‘360: Juego de destinos’: Convergencias

Entre los créditos del productor y realizador brasileño Fernando Meirelles está la aclamada ‘Ciudad de Dios’, sobre la novela de Paulo Lins, que le reportó varias nominaciones a distintos premios y representar a su país en los Oscars de 2004, su verdadera proyección internacional. La siguiente, ‘El jardinero fiel’, otra adaptación literaria, esta vez de John Le Carré, le deparó el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria a Rachel Weisz y consolidó una carrera ascendente en el mercado europeo.

Esta que nos ocupa data de 2011,  una coproducción entre Francia, El Reino Unido, Brasil y Austria, de 110 minutos de metraje, versión libre del clásico ‘La Ronda’, de Arthur Schnitzler, en el que se describe a una serie de hombres y mujeres unidos por el azar, el sexo, el amor, el matrimonio o el adulterio. Peter Morgan firma el guión.

Así, Meirelles hace confluir a varios personajes en distintos escenarios, países y circunstancias, pero con el denominador común de un toque muy cosmopolita y de formar parte del género por derecho propio de las vidas cruzadas. Aquí tenemos desde el dentista musulmán enamorado en silencio de su ayudante mal casada, hasta la eslovaca que se inicia en la prostitución de alto estanding. Desde el marido que contrata servicios sexuales y la esposa, que tiene una aventura clandestina. Desde la joven inocente que intima con el chófer de un mafioso, desconociendo su identidad, hasta la chica engañada por su novio. Desde el padre en busca de su hija, hasta un hombre peligroso que intenta reinsertarse…

Pero todos estos relatos carecen de pasión, son perfectamente olvidables aunque algunos sean más interesantes que otros. No  comprometen ni emocional, ni ética, ni ideológica, ni estéticamente. No aportan, pese a pretenderlo, ninguna reflexión, ni observación, ni crítica sólida alguna sobre el microcosmos que intentan reflejar. Ni sobre la sociedad de consumo, la delincuencia organizada o la individual, la burguesía, la inmigración, las relaciones entre los sexos… Su acercamiento a estos temas es tan esquemático como superficial. Tan banal como tópico.

Un envoltorio de celofán de buena factura, con un reparto atractivo y desaprovechado en el que destaca Anthony Hopkins, porque su personaje es el más consistente. Reservada únicamente a quienes prefieran al ver cine – algo legítimo, desde luego – la evasión a la exigencia.

La gala de Blogosur, en el programa de Canal Sur Andalucia.es

Os dejo este enlace con el programa Andalucía.es de Canal Sur Televisión, donde recogieron ampliamente la gala de los premios Blogosur (ya sabéis, donde Sevilla Cinéfila obtuvo el premio al Mejor Blog de Cultura en 2013). El reportaje está a partir del minuto 9:45…

‘Hijo de Caín’: Tenemos que hablar de Nico

El guionista y realizador catalán Jesús Monllaó Planas, debuta en esta ópera prima rodada en su lengua original y, lamentablemente, doblada al castellano, con lo que tiene de agravio para el trabajo actoral y el propio clima del filme. Es un thriller, que adapta la novela de Ignacio García-Valiño, ‘Querido Caín’, y cuya escritura firman Sergio Barrejón y David Victoris. Con 100 minutos de metraje, se inscribe en la línea de pretendida renovación  del cine de género cultivada, con desigual fortuna, por jóvenes directores del país.

La historia remite a una familia acomodada que tiene dos hijos. Una pequeña encantadora y un chico de quince años, con una inteligencia privilegiada, gran pasión por el ajedrez y un carácter hosco, cerrado y difícil, especialmente conflictivo en relación a su padre. Cuando protagoniza un hecho atroz, los progenitores se ven en la tesitura de tomar una decisión respecto a él. Y es la madre, siempre comprensiva, quien lo hace imponiéndose a la línea dura del progenitor. Así, el joven entra en contacto con un psicólogo y con el mundo del ajedrez profesional. Turbios secretos saldrán a la luz y la tragedia se hará presente.

Pese a contar con elementos que la hacen interesante como una buena gradación del suspense. Un clima desasosegante, especialmente en la primera parte. Un tablero con  las piezas  expuestas, aunque se reserven los movimientos. Una puesta en escena elegante y contenida, que no abusa del efectismo facilón. Una inquietante reflexión sobre la génesis del mal. Un reparto que se entrega y que cumple, aún perjudicado por el doblaje. La prestancia de Jack Taylor. La determinación de María Molins. La consternación de José Coronado. La ternura de Helena de la Torre. Y David Solans que, aún sobreactuado en ocasiones, ofrece el rostro impenetrable y perturbador del lado oscuro. Para él, lo digo desde ya, habrá candidatura al Goya. Y no sólo…

Pero… el guión hace aguas en la segunda parte. Las subtramas no dejan ver el bosque y las resoluciones ofrecidas son de una sonrojante falta de verosimilitud, un insulto a nuestra inteligencia. Las virtudes descritas en el párrafo anterior se pervierten en defectos, en lastres que afectan al propio ritmo, que se precipita y banaliza. A las propias interpretaciones, que se exasperan. A los propios personajes, protagonistas de un drama que se devalúa cuando debería ganar en climax. Este jaque al rey, esta jugada que se pretendía definitiva, ni siquiera queda en tablas, sino que pierde la partida.

‘En otro país’: La(s) extranjera(s)

El cine coreano sigue dando muestra de una vitalidad e interés incuestionables. Desde su recreación de los géneros al uso,  tan nuevos y mucho más potentes cuando sus realizadores los tratan de acuerdo a sus señas de identidad, como a relatos – así, el que nos ocupa – en los que registran de forma singular modos de vida que nos resultan peculiares y desconcertantes, sin dejar por ello de ser universales.

‘En otro país’ pertenece a este segundo apartado. Dirigida y escrita por Hong Sangsoo, tiene 89 minutos de metraje y está dividida en tres actos, en los que, en el mismo lugar, Mohang, una ciudad costera, interactúan diferentes personajes e historias. Tales como una madre y una hija quienes, acuciadas por las deudas, se refugian allí. La chica, muy inteligente, escribe el guión de un corto. Luego está el socorrista siempre en su tienda de campaña en la playa o nadando en solitario.

Tales como tres mujeres europeas, las tres llamadas Anne y las tres bajo los rasgos y el talento de Isabelle Huppert. Una es una conocida directora de cine. Otra una mujer casada con un amante coreano. Y a la tercera, su marido la engañó con una coreana. Las tres se hospedan en el mismo hotel y entablan amistad con el citado socorrista y con la hija de la dueña del establecimiento. Las tres se interesan por un faro al que nunca acaban de llegar. Las tres resultan desconcertadas por la actitud masculina nativa. También aparecen como personajes fijos una pareja en las que la esposa está embarazada y desconfía de la atracción del marido hacia la extranjera.

Bajo una apariencia ligera y superficial, la mirada del cineasta registra con humor y sutileza las distintas personalidades que se dan cita en un paisaje tan proclive a los usos sociales como a los impulsos más espontáneos. Contempla con ironía crítica el comportamiento de los nativos con las mujeres, y especialmente con las occidentales, cuya cortesía confunden con intentos de seducción. Da divertida cuenta de los equívocos a que esto da lugar en individuos primarios y sexistas, incluso si son cultivados. Pero también nos hace partícipes de la alteridad que una civilización tan distinta hace sentir en sus visitantes extranjeros, sobre todo en las extranjeras.

Muy bien interpretada y rodada. Pródiga en lecturas, interpretaciones, giros, juegos, lenguajes no verbales, sugerencias…, pese a su sencillez formal,  que hay que estar atent@s para captar y disfrutarlas. Hong Sangsoo te hace sentir a la vez próximo y lejano, en ese lugar extraño, peculiar, y a menudo incómodo, aunque siempre enriquecedor. En ese otro país geográfico, emocional y fílmico en el que nos sitúa como espectadores-as.

‘La venganza del hombre muerto’: Vendetta ma non troppo…

El danés Niels Arden Oplev, quien firmara la versión sueca de la primera entrega de la trilogía de Millenium, debuta en el cine norteamericano con este thriller, de 118 minutos de metraje y cuyo guión se debe a J. H. Wyman, sobre un hombre a sueldo de un peligroso criminal y una misteriosa mujer francesa que vive frente por frente y que, como él, oculta un oscuro secreto. Pronto, su atracción correrá pareja a la pulsión de rendir cuentas con sus pasados.

Como ya ocurriera en ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’, el pulso narrativo del realizador se revela insuficiente para el material supuestamente inflamable que tiene entre las manos. Sobre todo, en aquel caso. En el que nos ocupa, además, la escritura cinematográfica deja mucho que desear. Porque hace aguas por todas partes. Porque incurre en flagrantes contradicciones que insultan la inteligencia. Porque no tiene el aliento necesario, ni la intensidad requerida. Porque resulta indigesta y, a la postre, ineficaz la mezcla entre drama, thriller e historia de amor entre dos víctimas.

Porque su puesta en escena se escora hacia el efectismo en perjuicio de la propia inteligibilidad de la trama. Porque resulta pretenciosa su voluntad de ir más allá, con tan cortos vuelos. Porque podría haber sido una digna y sólida película de género sobre dos personas heridas y con una determinación inquebrantable de venganza. Porque no sabe manejarse bien entre la acción espectacular y el intimismo. Porque el personaje de Isabelle Huppert roza la entelequia. Porque, pese a mostrar a un Colin Farrell más convincente de lo que suele, aún le faltan muchos registros y matices interpretativos. Porque Armand Assante es un villano de guardarropía, previsible hasta decir basta.

Porque ni siquiera Noomi Rapace, Terrence Howard, Dominic Cooper o F. Murray Abraham salvan la función…

¡¡¡Que vienen, que vienen!!! Toma I: Grandes esperanzas

 El consolatrix aflictorum de la cinefilia sevillana, el Avenida, vuelve por sus fueros, tras unas semanas languidecientes, y este viernes ha estrenado tres películas, tres, de las que iremos dando cumplida cuenta en este espacio. El hall estaba lleno a rebosar, como en los mejores tiempos. Y es que cuando hay una buena oferta, suele haber, indefectiblemente, una muy buena respuesta de l@s espectadores-as.

Pero la estupenda noticia, una de las que ha alegrado el día a quien esto suscribe, es que vamos a recuperar algunas de las cintas que dimos por perdidas en el purgatorio del cine inédito. El proyector adecuado y una nueva distribuidora lo han hecho posible. Y entre los que muy pronto tendremos ocasión de degustar en sus versiones originales, están tres títulos del mayor interés. A saber, la francesa ‘El ejercicio del poder’, de Pierre Schöler. La británica ‘Weekend’, de Andrew Haigh. Y la turca ‘Erase una vez en Anatolia’, de Nuri Bilge Ceylan.

O lo que es lo mismo, el mejor cine político sobre un ministro cuyo cargo se ve cuestionado, y su equilibrio emocional comprometido, por un trágico accidente que afecta a su departamento. La crítica la ha tratado muy bien y ha destacado su inteligente análisis de los secretos, trampas y mentiras de la cosa pública. O lo que es lo mismo, el breve encuentro de dos hombres en el fin de semana del título, en un bar de ambiente. Dos adultos buscando el placer sin ataduras, que se ven inmersos, contra todo pronóstico, en un vínculo mucho más profundo. Las reseñas han destacado su exploración sensible, y no edulcorada, de la intimidad y el sentimiento amoroso. O lo que es lo mismo, una road movie negra, negrísima sobre dos policías y un asesino en busca del cadáver de la víctima de este último. Ha concitado amores y odios a partes iguales.

O lo que es lo mismo, Sevilla va camino de recobrar su dignidad cinematográfica perdida. Su mayoría de edad en cuanto a ofertas en las salas. Quienes amamos el cine, estamos de enhorabuena.

NOTA: El personal del Cine Avenida nos ha dejado este comentario:

Hola Carmen, te informo que tambien estrenaremos en el Cine Avenida las peliculas «TURISTAS» y «INCH’ALLAH» el 7 de Junio.
Y en los Arcos en Digital y VOS el documental «SEARCHING FOR SUGAR MAN».
Un saludo del personal del Cine Avenida.

En cartelera. Nueva colaboración con ‘Viva Sevilla’

Os dejo mi colaboración con Viva Sevilla de hoy viernes 24 de mayo, con las recomendaciones de la semana…

viva sevilla 24.05.13

‘Stoker’: Sed de mal

La del cineasta- productor, escritor y realizador – surcoreano, Park Chan-Wook, es una obra singular en la que se combinan un intenso lirismo con la más extrema y cruda violencia. Universalmente conocido y reconocido gracias a ‘Old Boy’, Gran Premio del Jurado en Cannes en 2003, y a su trilogía de la venganza,  esta su última propuesta es su primera incursión en el cine norteamericano. Con 100 minutos de metraje, el guión se debe al actor estadounidense Wentworth Miller (‘Prison Break’) y es un thriller de terror, por utilizar una referencia genérica para una película que desafía cualquier clasificación o convención narrativa.

La perturbadora historia se centra en una adolescente que ha perdido a su adorado padre y a su mejor amigo en un accidente de tráfico, lo que provoca que se encierre aún más en sí misma, al no entenderse con su inestable y errática madre. La única conexión con el exterior, fuera de la mansión donde ambas viven prácticamente enclaustradas, es el regalo que puntualmente le hace su tío paterno, Charlie y que esconde para que la sorpresa sea aún mayor. Cuando se inicia el relato, la protagonista inaugura los diecinueve y recibe su visita inesperada. A partir de ahí, nada volverá a ser igual, en una destructiva espiral que los envolverá sin vuelta atrás.

Narrada cíclicamente, el comienzo es el final, a partir del cual se va dando cuenta de los hechos que han llevado al desenlace. El personaje de la joven, una excelente Mia Wasikowska, es capaz de percepciones que escapan a los sentidos de la mayoría de la gente. Introvertida y pasiva, extremadamente inteligente, contempla con aprensión al recién llegado, tan próximo como ajeno, con el que se resiste a asumir sus semejanzas. La madre, en cambio, estupenda Nicole Kidman, no tardará en caer rendida a sus encantos. Y el  seductor caballero, impecable Matthew Goode, pronto mostrará su lado más inquietante.

Chan-Wook va graduando la información, moviendo a los protagonistas y manejando las situaciones como piezas en un siniestro tablero de ajedrez, hasta encajarlas todas. Con un dominio de la cámara, del ritmo, de la puesta en escena, del suspense, del clima y del climax, del terror, el psicológico especialmente, pero también del más físico e impactante, tan desasosegante como hipnótico. Tan brutal como sutil. Tan artero como magnético. Tan odioso como atrayente. Recorrida por una fina ironía, se nutre, siendo tan original al tiempo, de referencias cinéfilo-literarias muy emblemáticas. La familia Stoker, como Bram el creador de Drácula. ‘Teorema’, de Pasolini. El tío Charlie hitchcockiano de la maravillosa ‘La sombra de una duda’…

La luminosa Teresa Wright, en aquella obra maestra, era una joven ingenua subyugada por un Joseph Cotten inconmensurable. Pero Wasikowska aquí no lo es, aunque pueda parecerlo en un principio. Y la añorada figura paterna, Dermot Mulroney, es un cazador del que y con el que se familiariza con el asesinato, el dolor ajeno y la muerte. Nadie es inocente. Las destructivas pulsiones, no sólo las eróticas, se adueñan de la función y la sed de mal de estas criaturas nada celestiales es inagotable. Hay películas de las que no se sale indemne. Esta es una de ellas.

El cine que Sevilla no verá. Toma V: ¡¡¡ Indignaos!!!

La oferta cinematográfica de esta ciudad es, con las pocas excepciónes de los títulos de interés que se mantienen en ciertas salas, un triste botón de muestra de lo más previsible, ramplón, comercial y adocenado de los estrenos de la temporada. Y, por si tal cosa no fuera suficiente, en esta Sevilla de nuestros cinéfilos pesares, seguimos añadiendo más películas al limbo de las inéditas. Ya ni siquiera con la expectativa de poder recuperarlas con retraso. Con decir que dan como nueva entrada el paso de una cinta de un cine a otro…

Así que, de momento, no veremos dos filmes que, en principio, parecen interesantes. El francés, dirigido por Tony Gatlif, ‘¡Indignaos!’, basado en el libro del admirado, y recientemente desaparecido, Stéphane Hessel, que intervino asimismo en su guión. Se define como un «relato dramatizado de lo que está ocurriendo hoy en Europa. Una reconstrucción documental que penetra en la palpable y densa realidad de un continente envuelto en agudas convulsiones sociales, todo ello visto a través del movimiento del 15M, de la mirada de una joven africana ilegal que busca su redención en Europa y de hombres y mujeres que se enfrentan al sistema, nada más que para poder vivir dignamente sus vidas».

Y la holandesa ‘Kauboy’, de Boudewijn Koole, una ópera prima que representó a Holanda en los Oscars 2012, que describe el especial y muy estrecho vínculo que se crea entre un niño solitario e infeliz, marcado por la ausencia materna y la hostilidad paterna, y un grajo, al que adopta, su único consuelo, junto a la amistad de otra niña. Se la ha reseñado favorablemente y se han destacado su sensibilidad y ternura al abordar temas ingratos y universales, a modo de cuento. La animalista que esto escribe, lamenta especialmente esta ausencia…

En fin, parafraseando a Larra, concluímos que ver y escribir sobre cine en Sevilla es llorar. Indignante.

‘Ali’: Un lugar en el sol.

He aquí una película hecha en Sevilla, filmada en esta ciudad y en las playas de Cádiz, dirigida y coescrita por un hispalense, Paco R. Baños, y en cuya escritura ha participado el excelente guionista, también de estos lares, Rafael Cobos (‘Grupo 7’) . He aquí una película  en cuyo equipo técnico-artístico está una buena parte del talento andaluz. He aquí una película, sin embargo, que no incurre en ningún cliché al uso. He aquí una película que no está rodada en localizaciones obvias, tópicas o turísticas. He aquí una película que transcurre, por el contrario, en grandes superficies, como en la que trabajan algun@s protagonista, tanto comerciales, como urbanas, como naturales.   He aquí una película independiente, con muy poco presupuesto y mucho que decir, a la que merece la pena considerar.

He aquí una película que cuenta la historia de una madre y una hija muy particulares, centrándose en esta última, y en el entorno singular que las rodea. He aquí una película que da cuenta de vidas pequeñas, pero relevantes. He aquí una película que describe a una adolescente de barrio que no es choni, ni burda, ni cani, ni castiza, ni costumbrista… pero que no escapa a los malestares y contradicciones de su edad. He aquí una película que describe el miedo de una chica a repetir los desórdenes emocionales de su inestable progenitora, por quien siente unos incondicionales afecto y ternura y a quien cuida y vigila en una clara inversión de roles.

He aquí una película sobre una mujer madura y vulnerable, que no renuncia a amar y a ser feliz, a su manera. He aquí una película sobre un chico sensible y diferente profundamente enamorado de una joven, que solapa su afecto por él siendo cínica y borde. He aquí una película sobre un hombre adulto que ama a una mujer siempre en el filo. He aquí una película sobre caracteres masculinos respetuosos y tiernos. He aquí una película con caracteres femeninos fuertes y complejos, pese a sus contradicciones. He aquí una película de la que están ausentes las estridencias, la sal gruesa y las letras mayúsculas de la narrativa convencional. He aquí una película bien dialogada.

He aquí una película elegantemente realizada y con una solvente escritura. He aquí una película sutil y divertida, a la que acecha el drama entre líneas. He aquí una película muy bien interpretada. He aquí a Nadia de Santiago, que puede ser nuestra Ellen Page, incluso hasta físicamente. He aquí una película que en sus créditos hace constar que no se ha dañado a animales durante su rodaje. He aquí una película con sus imperfecciones y defectos, que va ganando altura al progresar su proyección. He aquí, en definitiva, una muestra de otro tipo de cine diferente y estimulante, que puede y debe hacerse desde este lugar en el sol.