Archivo mensual: mayo 2021

En cartelera… desde VivaSevilla

Este es el enlace a la colaboración semanal de esta firmante con el medio VivaSevilla. Una mirada crítica a la oferta de estrenos de la cartelera de hoy, cuyo texto ha escrito y cuyos trailers ha añadido la estupenda redactora jefa del periódico, Carmen del Toro.

https://vivasevilla.es/sevilla/974590/viernes-de-estreno-en-los-cines-de-cruella-al-thriller-uno-de-nosotros/

Si gustan, pasen, lean y, sobre todo, vayan al cine. #CineEnLasSalas #CineSeguro

Escrito queda.

‘El código de los diferentes’: Espejos deformantes

Quien esto firma apenas si ha encontrado datos del lugar, fecha de nacimiento o del resto de filmografía de la realizadora, activista, editora e instaladora de arte norteamericana Salome Chasnoff, responsable de esta más que interesante ‘El código de los diferentes’, que acaba de visionar esta tarde en el Avenida. Tan solo un par de fotos suyas e ignora sus circunstancias físicas, dada la temática de la película podrán entender que el dato es pertinente, pero va a intentar, incluso con tales carencias, transmitirles sus impresiones sobre ella.

En este documental se muestra críticamente la representación en el cine, fundamentalmente estadounidense, de las personas discapacitadas. Ententidos tales handicaps en sus más amplias acepciones físicas y emocionales. Para ello se ha servido de trailers de títulos, de todas las décadas y géneros, que incorporan personajes con estas particularidades congénitas o sobrevenidas.

Títulos que, sobreimpresionados en la pantalla, son comentados por gentes de la industria igualmente discapacitadas que analizan las historias, el tratamiento y el enfoque que se les da a sus pares en ellas. Y el resultado es, cuando menos, bastante lamentable, con pocas y honrosas excepciones, aunque exento de dramatismo o victimismo alguno sino, por el contrario, con agudeza, lucidez y humor.

Sin entrar en fechas o autores, que sería largo y tedioso enumerar por lo conocidas, se habla de ‘La parada de los monstruos’ – la única, nunca mejor dicho, que sale bien parada por presentar una comunidad de diferentes unida y solidaria frente a la de l@s normales -, de ‘Rain man’, de ‘Frankestein’, de ‘¿Qué fue de Baby Jane?’, de ‘El regreso’, de ‘Hijos de un dios menor’, de ‘Sola en la oscuridad’, ‘La milla verde’, ‘Mi pie izquierdo’, ‘El hombre elefante’… entre otros muchas como ‘Million dollar baby’ a cuyo final cuestionan implacablemente con impecables argumentos, por cierto.

Impecables argumentos con los que estos hombres y estas mujeres nos hacen ver el otro lado de tales espejos deformantes en los que no se reconocen. Porque son estereotipados, caricaturescos, irrespetuosos, grotescos, paternalistas o indignos. Porque son pobres clichés y lugares comunes que avalan unas vidas, unos comportamientos, unas identidades, unos afectos y una sexualidad, o su ausencia, que no son las suyas. Que se deben a la mirada y a la tiranía, no reconocida como tal, de la normalidad imperante, de quienes se tienen como normales.

Con sabiduría y sentido del humor registran la indefensión sistemática de las mujeres ciegas, el hipererotismo del varón discapacitado al que sucumbe la mujer que no lo es y casi nunca al contrario, la desigualdad entre tales relaciones sometidas al patrón dominante, la reclusión en instituciones o la marginación que afrontan, el suicidio “voluntario” o la eutanasia como única salida y, sobre todo y precisamente por todo eso, la necesidad de que sean ell@s quienes aborden esos relatos desde su propia perspectiva.

También abordan los Oscar que siempre van a manos de actores y actrices que los interpretan… Y muchas cosas más.

Producción estadounidense, fechada en 2020, de 68 minutos de metraje. Su sólido guión lo firman Susan Naussbaum, Alyson Patsavas y Carrie Sandahi. Su cuidada fotografía se debe a Jerzy Rose y su no menos adecuada banda sonora a Brad Newton. Lo único que resulta molesto es ajeno a ella y es que las declaraciones de l@s protagonistas-comentaristas están dobladas, aunque los trailers de los títulos citados sí estén en vose.

Lamentablemente, el cine citado solo lo ha proyectado el jueves pasado y hoy, en una única sesión. Esperemos que alguna plataforma lo incluya en su catálogo, porque es un filme notable y del mayor interés. Pasen al otro lado de ese espejo y háganse con él.

‘First cow’: El hombre la amistad

Este singularísimo western – o neo western, que rompe tantos esquemas – comienza citando uno de los Proverbios del Infierno del visionario poeta William Blake, que reza así: “El pájaro un nido, la araña una tela, el hombre la amistad” De ahí, el título de esta entrada.

Y de una hermosa amistad entre dos hombres habla esta película. Una película de la que esta firmante no hará una crítica al uso. Porque es cualquier cosa menos una revisión del género al uso. Porque en ella no hay grandes espacios, soles ardientes, ni extensas llanuras. Porque en ella no hay tiroteos, ni duelos, ni conflictos étnicos, aunque haya clases y colores de piel preponderantes. Porque en ella no se retratan guerras civiles, ni acontecimientos históricos señalados.

Porque en ella tampoco hay amores, ni romances, ni casi mujeres, aunque algunas asomen en roles episódicos. Porque en ella no hay villanos de cliché, aunque si un perverso, cruel y refinado hombre de mundo que ejerce como amo. Porque en ella no hay esclavos, aunque sí sirvientes. Porque en ella hay una vaca, la primera vaca del título, muy cariñosa – y ya saben que esta animalista no gusta que el cine haga uso de las especies no humanas -, que rinde un inestimable servicio a los protagonistas, cuyo nombre real es Evie, y como tal aparece en los títulos de crédito.

Porque en ella los hombres caminan. Porque en ella apenas si hay jinetes. Porque en ella casi no se muestran los caballos. Porque en ella hay una vegetación lujuriosa, tan hospitalaria como hostil. Porque en ella no hay sequedad desértica, sino una humedad tropical, la de los bosques de Oregon, la tierra de referencia de la cineasta, que traspasa la pantalla. Porque en ella no hay granjas, sino casas de madera paupérrimas y la mansión del rico. Porque en ella hay hombres golosos dispuestos a pagar fortunas por los buñuelos de leche robada que saben a los de las pastelerías más exquisitas de la civilizada Londres.

Porque en ella hay un cocinero de talento capaz de hacer milagros con pocos ingredientes. Porque en ella hay un oriental perseguido, y luego liberado de su destino, muy dotado para los negocios. Porque en ella hay un mercado donde pagarés y monedas compran las ofertas. Porque, salvo excepciones, en ella las tonalidades son oscuras, incluso las diurnas, apenas aliviadas por las luces del fuego y de las velas.

Porque en ella hay dos varones sensibles, empáticos y bondadosos, que tejen una relación profunda destinada a perdurar en el tiempo. Porque en ella la hostilidad del territorio es tan insidiosa como sutil. Porque tiene un arranque sorprendente que anuncia un final predestinado.

Porque sus 121 minutos de metraje saben a poco. Porque su directora también escribe el guión adaptado con el autor de la novela en la que se basa, Jonathan Raymond, un nombre constante en su filmografía. Porque tiene una preciosa, que no preciosista, y muy cuidada, fotografía de Christopher Blauvelt. Porque su banda sonora, hermosa y que no se prodiga, pues respeta los silencios y sonidos naturales, la firma William Tyler.

Porque tiene un reparto sólido y solvente a cuyos personajes centrales les prestan sus talentos John Magaro y Orion Lee. Porque su realizadora, guionista y escritora, de la cosecha del 64, Kelly Reichardt, tiene títulos destacados, muy reconocidos y premiados, tales como ‘Old joy’, ‘Wendy and Lucy’, ambas de 2008 – esta que nos ocupa se hizo en 2019 y está ambientada en la década de 1820 – ‘Meek’s Cutoff ‘, otro western, (2010) o ‘Certain women’ (‘Vidas de mujer’) de 2016.

Porque viene precedida de los máximos reconocimientos de la crítica y de tantos galardones prestigiosos como le son debidos. Porque…

No se la pierdan.

‘Quo Vadis, Aida?’: Limpiezas étnicas

Quien esto firma, visionó ayer esta película – con cuatro personas más en la sala, ya que su único pase del fin de semana tuvo lugar a la hora de la máxima canícula en estos días de calor inclemente – bajo los impactantes efectos de los feroces bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza contra la población civil desarmada e indefensa que, entre otras vidas valiosas, todas lo son, han costado las de la joven periodista Reema Saada, embarazada de cuatro meses, junto a su familia e hijos menores, de 4 y 2 años, y las del prestigioso neurólogo Moeen Alaool – uno de los pocos con los que contaban – igualmente junto a todo su grupo familiar.

En tan dramático y brutal, en tan pavoroso contexto, que le añadió aún más horror a lo narrado en este relato fílmico – basado en los hechos reales de la matanza de Srebrenika, aunque se le hayan añadido algunos personajes y situaciones de ficción – tuvo ocasión esta firmante de presenciar la puesta en imágenes de la llamada Masacre de Srebrenica o el Genocidio de Srebenica.

Una infamia asesina que tuvo lugar – como la película documenta con rigor dramatizado – en julio de 1995 durante la inmisericorde y atroz ofensiva serbia contra la indefensa ciudadanía bosnia que inició un éxodo desesperado hacia un espacio presuntamente seguro, un campo de refugiados bajo la protección de Naciones Unidas custodiado por 400 cascos azules.

No todas las personas, miles de ellas, pudieron entrar y la mayoría se quedaron a las puertas. Pero un destacamento del ejército enemigo, el triunfador, sí lo hizo, incumpliendo todos los protocolos al respecto dentro del lugar, al mando del siniestro general Ratko Mladic, un criminal de guerra y de su tropa de asesinos sedientos de sangre y de limpieza étnica.

Todo ello, ha ocurrido tantas veces, ante la pasividad cobarde de unos mandos de la ONU que no defendieron a la gente desarmada e inocente que estaba, como se ha escrito antes, bajo su amparo. Así que, con artimañas e insidias, separaron a las mujeres y niñ@s de los hombres de todas las edades, bajo el pretexto de trasladarles a una de sus ciudades. Y lo demás ya es historia…

La mirada de la guionista, productora y realizadora Jasmila Zbanic, cosecha del 74, es aterradora e implacable, sin anestesia. Filma en carne viva tales atroces acontecimientos, encarnando la tragedia en una traductora del organismo, la Aida del título – una eminente Jasna Duricic- que intenta desesperadamente que su marido y sus dos hijos varones sean integrados como ella en el staff para salvaguardar su seguridad.

Durante todo el metraje vemos a esta mujer valiente, culta y profesora, junto a su cónyuge y colega y los dos jóvenes prometedores, uno de ellos muy frágil emocionalmente, ejercer su profesión en reuniones a la postre ineficaces mientras busca el salvoconducto para su familia…

… Pero también a las multitudes sin nada que perder luchando por su vida y la de l@s suy@s en unas condiciones infrahumanas. Filma con pasión, con intensidad, con rabia, con un dramatismo que crea una tensión insoportable, en una puesta en escena épica y desgarradora, cómo estas personas indefensas e inocentes fueron traicionadas y conducidas, conducidos ellos sobre todo, a un camino sin retorno. Y ese final, cuando todo está perdido, buscando restos e intentando recuperar una vida rota, con nuevas generaciones que suponen la esperanza de un país mejor.

Coproducción entre Bosnia y Herzegovina, Austria, Rumanía, Alemania y Polonia, fechada en 2020, de 104 minutos de metraje. Su guión es de la propia directora. Está fotografiada con excelencia, esas escenas de masas bajo el pulso firme de Zbanic…, por otra mujer Christine A. Maier y su potente banda sonora se debe a Antoni Lazarkiewicz. El reparto, entregado y lleno de talento, es otro de sus grandes activos. Precedida de los más importantes premios y nominaciones, todos le son debidos, formó parte de la Sección Oficial del pasado Festival de Sevilla.

Está dedicada a las mujeres que perdieron maridos, hijos, hermanos, amantes, compañeros, sobrinos, familiares diversos en los más de 8.000 hombres bosnios asesinados a sangre fría.

Duele, y tanto que duele… Pero hay que asomarse a sus abismos y no perdérsela bajo ningún concepto

‘Yalda, la noche del perdón’: La pena capital como espectáculo

De acuerdo con Wikipedia, Yalda es una celebración milenaria de la cultura persa preislámica que coincide con la noche más larga del año y que dará paso, con el cambio de ciclo solar, a más horas diurnas. Aunque no sea una fiesta oficial en el Irán contemporáneo, las familias y amistades suelen reunirse festejando con ella simbólicamente el triunfo de la luz sobre la oscuridad comiendo granadas, sandías, nueces y frutos rojos.

En esta noche, y en el contexto de un aberrante reality show que convierte en espectáculo la salvación o la ejecución de una persona condenada a morir según la Sharia y la ley del Talión imperantes en el paí – que tiene, sin embargo, la posibilidad de redención si la familia de su víctima así lo decide, algo contemplado en la legislación y asumido por jueces y fiscales – sitúa el guionista, documentalista y realizador Massoud Bakhshi – cosecha del 72, cuya primera película, ‘A respectable family’ (2012), inédita en España, fue prohibida en Irán – este su segundo largometraje.

Este programa televisivo está basado en uno real, ‘Luna de miel’, que fue retirado ante el impacto de esta propuesta fílmica. Un subproducto infame y carente de ética, que convertía en espectáculo la pena capital, que jugaba con la vida o la muerte de un reo según las normas citadas anteriormente, que se erigía en juez al tener en sus manos el destino de alguien y hacía al público presente en el plató, y a l@s espectadores-as, cómplices de semejante podredumbre.

‘Yalda…’ discurre, prácticamente en tiempo real, en el estudio donde tiene lugar esta basura, donde la vida o la muerte de una joven de 22 años, Maryam, que ha matado accidentalmente a su marido, de 65, están en las manos de la hija de éste, Mona, que dará su veredicto final, mientras el presentador las entrevista a una y a otra, indagando en sus diferentes versiones sobre la tragedia e interviene también la madre de la condenada, al tiempo que se descubre un secreto familiar.

Al mismo tiempo, l@s espectadores-as van votando a favor o en contra de tal “indulto” – en el programa de referencia no lo hacían, pero se ha añadido para aumentar más si cabe su carga crítica – organízándose una colecta para cubrir la indemnización a la huérfana, el llamado “pago de sangre” que repara económicamente a los deudos de las víctimas. De hecho, la recaudación íntegra de esta película sirvió para salvar la vida a un hombre, que estaba en el corredor de la muerte desde los 14 años y ha salido en libertad a los 30 una vez pagada esta deuda, según cuenta el propio Bakhshi a la periodista Begoña Piña en una excelente entrevista publicada el pasado día 1 de este mes en Público. Sólo por eso, ‘Yalda’ sería digna de aplauso…

Pero además sabe retratar muy bien el sórdido microcosmos en el que se ambienta. Las tensiones, las intrigas, la tragedia de una chica cuyo destino, por imperativo de una ley indeseable, está en las manos de una hija poco dispuesta a perdonar y los intereses económicos en juego. Sabe retratar muy bien el clima enrarecido del estudio, la presión del tiempo, de la audiencia y del show que envilece y ensucia fines y medios, como si de una siniestra distopía, de una pieza de terror macabra y surrealista se tratara.

Cabe reprocharle, desde la opinión personal e intransferible de esta firmante, ciertos excesos y dispersiones que impiden esclarecer hechos y personajes secundarios claves para la comprensión de la historia. También que, tratándose de una teocracia ferozmente misógina, las protagonistas sean mujeres enfrentadas por el esposo y padre. Que prefiera, algo importante, mostrar a las profesionales del medio televisivo – el realizador ha declarado su complacencia por la mejora de la condición femenina en su país y su acceso a muchos estudios y profesiones que antes les estaban vedadas – aunque estén veladas y a las órdenes masculinas… Y que su crítica sea más demoledora en lo que respecta al programa y no tanto a la pena capital, al asesinato legal de Estado, imperante en su país.

Coproducción entre Irán, Francia, Alemania, Suiza y Luxemburgo, fechada en 2019, de 89 minutos de metraje. Muy bien fotografiada por Julian Atanasov, con una banda sonora, tan adecuada a lo narrado, que firman Dana Farzanehpour y Denis Séchaud y con un reparto muy entregado en el que destacar a la estupenda Sadaf Asgari y a la excelente y prestigiosa Behnaz Jafari.

El cine iraní añade otra trayectoria a seguir dentro de los grandes nombres, de las imprescindibles y llenas de talento miradas de mujer y masculinas que constituyen sus señas de identidad. Véanla.

En cartelera: Dos estrenos y un Festival…

En este primer viernes de mayo, destacamos cinco películas de entre las cuales dos son estrenos propiamente dichos y tres pertenecen al ciclo, que se prolongará la semana que viene y que tienen una única sesión, del veterano Festival LGTB sevillano Andalesgai. Todas ellas podrán verse, en sus versiones originales subtituladas, en el local de referencia de la cinefilia sevillana, el Avenida. Y, al tiempo, habrá proyecciones de cortos y documentales en el muy conocido y cinéfilo espacio de la cinemateca UGT sevillana. Volviendo a las ofertas citadas son, las comentaremos por este orden, una coproducción entre Bosnia y Herzegovina, Austria, Alemania, Rumanía y Polonia, una colombiana, una alemana, una de Hong Kong y una canadiense.

La primera es ‘¿Quo Vadis, Aida?’, escrita y dirigida por la realizadora Jasmila Zbanic. Fechada en 2020 y ambientada en los años 90 en Bosnia, durante la guerra de los Balcanes, sigue a una traductora de la ONU quien, cuando los serbios ocupan el pueblo, su familia espera entrar al campo de refugiados de ese organismo y ella – que participa en las negociaciones – duda entre si darle o no un trato de favor. Precedida de numerosas nominaciones y premios, formó parte de la Sección Oficial del pasado Festival de Sevilla.

Se ha escrito sobre ella – extractos de críticas de expert@s y medios publicados en la imprescindible página FilmAffinity – : “Retrata la guerra de los Balcanes sin complejos. Y duele… Sí, es maniquea, declarativa, ruda y hasta evidente. Y es ahí, contra lo que se pueda pensar, en su honestidad brutal y en su desacomplejada ira donde se hace grande” Luis Martínez, El Mundo ; “Una película histórica terroríficamente desgarradora, que resulta imposible de olvidar” Deborah Young, The Hollywood Reporter; “Apenas te deja tiempo para recobrar el aliento… Es absorbente e increíblemente interesante” Marta Balaga, Cineuropa. Resulta evidente que no hay que perdérsela.

La segunda es ‘El olvido que seremos’, de Fernando Trueba, cuyo guión, adaptando la novela homónima de Héctor Abad Faciolince, ha escrito David Trueba. También fechada en 2020 y ambientada en el convulso y peligroso Medellín de los años 70 y 80, el escritor citado glosa aquí a su padre, Héctor Abad Gómez, un médico comprometido con las personas socialmente más vulnerables y activista de los derechos humanos. Protagonizada por Javier Cámara, obtuvo el Goya a la Mejor Película Iberoamericana.

Se ha escrito sobre ella: “Bonita, luminosa y trágica película… Cámara hace una creación magistral de ese personaje conmovedor”, Carlos Boyero, El País; “Un tratado de la emoción a vueltas con la belleza, la dignidad y la bondad… Trueba ha hecho una película inolvidable. Por emocionante. Y viva”, Luis Martínez, El Mundo; “La mejor película de Fernando Trueba en años… es un canto apasionado y desbordado a la familia… Javier Cámara está soberbio” Rubén Romero, Cinemanía. Es evidente que no hay que perdérsela.

La tercera es ‘Kokon’, fechada en 2020, está escrita y dirigida por la realizadora Leonie Krippendorff, de la que es su ópera prima. Sobre una adolescente que observa el mundo y a las gentes que la rodean sin integrarse. Hasta que conoce a otra chica y, con ella, vive su primer amor.

Se ha escrito sobre ella: “Transmite frescura y autenticidad tanto por las interpretaciones como por su inquieto sentido del lugar” Wendy Ide, Screendaily; “Un reparto joven y animado, la protagonista está muy bien… las secuencias oníricas están bien manejadas” Peter Bradshaw, The Guardian ; “Una historia de iniciación urbana elegante y original”, Vladan Petkovic, Cineuropa. Es evidente que no hay que perdérsela.

La cuarta es ‘Suk Suk’, de Ray Yeung. Fechada en 2019, narra el romance surgido entre dos maduros hombres de familia que siempre han ocultado sus respectivas orientaciones sexuales.

Se ha escrito sobre ella: “Un inusual y maduro drama gay con mucho que ofrecer… Elaborado con delicadeza y sutilmente conmovedor” Elizabeth Kerr, The Hollywood Reporter; “Las sólidas interpretaciones de sus protagonistas consiguen que sus problemas sean auténticos y emotivos” Alissa Simon, Variety; “Captura con precisión el dilema de ser un hombre gay en China” Pramit Chatterjee, Mashable. Es evidente que no hay que perdérsela.

Y la quinta es ‘Saint-Narcisse’, de Bruce La Bruce. Fechada en 2020, relata cómo un joven narcisista descubre que tiene un hermano gemelo criado en un monasterio remoto por un sacerdote depravado y…

Se ha escrito sobre ella, la única reseña de la página citada: “El director logra la díficil tarea de mantener la anárquica influencia estética de serie B de sus anteriores películas, alcanzando un nuevo nivel de sutileza…” Boyd van Hoeij, The Hollywood Reporter. Es evidente que no hay que perdérsela.

Pues ya lo saben. Tienen dónde escoger. Consulten horarios y sesiones, respalden las medidas de seguridad y vayan al cine.