‘Annette’: Respiren hondo…

En el vibrante arranque de este inclasificable drama musical – combinado con el fantástico, el terror y los cuentos más inquietantes – junto a los singulares títulos de crédito, en el primero de los números cantados que nos presenta a los principales actores y a la actriz que componen a los personajes centrales, se advierte a l@s espectadores-as que no rían, ni lloren, ni hablen, ni siquiera respiren. O mejor, que respiren hondo, que tomen una respiración profunda antes de enfrentarse a lo que van a ver.

Respiren hondo ante este intenso, desaforado, elegante, desmedido, excéntrico, transgresor, cruel, desasosegante, contradictorio, complejo, culto, sofisticado, feroz, oscuro, por momentos irritante ante presuntas equidistancias que no son tales, turbio, exquisito, paradójico, tierno, lírico, hermoso, excelso, brillante…, con un largo etcétera de posibles calificativos más, relato fílmico que, pese a sus 140 minutos de metraje, consigue que sea imposible sustraerse a su influencia hipnótica. Al menos, en lo que a esta firmante se refiere.

Respiren hondo ante el reto narrativo que supone a la vez asumir las reglas de un género y subvertirlas. Respiren hondo ante unos temas que resultan secos, abruptos, sombríos y desasosegantes, incluso cuando glosan a las emociones más tiernas, y pese a todo transmiten belleza y una extraña poesía.

Respiren hondo porque, cuando se relajen, les alcanzará un proyectil incrustado en la historia. Respiren hondo ante esta historia del arrebatado romance entre un monologuista caústico e impío, que se hace llamar el Simio de Dios y una excelente cantante de ópera, uno y otra en el culmen de sus respectivas carreras, que se casan y son padres de una niña excepcional pero…

Respiren hondo ante esa niña peculiar que recibe un don tan inesperado como a la postre insidioso. Respiren hondo ante una mujer enamorada que, incluso en sus momentos más felices, no puede sustraerse a terribles presagios. Respiren hondo ante un hombre enamorado, pero abismal y (auto)destructivo, capaz de lo mejor y lo peor.

Respiren hondo ante su retrato en negro. Respiren hondo ante las actuaciones de ella y de él. Respiren hondo ante una puesta en escena apabullante, habitada por un diabólico talento visual, pródiga en números, escenas, momentos y secuencias estelares, en la que, para quien esto firma, no sobra un solo plano. Respiren hondo ante las performances de un bebé. Respiren hondo…

Producción francesa, fechada este año, de 140 minutos de metraje. Sus espléndidas música y libreto se deben a Ron y Russell Mael y a Sparks. Su excepcional fotografía a Caroline Champetier. La firma el insobornable, otrora enfant térrible de la cinematografía gala, actor, guionista y cineasta Leos Carax – cosecha del 60, quien por cierto tiene un cameo en el filme, quien cuenta entre sus créditos con títulos como ‘Mala sangre’ (1986) ‘Los amantes del Pont Neuf’ (1991) o ‘Holy Motors’ (2012), que se ha tomado nueve años para este regreso que no dejará a nadie indiferente y que, con algunas excepciones, ha encandilado a la crítica – y en su reparto destacar los talentos de Simon Helberg, de una tan delicada como magnética Marion Cotillard y de un eminente Adam Driver, a quien todos los reconocimientos le son debidos.

Respiren hondo, salgan de sus zonas de confort, abran sus mentes, asómense a sus aristas, excelencias, abismos y negruras y no se la pierdan. Es toda una experiencia.

Escrito queda.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s