‘El lobo de Wall Street’: El dinero nunca muere…

«El dinero tiene, entre otras infinitas virtudes, una calidad detergente. Y múltiples cualidades nutricias. Te alegra los ojillos, te hincha los mofletes, te otorga esa manera de sentarte en la butaca con las piernas extendidas y el periódico entre las manos. Te concede esas manos impolutas que emergen de los blancos puños almidonados de la camisa» Esta frase tan incontestablemente lúcida pueden encontrarla en una novela imprescindible, ‘En la orilla’, cuyo autor es Rafael Chirbes.

Esta frase ilustra muy bien, además, la manera en la que Scorsese aborda  la historia real, basada en su libro homónimo , de Jordan Belfort – El  Bronx, Nueva York, cosecha del 62 – quien se hizo multimillonario en los años ochenta, estando en la veintena, como broker  y como fundador de su propia empresa, Stratton Oakmont, por medio de la que estafó preferentemente a grandes fortunas, blanqueó dinero, manipuló el mercado de valores, entre otros delitos, por los que fue procesado y condenado sólo a 22 meses de prisión. Son datos de esa página fundamental que es Wikipedia.

El guión es de Terence Winter, la excelente fotografía, de Rodrigo Prieto, la extraordinaria banda sonora de Howard Shore y su metraje, de 180 minutos. Su equipo técnico-artístico es impecable. Viene precedida de un Globo de Oro, 4 nominaciones a los BAFTA y 5 a los Oscar, entre otros muchos reconocimientos más. No es la obra magna del realizador italoamericano, pero es una cinta más que notable, en la que ahora vamos a detenernos como se merece.

Tan arrollador visual y narrativamente como suele serlo, con esa utilización tan sabia de la voz en off – como se debe hacer, como un elemento dramático más – Scorsese exhibe todo su poderío fílmico en una historia nada fácil de contar y mucho menos de hacerlo bien. Una historia que, en otras manos, se hubiera escorado en sus vertientes más moralista y maniquea. Una historia que, en las suyas, resulta tan chispeante como compleja, tan sutil como dotada de una intensa carga de profundidad, tan divertida como impía, tan irreverente como caústica.

Se la ha descrito como una obra de juventud en la filmografía de un cineasta septuagenario. Otro mérito más. Pero aunque su factura sea engañosamente ligera contiene, en un registro de comedia feroz, excéntrica y, sí, juvenil, una lectura crítica del capitalismo más salvaje, una visión tan nihilista de esos ‘lobos’ sin conciencia y sobrados de codicia, unos gags irrepetibles sobre las percepciones distorsionadas que provocan ciertas sustancias ilegales, una implacable crónica de la cosificación de las mujeres, sólo contempladas como objetos sexuales. Un retrato generacional de ciertos delincuentes financieros tan agudo como demoledor.

Y… ¡¡¡qué decir del reparto!!! Di Caprio está sublime, y mira que era fácil sobreactuar. Así como un superlativo Jonah Hill, que no le va a la zaga. Ambos justamente nominados al Oscar en sus respectivas categorías de Actor Protagonista y de Reparto. Pero también Matthew McConaughey, Rob Reiner, Jean Dujardin, Kyle Chandler o Margot Robbie. Imperdonable perderse la mirada insuperable de un maestro sobre estos adictos al dinero, caiga quien caiga. Están avisad@s.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Diosas y antihéroes

Pese a fallar el estreno de las películas inicialmente previstas, nuestra tertulia obtuvo otro pleno de asistencia y de calidad. Con decir que dos críticos, que ya nos hicieran los honores, Jaime Fuertes y Miguel Olid, nos honraron con su presencia y que también estuvo nuestro próximo anfitrión, quien no se considera crítico, sino cinéfilo, que no es poco… Pero es mucho más. Un periodista de raza y un referente imprescindible de la información cultural, Ángel Pérez Guerra. Otro lujo.

Comenzamos con un recuerdo a Philip Seymour Hoffman, cuya trágica y repentina muerte ha vestido de luto a la cinefilia universal. Con él se ha ido un actor de talento, con todo un futuro y una carrera por delante. Siempre le añoraremos, siempre.

En esta ocasión, nos hizo las presentaciones un hombre tan joven como cualificado, Álvaro de Luna, nada que ver con el homónimo actor…, colaborador de la insoslayable página de consulta Filmaffinity y titular de mundocrítica.com, que ya están tardando en visitar. Con un criterio tan fino y sagaz, como amplio de miras, nos situó las dos cintas a comentar y las filmografías de sus realizadores, analizándolas comparativamente y en su contexto. Así pues, el debate estaba servido.

Ni a él, ni a quien esto firma, nos gustó la cinta que ha arrasado en todos los premios previos a los Oscar y que es una de las favoritas para alzarse con las codiciadas estatuillas. Hablamos de ‘La gran estafa americana’, de David O. Russell. En general, se le reprochó su banalidad, la exagerada composición de sus personajes, sus fallos de guión y ritmo y su autocomplacencia en relación a la demoledora, ’12 años de esclavitud’, de Steve McQueen. Pero también se apreciaron su dinamismo, su reparto, las interpretaciones del cuarteto protagonista e incluso el ser un divertimento.

Scorsese, en general, ha convencido. Con algunos reparos. Su última propuesta, ‘El lobo de Wall Street’ suscitó los comentarios más incisivos y divertidos. Fueron destacados el tratamiento de la historia, su crítica al capitalismo más salvaje,  la cosificación de las mujeres en manos de los protagonistas masculinos, los gags de los efectos de las drogas, su negrura bajo una apariencia chispeante, la magistral interpretación de Di Caprio, sus diversas y complejas lecturas. Pero hubo quienes la acusaron de reiterativa, previsible, misógina y de ser una obra menor en la filmografía del clásico cineasta italo-americano.

El lobo aulló, pues, y se hizo un sitio. Y frente a tales antihéroes de uno y otro signo, una diosa se abrió paso. ‘La Venus de las pieles’, de Roman Polanski. Gustaron y mucho su complejidad, su frontera entre la fantasía y la realidad, la dialéctica de los personajes – excelentes Emmanuelle Seigner y ese alter ego del realizador, físicamente hablando, Mathieu Amalric – , sus vueltas de tuerca, los cambios de registro de sus personajes, especialmente del femenino, y su puesta en cuestión de los roles sexuales, su lectura de género…

Para la próxima, el miércoles, 5 de marzo, a las 19.30, tendremos el menú previsto inicialmente para esta. Es decir, ‘Alabama Monroe’, de Félix Van Groeningen y ‘Un episodio en la vida de un chatarrero’, titulada en castellano como ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic. Con los complementos de ‘Nebraska’, de Alexander Payne, que se estrena pasado mañana y de ‘Philomena’, de Stephen Frears. Ya es sabido que en ‘La Palabra y la Imagen’ podemos con todo. Y con Ángel Pérez Guerra, de maestro de ceremonias.

Gracias miles a La Casa del Libro, a Manuel de Medio, a Álvaro de Luna y, como nunca me cansaré de repetir, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por otra estimulante, enriquecedora, contrastada y divertida sesión. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Al encuentro de Mr. Banks’ : Con un poco (demasiado…) de azúcar.

Tras veinte años intentando que la escritora australiana P. L. Travers le cediera los derechos de su célebre novela, ‘Mary Poppins’, Walt Disney consiguió por fin que ella viajara a Los Angeles para supervisar el guión y la adaptación cinematográfica del libro. Pero no se lo iba a poner nada fácil… Esta película estadounidense, de 125 minutos de metraje, firmada por John Lee Hancock – Texas, cosecha del 56 –  es la crónica fílmica de unos encuentros- desencuentros que dieron, finalmente, lugar a un título  tan mítico como paradigmático de la Factoría del cineasta.

Así que tenemos, en la soleada California de principios de los sesenta, a una dama de mediana edad, británica de adopción y por elección, irónica y cascarrabias, que desaprueba casi todo lo que ve en el Nuevo Mundo y a casi todas las personas que la reciben y con las que va a trabajar. Una dama rígida, metódica, perfeccionista, extremadamente crítica y con las ideas muy claras, que no se deja impresionar – todo lo contrario…- por el glamour de la Meca del Cine ni, mucho menos, por un personaje como el cineasta norteamericano.

Pero también una dama que guarda en su interior un doloroso secreto que la hace defenderse del contacto humano y de los afectos. Una dama que necesita dinero, pero que es extremadamente orgullosa para hacer ninguna concesión. Una dama dotada de un humor caustico e inteligente, ingenioso y brillante. Una dama que trae de cabeza a los jóvenes y creativos autores de los números musicales, así como al coguionista y, por supuesto, al gran jefe Walt, quien hace acopio de toda su paciencia ante sus desplantes…

Una dama interpretada con su solvencia y talento habituales por Emma Thompson, enfrentada a un caballero que toma los rasgos y la solidez interpretativas de Tom Hanks. Y es este tour de force entre la novelista y el realizador, entre la autora y el staff, en los entresijos de la ‘cocina’ hollywoodense lo mejor de un film que, paralelamente, nos proporciona flash backs sobre la infancia de la protagonista, su relación con su cariñoso, pero alcoholizado e inestable padre – a cargo del insufrible Colin Farrell – , con su desesperada pero sumisa madre, estupenda Ruth Wilson,  y con sus hermanas. ‘Mary Poppins’ desvela sus secretos.

Esta vuelta al pasado se nos antoja excesivamente larga, melodramática y, a la postre, tediosa. Roba tiempo y espacio a lo que podía haber sido un cara a cara memorable, con la llamada Fábrica de Sueños como telón de fondo, repleto de agudeza y causticidad. Tiene sus momentos, es sutil y chispeante, con observaciones divertidas y no desprovista de encanto. Pero la sentimentalidad que la preside lo edulcora todo. ¿Era Disney, el Disney real tan maravilloso…, tan gran hombre como buen jefe?. ¿No había fisuras entre su personal?. Excelentes secundarios, Paul Giamatti, Kathy Baker, B. J. Novak, Jason Schwartzman, Rachel Griffiths,.. Las canciones están dobladas, pecado mortal, pues el proceso de su composición sí está muy logrado. Pero esa reiteración en los recuerdos infantiles y la ausencia de elipsis lastran el resultado final.

Así pues, escrito lo escrito, la pelota está en su tejado de espectadores-as. Un consejo, no se pierdan los títulos de crédito finales que documentan en fotografías de la época y en audios ad hoc, – Travers exigió la grabación de todo el proceso –  lo que debió ser, en realidad, el germen de una adaptación inolvidable.

‘Agosto’: De repente, el último verano…

La obra teatral en la que está basada ‘Agosto’ ganó el Premio Pulitzer en 2008. La firma Tracy Letts, quien también hace lo propio con el guión de esta cinta estadounidense de 121 minutos de metraje y dirigida por John Wells – productor de teatro, cine y televisión, escritor y director. Cosecha del 56 – que viene precedida de dos nominaciones a los Oscar y de diversos reconocimientos.

Estamos ante una película, sobre el papel, atractiva por su reparto y porque aparentemente aúna comercialidad y calidad. Estamos ante una película, sobre el papel, que atrae a un público amplio y heterogéneo, con inquietudes. Estamos ante una película, sobre el papel, de temática adulta que no elude asuntos espinosos.

Estamos ante una película que se integra en el clásico género, tan norteamericano como universal, de las reuniones familiares de las que se derivan conflictos y estallidos que provocan fisuras – irreversibles o no  – y que vehiculan la salida a la luz de ocultos y perturbadores secretos.  Estamos ante una película con la coartada cultural de un premio de prestigio y de un aplaudido montaje.

Pero… precisamente por o pese a todo ello, estamos ante una película tramposa, a la que se le ven las costuras de su puesta en escena de teatro filmado, previsible, calculada al milímetro para el lucimiento de los actores, diseñada como un producto transcendente de cara a ganarse el afecto de la crítica y engañosamente audaz.

Estamos ante una película pretenciosa, falsamente autoral, y, para colmo de males, terriblemente misógina. Por favor, que su escritura la firma una autora… A los personajes femeninos, los pretendidamente importantes, no hay por donde cogerlos, de tan sobrados de tópicos, lugares comunes y clichés como están construidos. Así o  mantis religiosas, o maltratadoras psicológicas, o arpías, o cómplices de parejas con tendencias delictivas o… En fin.

Ni el lujoso reparto puede con tanta esquemática desmesura. Meryl Streep, a la que le han caído todas las nominaciones, está penosa y patéticamente sobreactuada. Casi nadie, salvo los personajes masculinos con la excepción del de Benedict Cumberbacht, puede eludir los insidiosos tics de estar interpretando algo más grande que la vida. Hasta aquí, la impresión crítica de quien esto firma. Ustedes mism@s.

A propósito de los Goya…

En dos semanas, el domingo 9 de febrero, conoceremos el palmarés de los Premios Goya de este año. Es oportuno, pues, hacer un repaso a las principales candidaturas, recordar algunas omisiones en ellas e incluso, si procede, dejar constancia de la quiniela particular de quien esto firma. A ello.

En la categoría de Mejor Película, desde un punto de vista más atípico y transgresor, de fondo y o forma, este blog lamenta las ausencias de la hispano-argentina, ‘Sola contigo’, de Alberto Lecchi, de ‘Stockholm’, de Rodrigo Sorogoyen y de ‘Todos queremos lo mejor para ella’, de Mar Coll. Por contra, también algunas inclusiones convencionales y acomodaticias… Y, desde luego, ‘La herida’, de nuestro paisano Fernando Franco, es nuestra apuesta.

En el apartado de Mejor Director, brillan las ausencias de la realizadora catalana y de su homónimo argentino, antes citados. Entre Trueba – ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ – y Martín Cuenca – ‘Caníbal’ – , debería dirimirse la cuestión, pero mucho me temo que la opción será más convencional y aburrida. El Mejor Director Novel debería ser – lo siento, Rodrigo Sorogoyen – y probablemente lo será, Fernando Franco. Va a arrasar, ya lo verán…

En cuanto al Mejor Actor Protagonista, la abajo firmante piensa que irá a parar a Antonio de la Torre, por su esforzada composición del caníbal patrio. Pero Javier Cámara y Tito Valverde pisan sus talones. Veremos. La Mejor Actriz debería ser Marian Álvarez -y lo será, si hay justicia…-, sintiéndolo mucho por Aura Garrido y por la magnífica y excluída Ariadna Gil de ‘Sola contigo’, de Alberto Lecchi, una composición excelsa la suya.

A la contra, las apuestas de la abajo firmante al Mejor Actor de Reparto son Juan Diego Botto, por ‘Ismael’ y la Actriz, Susi Sánchez, por ‘10.000 noches en ninguna parte’. Pero ambos lo tienen bastante crudo, lamentablemente. En cuanto a sus colegas revelaciones, Javier Pereira, por ‘Stockholm’ y Natalia de Molina, por ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ .

Para finalizar este somero repaso a las nominaciones, la Mejor Película Europea, para quien esto firma, es ‘Amor’, de Michael Haneke y la Iberoamericana, ‘La jaula de oro’, de Diego Quemada-Díez.

En cartelera: De pena…

De las siete cintas de estreno que les deparó el pasado viernes a ciudades más afortunadas que la nuestra, en Sevilla sólo veremos esta semana tres. Y todas dobladas. A saber, la estadounidense ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese. La coproducción entre Gran Bretaña y Sudáfrica, ‘Mandela: Del mito al hombre’, de Justin Chadwick y la italiana ‘Todo el santo día’, de Paolo Virzi. Esta última, únicamente en Los Arcos.

Antes de entrar en los comentarios y referencias previas de rigor al respecto de estos títulos, lamentar que en el cine Avenida no se haya estrenado NADA DE NADA. Tan sólo se vuelve a proyectar ‘La herida’, de Fernando Franco, nominada a los Premios de la Crítica Andaluza, ASECAN. Penoso y deplorable, pues es el reducto de la cinefilia local y el espacio que ha acogido siempre el cine más inquieto, transgresor, alternativo e interesante. Y en versión original aunque esto, también, cada vez menos.

La última propuesta del realizador italoamericano, ‘El lobo de Wall Street’, está basada en un personaje real, Jordan Belfort, un corredor de bolsa norteamericano, apodado así. Un hombre sin ética, ni principios, pero con una enorme codicia, que se enriqueció desmesuradamente, siendo muy joven, en los años 80. Le han llovido premios y nominaciones. Entre ellos, cinco a los Oscar, incluyendo mejor película, actor y director. La crítica se le ha rendido. Deseando verla.

‘Mandela: Del mito al hombre’, de Justin Chadwick, es una biopic sobre el recientemente desaparecido líder sudafricano, basada en su autobiografía, ‘Largo camino hacia la libertad’. Las reseñas se han dividido y le han reprochado su convencionalidad, pero han aplaudido sin reservas la actuación de su protagonista, Idris Elba, ausente, por cierto, de las candidaturas al mejor actor principal en los próximos Oscar.

En cuanto a la italiana, ‘Todo el santo día’, de Paolo Virzi, bascula entre el drama y la comedia a través de la historia de una pareja cuyos horarios son antagónicos y desean aumentar la familia. Ha suscitado división de opiniones especializadas.

Y entre las que se nos quedan inéditas, o retrasan su estreno…, tenemos a la hispano-ecuatoriana, ‘Asier y yo’, de Amaia y Aitor Merino. Basada en la amistad entre un aspirante a actor y un futuro militante de ETA. La también coproducción entre México, España, Dinamarca y Estados Unidos, ‘Memorias de mis putas tristes’, de Henning Carlsen, sobre la obra homónima de García Márquez. La noruega, ‘Oslo, 31 de agosto’, de Joachim Trier, Una película más que notable, proyectada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2011 y reseñada entonces por Sevilla Cinéfila.

‘Pensé que iba a haber fiesta’: Tú y yo somos tres

¿Qué sabemos sobre Victoria Galardi? Pues que su cosecha es la del 77, que estudió guión y dirección en Buenos Aires y en Nueva York, que suele escribir las películas que realiza, que su opera prima, como co-directora, ‘Amorosa soledad’ fue distinguida con numerosos reconocimientos. Entre ellos, el Premio del Público Joven de la sección Zabaltegui-Nuevos Directores de San Sebastián. Que ‘Pensé que iba a haber fiesta’ es su tercer largometraje. Hasta ahí los datos de la ficha técnica del Cine Avenida donde se proyecta esta co0producción entre su país y Francia, de 87 minutos y fechada en 2013.

La historia va de un fin de año caluroso en Argentina, en pleno verano austral, en el que una mujer, que se marcha unos días de vacaciones con su nueva pareja, le deja su casa en las afueras a su mejor amiga – una actriz española, afincada en el país desde hace ocho años – para que se relaje. La presencia del ex de la primera, que pasa a recoger a su hija en el mismo lugar, provocará un romance tan inesperado como de impensables efectos secundarios.

Hay que decir que la mirada de la realizadora sabe captar muy bien la cotidianidad de un espacio estival que parece dilatarse y se muestra ante nuestros ojos casi como si hubiera sido filmado en tiempo real. Ese tiempo real, tan próximo y tan ajeno, del otro hemisferio. Tiempo de Navidad y de piscina, de nochevieja y calima, impensable en nuestras latitudes, salvo como algo excepcional o fenómeno meteorológico. Un lapso en el que aparentemente no pasa nada, pero es recorrido por agitadas corrientes subterráneas. Y a esa naturalidad ayuda el reparto. Elena Anaya, Valeria Bertuccelli, Esteban Lamothe, Fernán Mirás…

Otra cosa es que todo ello no va acompañado de un guión sólido y coherente, sino de una escritura dispersa fiada más al estilo que a la propia credibilidad del relato. Quien esto suscribe no se acabó de creer ese enamoramiento fulminante. Quien esto suscribe encontró esquemático y tendencioso el personaje de Bertuccelli. Quien esto suscribe lamentó un@s secundari@s tan desaprovechad@s como prescindibles. Quien esto suscribe deplora la falta de sutileza y de humor en el conflicto entre ambas mujeres. , aunque haya más de una escena muy bien resuelta entre ellas… Quien esto suscribe hubiera deseado mayores matices en el discurso sobre los límites de una amistad. Así que, mitad y mitad. Pero resulta más interesante que la media de la cartelera.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Norte, Sur, Este y Oeste.

Otro llenazo en esta tertulia felizmente consolidada, en esta reunión de amig@s tan bien avenid@s como dialogantes. Tan llen@s de matices en sus acuerdos y en sus discrepancias. Tan respetuos@s en sus pros y en sus contras. Con miradas tan dispares, tan diversas, tan ricas y perspicaces. Con la complicidad y la sintonía que confieren el amor a la imagen y a la palabra.

En nuestra brújula particular hoy cruzamos los cuatro puntos cardinales. Norte y Sur estadounidenses y Este y Oeste, por contraste entre el Japón contemporáneo y la cultura occidental. Pero vayamos por partes. Un anfitrión más que cualificado, Miguel Olid Suero, que situó perfectamente ambas películas en referencia a sus historias, tratamientos y filmografías de sus realizadores. Un anfitrión con un agudo sentido del humor y más que modesto, que rehusó comentar, aunque fuera brevemente, su importante currículum y se definió casi a la contra. Pero sus intervenciones dejaron ver claramente su amplia cultura cinematográfica…

Sobre ’12 años de esclavitud’ hubo bastante división de opiniones. Desde quienes señalaron sus tópicos, clichés, su historia incluso manida o su incapacidad para conmoverles hasta quienes se rindieron, nos rendimos, a un relato potente, intenso y poderoso hecho más para conmocionar que para emocionar. Junto a la coincidencia de su estreno con ‘Lincoln’, Django desencadenado’ y ‘El mayordomo’ que confluyen con tratamientos e historias diferentes en el mismo tema, que a algún@s les pareció redundante. Pero… lo cierto es que se ha filmado mucho más el nazismo que el esclavismo. Se destacaron sus personajes, su reparto, las interpretaciones, la puesta en escena, su final. El hecho de que estuviera basado en una historia real y lo lamentable del hecho de haberla visto, mayoritariamente, doblada.

Otra feliz coincidencia comentada fue la confluencia de varias películas orientales de temáticas similares en la cartelera como ‘Una vida sencilla’, ‘Una familia de Tokio’ y nuestra seleccionada, ‘De tal padre, tal hijo’. En esta segunda cinta, el consenso fue prácticamente total. Pero con muy estimulantes observaciones y matices. Lazos de sangre frente a los afectivos. La expresión de las emociones y los modus vivendi, tan radicalmente distintos a los occidentales. El contraste entre las dos familias. Un repaso a la filmografía del realizador mencionando a las esplendidas ‘Milagro’ y, sobre todo, ‘Nadie sabe’. Su tratamiento del universo infantil, la educación, sus diferentes lecturas, la de clase, también. La subordinación de las mujeres, en este caso, ejemplificada en la del arquitecto. La figura de este último, su frialdad y narcisismo.

Y tantas cosas más… Para la próxima,  que tendrá lugar el miércoles, 5 de febrero, elegimos dos películas proyectadas en el reciente Festival de Cine Europeo. A saber, ‘Alabama Monroe’, de Felix Van Groeningen y ‘Un episodio en la vida de un chatarrero’, de Danis Tanovic. Aunque, de fondo, tendremos en cuenta los dos volúmenes de ‘Nymphomaniac’ del misógino von Trier y el nuevo Scorsese, ‘El lobo de Wall Street’. Nuestro crítico invitado, Alvaro de Luna, de mundocritica. com. Otro lujo…

Gracias a La Casa del Libro, de Sevilla, a Manuel de Medio, a Miguel Olid y, como digo siempre, porque es de justicia, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial. Otra velada estupenda.

‘A propósito de Llewyn Davis’: Oscureciendo melodías

Para la colonia de gat@s de la Gerencia de Urbanismo, en injusto riesgo de expulsión. Para sus seis víctimas mortales por una medida infame que les ha privado de agua y de comida. Para los animales que sufren los rigores meteorológicos, humanos, automovilísticos, del hambre y de la sed en las calles hostiles.

La última propuesta fílmica de los productores, escritores y cineastas estadounidenses Joel y Ethan Coen – Minneapolis, Minnesota, cosechas del 54 y del 57, respectivamente -, esta precisamente que nos ocupa, ha aterrizado en las pantallas de nuestra ciudad – lamentablemente, en versión doblada – precedida de numerosos reconocimientos. Entre ellos, el Gran Premio del Jurado en Cannes. Pero también 3 nominaciones a los Globos de Oro, 4 a los Critics Choice, 2 a los Premios Gotham, 3 a los Indepedent Spirit Awards y 6 a los Satellite Awards, entre otros.

La historia nos remite a un cantautor de folk que intenta abrirse camino con su música en el gélido invierno de Nueva York, en los primeros años sesenta. Prácticamente sin recursos, vive de la ayuda de las amistades y de chapuzas eventuales. Y espera la oportunidad,  que se le presenta en Chicago, de hacer una prueba para un magnate de la industria. Mientras, tendrá ocasión de experimentar todo tipo de tribulaciones, encuentros y desencuentros.

Puntualizando. No esperen ver la típica comedia de estos hermanos bizarra, gamberra, surrealista, llena de personajes atípicos…aunque también contenga muchos estos ingredientes, por supuesto. Pero, sobre todas las cosas, la oscuridad la preside. La desesperanza, el nihilismo. Y no está exenta de humor, desde luego, pero su ironía es bastante amarga. La crítica a un tiempo y a un país es, como en ellos es habitual,  más inmisericorde aún aquí por su negrura. Una profunda tristeza la recorre. No es nada complaciente y no siempre resulta plato de gusto su acritud. Valiente, honda, intensa, hosca, su misantropía es implacable. El personaje más positivo, miren por donde, es un@ amoroso gat@ naranja.

La animalista que firma estas líneas no está nada de acuerdo con esta utilización de criaturas de todas las especies no humanas en las filmaciones y ha aprendido a desconfiar del rótulo: «Ningún animal ha sido dañado durante el rodaje de esta película» que también aparece aquí, cómo no. Dicho queda y, una vez dicho esto, comentarles que su flechazo con el-la felin@ fue inmediato. Amor a primera vista. Y se nota que los Coen también sintieron lo mismo. Adorable, inteligente, estupefacto, huidizo, observador contumaz de las miserias y estupideces de las llamadas personas, acompaña al protagonista – magnífico Oscar Isaac, como actor y como cantante – y lo dota de una ternura que no ejerce con la áspera, en su mayoría,  fauna humana que le rodea.

En fin, esta fauna es descrita con la ferocidad marca de la casa. También, pero menos, con el humor. La escena musical de los sesenta está retratada incisiva y cáusticamente, entre las tendencias mas light y las más duras, representada por el personaje central, insobornable y sin contemplaciones, al tiempo que dependiente de l@s otr@s para sobrevivir. Una contradicción irresoluble, que los Coen exploran muy bien. Saben filmarla, con esa pátina tenebrosa y saben hacerla sonar e integrarla narrativamente en la puesta en escena. Los temas son excelentes y los intérpretes, ya hemos mencionado al personaje central, de oro puro. Así, Carey Mulligan, Justin Timberlake, Garrett Hedlund, el gran John Goodman – ¡¡¡ese viaje impagable a Chicago…!!!- todos.

Ni fácil, ni digerible, ni simpática, ni acomodaticia, ni alegre, ni entretenida al uso… sino brusca y profundamente pesimista, sino consecuente en su humor tan negro y descarnado, en su dolorosa tristeza, en su mirada a las tinieblas de ciertas manifestaciones de la expresión artística y de las relaciones humanas, brava, bravísima en todas sus acepciones… A por ella.

Un recordatorio…

 

Sirvan estas líneas para recordaros que el próximo miércoles, 8 de enero, a las 19.30, en La Casa del Libro, de Sevilla, tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Debatiremos sobre dos películas más que notables, cuyas críticas podéis leer en el blog. Se trata de ‘De tal padre, tal hijo’, de Hirokazu Kore-eda y ’12 años de esclavitud’, de Steve McQueen. El crítico invitado, otro lujo añadido, será Miguel Olid Suero.

La calidad e interés de las cintas elegidas, así como la cualificación cinematográfica de nuestro anfitrión, hace de esta una cita ineludible que no os podéis perder. Os esperamos.