‘Amor sin control’: Entre las piernas

La adicción al sexo se ha tratado en el cine desde diferentes perspectivas. Así, la  misógina y cínica de Lars Von Trier , ‘Nymphomaniac’, la sombría, dramática e intensa de Steve McQueen, ‘Shame’, e incluso, años ha, la fallida mezcla de drama, comedia y thriller de Manuel Gómez Pereira, ‘Entre las piernas’. A estos títulos, y otros más, que no consignamos por razones obvias, se les une esta ópera prima del guionista, actor y productor independiente norteamericano, Stuart Blumberg, cosecha del 69.

En este, como en los otros casos ya mencionados, el enfoque es radicalmente distinto. De hecho, su título original, ‘Thanks for Sharing’, da pistas – frente al bobalicón castellano de ‘Amor sin control’ – porque la historia sigue a varias personas que ingresan en una clínica de desintoxicación externa, que se comprometen a seguir las reglas y a compartir ( ‘Gracias por Compartir’, sería su traducción literal) en grupo, sus historias, vivencias y las vicisitudes por las que atraviesan en ese duro proceso personal de plantar cara a su principal problema.

Así pues, este es un relato más coral que los anteriores y centra su desarrollo en la evolución de los personajes y, sobre todo, en la concepción de tal adicción como una enfermedad sin paliativos.  Una enfermedad, o grave trastorno si lo prefieren, que el imaginario patriarcal, presente en la izquierda y en la derecha, ha banalizado a menudo hasta mostrar incluso su admiración  y envidia -sobre todo, si son varones…- por y hacia quienes lo padecen. Además  es bien sabido que estas prácticas de desintoxicación se originan en el germen de Alcohólicos Anónimos y su terapia de Los Doce Pasos.

Este es un punto fuerte de la cinta, su sentido de lo comunitario, de la solidaridad y empatía de personas consumidas por un deseo devorador e implacable que se ayudan mutuamente a liberarse y a crecer, pese a las recaídas y contradicciones que afrontan en una ciudad, N.Y., tan llena de tentaciones. De personas que intentan ser fieles a sí mismas con todas las consecuencias.

Pero… su contrapartida es que no acaba de encontrar un tono entre el drama y la comedia. Que, pese a su vocación de coherencia, es previsible y más ligera de lo deseable. Que algunas tramas ý caracteres estén habitad@s por ciertos tics y clichés. Que resulta demasiado recatada para lo que está narrando. Aunque se agradece que obvie un happy end romántico al uso.

El reparto cumple y habría que destacar al tándem Robbins-Ruffalo, pero se valoran asimismo las presencias y el buen hacer de Joely Richardson, Josh Gad , Alecia Moore y Patrick Fugit. Pero Gwyneth Paltrow resulta tan esquemática como su protagonista,» la chica», que no está desarrollada como tal, sino solo intuída.  Y es una pena, porque había material para hacerla mucho más compleja.

Una cinta, pues, bienintencionada e interesante, aunque irregular. Un retrato colectivo de unas personas luchando contra la maldición de esa pulsión ingobernable que sienten entre las piernas.

No solo cine: Lecturas violetas

Cinco mujeres – convocadas por una, Olga – nos dimos cita ayer por la tarde en la librería Relatoras. El motivo, sentar las bases para un club de lectura feminista y el libro a debatir, un clásico, ‘Una habitación propia’, de Virginia Woolf. Así que, junto a la anfitriona, María José, Mercedes, Mónica, y la abajo firmante, quienes no nos conocíamos de entrada y con diferentes recuerdos de una obra que algunas acababan de leer, otras lo habíamos hecho hace años y no tuvimos tiempo material de revisitarla y otras estaban en ello, iniciamos el encuentro.

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Dada la biografía de la autora, se sugirió el estigma del suicidio referido a las creadoras como forma de difuminar sus cualidades literarias. Este argumento fue rebatido, pues ocurre otro tanto en los escritores masculinos que tuvieron tan desgraciado fin y eso no invalida el reconocimiento público ni en unos, ni en otras. Otra cuestión sería, se comentó, el malditismo y aún así…

Muy controvertido fue el tema de la maternidad. A propósito de las clarividentes ideas de Virginia sobre lo esencial de la habitación propia y la independencia económica para las mujeres de cara a elaborar una obra. A propósito de tales argumentos, pues, se constató el hecho de que, aún ahora, en pleno siglo XXI, apenas si en los hogares, tradicionales o no, había cuartos especiales de trabajo o creación para ellas. Y también a este respecto, la hipoteca de la maternidad de cara al futuro profesional y laboral de nuestro sexo. Aún ahora, de nuevo, nuestro sexo no es libre para decidir tener o no hij@s. No del todo, la presión del entorno está ahí.

Mucho debate para el tema de la lactancia. Su voluntariedad o no. Su hipoteca para nosotras o no. Argumentos y nombres propios del Movimiento apostando por una u otra opción. El egoísmo o la generosidad, presunto y presunta, del hecho de tomar uno u otro camino. El hijo o la hija no debían ser satanizad@s, no son l@s enemig@s. Cierto, pero – sin estar socializadas las tareas que realizan las mujeres en el trabajo doméstico, producción y reproducción y cuidado de la infancia, dependientes y enferm@s – pueden ser los instrumentos de nuestra opresión.

Más temas. El talento de Woolf. Su estilo inconfundible, fluido, lírico y poético. Tan aparentemente simple y tan complejo. Sus monólogos. Su recreación de la novela. Su ironía, su sensibilidad. Sus trastornos emocionales. Alguna apuntó su cinismo en el sentido literal del término , pero el resto estuvo en desacuerdo. Su padre, los padres represores y autoritarios. Las novelistas victorianas. La familia. Jane Austen escribiendo a escondidas en el salón familiar. El ambiente intelectual en el que se desenvolvió y la educación universitaria que no le permitieron tener. El grupo de Bloomsbury. Leonard. Sus relaciones con otras mujeres. Tantas otras cosas…

Una hora densa, que pasó volando. La semana que viene – seguimos rompiendo esquemas en la periodicidad y en las propuestas – se analizarán unos poemas de Alejandra Pizarnik. Gracias a la librería Relatoras por acogernos, a una de sus encantadoras titulares por hacernos las fotos y a Olga, María José, Mercedes y Mónica por ser interlocutoras tan estimulantes y lectoras de hondo calado. Gracias por una velada literaria intensamente violeta. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Todos están muertos’: Pues sí…

 

Elena Anaya, protagonista de esta cinta, asistió a su preestreno sevillano en el cine Avenida atendiendo amablemente a los medios, en una rueda de prensa posterior a la proyección. Rueda de prensa en la que defendió a la película – Premio Especial del Jurado en el Certamen malagueño y mejor BSO – y a su personaje, que le valió el galardón a la Mejor Actriz.

Se trata de la ópera prima de Beatriz Sanchís, responsable asimismo del guión, en la que se cuenta la historia de una ex estrella de un grupo de rock que vive confinada en su casa, con su madre y un hijo adolescente, que desaprueban su comportamiento irresponsable y errático. Pero la progenitora, que tiene contactos con la santería, trama, con la ayuda de una amiga ‘profesional’ un golpe de efecto espiritista para hacerla reaccionar. Así que, repentinamente, un ausente se hace visible solo a ojos de la antigua cantante, desencadenando toda una serie de situaciones y revelando un oscuro secreto familiar.

Quien esto firma ha leído reseñas de este filme, por parte de especialistas cualificados que le merecen el máximo respeto, bastante elogiosas y, aunque inciden en sus carencias, lo califican de original, arriesgado, creativo y un largo etcétera. Quien esto firma no puede discrepar más de estas visiones apreciativas. Y a fe que le hubiera gustado coincidir en el aprecio hacia una mirada de mujer debutante, tan escasas en nuestra industria cinematográfica.

Pero, lamentablemente, no ha sido así. Donde ell@s ven riesgo, quien esto firma ve osadía. Donde ell@s ven originalidad, quien esto firma, pose e impostura. Donde ell@s ven creatividad, quien esto firma, pretenciosidad. Donde ell@s ven señas de identidad, quien esto firma, ínfulas autorales. Donde ell@s ven una película absorbente, quien esto firma la encontró mortalmente aburrida…

Y aún hay más. El guión no se sostiene. Apenas si se describe la evolución de los personajes. Ni siquiera una actriz tan excelente como Anaya da lo mejor de sí misma, pese al premio…, con un personaje tan esquemático y tan injustamente tratado, pese a ser una víctima. Duele que lo haya escrito una mujer para otra, duele. La mezcla de géneros entre el drama, algún toque de comedia, indie y fantástico es más bien indigesta. Los caracteres son tópicos, aunque pretendidamente a contracorriente. Los diálogos, penosos. ¿A qué seguir?. Escrito queda.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Y décimo…

 

La abajo firmante pide disculpas por el imperdonable olvido de una sesión extraordinaria de nuestra tertulia dedicada monográficamente al Festival de Cine Europeo de Sevilla, que ya fue consignada en estas páginas con su crónica correspondiente.

Y a fe que fue una velada no solo multitudinaria sino extraordinariamente glamourosa, por la calidad de sus debates y por la presencia excepcional de varios crític@s etiqueta negra presentes en el Festival y, caso de Lourdes Palacios, además como jurado. Así que, además de la querida amiga citada, contamos como maestr@s de ceremonias a l@s también amig@s y compañer@s,  Juan Antonio Pérez López, Mila Fernández Linares, Borja de Diego y Juan Antonio Hidalgo. En una fecha tan emblemática como el 20-N. Del año pasado, claro.

Hablamos, entre otras muchas de las cintas proyectadas en el Certamen, de ‘Jimmy P’, de Arnaud Desplechin, de la ganadora del Certamen. De ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie y la polémica por su exclusión de la sesión de clausura. De la decepción de ‘The Inmigrant’, de James Gray. De la potencia de la injustamente olvidada en el Palmarés, ‘The selfish giant’ , de Clio Barnard. De ‘Miele’, de Valeria Golino. Por supuesto, de ‘La gran belleza’, de Paolo Sorrentino, premiada por la crítica andaluza, de ASECAN, y al Mejor Actor para el gran Toni Servillo. Y, desde luego, de ‘Alabama Monroe’, de Félix Van Groeningen.

En resumen, una velada inolvidable de imperdonable olvido subsanado en esta entrada. Gracias a l@s crític@s amig@s por hacerla posible, a Manuel de Medio, a La Casa del Libro y a l@s mejores tertulian@s del mundo. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Nueve encuentros…

Es justo y necesario hacer un balance recordatorio de esta segunda temporada de una tertulia de cine más que estimulante y enriquecedora, resumida en nueve encuentros que tuvieron lugar desde octubre del pasado año hasta ayer, miércoles, 4 de junio.

Joaquín Ritoré fue el anfitrión del arranque del curso, en octubre, y , aunque tras el verano no teníamos títulos elegidos, se comentaron sobre todo ‘Hanna Arendt’, de Margarethe von Trotta, y ‘El último concierto’, de Yaron  Zilberman. Pero también, ‘Perder la razón’, de Joachim Lafosse y ‘Expediente Warren’, de James Wan.

En noviembre, el titular fue Jaime Fuertes, quien comentó ‘La herida’, de Fernando Franco pero, al no haber visto ‘La vida de Adéle’, de Abdelatiff Kechiche, se encargó de comentarla Miguel Olid Suero, quien participaba como tertuliano.

Juan Antonio Pérez López presentó las dos cintas de diciembre. A saber, ‘Blue Jasmine’, de Woody Allen y ‘Weekend’, de Andrew Haigh.

En enero, Miguel Olid Suero hizo los honores a ’12 años de esclavitud’, de Steve McQueen y a ‘De tal padre, tal hijo’, de Hirokazu Koreeda.

Álvaro de Luna se encargó en febrero, previo recuerdo al inolvidable Philip Seymour Hoffman, de ‘La gran estafa americana’, de David O. Russell, de ‘El lobo de Wall Street’, de Scorsese y de ‘La Venus de las pieles’, de Roman Polanski.

Marzo fue para Ángel Pérez Guerra quien hizo las introducciones de ‘Alabama Monroe’, de Félix van Groeninger y de ‘Nebraska’, de Alexander Payne.

Carlos Jordán González presentó en abril ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic, ‘Her’, de Spike Jonze y ‘Philomena’, de Stephen Frears.

Mila Fernández Linares se hizo cargo en mayo de ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean Marc Vallée, de ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski y de ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie.

Y ayer, 4 de junio, Borja de Diego clausuró la temporada con ‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales y ‘Madre e hijo’, de Calin Peter Netzer.

Solo resta agradecer a estos nombres propios, tan cualificados-a, su valiosa y enriquecedora  contribución a esta segunda temporada de nuestra tertulia de cine. A Manuel de Medio, siempre y a La Casa del Libro, que nos acoge generosamente. Y, desde luego, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial porque sin ell@s este curso no hubiera sido posible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

El miércoles, 1 de octubre, volveremos a encontrarnos. Y aunque se hará un balance global de lo visto en el verano, sugerimos tres títulos. A saber, primero y principal, ‘La isla mínima’, del sevillano Alberto Rodríguez– ‘Grupo 7’ – , que se estrenará el 26 de septiembre, y es un thriller localizado en las marismas del Guadalquivir . ‘Mi otro yo’, de Isabel Coixet, sobre un robo de identidad, que entra el 27 de este mes y ‘Condenados’, de Atom Egoyan  que estará en las salas la emblemática fecha del 18 de julio. Nos vemos entonces y el mejor verano para tod@s.

 

La Palabra y la Imagen. Temporada 2. Fin de curso: Presencias y ausencias…

La abajo firmante agradece enormemente las presencias con las que La Palabra y la Imagen ha contado esta tarde. Por ello os rinde un tributo de reconocimiento, porque habéis estado ahí dando vida y estímulo a una sesión que, dada la calidad de las cintas a debatir, prometía muchísimo.

Gracias, Borja de Diego, crítico invitado, tan agudo como analítico. Gracias a Manuel de Medio, anfitrión y amigo, que nos ha acompañado toda la velada, interviniendo en el diálogo con su lucidez y experiencia habituales. Gracias a Mila Fernández Linares, por su intensidad y pasión. Y gracias a vosotr@s, tan buen@s oyentes como opinadores-as. Gracias a nuestra sede de la Casa del Libro. Y por compartir e invitarme luego, en esa oportunidad de estar más próxim@s antes del desierto cultural veraniego. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Esta crónica tan atípica, que ha comenzado por el final, no va a dejar de registrar, si bien esquemática e imperfectamente, retazos de lo comentado. La rumana ‘Madre e hijo’, de Calin Peter Netzer, suscitó mucho interés en su fondo y en su forma. Se diseccionaron las relaciones familiares tan intensas en el país de origen del realizador, la clase de los nuev@s ric@s, con poder e influencia, que la película retrata tan bien.

Se habló de las madres asfixiantes y sobreprotectoras que anulan a sus hij@s. De la magnífica actriz protagonista, del sólido reparto, de los pros, pocos, y los contras de una mujer tan de una pieza que, sin embargo, se redime para algun@s en el tramo final. De un hijo miserable y abúlico, inmaduro e irresponsable. De una nuera que se revela en la estupenda escena de las dos mujeres cara a cara. De las verdaderas víctimas, de su dignidad, comprensión y empatía, pese a su rabia y dolor. De chantajes, intoxicaciones, mentiras y manipulaciones.

‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales, generó un vivísimo debate, incluso entre quienes aún no habían tenido ocasión de verla. Y es que este demoledor retrato generacional de aquell@s a quien esta crisis-estafa ha abocado a la exclusión social, no dejó a nadie indiferente. La forma de vida de la pareja protagonista, sus familias respectivas, las madres tan distintas, la situación límite y sin futuro en la que se encuentran pero que no les impide tener móviles y ordenadores con los que estar comunicad@s.

La manera en la que el director utiliza la tecnología como elipsis para contar la historia. La maternidad, que cambia a la chica y la acerca a su progenitora. El maldito paro y el círculo vicioso en el que integra a sus víctimas. Las situaciones sin salidas. Las contradicciones entre vocación, cualificación y supervivencia. Pero es aún peor si no tienes las herramientas de la educación.

Nuestra próxima cita será el miércoles 1 de octubre. Y aunque a tan largo plazo no se pueden elegir los títulos a comentar, pusimos el acento en ‘La isla mínima’, del sevillano Alberto Rodríguez – ‘Grupo 7’ – que se estrena el 26 de septiembre, en ‘Mi otro yo’, de Isabel Coixet, que entra a finales de este mes y en ‘Condenados’, de Atom Egoyan, que verá la luz en las salas una fecha señalada, el 18 de julio. Buen verano.

 

‘Hermosa juventud’: Vidas robadas

Decir que ‘Hermosa juventud’ es la cinta más asequible de Jaime Rosales – Barcelona, cosecha del 70, ‘Las horas del día’, ‘La soledad’, Goyas 2007 a la Mejor Película y al Mejor Director, ‘Tiro en la cabeza’ y ‘Sueño y silencio’ – no es desmerecer a este realizador, rara avis de un cine tan adocenado y previsible como el nuestro. No es desmerecer a un autor radical y transgresor en su puesta en escena, guión y contenidos. Antes al contrario, se trata de apreciar aún más su voluntad de cercanía sin que ello implique renunciar a sus señas de identidad.

Una mirada como la suya que ha registrado la banalidad del mal y el terror en estado puro desde los verdugos y desde las víctimas. Una mirada como la suya que ha retratado la pérdida, el duelo, la transcendencia y la desintegración de lo cotidiano, cuando irrumpe una tragedia inesperada. Una mirada como la suya, tan personal e intransferible, no podía dejar de detenerse en el inhóspito paisaje de un país en la ruina política, económica y moral que hace pagar a l@s más vulnerables la codicia de los poderosos.

Una mirada como la suya registra, en esta su última propuesta, la historia de dos jóvenes desheredados de la fortuna. De una pareja de veinteañeros que ni saben, ni pueden darle respuesta a una situación perversa que bloquea todas sus posibilidades de futuro y que se complica aún más cuando ella se queda embarazada y opta por tener a su hija. No sin verse abocados antes a una ‘salida de emergencia’ nada deseable.

El cineasta da cuenta de este proceso en 100 intensos minutos de metraje en los que la evolución de acontecimientos y personajes nos es mostrada en todos sus contrastes y coherencia. Desde las madres de la pareja. Una trabajadora, fuerte, realista, generosa y consecuente, tirando de todo el carro familiar, con un ex marido que no está a la altura, espléndida Inma Nieto. Otra, enferma y egoísta, incapacitada física y emocionalmente. El hermano de ella, un adolescente enfrentado a toda autoridad y yendo a su aire, pero dependiente.

L@s colegas, las amistades, los lugares de ‘esparcimiento’, el peregrinaje de entrega de currículums, el impúdico interrogatorio, disfrazado de buenrollismo, del ‘empresario’ porno. El embarazo. La decisión. La maternidad y la paternidad, los cambios personales que opera en el y en la protagonista, la manera de asumirla de uno y de otra, sus dificultades y miserias en este paupérrimo contexto. Los entornos familiares. Las estrecheces. El progresivo e implacable oscurecimiento de los horizontes vitales. La imposibilidad de acceder a un trabajo digno y estable. El verse abocad@s a trapichear con lo que no tienen y con sus cuerpos, a salir de un país que devora a sus hij@s…

Un guión solvente, coescrito con su habitual Enric Rufas. Un reparto más que sólido y unos protagonistas transmitiendo credibilidad y buen hacer, sobre todo ella, Ingrid García Jonsson. Una puesta en escena más clásica, pero que no renuncia a planos y enfoques marca de la casa. Unas elipsis muy certeras utilizando los lenguajes virtuales de la generación retratada. Un buenos diálogos, sin olvidar los silencios. Un título tan irónico y cínico para describir la devastación y la indignidad de «esta España nuestra», a la que cantara Cecilia. Una crónica amarga e inmisericorde de unas vidas robadas, de visión obligatoria.

 

No solo cine. Memoria emocional: ‘Bienvenida a casa, vecina’

La abajo firmante es una ciudadana de izquierdas, animalista, republicana, feminista y agnóstica. El orden de los factores no altera el producto. La abajo firmante hace décadas que solo usa el programa de Semana Santa a la contra, para no coincidir con ningún desfile procesional y deplora que no haya alternativas laicas, culturales, sociales, políticas o lúdico-festivas, en esos siete días en los que Sevilla está literalmente tomada por imágenes y nazarenos. La abajo firmante es enormemente crítica con toda esta parafernalia y así lo escribe para dejar constancia de sus ideario y opiniones, que va a mantener. La abajo firmante sabe lo que se arriesga al escribir estas líneas, que son la excepción que confirma la regla, de ahí este prólogo.

 

Pero… La abajo firmante no pudo sustraerse a la intensa emoción estética y sensorial que la embargó cuando casualmente, estando en compañía de su hija, se encontró ayer por la tarde-noche cara a cara con el paso de la Macarena que procesionaba, de manera extraordinaria, por el 50 aniversario de su Coronación. A la intensa emoción, recuperada e inscrita en su ADN de la infancia, juventud y madurez temprana cuando conciliaba, sin problemas aparentes, en estas dos últimas etapas, el ser progresista y disfrutar enormemente con dichos fastos religiosos. Cosa que no ocurría desde hacía más de veinte años.

Así sin posibilidad de avanzar, ni retroceder, absorbidas por una impresionante muchedumbre, tuvimos ocasión, sí o sí, de contemplar un palio radiante y extraordinariamente bien mecido a los sones de Los Campanilleros o Pasa la Macarena. Tuvimos ocasión, sí o sí, de verlo entrar y salir de una conocida iglesia con el esfuerzo ímprobo de los hombres que, desde abajo, lo movían armoniosamente. Tuvimos ocasión, sí o sí, de oír los himnos, las saetas, y los aplausos que no cesaron en todo el recorrido, y los ‘guapa, guapa y guapa’ que la aclamaban a su paso.

Tuvimos ocasión, sí o sí, de sentir como los costaleros lo daban todo por esa imagen única atribuida a La Roldana. Tuvimos ocasión, sí o sí, de experimentar como las velas, el incienso, las marchas, los tambores, la lluvia de pétalos en la noche de primavera, la excitación tan profundamente pagana, no solo religiosa, sino sensorial, nos alcanzara de lleno en el epicentro de la emoción y de la sensibilidad. Porque ahí estaba un barrio obrero volcado, un barrio de tradición luchadora. Porque ahí lucían los espejos, los mantones de manila, las colgaduras, los mantoncillos en cada balcón de cada calle. Porque la imagen ha estado fuera una semana de celebraciones y a su vuelta la esperaba una pancarta: ‘Bienvenida a casa, vecina’.

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‘En cartelera’: Tres ausencias…

 

El suma y sigue de ‘El cine que Sevilla no verá’ aumenta esta semana con tres nuevas ausencias. Esperemos que sean ‘solo’ retrasos… pero, dadas las características de las cintas, es de temer lo peor. Se trata de tres títulos nada convencionales y transgresores de fondo y forma. Dos españoles y una coproducción. Una comedia, un drama histórico y un drama son sus generos.

El primero es la ópera prima del productor más arriesgado y a contracorriente del cine español, Luis Miñarro, corealizador junto a Leo Casamitjana. Su título, ‘Stella Cadente’ y trata, en clave desdramatizada e irónica, muy contemporánea, el breve reinado de Amadeo de Saboya, entre el Romanticismo y el inicio de la Modernidad. Ha gustado mucho a la crítica especializada y fue muy aplaudida en el Festival de Rotterdam. Se ha destacado el gran trabajo de su protagonista Álex Brendemühl.

El segundo es una comedia de Fernando Merinero, ‘Haz de tu vida una obra de arte’, sobre ocho personajes que desean cambiar sus vidas y se apuntan a un seminario de superación personal en un castillo toledano. Sin referencias críticas.

El tercero es una coproducción dramática entre México, Francia, Países Bajos y Alemania, ‘Post tenebras lux’, del mexicano Carlos Reygadas. Sobre una pareja en crisis, con dos hijos, una nueva vida en el campo y visiones inquietantes… La prensa especializada la ha considerado interesante, en general.

Lo dicho, tres títulos, tres películas curiosas, interesantes, atípicas e inclasificables sobre el papel que la cartelera sevillana, copada por la oferta más adocenada, ‘popular’ y previsible – salvo honrosas excepciones- no nos permitirá ver. Clamando en el desierto…

‘No solo cine’: Radicalmente violeta

Lidia Falcón, Madrid, 1935, licenciada en Derecho, Periodismo, Arte Dramático, Doctora en Filosofía, abogada en ejercicio y una de las principales Maestras y referentes del Movimiento Feminista de este país presentó su último, por ahora, libro, ‘Los nuevos machismos’, en la hispalense y violeta Librería Relatoras.

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FOTO: Lidia Falcón, con la autora del blog (I) y la anfitriona, de Relatoras

La conocida abogada Vanessa Casado, le hizo los honores a la autora confesándose nerviosa y, a la vez, honrada de introducir a la que definió como una de las ‘Madres del Feminismo’ de nuestro país, que había sufrido los rigores de la represión franquista. Continuó desgranando su impresionante currículum ya citado y la obra escrita, que no solo incluye ensayos o estudios, sino teatro y novelas. Destacó la máxima actualidad del libro, con su estructura en epígrafes con los conocidos ideales revolucionarios franceses en los que la Fraternidad reclamaba la equivalencia de la Sororidad, así como su visión tan incisiva de temas tan candentes como el SAP, la custodia compartida o la involución machista.

Lidia comenzó afirmando que no iba a desvelar la obra, «porque si no, no la leeréis y tenéis que hacerlo». Pero sí su gestación. Fue a través de la editora de Aresta Mujeres, María Ángels Viladot, quien la llamó para encargárselo a raíz de leer su artículo, ‘La perversa alianza del machismo con el izquierdismo’, que levantó ampollas – igual que otros muchos suyos como ‘Malos tiempos para las mujeres’ que también provocó una respuesta virulenta y airada de un conocido y reconocido escritor y referente de la izquierda más radical de este país… – pero ella estaba escribiendo sobre el paisaje político y social de la Barcelona de los ochenta, con el caso Lasa y Zabala de telón de fondo, como hiciera anteriormente con el caso Puig Antich. Carlos París, el ilustre filósofo, escritor, catedrático y presidente del Ateneo de Madrid, su compañero, fallecido el pasado mes de enero, la animó a hacerlo y este es el resultado.

En su estilo directo y meridianamente claro, lo expresa sin ambages. Contra el franquismo no vivíamos mejor. Las mujeres lo hemos ganado todo, comparativamente hablando, gracias a la lucha del movimiento feminista. Otra cosa es la actual ofensiva machista, la involución que ya anunciara Susan Faludi en ‘Reacción’. Respecto a la estructura del libro, quería expresar en qué medida se han cumplido los ideales de la Revolución Francesa respecto a nuestro sexo. Y dictamina: libertad,  mucha; igualdad, así, así y ninguna fraternidad. Porque la fraternidad masculina sí se advierte en algunos campos. Pero no hay equivalencia en la sororidad…

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FOTO: En la mesa, Lidia Falcón y Vanesa Casado

Pese a ello, y mientras los hombres de poder hacían dos guerras mundiales, construían campos de concentración y tiraban bombas atómicas en el pasado siglo, las mujeres luchaban radicalmente por sus derechos sin violencias, ni agresiones. Luego hay que celebrar el camino recorrido, sin falsos optimismos. Las chicas de veinte años viven hoy mejor que sus madres y sus abuelas. En cuanto a la reacción, quienes la lideran no son tantos. Pero tienen influencia, crean estados de opinión y conciencia social en muchos temas como las denuncias falsas, maltratos y asesinatos de hombres, desprestigio e inutilidad del feminismo y esto no se contrarresta… Los resultados son devastadores y solo el 9% de los agresores acaba en la cárcel y el 51% de las denuncias son archivadas.

Hombres, hombres… Ellos no se sienten concernidos por nuestros temas aunque sean de interés general y tienen que llegar a sus corazones. De hecho, en la presentación había dos entre casi una cincuentena de mujeres. Hace votos y un llamamiento para que se hagan más feministas, porque tienen madres, hijas, compañeras y amigas. Pero no a costa de que ellas se hagan machistas en sus comportamientos y actitudes. Y el igualitarismo no es la igualdad, y se ha vuelto en nuestra contra al abolir leyes de protección y estar más explotadas, en peores condiciones físicas y laborales. El enemigo patriarcal y capitalista está siempre al acecho.

Recuerda que la Plataforma Feminista Ateneo, en la que está integrada, ha elaborado un Pacto de 18 puntos básicos, entre ellos la igualdad salarial. Hay que visibilizar al Movimiento, difundir los mensajes feministas, hacer trabajo de agitación. No tenemos la presencia, ni la representación pública que nos merecemos. La cultura y sus nombres propios son masculinos y machistas. Cita, entre otras, a la película ‘Blancanieves’, como lo peor de tales ‘valores’. La revolución no se hace en casa, ante el ordenador, ni en las redes sociales. Hay que salir a la calle, sin miedo. Como representantes de nuestro sexo y no con ese término despolitizado de género…

Palabras y mensajes de una luchadora y un libro imprescindibles. De una mujer de 78 años, plena de energía, de vitalidad, de lucidez y con un compromiso inquebrantable. Una feminista valiente y honesta, que nunca ha perdido su integridad. Gracias, Lidia Falcón. Larga vida, Maestra.