8 de marzo: 8 mujeres de cine…

Desde Sevilla Cinéfila queremos conmemorar este Día Internacional de la Mujer – al que no le hace falta el añadido de trabajadora, pues todas lo somos, remuneradas o no – con 8 personajes vistos en la pantalla. Ocho mujeres de cine tan fuertes como sensibles. Tan oprimidas como valientes. Tan exigentes como sentimentales. Tan desgarradas como poéticas. Tan afirmativas como transgresoras a las que hemos visto vivir, amar, luchar, gozar y sufrir en otras tantas películas en estos últimos meses. Son todas las que están, aunque, por motivos obvios de espacio, no estén todas las que son.

Comenzamos por la intrépida, aunque con heridas emocionales, doctora Ryan Stone, perdida en el espacio, en una de las cintas del año, ‘Gravity’, de Alfonso Cuarón, bajo los rasgos de Sandra Bullock. Eficiente y vulnerable, es capaz de sobreponerse a la desintegración de su hábitat y a su soledad abismal y retomar el camino de vuelta. No sólo una madre en busca de su hijo robado, sino todo un carácter, es la ‘Philomena’, de Stephen Frears, que compone, como sólo ella sabe, la excelsa Judi Dench. Una mujer sufridora y valiente, generosa y consecuente, para reconciliar su duro pasado con las revelaciones que le depara el futuro.

Y un tour de force para la estupenda Emma Thompson de ‘Al encuentro de Mr Banks’, de John Lee Hancock. El de humanizar, por así decirlo y dotar de matices, humor, e incluso ternura, a un personaje ingrato sobre el papel, el de la escritora australiana, P. L. Travers, la autora de Mary Poppins, confrontada al universo hollywoodense y disneyano. Como la sugerente, afirmativa y poderosa Emmanuelle Seigner de ‘La Venus de las pieles’, de Roman Polanski, se confronta a un intelectual lleno de paternalismo y contradicciones.

Un colectivo de mujeres cultas, pioneras, comprometidas y heroicas lo forman ‘Las Maestras de la República’, de Pilar Pérez Solano, flamante y merecido Goya al Mejor Largometraje Documental. Un tributo imprescindible. Otra joven, que comienza en la adolescencia y termina como maestra infantil, pero cuyo impulso vital es el deseo y el amor que siente hacia una pintora es la incandescente y arrebatadora protagonista de la notable ‘La vida de Adéle’, de Abdelatiff Kechiche, a la que interpreta magistralmente Adéle Echarchopoulos.

Por último, dos más que estimables protagonistas  en otras dos más estimables cintas. La Geni – magnífica Nora Navas – de ‘Todos queremos lo mejor para ella’, de Mar Coll, a la que las secuelas de un dramático accidente le hacen cuestionarse su modo de vida anterior. Y la atormentada por un mal sin nombre, aunque lo tenga, que la consume torturando su vida y la de sus relaciones más próximas. Hablamos de la Ana – extraordinaria Marian Álvarez, Goya a la Mejor Actriz – de ‘La herida’, de Fernando Franco.

Por último, hacer constar que en nuestra retina crítica y emotiva quedarán las composiciones llenas de talento y lírica oscuridad de Aura Garrido en ‘Stockholm’, de Rodrigo Sorogoyen y de Ariadna Gil en ‘Sola contigo’, de Alberto Lecchi. Pero que lo desolador de sus destinos en estos dos filmes singulares ha motivado su exclusión.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: De vidas ajenas…

O no tan ajenas… Según se mire. Como las de los personajes que pueblan el magnífico libro de Emmanuel Carrere, del que la abajo firmante ha tomado prestado el epígrafe de esta crónica. Como las de los personajes que pueblan las dos películas comentadas ayer en nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Si, como la tatuadora y el banjista de ‘Alabama Monroe’, de Felix van Groeningen y la familia atípica y disfuncional de ‘Nebraska’, de Alexander Payne, junto a sus respectivos entornos, países y épocas.

El periodista, escritor, amante del cine y futuro realizador – todo un referente de la cultura local -, Ángel Pérez Guerra, nos hizo los honores. Y a fe que, valga la redundancia, hizo honor a su reputación. Desde la propia redacción del currículum vitae abreviado de presentación, hasta la hondura, capacidad de análisis, complejidad y sensibilidad con las que introdujo ambas cintas. Con una mirada humanista y atenta al detalle, enriqueció con sus observaciones la visión de dos historias tan contrapuestas como sugerentes.

Todo ello, en el día de su cumpleaños. Un regalo suplementario el de cedernos esta tarde, y parte de la noche, tan especial para él. Así que lo mínimo que se pudo hacer fue corresponder a su generosidad con una pequeñísima sorpresa y con la cantada felicitación colectiva, mientras se oscurecía la sala de actividades que ocupábamos. El crítico y amigo, Miguel Olid, – gracias por tu apoyo a la actividad -, fue el cómplice perfecto. Por cierto, otro llenazo.

Esto, unido a que vosotr@s os superáis sesión a sesión, dio como resultado otra velada más que estimulante. En la que se habló de amor, de duelo, de vida, de formas de vida. De muertes, de infancias, de valor, de emociones y dolor expuestos sin complejos. De la América profunda. De ‘Fargo’, de lo que hubiera sido la versión de los Coen de este relato del Medio Oeste. De la ausencia de futuro. De paisajes enormes y tan desolados como el paisanaje mismo. De ritmos, de bandas sonoras, de canciones concebidas como unos elementos dramáticos más.

De voces, de codicia, del retrato de una cierta vejez. De la familia, de dos familias tan antitéticas y de las tendencias del cine contemporáneo en retratar ese grupo humano. De la enfermedad, más lacerante aún cuando la sufre una niña. De la espiritualidad frente al racionalismo.  De un discurso político que no tod@s compartieron, pero comprensible. Del Bruce Dern de ‘Nebraska’ como un Quijote, brillantemente argumentado. De la ‘montaña rusa emocional’ que, según su realizador, es ‘Alabama Monroe’….

No hubo tiempo, con tanta y tan cualitativa densidad, de abordar ningún título más. Así que en nuestro próximo encuentro, el miércoles, 2 de abril, debatiremos sobre ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic, ‘Her’, de Spike Jonze y ‘Philomena’, de Stephen Frears. El invitado está aún por confirmar.

Gracias miles, de nuevo, a Manuel de Medio, a La Casa del Libro, a Ángel Pérez Guerra, a Miguel Olid y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por hacerla posible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

A modo de recordatorio…

 

Mañana, miércoles, 5 de marzo, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Debatiremos sobre las películas, ‘Alabama Monroe’, de Félix van Groeningen, ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic y ‘Nebraska’, de Alexander Payne. Nuestro crítico invitado será el periodista, Ángel Pérez Guerra, todo un lujo.

Como siempre, os esperamos. Gracias.

Oscar 2014: Y tu mamá también…

El pequeño estudio, bajo el Estadio sevillista, es el único y cálido punto de luz, frente al frío y a la oscuridad exteriores, que va a albergarnos a cuatro hombres y dos mujeres, junto a Víctor Espinosa en cabina, durante casi siete horas, para dar cuenta de la noche más larga del año cinéfilo. Una noche tan mítica como denostada, pero que es casi inevitable registrar, sea en clave crítica o más ligera y frívola. L@s presentes somos Juan Antonio Pérez López, nuestro conductor, Antonio Sánchez Marrón, Carlos Jordán González, Jesús BenabatVioleta Lockhart y la abajo firmante.

Desde las 23.30 del domingo en que dio comienzo el programa, y hasta las 1 de la madrugada del lunes – con el preludio de la alfombra roja – abordamos un exhaustivo orden de la noche en el que mis muy cualificados y documentados compañeros y compañera habían estado trabajando casi dos semanas antes. Así, puntos como las sensaciones sobre l@s favorit@sl@s olvidad@s, la gala y detalles de producción, semblanza de Ellen DeGeneres, la supuesta veracidad de las cintas basadas en ‘hechos reales’, curiosidades, coste de la ceremonia, la citada alfombra, los mejores momentos de años pasados…

De todos estos apartados se fue dando cuenta en un inmejorable clima de humor, complicidad, buen entendimiento, respeto, contrastes de pareceres y de gustos que enriqueció, si cabe aún más, esta larga velada noctámbula. También hubo recuerdos para quienes ya no están y a fe que estos últimos meses no hemos ganado para disgustos. Unos cuantos nombres como muestra: Harold Ramis, Phillip Seymour Hoffman, Paul Walker, Shirley Temple, Esther Williams, Joan Fontaine, Eleanor Parker, Karen Black, Peter O´Toole… Por mencionar sólo a l@s anglosajones.

Y de entre l@s inexistententes, a ojos académicos, se mencionaron como grandes marginad@s en estas nominaciones a la maravillosa Emma Thompson de ‘Al encuentro de Mr. Banks’ y al propio Tom Hanks en la misma. Al memorable Joaquin Phoenix, de ‘Her’, a todo el equipo, película, director, reparto… de ‘Antes del anochecer’, Linklater, Hawke, Delpy, a Idris Elba y a su Mandela, a los Coen y su ‘A propósito de Llewyn Davis’, incluyendo a su excelente protagonista, Oscar Isaac, a la banda sonora de Hans Zimmer para ’12 años de esclavitud’, al tándem Gandolfini-Dreyfus, de ‘Sobran las palabras’, entre un largo etcétera.

Por supuesto, nuestra quiniela particular. Coincidimos en muchas y no tanto en otras, entre nuestros deseos y las previsiones. Entre tantos análisis, hipótesis, críticas, comentarios e informaciones llegó el momento alfombra roja y el de DeGeneres. Quien esto firma, va a ahorrarles la crónica al uso que ya está más que escrita.

Tan sólo que la gala resultó, momentazos pizza y selfie aparte, tediosa, previsible, sin ritmo, ni glamour, ni apenas gags. La conductora, con las citadas excepciones,  lamentablemente desaprovechada y casi invisible. Ni siquiera interactuaron entre sí quienes entregaban premios, les faltó guión. Para no hablar de la indigesta y disparatada mezcla bajo el epígrafe de ‘Héroes’, así en masculino, que unió a Ben-Hur con La Masa, entre otras demencias, nada menos. Para no hablar de las actuaciones musicales… corramos un tupido velo. Santa Judy Garland, que estás en los cielos, perdona esa versión del ‘Over the rainbow’, si es que puedes.

En cuanto a l@s premiad@s, unanimidad en ‘Gravity’ que mereció sus premios, dirección incluída. Y lamentar que, pese a ser la Mejor Película, ’12 años de esclavitud’ se fuera tan de vacío. La irresistible Cate Blanchett – por cierto, el mejor discurso de la noche, generosa con sus compañeras de nominación, con las mujeres en la industria, con su país, Australia. Tan maravillosa, elegante y ‘comme il faut’ como cabía esperar de ella – estaba más que cantada, como Lupita – la más emotiva. Matthew MacConaughey pergeñó un sermón entre New Age y egocéntrico un tanto bizarro, pero su abrazo a DiCaprio antes de subir al escenario fue de chapeau. Penita de Leo. Y el look de  Jesucristo Superstar de Jared Leto tampoco nos hizo olvidar al extraordinario y terrible patrón esclavista que compone Michael Fassbender.

Y ‘La gran belleza’, cuyo Oscar se aplaudió sin reservas, aunque quien esto firma sí las tiene con la cinta de Sorrentino. Deploramos que Esteban Crespo no pudiera ganar el del documental, pero ser candidato no es ninguna tontería. En fin, tantas sensaciones, tantas percepciones, alguna que otra emoción y la constatación de lo que honran a sus madres las estrellas de Hollywood. Al menos, en esta edición. Otro inesperado homenaje a uno de los hombres de la noche, Alfonso Cuarón, y a una estimable película de sus inicios como cineasta, ‘Y tu mamá también’. Para terminar, dejar constancia de la deuda de gratitud permanente de quien esto firma con el magnífico equipo de Generación Geek.

Oscars 2014: La noche sevillana

El magnífico equipo de Generación Geek  ha honrado a la titular de este blog, por tercer año consecutivo, con la invitación a formar parte de su exhaustivo, excelente y documentado programa sobre los Oscar que dará comienzo esta noche a partir de las 23. 30, en el 91.6 FM de Sevilla.

Desde las entrañas del Estadio del Sevilla Fútbol Club, en su emisora de radio, y con la inmejorable compañía de Juan Antonio Pérez López, Carlos Jordán González, Antonio Sánchez Marrón, Jesús Benabat y Violeta Lockhart, estaremos comentando y debatiendo en directo todas las incidencias de la noche en blanco más estimulante, incluso vista con mirada crítica, de la cinefilia universal. Y mucho, muchísimo más.

No se lo pueden perder. Avisad@s quedan. Feliz y glamouroso insomnio, cinéfil@s amig@s.

‘La gran estafa americana’: Pompas de jabón

Que una nadería como la cinta que nos ocupa – eso sí, cargada de pretenciosidad y pseudotranscendencia en cada plano – esté entre las favoritas para coronarse como la mejor película del año el próximo domingo en los Oscars. Que haya encandilado hasta la exasperación a la crítica de su país. Que la Academia hollywoodense haya obviado en su beneficio a cintas con más riesgo y calidad. Que tenga en su haber, 3 Globos de Oro, 3 Bafta, 4 Critic´s Choice y 10 nominaciones a las estatuillas más codiciadas, habla bien a las claras del stablishment cinematográfico norteamericano.

La dirige David O. Russell – Nueva York, cosecha del 58 – capaz de contrastes en sus relatos fílmicos como los que ejemplifican la estimable, ‘The fighter’  y la resultona, si bien tramposa y deshonesta, ‘El lado bueno de las cosas’. Pero… aunque ‘La gran estafa americana’ bebe de las fuentes de ambas, no alcanza la oscuridad de la primera ni la chispeante vitalidad de la segunda.

La historia se sitúa en los años setenta en la Gran Manzana y remite a un estafador, basado en un personaje real, y a su pareja, que se ven chantajeados y coaccionados para cooperar con peculiar agente del FBI, quien les introduce en la escena política y mafiosa de la época y de ese estado. Rodada con ciertos clichés estéticos y narrativos del cine de la década, pretende ser un combinado de comedia, drama y cine negro pero resulta, por el contrario, una mezcla desafortunada e indigesta de los susodichos géneros.

Quizás también una mezcla desafortunada e indigesta de ciertas señas de identidad de su realizador. Tales como su querencia por personajes desaforados, excéntricos, al límite, disfuncionales en los que, en el peor de los casos – como en el que nos ocupa – pesan más las caracterizaciones que su evolución. Los efectismos que los matices. Y paradójicamente, son tan esquemáticos como complicados, tan básicos como ininteligibles… Como la propia trama, que acusa desajustes de ritmo importantes en su desarrollo, enmarañándolo innecesariamente. De hecho, no pocas cintas estadounidenses, de similares características, son mucho más brillantes y entretenidas. Y también, más inteligentes.

En cuanto al lujoso reparto, tod@s nominad@s a los Premios Mayores que se entregan mañana, lo dicho en el párrafo anterior. Están sobreactuad@s. Así, Bradley Cooper. Desde luego, Jennifer Lawrence. Para no hablar de un Robert de Niro, espectro de sí mismo. Algo más matizado, Christian Bale y la mejor es Amy Adams. Pero en fin, la pelota está en su tejado y parece que se impone comprobar si coinciden o discrepan con lo expresado en estas líneas.

‘Her’: Al otro lado…

Del estadounidense Spike Jonze, cosecha del 69, cabe esperar cualquier cosa, excepto un relato fílmico trillado. Ya lo demostró con creces en ‘El ladrón de orquídeas’ y en ‘Cómo ser John Malkovich’. Y lo ratifica en esta su última propuesta cinematográfica – cuyo guión también firma, y que vemos lamentablemente doblada, con lo que la intervención de Scarlett Johansson se nos escatima – que viene precedida de, entre otros avales, 5 nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor película y guión. La historia, futurista, sigue a un escritor de cartas por encargo, solitario y aún no repuesto de su fracaso conyugal, que accede a un sistema operativo, con una sugerentes voz e inteligencia artificial femenina con la que establecerá un vínculo inesperado.

La mirada de Jonze a un porvenir tan reconocible en nuestro presente – si exceptuamos los más sofisticados juguetes tecnológicos – es una mirada crítica, sí, pero también irónica, tierna, divertida, compasiva y conmovedora, con un estado de cosas en las que la virtualidad es más importante que la llamada realidad, o el cara a cara, en las relaciones interpersonales. Porque sean quienes sean, gentes o entidades, l@s que estén al otro lado parecen ser más importantes y nuestras interacciones con ell@s más placenteras y estimulantes que las otras.

Así es el caso de nuestro protagonista – un inmenso, lleno de matices, adorable Joaquin Phoenix, presente en casi cada plano del filme – cuya ausencia en la candidatura al Mejor Actor en los Oscar se le antoja, a quien esto firma, tanto una injusticia flagrante como un olvido imperdonable. Chapeau asimismo para Rooney Mara y para una maravillosa Amy Adams – y su enamoramiento de una partner, de una voz, de unas peculiaridades, las ‘de ella’, tan irresistibles como adecuadas a sus necesidades, tan gratificantes como convenientes. Pero…

El realizador filma con pasión, humor, lucidez y sutileza este romance desigual, pero al que transmite toda la verosimilitud. Indaga en la dificultad de las relaciones interpersonales. En la irónica soledad de un mundo tan conectado. En la tecnología como paradójica muralla frente al tú a tú, frente a la intimidad. En las criaturas humanas, tan vulnerables y a la defensiva, insertas en una gran urbe, con los omnipresentes rascacielos y con fascinantes avances a su servicio, pero que no saben qué hacer con sus vidas, ni con sus deseos, ni con sus afectos.

Unas criaturas imperfectas y conmovedoras tan cercanas a nosotr@s, inmers@s en redes, intimando con desconocid@s a quienes no hemos visto, ni puede que veamos nunca, pero a quienes nos sentimos más afines y cercan@s que a muchas de las personas de nuestro entorno. Jonze nos pone frente a un espejo. Contémplense, contémplenlo. Véanla.

Polanski versus von Trier: Perversiones…

Coinciden en nuestras carteleras dos películas de muy distinto signo, pero relacionadas ambas con las llamadas perversiones del erotismo. La psiquiatría clásica, la pionera en la sexología,  acuñó este término para «designar un comportamiento o un conjunto de prácticas que no se ajustaban a lo socialmente establecido como sexualidad normal en la época». Este término fue redefinido por Freud, pero despojándolo de sus connotaciones peyorativas. Son fuentes de la imprescindible página de consulta, Wikipedia.

Así que los dos realizadores europeos se ocupan de este presuntamente escabroso tema, bajo ópticas, puestas en escena, historias y enfoques muy contrapuestos. Las películas que las ejemplifican son, obviamente, ‘La Venus de las pieles’ y ‘Nymphomaniac. Volumen 2’, porque del primero – aunque es una única cinta – ya dejamos constancia crítica en estas páginas. Polanski adapta la obra teatral basada en la novela de Sacher Masoch del mismo título y von Trier es el autor del guión.

En ambas, un hombre y una mujer se enfrentan y se confrontan. En ambas, el hombre es el teórico, el intelectual, y la mujer, en principio, el sujeto de las experiencias. En ambas, los roles de género están claros aunque se cuestionen mucho más en una que en la otra. En ambas, la mujer tiene un erotismo desinhibido y transgresor. En ambas, hay un juego de seducción entre los protagonistas. En ambas, el varón es el presunto perdedor. En ambas, la fantasía juega un papel primordial. En ambas, la sexualidad – perversa o no – está en función de los cánones masculinos, definida por ellos.

Pero Polanski sorprende con una obra aparentemente ligera, aunque densa y compleja en lecturas y significados. Con una puesta en escena austera y clásica, lo que en otras manos se hubiera convertido en teatro filmado, se muestra como un fascinante juego de seducción, entre el sueño y la realidad, entre la realidad y el deseo, en el que nada, ni nadie es lo que parece. Y que confiere voz propia y crítica con los esquemas de su partner, a la protagonista, una fascinante y espléndida Emmanuelle Seigner a la que le da la perfecta réplica un Mathieu Amalric, alter ego físico del realizador, y un actor excelente siempre.

En cambio, la cinta de von Trier, en esta su continuación o volumen 2, sigue confiriendo pretensiones de universalidad a unas reflexiones y prácticas que no dejan de estar en el peor imaginario colectivo machista y sexista, pero haciéndolas pasar, más que insidiosamente, como deseos femeninos. Es decir, deseos de humillación, de ser maltratadas física, psicológica y moralmente como último recurso, en el filme, de una sexualidad dormida. No se cuestionan nunca tales presupuestos, como síntomas de dominación, como tampoco en el caso de la pedofilia…, o de un flagrante abuso de poder, sino que, por el contrario, se les da carta de naturaleza transgresora. Gaingsbourg y Skarsgard bordan sus personajes.

‘Nebraska’: El millonario del Medio Oeste

5 nominaciones a los Globos de Oro, 3 a los BAFTA, 6 a los Critics Choice y, entre otras, 6 a los Oscar incluyendo mejor película, actor protagonista, actriz de reparto y director, preceden a la última propuesta del estadounidense Alexander Payne – cosecha del 61 , ‘Entre copas’, ‘Los descendientes’… -, ‘Nebraska’, de 115 minutos de duración, que hubiera merecido verse en versión original.

La historia sigue a un anciano que está convencido de haber ganado un premio millonario y se escapa de casa una y otra vez, determinado a ir a la lejana ciudad de Lincoln a cobrarlo. Ante su obcecación, su hijo menor decide acompañarlo. Esto dará un giro a su casi inexistente relación, así como a todo tipo de peripecias, encuentros y desencuentros.

Mezcla de drama, comedia, road movie y western contemporáneo, esta cinta contiene muchos elementos dispares, e incluso contrapuestos, que sabe manejar y combinar muy bien. Como un escenario y un paisaje tan ásperos como desvencijados y tan despojados de todo encanto o estética, como impactantes en su grandeza natural. Como una fauna humana tan inescrutable y aparentemente inexpresiva como habitada por una incandescencia interior que se revela sobre todo en sus miserias.

Como una mirada a la vejez, edad que el realizador ha retratado en más de una ocasión, desprovista de mística y de paternalismo. Irónica, pero no ausente de ternura. Esa ancianidad tan peculiar, producto de unos lugares en los que la vida es eso que les ocurre a l@s otr@s. Y, pese a todo, poseedora de fuertes carácter y determinación. Esa mirada caústicamente divertida a la familia, disfuncional y anómica. A la nuclear y al clan de parientes tan corrosivamente dibujad@s. Al paisanaje, en general.

Esa mirada a un anciano terco, insondable, hosco, alcohólico, casi preso en las tinieblas de la demencia, pero ferozmente determinado a lograr su objetivo. Esa mirada al padre ausente y desprestigiado, cuya vida y personalidad se van revelando ante los ojos de un hijo resignado, atónito, molesto y, finalmente, entregado. Esa mirada a una mujer, la madre, aparentemente represora y antipática, pero que luego emerge y muestra lo mejor de sí misma. O al hermano mayor, el triunfador. O a es@s prim@s miserables y vomitivos. O a la encantadora y lúcida dama, el primer amor del protagonista. O a una forma de vida que se reitera a sí misma, sin futuro, ni proyectos, ni motivaciones.

Filmada en blanco y negro, con una hermosa fotografía de Phedon Papamichael. Con un ritmo que parece derivar del devenir vital y anímico de los personajes.Con una puesta en escena en la que nada es estridente ni necesita de subrayados. Con un reparto maravilloso encabezado por el inmenso Bruce Dern, pero en el que también Will Forte, Stacey Keach o June Squibb nos dan lo mejor de lo mejor. Visto lo visto, quien esto firma piensa que será improbable que visite el Medio Oeste, pero les recomienda encarecidamente que no se lo pierdan en esta película.

Goya 2014: Vivir es díficil con los ojos abiertos…

Un ministro, sin Cultura, ni Educación, que le hizo el feo, degradándose aún más si cabe, a toda una profesión faltando a su Gala anual. Un colectivo que respondió en consecuencia a este desaire, con matices que fueron desde la ironía hasta la causticidad, desde la elegancia hasta la firmeza, desde la sutileza hasta la contundencia. Un número musical de vergüenza ajena, otros más inspirados. Unos gags irregulares, algunos eficaces. Una conversación telefónica a cuatro voces, de ex conductores-as de la ceremonia, francamente divertida. Un presentador que tuvo destellos, pero al que el evento le venía muy grande.

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Unas hechiceras que arrasaron en los premios técnicos. Un cazador nocturno, Javier Pereira en ‘Stockholm’, que se reveló y también acertó en su discurso. Una joven andaluza, también revelada, que se reafirma en sus orígenes, y que no va a permitir que otr@s decidan por ella, Natalia de Molina. Un actor protagonista, – a la sexta, Javier Cámara, a la sexta fue la vencida – emocionado y pletórico, consciente de que eran su noche y su momento. Así,  ‘Vivir (sí) es fácil…’ Otra debutante en el trofeo, pese a sus mil batallas vitales e interpretativas, en la categoría de reparto, Terele Pávez, la bruja de Zugarramurdi. Uno de los momentos más emotivos de la noche.

Un actor de reparto, Roberto Álamo, que deparó una intervención tan crítica como incisiva. Una Marian Álvarez, cuya ‘herida’ nos ha conmovido,  que también reivindicó el ‘nosotras decidimos’, junto a la dedicatoria ‘a todas las mujeres que pelean por nuestros derechos’. Amén. Y hablando de ellas, un documental de la Memoria Histórica Violeta, felizmente premiado, ‘Las maestras de la República’, de Pilar Pérez Solano. Ellas, junto a su entrañable colega octogenario,  Juan Carrión, presente en la sala, quien no ha dejado de ejercer y cuya peripecia con el mismísimo Lennon inspiró la cinta protagonista, dieron una lección de dignidad y de la mejor cultura al impresentable titular del ramo.

Un director novel que podía haber sido mejor director a secas, Fernando Franco. Una película, ‘La herida’, transgresora, potente y radical, que hubiera merecido mejor suerte. Un casi pleno para David Trueba, 6 de 7. Otro ignorado en los Goya, triunfador de la noche. Película, Director, Guión Original, Actor Protagonista, Actriz Revelación y Música Original. Una sobria, sensible, inteligente y generosa intervención la suya, exenta de cualquier tentación autoral o narcisista. Eso le honra.

Y también que haya mantenido un equilibrio en esta cinta pequeña pero compleja, suave pero reflectora de las durezas de un tiempo y de un país. Una crónica presuntamente amable de un peculiar itinerario iniciático tras el icono musical al que se pretende interpelar de igual a igual y del que se consigue el objetivo pedagógico solicitado, pero que ha sabido eludir la autocomplacencia en aras de la honestidad. Porque David Trueba, suya fue la Fiesta, sabe, y lo filma, que vivir es difícil con los ojos abiertos.