Archivo mensual: enero 2014

‘Agosto’: De repente, el último verano…

La obra teatral en la que está basada ‘Agosto’ ganó el Premio Pulitzer en 2008. La firma Tracy Letts, quien también hace lo propio con el guión de esta cinta estadounidense de 121 minutos de metraje y dirigida por John Wells – productor de teatro, cine y televisión, escritor y director. Cosecha del 56 – que viene precedida de dos nominaciones a los Oscar y de diversos reconocimientos.

Estamos ante una película, sobre el papel, atractiva por su reparto y porque aparentemente aúna comercialidad y calidad. Estamos ante una película, sobre el papel, que atrae a un público amplio y heterogéneo, con inquietudes. Estamos ante una película, sobre el papel, de temática adulta que no elude asuntos espinosos.

Estamos ante una película que se integra en el clásico género, tan norteamericano como universal, de las reuniones familiares de las que se derivan conflictos y estallidos que provocan fisuras – irreversibles o no  – y que vehiculan la salida a la luz de ocultos y perturbadores secretos.  Estamos ante una película con la coartada cultural de un premio de prestigio y de un aplaudido montaje.

Pero… precisamente por o pese a todo ello, estamos ante una película tramposa, a la que se le ven las costuras de su puesta en escena de teatro filmado, previsible, calculada al milímetro para el lucimiento de los actores, diseñada como un producto transcendente de cara a ganarse el afecto de la crítica y engañosamente audaz.

Estamos ante una película pretenciosa, falsamente autoral, y, para colmo de males, terriblemente misógina. Por favor, que su escritura la firma una autora… A los personajes femeninos, los pretendidamente importantes, no hay por donde cogerlos, de tan sobrados de tópicos, lugares comunes y clichés como están construidos. Así o  mantis religiosas, o maltratadoras psicológicas, o arpías, o cómplices de parejas con tendencias delictivas o… En fin.

Ni el lujoso reparto puede con tanta esquemática desmesura. Meryl Streep, a la que le han caído todas las nominaciones, está penosa y patéticamente sobreactuada. Casi nadie, salvo los personajes masculinos con la excepción del de Benedict Cumberbacht, puede eludir los insidiosos tics de estar interpretando algo más grande que la vida. Hasta aquí, la impresión crítica de quien esto firma. Ustedes mism@s.

A propósito de los Goya…

En dos semanas, el domingo 9 de febrero, conoceremos el palmarés de los Premios Goya de este año. Es oportuno, pues, hacer un repaso a las principales candidaturas, recordar algunas omisiones en ellas e incluso, si procede, dejar constancia de la quiniela particular de quien esto firma. A ello.

En la categoría de Mejor Película, desde un punto de vista más atípico y transgresor, de fondo y o forma, este blog lamenta las ausencias de la hispano-argentina, ‘Sola contigo’, de Alberto Lecchi, de ‘Stockholm’, de Rodrigo Sorogoyen y de ‘Todos queremos lo mejor para ella’, de Mar Coll. Por contra, también algunas inclusiones convencionales y acomodaticias… Y, desde luego, ‘La herida’, de nuestro paisano Fernando Franco, es nuestra apuesta.

En el apartado de Mejor Director, brillan las ausencias de la realizadora catalana y de su homónimo argentino, antes citados. Entre Trueba – ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ – y Martín Cuenca – ‘Caníbal’ – , debería dirimirse la cuestión, pero mucho me temo que la opción será más convencional y aburrida. El Mejor Director Novel debería ser – lo siento, Rodrigo Sorogoyen – y probablemente lo será, Fernando Franco. Va a arrasar, ya lo verán…

En cuanto al Mejor Actor Protagonista, la abajo firmante piensa que irá a parar a Antonio de la Torre, por su esforzada composición del caníbal patrio. Pero Javier Cámara y Tito Valverde pisan sus talones. Veremos. La Mejor Actriz debería ser Marian Álvarez -y lo será, si hay justicia…-, sintiéndolo mucho por Aura Garrido y por la magnífica y excluída Ariadna Gil de ‘Sola contigo’, de Alberto Lecchi, una composición excelsa la suya.

A la contra, las apuestas de la abajo firmante al Mejor Actor de Reparto son Juan Diego Botto, por ‘Ismael’ y la Actriz, Susi Sánchez, por ‘10.000 noches en ninguna parte’. Pero ambos lo tienen bastante crudo, lamentablemente. En cuanto a sus colegas revelaciones, Javier Pereira, por ‘Stockholm’ y Natalia de Molina, por ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ .

Para finalizar este somero repaso a las nominaciones, la Mejor Película Europea, para quien esto firma, es ‘Amor’, de Michael Haneke y la Iberoamericana, ‘La jaula de oro’, de Diego Quemada-Díez.

En cartelera: De pena…

De las siete cintas de estreno que les deparó el pasado viernes a ciudades más afortunadas que la nuestra, en Sevilla sólo veremos esta semana tres. Y todas dobladas. A saber, la estadounidense ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese. La coproducción entre Gran Bretaña y Sudáfrica, ‘Mandela: Del mito al hombre’, de Justin Chadwick y la italiana ‘Todo el santo día’, de Paolo Virzi. Esta última, únicamente en Los Arcos.

Antes de entrar en los comentarios y referencias previas de rigor al respecto de estos títulos, lamentar que en el cine Avenida no se haya estrenado NADA DE NADA. Tan sólo se vuelve a proyectar ‘La herida’, de Fernando Franco, nominada a los Premios de la Crítica Andaluza, ASECAN. Penoso y deplorable, pues es el reducto de la cinefilia local y el espacio que ha acogido siempre el cine más inquieto, transgresor, alternativo e interesante. Y en versión original aunque esto, también, cada vez menos.

La última propuesta del realizador italoamericano, ‘El lobo de Wall Street’, está basada en un personaje real, Jordan Belfort, un corredor de bolsa norteamericano, apodado así. Un hombre sin ética, ni principios, pero con una enorme codicia, que se enriqueció desmesuradamente, siendo muy joven, en los años 80. Le han llovido premios y nominaciones. Entre ellos, cinco a los Oscar, incluyendo mejor película, actor y director. La crítica se le ha rendido. Deseando verla.

‘Mandela: Del mito al hombre’, de Justin Chadwick, es una biopic sobre el recientemente desaparecido líder sudafricano, basada en su autobiografía, ‘Largo camino hacia la libertad’. Las reseñas se han dividido y le han reprochado su convencionalidad, pero han aplaudido sin reservas la actuación de su protagonista, Idris Elba, ausente, por cierto, de las candidaturas al mejor actor principal en los próximos Oscar.

En cuanto a la italiana, ‘Todo el santo día’, de Paolo Virzi, bascula entre el drama y la comedia a través de la historia de una pareja cuyos horarios son antagónicos y desean aumentar la familia. Ha suscitado división de opiniones especializadas.

Y entre las que se nos quedan inéditas, o retrasan su estreno…, tenemos a la hispano-ecuatoriana, ‘Asier y yo’, de Amaia y Aitor Merino. Basada en la amistad entre un aspirante a actor y un futuro militante de ETA. La también coproducción entre México, España, Dinamarca y Estados Unidos, ‘Memorias de mis putas tristes’, de Henning Carlsen, sobre la obra homónima de García Márquez. La noruega, ‘Oslo, 31 de agosto’, de Joachim Trier, Una película más que notable, proyectada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2011 y reseñada entonces por Sevilla Cinéfila.

‘Pensé que iba a haber fiesta’: Tú y yo somos tres

¿Qué sabemos sobre Victoria Galardi? Pues que su cosecha es la del 77, que estudió guión y dirección en Buenos Aires y en Nueva York, que suele escribir las películas que realiza, que su opera prima, como co-directora, ‘Amorosa soledad’ fue distinguida con numerosos reconocimientos. Entre ellos, el Premio del Público Joven de la sección Zabaltegui-Nuevos Directores de San Sebastián. Que ‘Pensé que iba a haber fiesta’ es su tercer largometraje. Hasta ahí los datos de la ficha técnica del Cine Avenida donde se proyecta esta co0producción entre su país y Francia, de 87 minutos y fechada en 2013.

La historia va de un fin de año caluroso en Argentina, en pleno verano austral, en el que una mujer, que se marcha unos días de vacaciones con su nueva pareja, le deja su casa en las afueras a su mejor amiga – una actriz española, afincada en el país desde hace ocho años – para que se relaje. La presencia del ex de la primera, que pasa a recoger a su hija en el mismo lugar, provocará un romance tan inesperado como de impensables efectos secundarios.

Hay que decir que la mirada de la realizadora sabe captar muy bien la cotidianidad de un espacio estival que parece dilatarse y se muestra ante nuestros ojos casi como si hubiera sido filmado en tiempo real. Ese tiempo real, tan próximo y tan ajeno, del otro hemisferio. Tiempo de Navidad y de piscina, de nochevieja y calima, impensable en nuestras latitudes, salvo como algo excepcional o fenómeno meteorológico. Un lapso en el que aparentemente no pasa nada, pero es recorrido por agitadas corrientes subterráneas. Y a esa naturalidad ayuda el reparto. Elena Anaya, Valeria Bertuccelli, Esteban Lamothe, Fernán Mirás…

Otra cosa es que todo ello no va acompañado de un guión sólido y coherente, sino de una escritura dispersa fiada más al estilo que a la propia credibilidad del relato. Quien esto suscribe no se acabó de creer ese enamoramiento fulminante. Quien esto suscribe encontró esquemático y tendencioso el personaje de Bertuccelli. Quien esto suscribe lamentó un@s secundari@s tan desaprovechad@s como prescindibles. Quien esto suscribe deplora la falta de sutileza y de humor en el conflicto entre ambas mujeres. , aunque haya más de una escena muy bien resuelta entre ellas… Quien esto suscribe hubiera deseado mayores matices en el discurso sobre los límites de una amistad. Así que, mitad y mitad. Pero resulta más interesante que la media de la cartelera.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Norte, Sur, Este y Oeste.

Otro llenazo en esta tertulia felizmente consolidada, en esta reunión de amig@s tan bien avenid@s como dialogantes. Tan llen@s de matices en sus acuerdos y en sus discrepancias. Tan respetuos@s en sus pros y en sus contras. Con miradas tan dispares, tan diversas, tan ricas y perspicaces. Con la complicidad y la sintonía que confieren el amor a la imagen y a la palabra.

En nuestra brújula particular hoy cruzamos los cuatro puntos cardinales. Norte y Sur estadounidenses y Este y Oeste, por contraste entre el Japón contemporáneo y la cultura occidental. Pero vayamos por partes. Un anfitrión más que cualificado, Miguel Olid Suero, que situó perfectamente ambas películas en referencia a sus historias, tratamientos y filmografías de sus realizadores. Un anfitrión con un agudo sentido del humor y más que modesto, que rehusó comentar, aunque fuera brevemente, su importante currículum y se definió casi a la contra. Pero sus intervenciones dejaron ver claramente su amplia cultura cinematográfica…

Sobre ’12 años de esclavitud’ hubo bastante división de opiniones. Desde quienes señalaron sus tópicos, clichés, su historia incluso manida o su incapacidad para conmoverles hasta quienes se rindieron, nos rendimos, a un relato potente, intenso y poderoso hecho más para conmocionar que para emocionar. Junto a la coincidencia de su estreno con ‘Lincoln’, Django desencadenado’ y ‘El mayordomo’ que confluyen con tratamientos e historias diferentes en el mismo tema, que a algún@s les pareció redundante. Pero… lo cierto es que se ha filmado mucho más el nazismo que el esclavismo. Se destacaron sus personajes, su reparto, las interpretaciones, la puesta en escena, su final. El hecho de que estuviera basado en una historia real y lo lamentable del hecho de haberla visto, mayoritariamente, doblada.

Otra feliz coincidencia comentada fue la confluencia de varias películas orientales de temáticas similares en la cartelera como ‘Una vida sencilla’, ‘Una familia de Tokio’ y nuestra seleccionada, ‘De tal padre, tal hijo’. En esta segunda cinta, el consenso fue prácticamente total. Pero con muy estimulantes observaciones y matices. Lazos de sangre frente a los afectivos. La expresión de las emociones y los modus vivendi, tan radicalmente distintos a los occidentales. El contraste entre las dos familias. Un repaso a la filmografía del realizador mencionando a las esplendidas ‘Milagro’ y, sobre todo, ‘Nadie sabe’. Su tratamiento del universo infantil, la educación, sus diferentes lecturas, la de clase, también. La subordinación de las mujeres, en este caso, ejemplificada en la del arquitecto. La figura de este último, su frialdad y narcisismo.

Y tantas cosas más… Para la próxima,  que tendrá lugar el miércoles, 5 de febrero, elegimos dos películas proyectadas en el reciente Festival de Cine Europeo. A saber, ‘Alabama Monroe’, de Felix Van Groeningen y ‘Un episodio en la vida de un chatarrero’, de Danis Tanovic. Aunque, de fondo, tendremos en cuenta los dos volúmenes de ‘Nymphomaniac’ del misógino von Trier y el nuevo Scorsese, ‘El lobo de Wall Street’. Nuestro crítico invitado, Alvaro de Luna, de mundocritica. com. Otro lujo…

Gracias a La Casa del Libro, de Sevilla, a Manuel de Medio, a Miguel Olid y, como digo siempre, porque es de justicia, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial. Otra velada estupenda.

‘A propósito de Llewyn Davis’: Oscureciendo melodías

Para la colonia de gat@s de la Gerencia de Urbanismo, en injusto riesgo de expulsión. Para sus seis víctimas mortales por una medida infame que les ha privado de agua y de comida. Para los animales que sufren los rigores meteorológicos, humanos, automovilísticos, del hambre y de la sed en las calles hostiles.

La última propuesta fílmica de los productores, escritores y cineastas estadounidenses Joel y Ethan Coen – Minneapolis, Minnesota, cosechas del 54 y del 57, respectivamente -, esta precisamente que nos ocupa, ha aterrizado en las pantallas de nuestra ciudad – lamentablemente, en versión doblada – precedida de numerosos reconocimientos. Entre ellos, el Gran Premio del Jurado en Cannes. Pero también 3 nominaciones a los Globos de Oro, 4 a los Critics Choice, 2 a los Premios Gotham, 3 a los Indepedent Spirit Awards y 6 a los Satellite Awards, entre otros.

La historia nos remite a un cantautor de folk que intenta abrirse camino con su música en el gélido invierno de Nueva York, en los primeros años sesenta. Prácticamente sin recursos, vive de la ayuda de las amistades y de chapuzas eventuales. Y espera la oportunidad,  que se le presenta en Chicago, de hacer una prueba para un magnate de la industria. Mientras, tendrá ocasión de experimentar todo tipo de tribulaciones, encuentros y desencuentros.

Puntualizando. No esperen ver la típica comedia de estos hermanos bizarra, gamberra, surrealista, llena de personajes atípicos…aunque también contenga muchos estos ingredientes, por supuesto. Pero, sobre todas las cosas, la oscuridad la preside. La desesperanza, el nihilismo. Y no está exenta de humor, desde luego, pero su ironía es bastante amarga. La crítica a un tiempo y a un país es, como en ellos es habitual,  más inmisericorde aún aquí por su negrura. Una profunda tristeza la recorre. No es nada complaciente y no siempre resulta plato de gusto su acritud. Valiente, honda, intensa, hosca, su misantropía es implacable. El personaje más positivo, miren por donde, es un@ amoroso gat@ naranja.

La animalista que firma estas líneas no está nada de acuerdo con esta utilización de criaturas de todas las especies no humanas en las filmaciones y ha aprendido a desconfiar del rótulo: «Ningún animal ha sido dañado durante el rodaje de esta película» que también aparece aquí, cómo no. Dicho queda y, una vez dicho esto, comentarles que su flechazo con el-la felin@ fue inmediato. Amor a primera vista. Y se nota que los Coen también sintieron lo mismo. Adorable, inteligente, estupefacto, huidizo, observador contumaz de las miserias y estupideces de las llamadas personas, acompaña al protagonista – magnífico Oscar Isaac, como actor y como cantante – y lo dota de una ternura que no ejerce con la áspera, en su mayoría,  fauna humana que le rodea.

En fin, esta fauna es descrita con la ferocidad marca de la casa. También, pero menos, con el humor. La escena musical de los sesenta está retratada incisiva y cáusticamente, entre las tendencias mas light y las más duras, representada por el personaje central, insobornable y sin contemplaciones, al tiempo que dependiente de l@s otr@s para sobrevivir. Una contradicción irresoluble, que los Coen exploran muy bien. Saben filmarla, con esa pátina tenebrosa y saben hacerla sonar e integrarla narrativamente en la puesta en escena. Los temas son excelentes y los intérpretes, ya hemos mencionado al personaje central, de oro puro. Así, Carey Mulligan, Justin Timberlake, Garrett Hedlund, el gran John Goodman – ¡¡¡ese viaje impagable a Chicago…!!!- todos.

Ni fácil, ni digerible, ni simpática, ni acomodaticia, ni alegre, ni entretenida al uso… sino brusca y profundamente pesimista, sino consecuente en su humor tan negro y descarnado, en su dolorosa tristeza, en su mirada a las tinieblas de ciertas manifestaciones de la expresión artística y de las relaciones humanas, brava, bravísima en todas sus acepciones… A por ella.

Un recordatorio…

 

Sirvan estas líneas para recordaros que el próximo miércoles, 8 de enero, a las 19.30, en La Casa del Libro, de Sevilla, tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Debatiremos sobre dos películas más que notables, cuyas críticas podéis leer en el blog. Se trata de ‘De tal padre, tal hijo’, de Hirokazu Kore-eda y ’12 años de esclavitud’, de Steve McQueen. El crítico invitado, otro lujo añadido, será Miguel Olid Suero.

La calidad e interés de las cintas elegidas, así como la cualificación cinematográfica de nuestro anfitrión, hace de esta una cita ineludible que no os podéis perder. Os esperamos.

‘Sobran las palabras’: Para Jim…

‘Para Jim’ es la dedicatoria que aparece al término de esta película de Nicole Holofcener – Nueva York, cosecha del 60, guionista y directora de cine y televisión – llamada ‘Sobran las palabras’, escrita por ella misma y de 92 minutos de duración. Porque Jim alude al gran James Gandolfini , prematuramente desaparecido en junio del año pasado, y el protagonista de esta cinta, penúltima en la que participó. La conmoción particular de quien esto suscribe, unida a la de todo el universo audiovisual ante esta repentina pérdida, ha hecho que retrasara y postpusiera la visión de este filme y, claro, su reseña.

‘Sobran las palabras – que viene avalada por varias nominaciones a los Globos de Oro, a los Independent Spirit Awards, a los Satellite Awards y que concursó en el Certamen de Gijón – da cuenta del encuentro y relación entre una masajista y un hombre tierno y tranquilo. Ambos tienen muchas cosas en común como ser divorciados y sufrir por la partida de sus hijas a la universidad. Pero una clienta de ella, de identidad inesperada, pondrá en riesgo una relación prometedora.

Sin ser transgresora, ni de fondo, ni de forma, la mirada de la realizadora y guionista es compleja, lúcida y sabia. La escritura del relato es impecable y, bajo una apariencia sencilla, esconde una estimable carga de profundidad. Retrata muy bien a los protagonistas – notables Gandolfini y Julia Louis-Dreyfus – y también a l@s secundarios. Posee agudas observaciónes sobre las relaciones en edades más tardías,  el nacimiento de la intimidad, las diferentes extracciones sociales, el trato con las hijas, el síndrome del nido vacío, las inseguridades del cuerpo a cuerpo, las imprevistas interferencias… Todo ello bajo un prisma adulto, agridulce, irónico y con sentido del humor.

Sólo cabe reprocharle una cosa a un filme despojado de tics transcendentes o autorales, que recomendamos sin reservas. El retrato del personaje interpretado por la estupenda Catherine Keener – una habitual en la filmografía de Holofcener – el único esquemático de todo el reparto. Su talento no debería ser subestimado. Demasiados roles antipáticos y de una pieza. Ahí está también el de ‘El último concierto’… No es justo, ni necesario. Pero véanla, por todo. Y, sobre todo, por él, por el gran, único e irrepetible Jim. Honremos su memoria, en este tributo fílmico a su excelencia interpretativa.