Archivo diario: mayo 31, 2026

‘Love me tender’: Violencia vicaria/Violencia institucional

MUY IMPORTANTE:

Esta entrada contiene SPOILERS, dado que ‘Love me tender’ – que debatiremos en la última sesión del curso y de la temporada de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, que tendrá lugar el MIÉRCOLES, 10 DE JUNIO, A LAS 19.30, EN LA CUARTA PLANTA DE CASA DEL LIBRO VELÁZQUEZ – ha desaparecido lamentablemente de la cartelera sevillana y esta firmante confía en que la hayan visto.

Para entrar en materia, definamos el término violencia vicaria como una de las que los agresores machistas de todo signo emplean contra las mujeres utilizando a sus hijos para causarles el mayor daño posible. Eso incluye los terribles filicidios, pero también cuando los vástagos se usan como arma arrojadiza en los casos en los que se dirime la custodia.

Este es el caso de la historia de esta película. Una historia basada en los terribles hechos reales que hubo de sufrir una mujer, la abogada y escritora francesa Constance Debré, cosecha del 72, miembro de una ilustre familia de estirpe política, en cuya novela homónima está basada. Ella, como su alter ego cinematográfico Clémence,, se casó, tuvo un hijo y convivió con su marido durante 15 años, ejerciendo como abogada en una existencia convencional y burguesa.

Luego decidió separarse, dedicarse a la escritura, amar a las mujeres, libre de las normas y ataduras convencionales y cometió el grave error, que no tenía por qué haberlo sido, de confesarle a su ex cónyuge, con el que aún tenía un vínculo, su nuevo modus vivendi. A partir de ahí, él ejerció todo su poder económigo, legal y social, manipulando a un niño, que adoraba a su madre, en su contra. Incluso llegó a acusarla de pedófila e incestuosa…

La directora y guionista francesa Anna Cazenave Cambet – cosecha del 90, segundo largometraje de su filmografía – muestra en toda su crudeza la feroz batalla y el enorme sufrimiento que hubo de soportar la protagonista, no sólo y muy especialmente, por parte de su ex, sino también de las instituciones implicadas que no le dieron el menor respiro ni, con pocas excepciones, le manifestaron empatía.

Esta mujer valiente, valiosa y consecuente defendió sus afectos y manera de existir, pese a todo y a todos. Siendo al tiempo capaz de hacer lo imposible para recuperar a su vástago, accediendo a entrevistas, a encuentros controlados con el niño, como si de una delincuente se tratase, en los que se conculcaban todos sus derechos.

La inquina patriarcal, el odio incansable de su ex, el abandono de quienes deberían haberla apoyado, y la fragilidad emocional del menor, que se opuso muchas veces a verla y faltaba a sus citas, le supusieron un desgaste físico y emocional importante, pérdidas afectivas y un duelo insoportable de asumir, mientras los años transcurrían y se perdía el vínculo y todos los acontecimientos fundamentales en la vida de su hijo. Hasta llegar a un desolador, demoledor, final…

Coproducción entre Francia y Luxemburgo, fechada en 2025, de 134 minutos de metraje. La escribe la propia realizadora, adaptando la obra citada. La fotografía muy bien Kristy Baboul Grémeaux y lo mismo puede decirse de su banda sonora, a cargo de Maxence Dussere. De entre un impecable reparto, destacar la desgarradora, eminente, composición de Vicky Krieps.

Estamos ante una propuesta cruda, devastadora, crítica, profundamente lúcida y femnista, que nos interpela y conmociona, que no deja títere con cabeza y cuya visión es OBLIGADA. Si no lo han hecho ya, háganlo cuando la oferte alguna plataforma. NI SE LES OCURRA PERDÉRSELA.

Se reitera que la debatiremos en la sesión de clausura del curso y de la temporada de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, que tendrá lugar el MIÉRCOLES, 10 DE JUNIO, A LAS 19.30, EN LA CUARTA PLANTA DE CASA DEL LIBRO VELÁZQUEZ, donde Quique Colmena y esta servidora les esperamos. ÚNANSE.

ESCRITO QUEDA.

‘Yo no moriré de amor: 6 años de una familia…

La actriz, guionista y realizadora madrileña Marta Matute, cosecha del 88, es una de las cineastas españolas que han llegado y han besado el santo. O lo que es lo mismo, que ha sido reconocida con la Biznaga de Oro a la Mejor Película en el Festival de Málaga 2026, con esta propuesta que nos ocupa, su debut cinematográfico, cuya historia también ha escrito. Como lo hicieron antes que ella y por citar sólo algunos nombres: Carla Simón con ‘Verano 1993’ (2017), Pilar Palomero con ‘Las niñas’ (2020) o Eva Libertad y Nuria Giménez con ‘Sorda’ (2025).

Esto es un estimulante síntoma del, sin caer ni en el triunfalismo, ni en la autocomplacencia, buen momento del cine de nuestro país y singularmente – pese a las dificultades añadidas que deben afrontar en una industria patriarcal – de las miradas de mujer tras la cámara. Que no decaiga.

La historia, que tiene mucho de autobiográfica y que la directora dedica a las personas con quienes comparte vínculos de sangre, relata como un insidioso mal, que afecta a la progenitora, obliga a replantearse vínculos, compromisos y obligaciones a toda una familia. Una familia compuesta por una adolescente con deseos de comerse el mundo, una hermana que, con su pareja, proyecta tener la suya propia y un padre que se ve, como ellas, obligado a renunciar a sus pequeños placeres.

Y tendrán también que recuperar la comunicación perdida, entre los estallidos de protesta por agravios comparativos en cuanto a dedicación y los largos silencios que se instalan entre este grupo. Nada será ya igual, sus vidas están irremediablemente tocadas y los años – que en este relato nunca son lineales, pues saltan en orden no cronológico – les van marcando y convirtiendo en otras personas. Sus rostros van reflejando el paso del tiempo…

Pero, aunque todo el esfuerzo recaiga sobre ell@s al ser cuidadores-as, sus aciagas circunstancias les obligarán también a madurar, a respetarse, a quererse mejor y a comprenderse, pese a sus dolorosos enfrentamientos. Marta Matute lo muestra muy bien y sabe emocionar, sin un ápice de sentimentalidad manipuladora, a fuerza de sensibilidad, talento, sutileza, valentía y honestidad.

Coproducción hispano-belga, fechada en el año en curso, de 94 minutos de metraje. Su excelente fotografía, que revela los claroscuros del relato, se debe a Sara Gallego y su banda sonora, que los atrapa, a Simon Fransquet. Entre su muy notable reparto, destacar a una enorme Sonia Almarcha, junto al descubrimiento de Julia Mascort, secundadas con excelencia por Tomás del Estal y Laura Weissmahr.

Como se ha escrito al principio, fue merecedora de la Biznaga de Oro a la Mejor Película en el Festival de Málaga, junto a los de Mejor Actriz para Mascort y Actor de Reparto para del Estal. Todos los reconocimientos le son debidos. Compruébenlo viéndola, pues aún se mantiene en la cartelera.