SEFF 016. La primera, en la frente…

Aún no ha comenzado la decimotercera edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, pues como saben lo hace mañana, y ya hemos recibido el primer jarro de agua fría la gente de los medios.

Mientras el público lleva comprando las entradas desde hace unos diez días, a nosotr@s se nos limita y acorta dicho plazo hasta la víspera del Certamen, en la que recogemos las acreditaciones. Nada que objetar. Porque en las doce ediciones anteriores, y desde luego en estos últimos años, se ha facilitado nuestra labor permitiéndonos canjear ese mismo día citado, hoy en este caso, las  de las proyecciones de toda la semana. A partir de la inauguración, lo hacíamos con las del día en curso y el posterior.

Así que quien esto firma, junto a otros compañeros más, se dirigió a la taquilla con su lista ya preparada. Pero se nos comentó que habían cambiado las normas – sin previo aviso- y que deberíamos esperar a mañana, porque no podíamos canjear nada. Visto lo inapelable, tres de las personas, que habían adelantado un día su viaje a Sevilla para tener su selección de películas resuelta, decidieron, aún estando acreditadas, comprarse abonos. Tal cual.

Puestas así las cosas, dos compañeros y esta firmante, nos dirigimos al hotel sede de la organización, donde nos atendió la jefa de taquilla – aunque quizás hubiera sido mejor alguien de prensa, por razones obvias –  a la que le trasladamos nuestro malestar por este trato y las dificultades añadidas en el desempeño de nuestro trabajo. Pero solo conseguimos poder sacar entradas para mañana…

Habida cuenta de que las taquillas no se abren hasta las once, que no hay ninguna habilitada para acreditad@s, que estamos viendo dos películas por la mañana, con ruedas de prensa intermedias, que debemos escribir crónicas diarias y se supone que también alimentarnos y descansar… ¿no deberían facilitarnos las cosas?.

Porque, con todo ello, nos obligan a hacer colas apenas sin tiempo o a obviar proyecciones y encuentros de los que después deberíamos dar cuenta. Pero también arriesgarnos a perder títulos que despiertan grandes expectativas. Pues, aunque haya un cupo de entradas destinadas a la prensa y medios, de tod@s es sabido que se agotan y que, en más de una ocasión, nos hemos quedado sin poder verlos.

Escrito queda.

 

 

‘La Palabra y la Imagen’, temporada 5. Toma 2: Algunas recomendaciones del SEFF

Como se ha comentado en la entrada anterior, nuestro crítico invitado, Álvaro de Luna,  tan experto como generoso, tuvo a bien, aparte de regalarnos programas a tod@s l@s asistentes a la tertulia, hacernos una amplia y cualificada recomendación de títulos del Festival de Cine Europeo de Sevilla que comienza el ya muy próximo viernes, 4 de noviembre, y que se extenderá hasta el sábado, día 12.

Consideró como apuestas seguras la Secciones Oficial y EFA y como cine de riesgo y más osado las de Las Nuevas Olas y Resistencias. Asimismo, destacar la estimulante novedad del ciclo ‘Yo no soy esa’, que focaliza a la mujer como transgresión y reflexión, con muy interesantes miradas de realizadoras.

Destacó también los encuentros con Bertrand Bonnello y Nadav Lapid, con sus nuevos trabajos. Y el homenaje a Valeria Bruni Tedeschi, de quien veremos su último trabajo ‘Une jeune fille de 90 ans’ y su nuevo corto.

Pasando a la selección, en la Sección Oficial tenemos las siguientes: ‘American Honey’, de Andrea Arnold, Premio del Jurado en Cannes; ‘Godless’, de Ralitza Petrova, Mejores Película y Actriz en Locarno; ‘It’s not the time of my life’, de Szabolcs Hajdu, Mejor Película en Karlovy Vary; ‘Mimosas’, de Oliver Laxe, Premio Semana de la Crítica en Cannes; ‘Personal shopper’, de Oliver Assayas, Mejor Director en Cannes; ‘Solo el fin del mundo’, Xavier Dolan. Gran Premio del Jurado en Cannes; ‘Staying vertical’, Alain Guiraudie, Giraldillo de Oro hace dos ediciones; ‘United States of Love’, de Tomasz Wasilewski, Oso de Plata en Berlín. Fuera de concurso, el inquietante documental ‘Liberami’, de Federica Di Giacomo.

De Nuevas Olas ficción y no ficción: ‘Austerlitz’, S. Loznitsa, otro documental que dará que hablar; ‘Daydreams’, de Caroline Deruas y ‘I, Olga Hepnarova’, de P. Kazda y T. Weinreb.

De la Sección EFA: ‘A war’, de Tobias Lindholm, nominada a los Oscar; ‘El día más feliz en la vida de Olli Mäki’, de J. Kuosmanen. Mejor Película en Un Certain Regard, de Cannes; ‘Toni Erdmann’, de Maren Ade. Mejor Película del Año para la Crítica Internacional, FIPRESCI y Premio de la Crítica en Cannes.

Pues ya tienen donde elegir, sobradamente. Gracias sean dadas de nuevo a Álvaro de Luna, todo un muy cualificado experto, con un notable criterio cinematográfico, por esta impecable y exhaustiva selección. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 5: Violencias, compromisos y… SEFF

Una sesión más que estimulante y enriquecedora, con un nivel muy alto y cualificado de participación, la de esta noche de nuestra tertulia de cine. Las tres películas lo merecían, dos potentes thrillers españoles y la última propuesta de Ken Loach.

Por si esto no fuera poco, nuestro crítico invitado -que nos honraba por cuarta vez con su presencia y conocimientos- Álvaro de Luna -mundocritica.com, FilmAffinity...- nos deparó una muy cualificada selección de títulos del Festival del Cine Europeo de Sevilla que transcribiremos en otra entrada aparte, además de los programas del Certamen para tod@s.

‘Que Dios nos perdone’, de Rodrigo Sorogoyen, suscitó un amplio consenso a favor. Con algunos matices críticos como la resolución de ciertas escenas, la crudeza de otras y la misoginia latente de responsabilizar a las mujeres de la violencia masculina. Pero, en general, nos conquistaron su historia, su tratamiento, su cuidado y mimo por los personajes – secundari@s incluíd@s – su potencia, la podredumbre moral que retrata, su factura impecable, su ritmo y las excelentes interpretaciones de un reparto en estado de gracia con menciones especiales para Antonio de la Torre y Roberto Álamo.

‘Tarde para la ira’, de Raúl Arévalo, fue, si cabe, aún más aplaudida. Por su fotografía, su dirección artística, sus temas musicales, su magnetismo, su historia y su potencia. Y, desde luego, por su reparto. Un Antonio de la Torre incluso superior, pero también Manolo Solo, Ruth Díaz… Gustaron mucho la división en capítulos y en dos partes claramente diferenciadas, como si fueran dos películas distintas. Su naturalidad y verosimilitud en el retrato de personajes y ambientes, tan carentes de costumbrismo como de un distanciamiento artificioso. Se le auguran, como a la anterior, muchas nominaciones a los Goya.

¿Y qué decir de ‘Yo, Daniel  Blake’, del clásico Ken Loach…?  Que a sus ochenta años sigue estando en plena forma, con su compromiso intacto. Que esta historia, tan próxima, tan real, tan conmovedora y tan terrible, supone un aldabonazo para las conciencias y que debería ser proyectada en centros de enseñanza para sensibilizar contra las injusticias. Hubo quien le reprochó su final previsible y su búsqueda de la lágrima, pero se aplaudieron sus denuncias de un sistema feroz y de una burocracia a su servicio que maltrata impíamente a la ciudadanía más vulnerable, haciéndole sentirse culpable de sus carencias y perder su dignidad de personas.

El mes próximo, más. Pero en un día complicado, pues no había otras fechas disponibles. Así que l@s que podáis y queráis nos veremos el miércoles, 7 de diciembre, para comentar lo visto en el Festival, la argentina ‘El ciudadano ilustre’, de Gastón Duprat y Mariano Cohn, y la japonesa ‘Después de la tormenta’, de Hirokazu Koreeda, que se estrenarán el 11 de noviembre.

Gracias a la Casa del Libro, a Pepe Iglesias, a Álvaro de Luna por su extremada generosidad y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por ser como son y estar ahí. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘La Palabra y la Imagen’: Recordatorio urgentísimo

Pasado mañana, miércoles 2 de noviembre, a las 19.30, tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Será, como es habitual, en la cuarta planta de La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez.  Debatiremos tres películas del máximo interés, cuyas críticas tienen en este blog.

A saber: ‘Tarde para la ira’, de Raúl Arévalo, ‘Que Dios nos perdone’, de Rodrigo Sorogoyen y ‘Yo, Daniel Blake’, de Ken Loach. Además, haremos recomendaciones para el Festival de Cine Europeo, que comienza este mismo viernes.

El crítico invitado, todo un lujo y un honor, será Álvaro de Luna – FilmAffinity, mundocritica.com – quien, por tercera vez, nos hará de magnifico introductor.

Promete muchísimo. La entrada es libre y no se la pueden perder. Les esperamos.

‘Yo, Daniel Blake’: Humillad@s y ofendid@s

Al británico Ken Loach, cosecha del 36, no es necesario presentarlo. Por sus obras, por esa filmografía comprometida y honesta, a despecho de modas y corrientes, es tan conocido como respetado. Su posicionamiento con la ciudadanía más débil y machacada por un sistema impío es una de las señas de identidad que le configuran como autor.

‘Yo, Daniel Blake’ está en esa misma línea pero, si cabe, más amarga y desesperanzada aún, pues no hay lírica, ni épica, posible contra un status quo que atropella, sirviéndose de una burocracia deshumanizada y al servicio del poder, los legítimos derechos de l@s desheredad@s de la fortuna. Sirviéndose de unas ordenanzas y unas leyes, de una burocracia injusta e implacable que les maltratan sin piedad. Que desestiman sus justas apelaciones y reclamaciones, ignorando las circunstancias particulares y el factor humano.

La historia sigue al carpintero viudo que da nombre al título, de baja por un serio problema cardíaco, al que la administración conservadora le niega el subsidio, pese a los informes médicos, y le obliga a buscar un trabajo que no hay para justificar el cobro del paro. Deberá hacerlo on line, pese a no tener ordenador y a su desconocimiento informático y registrar cada uno de sus pasos, deberá… En estas, conoce y se solidariza con una joven madre soltera, con una niña y un niño, que atraviesa el mismo viacrucis. Juntos, afrontarán un camino durísimo y erizado de dificultades.

El realizador describe la lucha de estas dos bellas personas humilladas y ofendidas, en un terreno tan personal como político. Describe sus carencias de lo más elemental; su mutua y emocionante solidaridad; sus itinerarios por una ciudad en la que se les ha negado el sitio; sus aspiraciones a un futuro digno y mejor. Y lo hace con una sencillez tan demoledora como compleja y con una dureza conmovedora hasta las lágrimas. Con un aldabonazo en la sensibilidad y en la conciencia.

100 minutos de metraje. El guión lo firma su habitual y excelente Paul Laverty. La fotografía y la música, que sirven tan bien al dramatismo del relato, se deben respectivamente a Robbie Ryan y a George Fenton. Dave Johns y Hayley Squires, junto a los menores y al resto del reparto bordan sus papeles. Palma de Oro en Cannes y Premio del Público en San Sebastián. La comentaremos el miércoles que viene, 2 de noviembre, en nuestra tertulia de cine.

Hermosa, emotiva y desesperada crónica del capitalismo más salvaje, que culpa a las víctimas, nuestr@s semejantes, nuestr@s herman@s, de la miseria a la que les condena. Bajo ningún concepto pueden perdérsela.

‘Que Dios nos perdone’: Urbi et orbi

Madrid, año de gracia de 2011, en plena canícula agosteña. Vísperas de una visita del Papa y contestación social, con el efervescente 15-M a la cabeza, en su centro histórico. Una mujer anciana, a la que siguen otras, es brutalmente violada y asesinada en la misma zona. La investigación de estos  feroces crímenes seriales, por razones de seguridad, no debe trascender ni a los medios, ni filtrarse públicamente. Dos inspectores, a los que luego se añadirán otros dos compañeros, son los encargados de localizar al responsable, del que un experto traza el perfil psicológico. El abismo al que se asoman no es tan ajeno al de sus propias circunstancias personales.

Con estos mimbres, Rodrigo Sorogoyen – ‘Stockholm’ – debuta con fuerza en el cine de género con este thriller de 125 minutos de metraje, escrito por él mismo y por Isabel Peña, con una espléndida fotografía de Alejandro de Pablo y una desasosegante banda sonora de Oliver Arson, a las que se añaden una espectacular factura y un vibrante montaje, porque del reparto hablaremos luego. Mejor Guión en San Sebastián. Es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia del miércoles que viene, 2 de noviembre.

Dotada de un muy buen pulso narrativo, describe sin anestesia una podredumbre moral de la que nadie se salva en ambos lados de la ley. El personaje detestable, y tan violento,  del policía que interpreta con excelencia Roberto Álamo, no es tan diferente al miserable que están buscando. Por mucho que la complejidad con la que es retratado, le conceda una cierta redención postrera.

Pero tampoco el que aparentemente está en sus antípodas, su  tímido, acomplejado y retraído colega, un magnífico Antonio de la Torre, se libera de unas pulsiones más que rechazables. La mirada que el director posa sobre estos servidores de la ley y sus mandos no es precisamente mitificadora, pero tampoco de antihéroes al uso de la novela negra, sino todo lo contrario. Son retratos crudos y desesperanzados, poblados de miserias e iniquidades.

Atroces también, en su visión tan descarnada, son los restos mortales de las víctimas. Mujeres ancianas que deseaban vivir y ser respetadas. Hay una de entre ellas que, por su fuerza, perspicacia y determinación, nos resulta especialmente próxima. En un protagonismo coral, si bien que con dos claros personajes centrales, se agradecen las presencias de Mónica López, María Ballesteros, José Luis García Pérez, Javier Pereira o Andrés Gertrúdix.

Para ir concluyendo, comentar que la feminista que esto firma lamenta que no se escriban, ni filmen, estas, y otras historias parecidas, con un claro protagonismo femenino. El tándem Elvira Mínguez y la secundaria aquí Mónica López, por poner uno de entre muchos ejemplos posibles. También deplora el pobre y manido recurso del «cherchez la femme» para explicar lo intolerable.

Y aunque la parafernalia del  Sumo Pontífice, con sus multitudes peregrinas y sus adversarios ideológicos, no sea más que un mínimo telón de fondo, tal parece que su bendición urbi et orbi se convierte en su reverso más aciago. Intensa, despiadada, oscura, por momentos excesiva y valiente hasta en sus imperfecciones, debe verse de todas, todas. Y debatirse, recuérdenlo, el miércoles, 2 de noviembre.

‘En cartelera’: Héroes, superhéroes y terrores

Seis son las películas a destacar de entre la renovada oferta de estrenos de este viernes – aunque dos de ellas sean superproducciones comerciales y otra, española – que, además, se proyectan en versión original en todas o en algunas de sus sesiones. Consulten siempre días y horarios. Aparte de la de nuestro país, tres son estadounidenses y dos británicas, que mencionaremos por este orden.

La primera es la fantástica de acción y superhéroes ‘Doctor Strange’, de Scott Derrickson. Una adaptación del cómic homónimo de Marvel, que ha cosechado aplausos. Con un reparto de lujo, en el que destacan Benedict Cumberbacht, Rachel McAdams y Tilda Swinton.

La segunda es el thriller de terror sobrenatural ‘Ouija: El origen del mal’, de Mike Flanagan. Precuela de la saga ambientada en los años 60. La han calificado de sorpresa inesperada, aterradora e inteligente. Se impone comprobarlo.

La tercera bascula entre la comedia y el drama romántico y se inserta en el llamado cine independiente USA. Se trata de ‘Maggie’s plan’, de Rebecca Miller. Sobre una profesora, resuelta a ser madre soltera y con el donante perfecto, cuando se le declara un colega casado. Sus referencias son estupendas y debe verse.

La cuarta es el documental inglés ‘Oasis Supersonic’, de Mat Whitecross. Una mirada a la célebre banda y a la conflictiva relación entre los hermanos Gallagher que, al parecer, merece la pena.

La quinta es el estreno estrella para l@s amantes del cine. La también británica ‘Yo, Daniel Blake’, de Ken Loach. Palma de Oro en Cannes y Premio del Público en San Sebastián. Describe la solidaridad y amistad que se crea entre un carpintero con problemas cardíacos, al que le niegan el subsidio, y una madre soltera con dos hijos. De visión obligada. Es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles que viene, 2 de noviembre.

Para terminar, la española ‘Que Dios nos perdone’, de Rodrigo Sorogoyen. La historia remite al Madrid del verano de 2011, en vísperas de la visita del Papa y con una fuerte contestación social. En este contexto, dos inspectores de policía tratan de descubrir a un peligroso asesino en serie. Protagonizan Antonio de la Torre y Roberto Álamo. No hay que perdérsela y es otra de las que debatiremos en nuestra tertulia.

‘La próxima piel’: El regreso

El gerundense Isaki Lacuesta, cosecha del 75,  es un escritor, guionista, profesor y realizador con un distinguido currículum filmográfico y reconocimientos tales en su haber como un Premio Fipresci, una Concha de Oro y un Premi Nacional de Cultura de Cine. Isa Campo, también catalana de la misma cosecha, es asimismo guionista, realizadora, productora y profesora. Ambos son los firmantes de ‘La próxima piel’, de cuya escritura también son responsables junto a Fran Araujo.

Más datos para su ficha técnica. 103 minutos de metraje. Su excelente fotografía es de Diego Dussuel y su música, tan ajustada al relato, de Gerard Gil. Cosechó cuatro importantes premios en el Festival de Málaga, entre ellos el Especial del Jurado. La historia da cuenta del regreso inesperado, ocho años después, de un adolescente, hijo perdido de una mujer viuda. El entorno familiar le acogerá, con excepción de la madre y su primo, con ciertas reservas y dudas sobre su verdadera identidad.

Por cierto, hablando de adolescentes, parece como si, para el cine y sus autores, no existieran más que los varones también en esta franja de edad. Las historias salvajes, tiernas, de pérdidas de la inocencia, al límite, tempestuosas, románticas, de iniciación al mundo adulto o conflictivas sólo las protagonizan ellos. En nuestras carteleras, con la película que nos ocupa, se cuentan tres de este tenor. Sus coetáneas siempre están condenadas a ser objetos amorosos o de deseo, amigas, o compañeras de clase o de pandilla, siempre en segundo término. Sexismo en estado puro.

Volviendo a la reseña, ‘La próxima piel’ plantea en principio, como muy bien comentó un crítico y amigo con el que coincidí en la sesión, un esfuerzo de credibilidad. La vuelta de ese niño, dadas las circunstancias de su desaparición y la edad que tenía entonces, desafía no poco a la lógica. Y al filo de esa lógica se mueve el filme. Pero también de esa ambigüedad extrae, paradójicamente, toda su fuerza.

Mezcla de drama familiar y thriller psicológico, la búsqueda de identidad y las raíces se ven confrontadas con la mirada turbia de la sospecha. Excelente, duro y lúcido retrato de personajes en un entorno tan hermoso como inquietante. Nunca esos paisajes y esos cielos resultaron tan vidriosos, tan grises y tan ásperos.

Tanto como una comunidad rural claustrofóbica y asfixiante, en la que los silencios y los engaños lo impregnan todo. Las miradas empáticas y generosas de un tutor y una mujer herida, pero abierta y cálida, allanarán el camino a la verdad que se abrirá paso, pese a todo. Aunque haya daños colaterales.

Esto lo saben narrar muy bien Lacuesta y Campo, evitando el tópico, el costumbrismo y el subrayado efectista. Un relato fílmico potente, naturalista, nada al uso, desasosegante e intenso servido por un excelente reparto en el que destaca un carismático Álex Monner y una Emma Suárez matizada y sensible. Bruno Todeschini y Sergi López sirven asimismo muy bien a sus tan opuestos caracteres.

Una vez escrito todo esto, es evidente que no deben perdérsela.

Post scriptum: La animalista que esto firma, no reseñó que en esta película hay una escena que somete a un perro a un estrés innecesario pero, a su vez, uno de los personajes le defiende y le hace justicia. No obstante, está en contra de esa utilización de las criaturas no humanas en los rodajes. Poblada de cazadores pero, a su entender, es crítica hacia ellos. Y también deja constancia del terrible trabajo del sacrificio en los mataderos. Escrito queda.

‘Después de nosotros’: La economía de la pareja

En Sevilla ahora, afortunadamente, pueden verse un mayor número de películas diferentes, no comerciales, transgresoras o minoritarias también en su versiones originales. Pero solo en algunos días y sesiones. Pero se proyectan en horarios no siempre asequibles. Pero suelen durar poco… Este es el caso de esta coproducción de Bélgica y Francia que nos ocupa, que solo tiene un pase a las 22.15. De entrada, si esta reseña les convence, intenten hacerse con ella por otras vías.

100 minutos de metraje. Firmada por Joachim Lafosse, cosecha del 75, con  ‘Perder la razón’ y ‘Los caballeros blancos’ en su haber. El guión se debe a él mismo, junto a Fanny Burdino, Mazarine Pingeot y Thomas van Zuylen. La fotografía, a Jean-François Hensgens.

‘Después de nosotros’ es otro desafortunado titulo castellano para el mucho más preciso original ‘L’economie du couple’, o lo que es lo mismo, La economía de la pareja. Porque en este drama familiar, tan contenido como catártico, es, precisamente, el factor económico lo que mantiene la forzada convivencia de una pareja con dos hijas separada de hecho, pero que no ha firmado el divorcio.

Y no lo ha hecho por desacuerdos materiales. Una ha comprado el hogar conyugal, y el otro, sin trabajo, lo ha reformado. Ninguno se pone de acuerdo en la cantidad justa que debe percibir como resultado de su venta. Luego, el estancamiento de la situación es progresivamente más perverso, enconado e insidioso.

Lafosse dirige una mirada tan compleja como demoledora a una cohabitación insostenible cuando esa cosa llamada amor se acaba. Levanta un impío registro, sin efectismo alguno, de la descomposición resultante, con todo su cortejo de iniquidades. Peor aún, en este caso, cuando las personas adultas no están solas y hay dos menores sufriéndolo. Y lo hace valiéndose de una puesta en escena y un tratamientos elegantes, sugerentes, duros y claustrofóbicos.

Pero no iguala a los contendientes… Aunque al principio, él aparece como mucho más flexible, permisivo y encantador ante el-la espectador-a y ante sus propias hijas, frente a la estricta rigidez de ella. Algo evidente, sí, aunque el director no se permite ese cliché y ahonda en las razones. Entonces nos hace mirarlo con otros ojos y le vemos también como alguien irresponsable, intrusivo y dependiente, mientras que ella intenta ordenar su vida y la de sus hijas, siendo más autónoma y consecuente, luchando por su espacio y por su tiempo en la prisión doméstica que ambos sufren.

Un gran tour de force interpretativo entre Bérénice Bejo y Cédric Kahn, acompañados por las estupendas Jade y Margaux Soentjens y la no menos estimulante presencia de Marthe Keller. Lo dicho, háganse con ella y véanla.

‘Verano en Brooklyn’: Cuando tienes 13 años

Ira Sachs, estadounidense de la cosecha del 65 – guionista y realizador integrado y reconocido dentro del cine independiente, en cuyo currículum están ‘Keep the lights on’ y ‘Love is strange’ – aborda otra historia intimista en esta película que nos ocupa, de obvio y absurdo título castellano para ‘Little men’ (‘Hombrecitos’).

Precedida de excelentes críticas, narra la historia de dos chicos preadolescentes de distintas extracciones sociales, aunque muy afines, que acaban siendo vecinos y amigos, pero cuya relación es puesta a prueba por el alquiler de una tienda que enfrenta a la progenitora de uno con el padre, la madre y la tía del otro.

Aunque, se insiste, sus referencias son mayoritariamente positivas y su visión muy recomendable, quien esto firma lamenta discrepar con opiniones tan autorizadas. Y no es que no le reconozca sus valores de atrapar momentos de vida; de su ausencia de maniqueísmo al contemplar a personas, cargadas de razones, en conflicto sin que se muestre – aunque algo de eso hay – un enfrentamiento de clases al uso.

Y no es que no le reconozca la naturalidad – sin paternalismo, ni exasperaciones – con el que están retratados no solo los adolescentes protagonistas – excelentes Theo Taplitz y Michael Barbieri -, sino sus entornos y ambientes, singularmente en las clases y  en los ensayos y representaciones teatrales. Y no es que no le reconozca su ausencia de crispación, aunque también de ironía, en la visión de las relaciones adultas.

Sí, pero… Se echan de menos el humor crítico y la causticidad, no solo fogonazos que saben a poco. Se echan de menos  unas mayor coherencia y ritmo narrativos, lo que lleva a una dispersión en sus tramas, que  pierden tanto interés como intensidad. En efecto, su tratamiento es tan ecléctico, por decirlo así, que equipara lo fundamental con lo accesorio, lo relevante con lo banal. De hecho, para quien esto firma, se entretiene más en lo segundo que en lo primero.

Se echa de menos una conclusión más potente y reveladora. Tanta sutileza le pasa factura. Sorprende también que al personaje perdedor, la estupenda Paulina García, se la refleje de forma tan antipática. Y que se desaproveche al del siempre competente Alfred Molina. Por otra parte, muy buenos trabajos de Greg Kinnear y Jennifer Ehle, mucho más matizados que los de su oponente.

85 minutos de metraje. El guión lo escriben Sachs y su habitual Mauricio Zacharias. La fotografía, muy cuidada, es de Óscar Durán. La música, algo cansina, de Dickon Hinchliffe. Escrito y reiterado queda que, con sus pros y sus contras, debe verse.