollador ascenso de un fascismo neofranquista que se ha impuesto como el tercero en el ranking parlamentario. Para nuestro miedo y nuestra vergüenza…

Pueden ustedes figurarse el impacto que esta historia – en la que el ascenso imbatible de los radicales de extrema derecha, los Hijos de Dinamarca del título, y su feroz y sucia lucha contra una inmigración, a la que criminalizan como terroristas, mientras unos jóvenes van radicalizándose en respuesta y en sentido contrario y en medio está un policía en conflicto entre sus lealtades profesionales y su identidad –  en una sala llena, a una hora en la que se cerraban los colegios electorales y ya corría el run run de que los innombrables habían arrasado.

Pueden ustedes imaginarse tal conmoción, el silencio sepulcral con que fue seguida su proyección, el estremecimiento que nos recorrió al pensar que tal horror del ascenso al poder de esos malvados también podría hacerse realidad aquí. Para quien esto firma, tuvo, además de todo lo citado, el efecto secundario añadido de nublarle el entendimiento y la necesaria capacidad de análisis crítico que ya, elaborando y pensando la película, cree haber recuperado.

Porque esta ópera prima tiene tantas cualidades como defectos. Tanta fuerza como debilidades argumentales. Tantos aciertos y giros inesperados, como fallos garrafales. Tanta lúcida rabia como tramposas concesiones. Tanta verdad como fuegos de artificio. Tanta contundencia en su condena como maniqueismo. Pero aún así, desde luego que hay que verla.

120 minutos de metraje. Su guión, para lo mejor y para lo peor, lo firma el propio director. Su factura es impecable. Su espléndida fotografía se debe a Eddie Klint. Y su banda sonora, que subraya y potencia lo narrado, a Lewand Othman. Su reparto es sólido e impecable, pese a algunos trazos de brocha gorda en el retrato de los personajes.

Pues eso, teníamos que verla precisamente esta noche. Oportuna la programación. VÉANLA.

SEFF, 16 Edición. Sección EFA.Toma 6. ‘Dirty God’: Retrato de una mujer en llamas…

Quien esto firma, cuando entra y sale del metro sevillano, – cosa que hace continuamente en este Festival – mira con dolor y rabia las fotos de la campaña institucional de la Junta de Andalucia con esas mujeres sonrientes y exultantes – modelos publicitarias en realidad de una clínica dental – con el lema: “Ella ha sufrido malos tratos, pero la vida siempre es más fuerte”. Lema con el que se responsabiliza insidiosamente a las víctimas de sus propios sufrimientos y con el que se pretende banalizar y falsear los devastadores daños colaterales del terror machista.

Esto viene al caso al respecto de la película que nos ocupa – coproducción entre Holanda, Reino Unido, Bélgica e Irlanda, de 104 minutos de metraje, dirigida por la joven y prestigiosa guionista y directora holandesa Sacha Polak, cosecha del 82, quien también la ha escrito junto a Susie Farrell. La excelente fotografía la firma Ruben Impens y la vibrante banda sonora, en la que suenan temas musicales muy potentes, Rutgers Reinders – en la que se nos cuenta la historia de una joven soltera, con una niña pequeña, que vive bajo los terribles efectos del, inesperado por ella y premeditado por él, alevoso ataque con ácido de su ex pareja.

Un terrible ataque con demoledoras consecuencias físicas, mentales, vitales, laborales y emocionales que se nos van desgranando a lo largo de este drama tan profundo como poco convencional de fondo y de forma. Varias operaciones a sus espaldas, una hija a quien asusta su aspecto; una abuela paterna que – insensiblemente y con la complicidad de su propia madre se empeña en verla como si nada hubiera pasado, llevándole recados del odioso progenitor. Una autoestima dañada en lo más profundo. Unas curas muy dolorosas. Unas operaciones aún pendientes. Una cirugía soñada, pero económicamente inalcanzable…

…Un cuerpo y una cara en los que no se reconoce. Una máscara que cura y que esconde. Una progenitora muy joven que quiere proteger a su nieta y propiciarle un ambiente estable. Una autoestima herida en lo más hondo. Una sexualidad imposible como no sea vía internet. Unas imágenes traidoras y humillantes. Unas cicatrices que se repudian. Unas pesadillas que acechan en la noche. Unas llamas que no son de pasión. Un Dios sucio, como el título, a quien culpar además de al responsable.

Unas noches en blanco, de música, de alcohol,  de aturdimiento y de sustancias ilegales con colegas, pero no amig@s de verdad. Un deseo que se concreta y se pierde. Un trabajo que ordena, en el que encuentra a una buena compañera, pero en el que también es insultada. Una estafa, tras un hurto. Una clínica que nunca fue en otro país. Un juicio, un retomar la propia vida y aceptarse. Un…

Y todo ello contado con un ritmo trepidante. Con una puesta en escena lisérgica pero en la que se profundizan situaciones y personajes. Unas canciones que registran sentimientos. Unas emociones, y nunca mejor dicho…, a flor de piel.

Una protagonista excepcional – Vicky Knight, no profesional – cuyas cara, cuerpo y quemaduras son reales, ya que su familia sufrió, siendo ella pequeña, los ataques de un pirómano en su casa mientras dormían en el que fueron asesinados sus dos primos y el hombre que la salvó – que trabaja en la Unidad de Quemados del Hospital de Essex, donde fue tratada y que vivió experiencias muy parecidas. Una intérprete de excelencia a la que todos los reconocimientos le son debidos.

VÉANLA, NI SE LES OCURRA PERDÉRSELA.

 

 

SEFF, 16 Edición. Sección Oficial. Toma 5. ‘Gloria mundi’: La clase obrera NO va al paraíso

Quien esto firma se ha sentido profundamente decepcionada, cuando no irritada, con esta última propuesta de uno de sus referentes cinematográficos, el actor, productor, guionista y director francés Robert Guédiguian, cosecha del 53. Un ciudadano de izquierdas y muy comprometido socialmente en títulos como ‘Marius y Jeannette’ (1997), ‘Marie-Jo y sus dos amores’ (2002) y ‘Las nieves del Kilimanjaro’ (2011), entre una extensa filmografía casi toda ella ambientada en su querida Marsella natal y con un equipo técnico-artístico al que es fiel desde sus comienzos, comenzando por su mujer, la excelente Ariane Ascaride, Gérard Meylan, Jean-Pierre Darroussin o Anaïs Demoustier, entre otr@s.

‘Gloria Mundi’ tiene un comienzo vibrante y emotivo, con el nacimiento de una niña en el seno de una familia trabajadora. Su abuelo adoptivo es conductor de autobuses; su abuela, limpiadora; su madre, dependienta; su padre, chófer por encargo y su abuelo biológico, muy aficionado a los haikus, acaba de salir de la cárcel. Tod@s ell@s atraviesan graves problemas laborales y económicos, salvo su tía y su tío a quienes les resulta muy rentable su tienda de compraventa y arreglo de todo tipo de artículos en un barrio deprimido. Pero a tod@s les alegra muchísimo esta llegada, hasta que las circunstancias les asfixian…

…A ellos y a nosotr@s, l@s espectadores, también. Porque esta familia va de desgracia en desgracia sin solución de continuidad, sin apenas verosimilitud en las situaciones, sin gradación del tempo y del ritmo, sin evolución de los personajes que están muy esquemáticamente tratados y retratados. Especialmente chirriantes, odiosos y maniqueos los de las dos hermanas y el cuñado…

El que también existan lazos de afecto y solidaridad en este grupo humano, especialmente por parte de los dos hombres maduros, y el que haya una mínima reflexión – aunque desaforada y llena de clichés – sobre los devastadores efectos del capitalismo salvaje en una clase obrera sin conciencia y cada vez más desarmada, tales valores no compensan los llamativos fallos citados.

107 minutos de metraje. Escrita por el propio realizador y Serge Valletti, con una digna fotografía de Pierre Milon. El reparto está impecable, Ascaride fue justamente premiada en Venecia y poco más hay que añadir.

Escrito queda. La pelota en sus tejados.