A modo de recordatorio…

 

Pasado mañana – miércoles, 14 de mayo, a las 19.30 horas, en La Casa del Libro, de Sevilla – tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Debatiremos sobre las películas ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski, ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean-Marc Vallée y ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie. Nuestra crítica invitada, todo un lujo, será Mila Fernández Linares. No os la podéis perder. Os esperamos.

‘Aprendiz de gigoló’: El proxeneta, el chulo y las clientas…

El actor y realizador John Turturro – neoyorquino, de la cosecha del 57 – tiene en su haber, con esta su última propuesta, cinco películas detrás de la cámara. Cada una de ellas parece, en su temática, muy diferente a la anterior. Aunque sí haya un hilo conductor, una vocación de estilo transgresora e indie, esta cinta es sensiblemente inferior a las anteriores. Especialmente a sus notables, ‘Mac’ e ‘Illuminata’.

La historia sigue a dos amigos judíos insertos en una comunidad de su religión bastante ortodoxa en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Uno librero y el otro fontanero. Cuando el primero se ve obligado por la crisis a cerrar su establecimiento y su despampanante dermatóloga le insinúa que necesita a un hombre para hacer un trío con su mejor amiga, otra mujer espectacular, le propone al segundo lo que puede ser el negocio de sus vidas…

Con este material Turturro tenía, como realizador y como guionista, un filón para mostrar, en clave de comedia, las relaciones de compra-venta que se establecen entre las personas en una sociedad en la que prima el más salvaje neoliberalismo. Para mostrar, en clave de comedia, la verdadera inversión de roles entre hombres y mujeres. Para mostrar, en clave de humor negro, el verdadero rostro de la explotación más antigua del mundo.

Pero no hay nada de eso. Es una cinta tan sosa como desganada, de fondo y de forma, con una puesta en escena bastante plana. Tan sexista – aunque, eso sí, revele el lado más tierno de unas clientas más que comprensivas – en su visión de las mujeres. Tan estereotipado y sonrojante el contraste entre esos clichés de hembras ‘privilegiadas y liberales’ que encarnan Stone y Vergara, frente al dechado de modestia y virtud judía que representa Vanessa Paradis. Por no hablar del penoso personaje de Liev Schreiber. Y, además, teniendo en cuenta su tema, nada sensual, ni erótica. Sólo Woody Allen se salva de la quema y también se le podía haber sacado más provecho. En fin…

‘En cartelera’: Cinco ausencias…

 

Casi como cada semana, los estrenos nos deparan la constatación impenitente de estar en un lugar donde la oferta de estrenos nunca es completa. Donde en la única sala – ¡¡¡ en una ciudad de casi un millón de habitantes!!! – en la que se proyecta en versión original, la programación- salvo honrosas excepciones- es cuanto menos irregular y arbitraria. Donde muchos de los títulos más interesantes que sí nos llegan se exhiben en pocas sesiones o en los locales menos adecuados. Y esta no es la excepción… Cinco ausencias, ojalá que se tratara solo de retrasos, ha contabilizado este blog. Pasamos a detallarlas.

La primera, vista en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo, es la española, coproducción con Francia y Alemania, ‘10.000 noches en ninguna parte’, del malagueño Ramón Salazar. Una cinta transgresora, tan sugerente como pretenciosa, sobre vidas paralelas, con toques oníricos. Su interesante reparto incluye a Najwa Nimri, Lola Dueñas y Andrés Gertrudix. La segunda es la británica, ‘Mi vida ahora’, de Kevin Macdonald, acerca de una catástrofe imprevista en el curso de unas vacaciones campestres. Las críticas no le han sido propicias.

La tercera, otra europea, es la francesa, ‘Un castillo en Italia’, de la actriz y realizadora Valeria Bruni Tedeschi, quien también la protagoniza. Da cuenta de la decadencia de una familia de la alta burguesía. Ha cosechado división de opiniones. La cuarta es una cinta independiente norteamericana, que viene precedida de numerosos reconocimientos y a la que las reseñas le han sido favorables, con ciertas excepciones. Se trata de ‘En un lugar sin ley’, de David Lowery, sobre un hombre en fuga buscando a su familia perdida, en la Texas de los años 70.

Concluimos con la curiosa, y basada en un comic de ciencia ficción, ‘Rompenieves’, de Bong Joon-ho. Surcoreana, en coproducción con Francia, la República Checa y Estados Unidos. Con tintes apocalípticos y mucha acción se ha ganado los favores de la prensa especializada. Seguimos, pues, estando, como espectadores-as y crític@s, en una injusta e inaceptable inferioridad de condiciones.

‘Carmina y amén’: Honrarás a tu madre

Quien esto suscribe, confiesa que se enfrentó a la visión de esta segunda entrega de la saga familiar León-Barrios, con bastantes reticencias y reservas.  En primer lugar, porque los costumbrismos al uso, según los cánones televisivos, – o, incluso, según los docudramas castizos – no son su fuerte, sino todo lo contrario. Porque abomina, además, de la trampa autocomplaciente y acrítica que subyace en determinados presuntos retratos de ciertas capas populares. En los determinados presuntos retratos de la fauna de las barriadas – sevillanas, en este caso – a golpe de sal gruesa y humor tópico, que buscan las cosquillas de un público adepto sin cuestionar usos y costumbres, sino jaleándolos. Sin bucear en las causas, pero mostrando las más previsibles y facilonas pautas de conducta.

Algo, y mucho de ello, hay en ‘Carmina y amén’, pero no sólo… Porque en esta historia de humor negro, que está rompiendo las taquillas, hay más riesgo de fondo y forma que en la primera. Porque también hay un ejercicio de ficción sobre los personajes reales y sus circunstancias. Porque es ingeniosa y brillante en sus diálogos y transmite credibilidad. Porque resulta, por momentos, más que divertida.

Porque sus personajes no son de una pieza, sino que están más elaborados. Porque juega bien con elementos surrealistas e incluso aporta destellos del mejor esperpento ibérico. Porque está habitada por una galería de mujeres singulares, fuertes y supervivientes. Porque su reparto le funciona. La química madre-hija, el personal familiar y el del vecindario… Pero, sobre tod@s por una inmensa Yolanda Ramos, justamente premiada en Málaga y que va camino del Goya. Si no, al tiempo. Porque el giro final te sorprende y te impacta…

Pero aún así, las reservas en quien esto suscribe son más poderosas que las adhesiones, por las razones anteriormente descritas. Paco León, y lo demuestra con creces en la magnífica escena del entierro, puede y debe ser más ambicioso, tanto a nivel de relato – dotarle de una mayor cohesión y unidad y desembarazarse de tópicos lugares comunes- como a nivel estilístico. Es un reto que debe asumir como cineasta. Como el realizador de talento que esperamos que sea.

 

 

 

‘El pasado’: Familias…

Del guionista y realizador iraní Asghar Farhadi, cosecha del 72, valoramos enormemente su multipremiada – Oscar y Globo de Oro Mejor Película Extranjera, César, Oso de Plata en Berlín y un largo etcétera – ‘A separation’, aquí titulada ‘Nader y Simin, una separación’. Esta que ahora nos ocupa, ‘El pasado’, es la sexta de su filmografía e incide asimismo en la temática de vínculos rotos y familias desestabilizadas, en sociedades cerradas y claustrofóbicas. Aunque hay diferencias apreciables…

La historia sigue a un hombre que viaja de Teherán a París para firmar el divorcio, tras cuatro años separado, a petición de su esposa francesa, quien vive allí con sus dos hijas, una de ellas adolescente. Marie quiere regularizar su situación con Samir, padre de un hijo, y cuya mujer está en coma. Cuando el protagonista vuelve al hogar que compartieron se encuentra con una situación incandescente, llena de tensión y de secretos, en la que se verá implicado, muy a su pesar.

Para empezar, sorprende gratamente que se  relaje, comparativamente hablando, el orden de cosas patriarcal con un ex marido que no es integrista, sino presuntamente todo lo contrario. Con una pareja que, pese a su deshonestidad conyugal, tampoco es el hombre, compañero o padre estricto que parece. Con una mujer aparentemente libre en su vida, con independencia económica, trabajo y apertura en sus relaciones afectivas.

Pero, claro, todo ello tiene un reverso. El círculo vicioso de desórdenes emocionales, incomunicación y claustrofobia doméstica está ahí afectando dolorosamente a l@s adult@s y a l@s niñas. Secretos que se revelan, parentescos sorprendentes… Los personajes no siempre son exactamente lo que parecen, ni lo que se da por establecido.

Y ahí, donde el talento del director tendría que haber brillado más mostrándonos la paradójica complejidad de las relaciones humanas, especialmente en sus vínculos más estrechos, fracasa lamentablemente en su intento embarullándolo todo, perdiendo el norte y el ritmo de la historia y complicándola – dramatizándola en su peor sentido – innecesariamente. Y eso que el reparto lo da todo, con especial mención para Bérénice Bejo, justamente premiada en Cannes. Una verdadera pena porque, pese a todo, estamos ante un cineasta valioso y a seguir.

 

‘Moliére en bicicleta’: Antagonismos…

Una montaje teatral buscando un actor. Un autor clásico, Moliére. Un personaje insobornable y ajeno a las vanidades humanas, Alceste. Una obra paradigmática. Un intérprete en la cima, que lo abandona todo. Un protagonista de serie famosa con mayores inquietudes. Una radiografía de la naturaleza humana, ‘El Misántropo’.

Una isla tan hermosa como aislada. Un hombre hosco y solitario. Un antiguo amigo, que llega de visita. Un colega y una oferta irresistible. Un talento para la seducción y la convicción. Un varón atractivo y carismático, revolucionando a una pequeña comunidad. Dos personalidades opuestas, pero con la misma llama. Unas cartas boca arriba. Un rechazo visceral. Una prueba y un pacto. Un plazo de cinco días para ensayar cara a cara.

Dos profesionales dando lo mejor de sí mismos. Unos alejandrinos que se le resisten a uno de ellos. Un intercambio de roles. Unas réplicas y contrarréplicas, que llenan el tiempo y el espacio compartidos. Unos paseos en bicicleta recitando y declamando, en clave tan fiel como naturalista. Unos paisajes que cortan el aliento. Unos diálogos, y unas situaciones, brillantes e ingeniosos. Unos versos inmortales que acercan a dos seres humanos. Un objetivo próximo a cumplirse.

Una mirada irónica sobre una pequeña localidad. Unas agudas observaciones sobre dos egos confrontados. Una extranjera enigmática y sugerente. Una mujer lúcida y atractiva, que sabe comprender al ermitaño. Una noche traidora, que todo lo cambió. Unas vidas que ya no serán las mismas. Un final tan incitante como paradójico. Unos actores excelsos. Un Lambert Wilson impecable, apuesto y elegante. Un Fabrice Luchini, absolutamente arrebatador. Unos quince minutos que sobran, casi al término del metraje.

Un realizador y guionista con oficio y maestría, Philipe Le Guay. Una bella banda sonora, de Jorge Arriagada. Una preciosa fotografía de Jean Claude Larrieu. Una película gozosa, inteligente y disfrutable que de ninguna manera deberían perderse.

No sólo cine: Crónica violeta

Un extraordinario regalo – así lo y la definió también la presentadora, de Ágora Feminista, – del Instituto Andaluz de la Mujer el traer a Sevilla a la Maestra y referente feminista, Marcela Lagarde. Nacida en  Ciudad de México, de la cosecha del 48, entre sus innumerables créditos están el ser investigadora, antropóloga, teórica, pedagoga, catedrática, escritora, ex diputada… Todo un regalo, sí, para las cerca de 200 personas – mujeres en su inmensa mayoría – que abarrotamos ayer el interior y los aledaños del salón de actos de la Casa de la Provincia de Sevilla.

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Fue recibida con aplausos y gritos de ‘Nosotras parimos, nosotras decidimos’ y saludada como ‘constructora de pensamiento y hacedora de palabras’. El tema de su charla fue «Retos futuros del feminismo» y comenzó su intervención agradeciendo al IAM y a todas las mujeres que lo hicieron posible – con especial mención a Carmen Olmedo – su contribución, a través de las instituciones, a la eliminación de la discriminación mediante el Plan de Igualdad y la Ley contra la Violencia de Género, verdaderos referentes andaluces para Iberoamérica. Treinta años hace ya… Mucho para las personas, poco para los procesos históricos.

Resaltó también el papel de lo que fue para ella la Escuela de Baeza, un verdadero ‘paraíso terrenal’ y pidió para esta ciudad el nombramiento por la ONU de Patrimonio Cultural e Histórico del Feminismo o, lo que es lo mismo, de la Humanidad. Enfatizó en la importancia del Movimiento de mujeres como constructor de la democracia moderna no patriarcal, o democracia genérica. Citó a una ilustre exiliada en su país, María Zambrano: «La  democracia es el orden en el que no solo es posible, sino que es un deber, ser persona» Y para serlo se necesitan dos condiciones. La igualdad y la individuación porque, sin ella, no hay autonomía, ni proyecto de vida propio.

Hizo un recorrido histórico desde Olympe de Gouges y su ‘Declaración de los Derechos de las Ciudadanas», que les costó el cadalso a ella y a sus compañeras a manos del Terror de sus correligionarios masculinos. A ella se le debe la construcción, o la formulación , de un sujeto político femenino sin la referencia de su equivalente masculino. Luego, el Sufragismo y el voto de las mujeres y de ellas mismas como candidatas. Reivindicando los derechos al trabajo, a la educación y un largo etcétera, que costosamente fueron conseguidos. La segunda década del siglo pasado fue clave para el feminismo. Y en 1949 coinciden dos eventos fundamentales. La publicación de ‘El segundo sexo’, de Simone de Beauvoir y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La misma Declaración de Viena, de 1993, incluyó los de las mujeres. Sin ellos, no los hay humanos. Parafraseó a una amiga: «Las terrícolas nos volvemos humanas» y reivindicó la frase de «seres humanas».

Porque, recordó, el Feminismo ha aportado la humanidad de las mujeres. Con el primero de los derechos, a la vida. A una vida libre de violencia. Y los Estados tienen que garantizarlos a través de la eliminación de la desigualdad y de la discriminación. Como, por el contrario, permiten la impunidad de los feminicidios en su país, México, y en tantos otros. Pekín, El Cairo, y su formulación del empoderamiento, sin el que la igualdad no es posible. La reivindicación del género y sus políticas, el mainstream. Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, que son estructurales. Fundamentales para la vida democrática.

Estos serían precisamente los retos feministas de ahora y del futuro. Profundizar en la construcción de los citados Derechos Humanos de las Mujeres. El Feminismo ilustrado que estudia, profundiza, enseña y transmite. Fortalecer la formación y las organizaciones de mujeres contra el patriarcado neoliberal que amenaza nuestros logros. Alfabetizar el feminismo, de la sensibilización a la profundización, las redes horizontales, la comunicación, la apertura a otros mundos, a otras sociedades, las alianzas, la globalización. Somos globales, no solo lo son nuestros enemigos. Nosotras también.

Y tanto, y tanto más… Tan sabia, lúcida y complejamente expuesto. Lo dicho, un regalo. GRACIAS, I.A.M., por hacerlo posible. GRACIAS, Marcela Lagarde, por otra lección magistral. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘En cartelera’: Una oferta variada y dos ausencias

 

Mañana, por mor del puente, vuelven los estrenos. Y a fe que la oferta es amplia y heterogénea. Comenzamos por lo, sobre el papel, más interesante. Como la coproducción entre Hungría, Alemania, Francia y Austria, ‘El gran cuaderno’, de Janós Szász. Obtuvo el Gran Premio en Karlovy Vivary y concursó en la Sección Oficial del pasado Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad. Situada en la postguerra de la Segunda Gran Contienda Mundial, describe los devastadores efectos, en dos niños gemelos, del contacto con la crueldad del mundo adulto. En general, a la crítica acreditada le gustó. No así a quien esto firma. Las razones las tienen en la entrada correspondiente.

Paco León sigue con su saga, mitad ficción y mitad autobiográfica, en ‘Carmina y amén’, Premios al Mejor Guión y a la Mejor Actriz de Reparto en el Certamen malagueño. En general, la prensa especializada la ha considerado más madura y elaborada que su predecesora. Continuamos con dos estadounidenses. La primera de ellas, ‘Aprendiz de gigoló’, la quinta como realizador del actor John Turturro, quien es también uno de los protagonistas junto a Woody Allen. Una mezcla de géneros, cuyas reseñas en su país han sido bastante favorables. En su lujoso reparto, se incluyen también Sharon Stone y Sofía Vergara.  Y la segunda, un thriller de ciencia ficción, que viene precedido de división de opiniones, ‘Divergente’, de Neil Burger.

Y la mexicana, ‘No se aceptan devoluciones’, de Eugenio Derbez,  con el clásico argumento de hombre y bebé inesperado. Contrastes críticos. Pero, en cambio, la hindú-franco-alemana-estadounidense, ‘The lunchbox’, de Ritesh Batra, mezcla de drama, comedia y romance, con algo de suspense, ha gustado mucho a quienes la han visto.

Finalizamos con las lamentables y pertinentes ausencias que se arrastran desde el pasado viernes. Una de ellas, además, hispano-venezolana, Goya 2014 a la Mejor Película Hispanoamericana. Se trata de ‘Azul y no tan rosa’, de Miguel Ferrari. Una comedia dramática sobre la homofobia que, en general, ha tenido una buena aceptación. Y la norteamericana, ‘Los huéspedes’, de Ti West. Un thriller de terror sobrenatural que ha interesado en líneas generales. Pero parece ser que nos quedaremos sin verlas… Indignante, sin paliativos.

‘Tren de noche a Lisboa’: Saudade

Parece ser que la novela de Pascal Mercier en la que se basa esta coproducción germano-suiza-portuguesa, que hemos visto en su versión original inglesa, tiene las mejores referencias críticas. Y es un hecho que su realizador, el danés Bille August, es un experto en dignas adaptaciones literarias y ahí están para atestiguarlo títulos como ‘Pelle el conquistador’ – Palma de Oro en Cannes, Globo de Oro y Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1988 – o ‘Las mejores intenciones’, segundo máximo galardón de Cannes en su haber, en 1992, sobre la historia de los padres de Ingmar Bergman. También ‘La casa de los espíritus y ‘Smila: misterio en la nieve’.

‘Tren de noche a Lisboa’ es la historia de varias personas cuyos destinos se cruzan y no necesariamente en el mismo espacio temporal. Un profesor de latín, una chica desesperada, un libro que incita a conocer al autor, una oftalmóloga, un viaje que resultará crucial…

Con estos mimbres, el realizador ha pergeñado una cinta pretenciosa, pedante y aburrida, indigna de su filmografía más notable. Carente de vida, intensidad y pasión, algo imperdonable en un relato de amores y resistencia a una feroz dictadura. Grave error de casting, además, la presencia – tan inane y desangelada – de un Jack Huston, a cuyo personaje se le describe como lleno de atractivo, energía y carisma.

Y en cuanto a la obra filosófica que provoca en el protagonista – excelente Jeremy Irons, lo mejor de un reparto en el que se agradecen las presencias de, sobre tod@s, Christopher Lee, pero también de Martina Gedeck  y de Lena Olin, y en el que hay que lamentar los esquemáticos personajes de Mèlanie Laurent y de Charlotte Rampling – esa conmoción intelectual y vital, no se sostiene de puro simplista y pseudotranscendente. En cuanto a las tribulaciones políticas y sentimentales de l@s jóvenes del pasado,  rozan el ridículo en más de una ocasión.

Lástima de material y de equipo técnico-artístico desaprovechados. Porque, además, está mal filmada. Con una pátina que pretende transmitir nostalgia o saudade, en este caso, y resulta rancia y anticuada. No se reconoce al cineasta solvente y sensible que ha sido, más que por algunos, mínimos, destellos. En fin…

 

No solo cine: Verdor y negrura

La abajo firmante tiene tres casas: la suya propia, las salas de cine y la Biblioteca Infanta Elena – a la que, como pensamos tant@s, habría que cambiar el nombre ya…- y el orden de los factores no altera el producto. Ahora que, por razones cronológico-laborales, goza del precioso regalo de la prolongación de su tiempo libre – y antes de que llegue el temido desierto cultural del verano hispalense – aprovecha para frecuentar aún más las dos últimas y sus más que interesantes propuestas.

Antes de llegar al querido lugar de lectura ya citado, y vecino a ella, está la sede de la Fundación Valentín de Madariaga, espacio de interesantes muestras como la que organiza la asociación Cultura Infinita, hasta el 4 de mayo, con motivo del centenario del sevillano parque de María Luisa. En una pequeña sala, la artista israelí, residente en nuestra ciudad, Rinat Izhak, ha recreado parte de la atmósfera del lugar en ‘Retratos Naturales’. Así, con un banco de hierro al que rodean ramas semejando un árbol, de las que penden dibujos y fotografías de recuerdos donadas por el público y grabados en tinta china de la flora del entorno.

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Como recuerdo de esta visita, quien esto firma pidió a un amable y excelente fotógrafo profesional llamado Adam Newby, que registrara el momento captando con su cámara a la autora y a ella, con el fondo del ambiente  de la exposición y ahí está el hermoso resultado. Gracias, Adam. Gracias, Rinat. Quien esto firma se perdió, no obstante, un prometedor recorrido por el parque, guiado por la artista, en beneficio de la mesa redonda sobre Novela Negra, que organizaba en la Infanta Elena el grupo que coordina el Bibliofórum allí.

Hicieron los honores Juan Ramón Biedma y José Diego Pacheco, ambos expertos en el género como autor y como coordinador de varios clubs de lectura monográficos sobre él, entre otras muchas cosas de sus apabullantes currículums,  respectivamente. De entre lo que se dijo en la mesa, incluyendo presentadora y personas del público que intervinieron en el debate, hay que seleccionar necesariamente, pues fue mucho e interesante.

Se distinguió entre novela de intriga o policíaca y novela negra. Se tomaron como precedentes históricos del primer apartado las tres novelas de Edgar Allan Poe protagonizadas por C. Auguste Dupin. Se hizo saber que Sir Arthur Conan Doyle odiaba a Sherlock Holmes,  tanto como Agatha Christie a Poirot aunque adorase a Miss Marple, un trasunto de sí misma.

Se comentó que en esta modalidad había un menor estudio de personajes y del ambiente y un máximo acento en el asesino, que solía ser descubierto con un protocolo en el que el o la sabues@ le señalaba entre una reunión de sospechos@s. Se la describió con un mayor acento en la evasión y un menor cuidado en el estilo, con ilustres excepciones, como algunas de las mencionadas. Se subrayó que en ella lo importante sucedía de la víctima hacia detrás en el tiempo y en la segunda, de esta hacia adelante.

Para ejemplificar la novela negra propiamente dicha, se proyectó una escena del inmortal clásico ‘El sueño eterno’, de Howard Hawks, basada en la obra maestra de Raymond Chandler, con un insuperable dúo Bogart-Bacall. Su detective, Philip Marlowe, es todo un pionero. Como Dashiell Hammett y su Sam Spade… Entre sus señas de identidad, se mencionaron el ser social y urbana y poner el acento en la investigación, más que en el descubrimiento del criminal mismo, aunque no sea excluyente. Así como un cuidado por los personajes, ambientes y situaciones. Aunque admita mezclas no se puede considerar a un western, o novela histórica – sin policías, ni investigación posibles…- como género negro. Con la excepción de la historia de otro clásico cinematográfico, ‘Solo ante peligro’, de Fred Zinnemann.

Se añoró mucho a Vázquez Montalbán, se citaron a Juan Madrid, a Marcial Lafuente Estefanía, a González Ledesma, otro referente, al pulp hispano. Se incidió en las diferencias entre la producción de los países cálidos y latinos, como el nuestro, y la de los escandinavos. En clima meteorológico y clima narrativo, por las formas de vida tan diferentes y contrastadas. Y tantas, y tantas otras cosas estimulantes y documentadas,  sobre este espejo de la sociedad de su tiempo. Sobre este retrato nada complaciente de un estado de cosas, que solo ahora está comenzando a valorarse como parte ineludible de la mejor oferta literaria.