En cartelera: Dos más cinco son siete…

 

Lamentablemente cierto. Esta sencilla suma que nos sirve de epígrafe es la triste constatación de dos ausencias, de dos vacíos, de dos huecos importantes en los estrenos de esta semana. Dos que se suman a los cinco, no recuperados, de la pasada y son siete títulos que l@s espectadores-as sevillan@s no veremos o, en el mejor de los casos, lo haremos con retraso.

Las ausencias de esta semana son la francesa, ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie, ganadora del pasado Festival de Cine Europeo y premiada en Cannes. La crítica de su visión en la Sección Oficial la tienen en este blog. Independientemente de ciertas carencias es una cinta transgresora, valiente, osada y honesta, que hay que ver. Se da la circunstancia además de que ha sido una de las elegidas para debatirla en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Penoso.

Y la norteamericana, ‘Frances Ha’, de Noah Baumbach, precedida de las mejores referencias, que, entre el drama y la comedia, retrata a una generación. Ha sido descrita por Claudia Puig en USA Today,  cita tomada  de la imprescindible FilmAffinity, como: «Un retrato  ingenioso y emocionalmente relevante sobre el paso a la vida adulta, mientras se conserva la exuberancia de la juventud».

Pues eso, debe ser que no somos lo suficientemente adult@s…

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Dos historias reales y una virtual.

Otro llenazo de antología en esta edición de abril de nuestra tertulia. La firmante de estas líneas agradece inmensamente la atención prestada a esta actividad, que crece a cada nueva sesión. Mérito de los críticos invitados y de un@s tertulian@s irrepetibles, junto a la selección de películas que ofrecen, por su complejidad, grandes posibilidades para el debate. Como las tres elegidas en esta ocasión, pues la cuarta la dejamos, por falta de tiempo, para mayo. Dos de ellas basadas en hechos reales, aunque con tratamientos muy diferentes y la tercera, que se supone fantástica o de ciencia ficción, muy conectada con el presente.

Así que, por este orden, nos referimos a la bosnia, ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic; a la inglesa, ‘Philomena’, de Stephen Frears y a la estadounidense ‘Her’, de Spike Jonze. Nuestro anfitrión fue Carlos Jordán González, de Generación Geek, que ilustró sabia y complejamente la primera y la tercera de ellas, poniendo el debate a punto.

Sobre la cinta de Tanovic, que el crítico invitado y la firmante habíamos visto en el Festival de Cine Europeo y asistido a la rueda de prensa con el realizador, hubo casi unanimidad en sus valores. Pero también quienes cuestionaron su credibilidad y la tildaron de exagerada. Sin embargo, se impusieron sus cualidades documentales de una cruda realidad social, la austeridad con la que está narrada y su naturalidad, especialmente en el caso de las niñas. El tratamiento tan digno de la familia gitana protagonista, la solidaridad y la empatía del poblado para con su drama, la educación de que hacían gala, el choque con el mundo exterior, y con el sistema sanitario, en tan dramáticas circunstancias.

Philomena dio mucho de sí. Esta mezcla de historia verídica, comedia, drama y road movie, de Stephen Frears,  no dejó indiferente a nadie. Enamoró a tod@s l@s presentes que resaltaron su denuncia de una moral católica, ejemplificada en las monjas del convento de la Magdalena, implacable y cruel. Aunque algún@s matizaron que fruto de su época. De la bondad de la protagonista, excelsa Judi Dench, de su capacidad de perdón, de su búsqueda, de su inocencia, de su credibilidad. Y también de la figura de su partner, el periodista, de su menosprecio por un tema de ‘interés humano’, que le llevaría luego a la fama, de su egocentrismo elitista y de clase que va cediendo paso a la indignación por lo ocurrido. Del hijo, de su orientación sexual, de la posición que llegó a ocupar, de niños robados, de vidas robadas. De una madre que nunca llegó a conocerle y que no cesó de buscarle.

‘Her’ es un combinado asimismo de drama, romance y ciencia ficción. Pero el futuro que retrata está contenido, en gran parte, en el presente. Y Spike Jonze retrata la incomunicación, la soledad en un mundo tan hiperconectado, la dificultad de las relaciones interpersonales, los móviles, redes sociales e inteligencias artificiales con sugerentes voces femeninas que sustituten a los vínculos humanos. El miedo al compromiso o la incapacidad para asumirlo. El precio que hay que pagar al renunciar a la intimidad, el aislamiento. El inquietante futuro que se presagia. De todo ello se trató y de su puesta en escena, de la visión de las ciudades, de sus habitantes, de los interiores y de un soberbio Joaquin Phoenix, tan injustamente ninguneado en los Oscar.

La próxima cita promete, por los contrastes y por la transgresión de sus propuestas, ser muy, muy fuerte. Tres cintas han sido las elegidas. A saber, ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean Marc Vallée, que se nos quedó pendiente, ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski  y la ganadora del pasado SEFF, ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie. Abróchense los cinturones… Será el miércoles 14 de mayo, por mor de la Feria.

Sólo resta agradecer a Carlos Jordán González, todo un lujo, a Ángel Pérez Guerra que nos acompañara e ilustrara también en esta ocasión, a Jesús que hizo las fotos, a Manuel de Medio, a la Casa del Libro y a estas personas únicas y maravillosas que crean ese clima irrepetible que se vive en La Palabra y la Imagen. Estoy refiriéndome, claro está, a los mejores tertulian@s del mundo mundial. A tod@s, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

No sólo cine: Autoras, personajes y lectoras entre Harlem y Sevilla…

La firmante de estas líneas ya dejó constancia escrita de una sesión extraordinaria de un club de lectura difícilmente mejorable. El club de lectura al que tiene la suerte de pertenecer y que tiene su sede en la no menos singular librería sevillana La Extra- vagante. Y la sesión a la que se ha aludido, fue la que compartimos con Jesús Carrasco, debatiendo su notable novela ‘Intemperie’, en cuyo transcurso se descubrió que fue escrita en la biblioteca Infanta Elena.

Pues bien, sin desmerecer a las demás, la del jueves pasado fue también especialmente memorable pues tuvimos la fortuna de contar con una de sus componentes por videoconferencia desde Harlem, NY. Nada más y nada menos. La tecnología, aliada con la literatura, consiguió que seis horas de diferencia y miles de kilómetros de distancia no supusieran ningún impedimento para que nuestra querida compañera y amiga, Cristina, participara en el debate, con su voz y opiniones tan autorizadas, en igualdad de condiciones que el resto de las contertulias. Así que, bajo el benéfico influjo de su imagen presidiéndolo, nuestro debate  no pudo ser más estimulante.

El libro elegido de este mes fue ‘La señorita Dashwood’, de Elizabeth Taylor. La escritora, no la actriz, que acabó llamándose como no quería por línea conyugal. Pero es que además el apellido de la protagonista es idéntico al de las heroínas de ‘Sentido y sensibilidad’, de Jane Austen. Y otra Jane más, Eyre – la de Charlotte Brönte, en este caso – con la que la novela tiene más de un punto en común. Y aún siguen las coincidencias, y los guiños, porque también se la ha comparado con ‘Rebecca’, de Daphne du Maurier, con ese fantasma inquietante y el dúo no menos perturbador de la primera con la señora Danvers y de la Violet de esta con Nanny.

Pese a todo, la obra suscitó más rechazos que adhesiones y pocas fuimos las que defendimos un texto tan rico en sugerencias, para quien esto firma, y tan pobre en estilo, contenidos, argumento y personajes, salvo alguna excepción, para la muy ilustrada mayoría, incluida nuestra ‘presidenta’ virtual desde el icónico barrio de la Gran Manzana. Discrepancias y contrastes de visiones y lecturas que enriquecieron aún más si cabe la obra, señalándose sus bondades y carencias, sus virtudes y defectos, su intemporalidad en positivo y en negativo, sus bajones de ritmo, sus intensidades y sus desmayos, su pretendida frialdad tan british, su protagonista amada y odiada, las mujeres y los hombres – especialmente Tom, tan atractivo para unas como detestable para otras…- que la habitan. Y tantas otras cosas tan enriquecedoras y estimulantes como las inolvidables veladas de un club pluscuamperfecto en un espacio inmejorable. Hasta en Harlem les llega nuestra onda libresca, oigan…

‘La Palabra y la Imagen’: Recordatorio

 

Estas líneas son para recordaros que pasado mañana, miércoles, 2 de abril, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, tendremos una nueva sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Debatiremos sobre ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic que, aunque ya no esté en cartelera, supongo habréis visto, sobre ‘Her’, de Spike Jonze y sobre ‘Philomena’, de Stephen Frears. Puede que también comentemos, fuera de programa, ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean-Marc Vallée. El crítico invitado será Carlos Jordán González. Os esperamos.

‘Ocho apellidos vascos’: Gora, miarma…

Quien esto firma ha visto esta película, se supone que en su salsa, aunque a la bastante prudente y discreta primera hora de la tarde, con la banda sonora – en todos los sentidos…- de pandillas de adolescentes con las hormonas a tope y estentóreos en todas sus manifestaciones. Quien esto firma pensaba que, aunque sus apriorismos negativos ante el tema eran muchos, el oficio de su realizador ayudaría a salvar algún que otro escollo. Quien esto firma, no ha querido perderse este fenómeno de masas y dar cuenta de sus impresiones en el blog. Quien esto firma, se alegra de que sea un taquillazo. Quien esto firma, se ha reído, incluso en contra de sus principios, en más de una ocasión. Pero quien esto firma, cree que todo ello es insuficiente.

La filmografía del madrileño Emilio Martínez Lázaro, cosecha del 45, nos ha deparado obras de cierto interés como, entre otras,  ‘Amo tu cama rica’, ‘Carreteras secundarias’ o ‘El otro lado de la cama’. En esta su última propuesta, chico tópicamente sevillano conoce a chica tópicamente vasca, abandonada por su novio en vísperas de la boda y, ante el rechazo asustado de su entorno, decide seguirla a su tierra. Una vez allí, la vuelta del padre de ella, ausente durante años y conspicuo nacionalista, complicará aún más las cosas.

El arranque resulta tan divertido como provocador, eficaz en la representación de los clichés más rancios del typical Hispalish, a lo que el tándem Alfonso Sánchez- Alberto López contribuye poderosamente. Y, desde luego, la química entre Dani Rovira y una estupenda Clara Lago, con ese poderío de que hacen gala las mujeres que pueblan el universo fílmico del director. Borja Cobeaga y Diego San José garantizan brillantes diálogos que sirven al lucimiento del reparto. Sí, pero…

Lo que podía haber sido una mirada tras la cámara impía, feroz, inclemente y dinamitera, se viene abajo tras la primera parte. Atenta más a la sentimentalidad que a la crítica a unos casposos estereotipos, cae de lleno en los lugares comunes que pretende poner en solfa. El ritmo se resiente, el guión no se sostiene y se hacen todas las concesiones posibles, diluyéndose el interés por una trama más que previsible, con una puesta en escena plana y desganada.

La inverosimilitud de lo narrado no trasciende en un surrealismo a lo bestia, sino que se acomoda a la banalidad romántica sin que unos secundarios de cartón piedra deshagan el entuerto, antes al contrario. El golpe de efecto tosco, burdo y facilón le gana la batalla a la transgresión inteligente. Desde luego, la comercialidad está asegurada pero también el que, con su visión, persistan y se refuercen los esquemas pretendidamente cuestionados. Porque además el ‘combate’ entre el Gora y el Miarma, se resuelve a favor de este último sin que el buen hacer de Karra Elejalde, Carmen Machi le secunda muy bien, pueda evitarlo. Se siente y avisad@s quedan.

‘Dallas Buyer´s Club’: Supervivientes.

En la noche de los Oscars, el actor Jared Leto – que vio reconocida su magnífica interpretación de reparto con la estatuilla ad hoc por esta cinta – pronunció un sentido discurso que culminaba con una dedicatoria especial: «Esto es para los 36 millones de personas que han perdido la batalla contra el sida y para aquellos que han sentido esta injusticia por las personas que aman. Esta noche estoy aquí, ante el mundo, por ustedes y para ustedes».

En efecto, la historia sigue al personaje real de Ron Woodroof – un extraordinario Matthew McConaughey, coronado justamente como Mejor Actor Principal – antihéroe nada simpático, sino todo lo contrario. Cowboy de rodeo, machista, semental homófobo y promiscuo, politoxicómano y prepotente, ve tambalearse toda su vida cuando le diagnostican SIDA en el 1986,- pronosticándole seis meses de vida – y estando asociada la enfermedad en el imaginario colectivo exclusivamente a prácticas homoeróticas. Además, en aquel entonces aún no se habían desarrollado los medicamentos que se revelarían, décadas más tarde, eficaces contra el mal.

Así que este sujeto con pretensiones de omnipotencia se encontró de repente consumido por un mal implacable que, además, estigmatizaba a quien lo sufría. Luego su hombría estará bajo sospecha y su entorno le dará cruelmente la espalda. Pese a todo y a todos, hará lo imposible por desmentir el plazo fatal. Para ello, contará con la ayuda inestimable de Rayon, un transexual que está en su misma lucha y deberá cambiar algunas de sus prioridades.

Jean-Marc Vallée – Montreal, cosecha del 63 – se limita a ilustrar una historia densa, ambigua, atormentada y compleja de la manera más lineal y anodina posible. Porque estos dos antihéroes, víctimas de sí mismos,  de un sistema sanitario feroz y de un control estricto que bloquea las investigaciones médicas para desesperación de los desahuciados, juegan contra todo ello, sí. Pero sin solidaridad, ni empatía alguna con sus iguales, reproduciendo los esquemas del establishment que les condena a una muerte segura. Traficando con los remedios prohibidos y vetándolos a quienes no pueden pagarlos.

A tal oscuridad vital y moral el realizador no le extrae ningún partido, ni de forma, ni de fondo. Sólo las gigantescas composiciones de sus protagonistas proveen de matices, de ternura, de intensidad ,de pasión y de complejidad a una puesta en escena lamentablemente plana. Dos hombres luchando, en una carrera de fondo, contra la muerte. Dos supervivientes para los que el fin justificaba todos los medios. Tales personajes hubieran merecido una mirada tras la cámara radical y transgresora, potente y sensible, ambigua y comprometida. Con todo, hay que verla…

‘En cartelera’: Cinco ausencias…

Suman y siguen las ausencias, esperemos que sólo molestos retrasos, en las carteleras sevillanas. Esta semana contabilizamos nada menos que cinco. Son, a saber, la británica, ‘Byzantium’, de Neil Jordan, fechada en 2012 y que participa de una mezcla de géneros como el fantástico y el thriller de terror. Sobre dos enigmáticas mujeres que llegan al hotel costero que da nombre al filme. En general, sus reseñas son muy buenas.

La alemana, que data de hace cuatro años nada menos…, ‘Snowman´s Land’, de Tomasz Thomson. Acerca de un asesino a sueldo que se ve, paradójicamente, envuelto en un crimen que no ha cometido. Sin referencias.

La tercera es la franco-norteamericana, ‘Jimmy P.’, de Arnaud Desplechin. Sobre un indio Blackfoot que sufre un shock postraumático tras su participación en el frente francés, en la II Guerra Mundial, y que es tratado por un peculiar etnólogo y psicoanalista. Incluída en la Sección Oficial del  pasado Certamen de Cine Europeo de Sevilla. Es curiosa, aunque previsible, y con un buen tour de force interpretativo entre Benicio del Toro y Mathieu Amalric. Y en esa misma Sección del Festival concursó la francesa, ‘Los canallas’, de Claire Denis. Un turbio polar, con luces y sombras. Vincent Lindon y Chiara Mastroianni hacen los honores.

Y por último, el thriller húngaro, ‘The Exam’, de Péter Bergendy. Data de 2011 y sitúa su acción en la Budapest posterior a la insurrección de 1956. La lealtad de los  miembros del estamento militar es puesta a prueba, a través de un espionaje que desafía la amistad entre dos hombres. Ha sido descrita como sólida y bien construída, aunque previsible.

Otras cinco cintas de interés que, ojalá no sea así, engrosarán la maldita lista negra del cine que nuestra ciudad no verá

No sólo cine: Tres eventos

Quien esto firma pretende, sin pretensiones de rigor o exhaustividad, dar cuenta en estas líneas de tres gozosos eventos, estimulantes y enriquecedores, vividos la semana pasada. Dos tuvieron lugar en la Biblioteca Pública Infanta Elena y el tercero, en la Librería Relatoras. E implicaron presentaciones de un libro,  de un proyecto de comunicación y de un estudio de género respectivamente.

Por orden cronológico, hay que comenzar con la brillante presentación del nuevo libro del excelente escritor, Enrique Vila-Matas, ‘Kassel no invita a la lógica’, dentro del ciclo del Centro Andaluz de las Letras,  a cargo del profesor Antonio Molina Flores. Este último, cuya amistad con el autor supera los veinte años, introdujo lúcida y sabiamente las peculiaridades de la obra y del novelista lo que, unido a la cultura, accesibilidad y sentido del humor de ambos, provocaron un diálogo tan cultivado como desternillante.

Así que disertaron – con una distancia irónica y con un rigor exento de pedantería – sobre la Documenta de la ciudad a que alude el libro, sobre Premios, autores, editores, restaurantes chinos, el Nobel – sostiene Molina que Vila-Matas lo ganará, ante el escepticismo de éste… -, conferencias sin público, citas clásicas, estilos, vanguardias artísticas, voces narrativas… Absolutamente disfrutable.

No menos interesante resultó, en el mismo lugar, la de la revista Tinta Libre, ‘hermana’ de papel de infoLibre, a cargo de Mercedes de Pablos, Luis García Montero,  Jesús Maraña y Juan José Téllez. Sin entrar en detalles, por obvias razones de espacio, de las apasionantes y más que complementarias, y suplementarias aportaciones de estas personas tan cualificadas. Estas personas tan cualificadas que ofrecieron una radiografía de los medios bastante demoledora. De sus servidumbres a los grupos bancarios que los financian, al tiempo que la opacidad sobre estos. De la explotación de los becarios, de su utilización, de cómo sustituyen a profesionales expertos, de la ausencia de corresponsalías, del periodismo de agencias y declaraciones, de los despidos, de la derechización, de la caída de la publicidad, de…

Este proyecto conjunto de comunicación – la revista, de tirada mensual, y el diario digital, tintaLibre e infoLibre, respectivamente – supone una luz en panorama tan sombrío. Y lo es por su propuesta de implicar a l@s ciudadan@s que así lo decidan en distintas modalidades, para todos los bolsillos, y así garantizar la independencia y el rigor. Amén.

Finalmente, en la estupenda y violeta librería Relatoras se presentó el trabajo de Olga Mozo, ‘El amor patriarcal en la copla española’. Pero la autora no estaba sola, sino con dos compañeras de la cordobesa Asamblea de Mujeres, ‘Yerbabuena’. Mientras que en el proyector se deconstruían las tenebrosas letras de esas canciones que a tantas nos han mecido, eran recitadas y cantadas maravillosamente por ambas.

La intención de Olga ha sido descarnar este género musical despojándolo de su melodía, de sus intérpretes, de su mito y de su mística para afrontar en toda su crudeza la terrible carga patriarcal de sus mensajes del amor desigual, machista, subordinado, masoquista, sufridor, torturante, violento… Estos mensajes fueron escritos por una pareja de autores homosexuales, además, que tampoco tuvieron reparo en despreciar a quienes compartían su opción afectivo-erótica. Una velada más que interesante, cómplice y divertida que nos abrió los ojos, no sólo al imaginario patriarcal de la copla, sino al de temas muy contemporáneos de cantantes y grupos de éxito y no menos ofensivos en su trato a las mujeres.

‘Joven y bonita’: Ni putas, ni sumisas…

Sostiene la histórica y maestra feminista, Lidia Falcón, en el capítulo de su último libro, ‘Los nuevos machismos’, titulado ‘La perversión del discurso de la libertad en la prostitución’ que «utilizando la enseña de la libertad se está haciendo creer a la sociedad que la prostitución es una «profesión» libremente elegida por las mujeres que a ella se dedican». Por el contrario…»es un drama que sufren millones de ellas en el mundo entero, que consiste en vivir sometidas a la utilización, a las vejaciones y humillaciones sexuales por parte de hombres de cualquier edad, clase, condición y estado físico». Y cita al desaparecido Carlos París cuando escribió: «… es preciso reconocer que una mujer que ejerce la prostitución para proporcionarse bienes superfluos o elevar su nivel de vida está afirmando su inferioridad y dependencia económica respecto a los hombres a quienes se entrega».

François Ozon – París, cosecha del 67 – con estimables cintas en su haber como ‘El tiempo que queda’ o ‘En la casa’- incurre en esta perversión citada en su última propuesta cinematográfica, ‘Joven y bonita’. En ella seguimos al despertar sexual de una adolescente a lo largo de las cuatro estaciones del año, marcadas por otras tantas canciones que firma Françoise Hardy. Una joven y bonita chica de diecisiete años, de familia acomodada, con un cómplice hermano menor, una madre y un padrastro que la quieren y una buena educación quien, tras una fallida primera relación, decide prostituirse en su tiempo libre. A partir de ahí, deberá asumir las consecuencias de sus actos.

Esta es una forma esquemática, claro, de situar la historia. Una historia en la que nada se juzga, pero tampoco nada se (nos) explica. Una historia narrada con la estilizada elegancia marca de la casa, al servicio de una pretendida transgresión, que no es tal sino una trasnochada fantasía  misógina, como el propio realizador, que lo único que realmente pervierte es la credibilidad y consistencia de un guión que hace aguas por todas partes.

El que haya encandilado sin fisuras a una crítica mayoritariamente masculina habla bien a las claras de cómo la joven ninfa protagonista es un objeto de consumo, en lugar de un sujeto con voz propia. Una joven y bonita anatomía al servicio del otro, de clientes más que maduros, presumiendo de un ‘elección’ que no es más que la peor de las servidumbres. Quien paga, manda. Es sabido. Esta adolescente hosca y misteriosa nunca es vista en su integridad y ni siquiera cuando la humillan o maltratan en su dignidad física y emocional, deja de perseverar en esa absurda e inverosímil propensión al peligro y al sometimiento, ¿por móviles económicos?, al poder masculino absoluto.

Ozon transmite insidiosamente, a través de su personaje -una convincente Marine Vacth– la idea de ternura, gentileza y deseo en lo que no es más que una sórdida transacción comercial en beneficio del cliente. Y lo envuelve en una factura refinada y sutil, pero habitada por burdas contradicciones internas. Para no hablar de ese final grotesco… Ni putas, ni sumisas. No, no y no.

‘En cartelera’: Goyas y Oscar

La oferta cinematográfica que nos depara este próximo viernes, 14 de marzo, viene presidida por títulos avalados por reconocimientos de las Academias cinematográficas española y estadounidense. En el primer caso, se trata del Goya al Mejor Documental, glosado por Sevilla Cinéfila en su estreno excepcional en nuestra ciudad hace ahora un año, ‘Las maestras de la República’, de Pilar Pérez Solano. De visión obligada, por ser un tributo justo y necesario a unas mujeres pioneras, comprometidas y extraordinarias, silenciadas por la historia oficial.

El otro estreno estrella consiguió dos Oscar para sus protagonistas masculinos, el de Mejor Actor Principal para Matthew McConaughey y del de Mejor Actor de Reparto para Jared Leto. Hablamos de la norteamericana, ‘Dallas Buyers Club’, de Jean Marc Vallée, sobre la lucha de un seropositivo, personaje real, con las farmaceúticas y el stablishment médico, a fin deconseguir tratamientos alternativos para su enfermedad. Viene avalada por la crítica de su país y se impone verla.

Otro drama norteamericano, ‘Una vida en tres días’, de Jason Reitman, en cambio, ha suscitado división de opiniones. Narra el romance entre una viuda con hijo preadolescente y un fugitivo de la justicia. La pareja central la encarnan Kate Winslet y Josh Brolin.

Contamos también con la comedia española, ‘Ocho apellidos vascos’, de Emilio Martínez Lázaro, sobre un sevillano en pos del amor en la Euskadi más profunda… Peliagudo tema del que parece, a tenor de las referencias especializadas, que su realizador ha salido indemne. Habrá que comprobarlo.

Y, por último, la abajo firmante no puede confirmar el estreno de la Concha de Oro del pasado Festival de San Sebastián, la venezolana, ‘Pelo malo’, de Mariana Rondón. Cuenta los desencuentros entre una madre y un hijo. Confiemos en que no se nos quede inédita por el aval de este galardón y por el respaldo de quienes la han visto. Que ustedes las disfruten.