Archivo mensual: agosto 2014

‘Mil veces buenas noches’: Los ojos de Rebecca

El título de esta película – coproducción entre Noruega, Irlanda y Suecia, firmada por el guionista, realizador y reportero gráfico noruego, Erik Poppe, cosecha del 60 – remite a la frase de despedida, en la escena del balcón, de Julieta a Romeo.  Y también a las veces que la protagonista, Rebecca, fotógrafa que documenta las atrocidades de zonas en conflicto, se despide de su familia antes de iniciar uno de sus peligrosos viajes, del que no sabe si volverá indemne.

La cinta arranca, de una manera poderosa e impactante, con el personaje central siendo testigo, con su cámara, del siniestro y terrible ritual de la preparación de una terrorista suicida. Ritual que registra paso a paso, y cuyo proceso sigue en el coche que las traslada hasta su mortífero objetivo. Entonces… el impacto de la onda explosiva la alcanza. Tras este grave accidente, vuelve a casa y el marido le plantea un ultimátum porque no quiere, son sus palabras, acabar reconociendo su cadáver en la morgue de cualquier país extranjero. Ella accede, pese a tener muchas propuestas – es una excelente y reconocida profesional – pero el equilibrio doméstico y conyugal, tienen dos hijas, será desde entonces más que precario.

Una de las claves temáticas de la historia es la difícil conciliación de las vidas laboral y familiar, más aún cuando se trata de trabajos de riesgo y, sobre todas las cosas, cuando se trata de una mujer. En este caso, además, es tramposamente esquemática y tendenciosa en su enfoque, pues incluye un incidente peligroso, de escasa credibilidad, que implica a la mayor de las niñas. Tal asunto proporciona argumentos al esposo quien muestra su carácter más autoritario, frente al rostro civilizado y comprensivo del inicio. La ambigüedad de un guión – del propio realizador, junto a Harald Rosenlow Eege – que hace aguas por demasiados flancos, es más obvia aquí. A un hombre, nunca se le plantearía semejante cuestión… A las pruebas, y a los hechos, hay que remitirse.

Luego está la vertiente moral de combinar la vocación con los principios. De levantar acta de los abusos de poder, de la violencia indiscriminada y del terror, que se abaten siempre sobre l@s más débiles. Y de hacerlo con una desbordante pasión en la mirada. Con un sentido de la ética, de la estética, de la justicia y de la oportunidad. Con el coraje requerido para desvelar el horror anteponiéndolo a la propia seguridad e integridad físicas, a la propia supervivencia. En esto sí se destaca y se ‘redime’ a la protagonista frente a su ‘egoísmo’ doméstico. Aún así, resulta paternalista y bastante insatisfactorio.

La fotografía, de John Christian Rosenlund, como no podía ser menos, es espléndida. Pero la puesta en escena, resulta demasiado preciosista y evanescente para el material narrativo que tiene entre manos. Demasiados juegos de cámara… Más florituras y disgresiones de las necesarias, en un relato que pedía a gritos concisión y rotundidad. El noventa por ciento de su interés, reside en una espléndida Juliette Binoche. En su rostro, en sus gestos, en sus registros, en sus matices, en su espléndido talento para convertir su mirada en la mirada de su personaje, en los ojos de Rebecca.

‘Barbacoa de amigos’: Antoine y l@s chic@s …¡¡¡a la mesa!!!

Desde estas mismas páginas, nos hemos hecho eco más de una vez del género cinematográfico por derecho propio que suponen las reuniones amistosas con cualquier tipo de motivos. Pues bien, el cine francés es especialista en él y así nos ha ofrecido títulos tales como ‘Pequeñas mentiras sin importancia’, de Guillaume Canet, ‘La cena de los idiotas’, de Francis Veber o ‘Cena de amigos’, de Daniéle Thompson, entre un largo etcétera. A ellas se suma esta ‘Barbacoa…’ dirigida por Eric Lavaine que es, además, responsable del guión junto a Héctor Cabello Reyes.

Nos cuenta la historia de Antoine, un impecable Lambert Wilson, quien lleva una vida sana, deportista y ordenada, excepto por su propensión al adulterio con jovencitas, que tiene una mujer médica y un grupo de amistades incondicionales. Pedaleando con ell@s, previamente a la celebración de su 50 cumpleaños, sufre un infarto fulminante del que sobrevive, pero que le hace cambiar radicalmente sus usos, costumbres y prioridades.

La cinta, que tiene una buena factura, y un reparto coral que funciona muy bien, no carece de algunos valores. Como el de incidir en un grupo humano de edad madura, raramente tratado en el cine, con ironía, frescura y credibilidad no exentas de ciertas críticas al clasismo y a la marginación que conlleva la pérdida de poder adquisitivo, en dos de los miembros de este colectivo amistoso. También insinúa el deterioro que conlleva el paso del tiempo, el carpe diem luego de la cercanía de la muerte y la infidelidad. En general, tiene un desarrollo y una trama que no insultan la inteligencia.

Pero… rehuye ciertas aristas, es previsible, acomodaticia en su resolución de los conflictos dramáticos y, salvo en el caso de una de las mujeres del grupo más integrada con los varones, margina a las mujeres – incluso a la del protagonista…- sin darles ni voz propia, ni identidad, ni evolución. Son, sencillamente, las esposas, ex esposas o las casuales amantes de ellos. Una carencia que afecta a la cohesión del conjunto, le resta complejidad y le añade esquematismo. Pues eso.

‘En cartelera’: Tres protagonistas, una ausencia y un rescate

 

Mañana, segundo viernes de agosto, tres personajes de mujer ejercen el protagonismo entre las ofertas más interesantes de la cartelera. Pero en uno de los casos se trata de un rescate. Más vale tarde que nunca… Y en otro, de una casi segura ausencia. Ojalá quien esto suscriba se equivoque. Dadas las características experimentales de la cinta, es de temer que no.

Concretando. En versión original, también doblada, se exhibirá la coproducción entre Noruega, Irlanda y Suecia, ‘Mil veces buenas noches’, de Erik Poppe. Sobre una reportera gráfica en zonas bélicas a quien su marido e hijas dan un ultimátum, dada la peligrosidad de su profesión. Protagonizan la magnífica Juliette Binoche y Nikolaj Coster-Waldau. Sus reseñas son excelentes y obviamente habrá que verla.

También en su propia lengua, y asimismo con las mejores referencias críticas, nos llega la felizmente recuperada norteamericana ‘Las vidas de Grace’, de Destin Cretton. Acerca de una joven supervisora en un centro de acogida para adolescentes vulnerables y problemátic@s, que se ve confrontada a su propio lado oscuro. De visión obligada.

La tercera en cuestión, que muy lamentablemente se nos quedará inédita, es un fascinante recorrido por tres décadas en la vida de una mujer singular sobre el fondo de cuadros del pintor Edward Hopper. Se trata de la austriaca, vista en el Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad, ‘Shirley. Visiones de una realidad’, de Gustav Deutsch. Transgresora, hermosa y más que estimulante.

Tres mujeres nada convencionales, tres mujeres comprometidas y valientes. Dos de ellas, con profesiones de riesgo. Las tres observadas por miradas masculinas. Tendremos ocasión de conocer a Rebecca y a Grace, pero a Shirley… es más que dudoso. Esto es Sevilla, no lo olviden.

‘Viajo sola’: Hotel, dulce hotel…

La realizadora italiana, Maria Sole Tognazzi – Roma, cosecha del 71, hija de los actores Ugo Tognazzi y Franca Bettoja – es la responsable de esta cinta que nos ocupa, tercera de su filmografía – cuyo guión ha escrito junto a Iván Cotroneo y Francesca Marciano – que incluye también un corto y un documental en homenaje a su padre. A propósito de esta su última propuesta cinematográfica ha declarado que: “Quería dibujar esa frontera que existe entre la libertad y la soledad”, que “la maternidad no es una receta infalible para la felicidad”, y que “el gran lujo en la vida es que cada uno entienda sus propias reglas para ser feliz”, en una muy interesante entrevista al diario Público, fechada el pasado día 1, y firmada por Begoña Piña.

En el enlace citado, define a su protagonista – la excelente Margherita Buy, que ganó el David Di Donatello a la Mejor Actriz por este trabajo – como “una mujer independiente y libre, que ha tomado sus propias decisiones”. Así, es una ‘inspectora de incógnito’ que viaja por cuenta de su empresa para evaluar los servicios de los hoteles más lujosos del planeta, alojándose en sus suites, y decidir si son merecedores de las estrellas que lucen. Eficiente y cuidadosa, realiza un trabajo impecable, que le gusta, por estar soltera y no tener hij@s. Un trabajo incompatible con una vida familiar al uso e incluso con una vida familiar atípica. Incompatible para una mujer, claro…

De hecho, es inevitable la asociación con el personaje de George Clooney en la notable cinta de Jason Reitman, ‘Up in the air’. Pero… las diferencias entre ambos son abismales. El primero, cínico y amoral, hace el trabajo sucio a cuenta de corporaciones, aún más crueles, sin sentir ninguna empatía por l@s afectad@s, trabajadores-as a l@s que notifica sus despidos. Pero la heroína de este filme juzga a empresas, sin más efectos colaterales que la pérdida de prestigio y tiene una red de relaciones de la que carece su referente fílmico.

En efecto. Estamos ante una mujer voluntariamente sola, pero no aislada. Su universo afectivo está cubierto por su hermana, sus sobrinas, su ex, con el que mantiene una estupenda complicidad, e incluso es receptiva a encuentros en sus lugares de trabajo con un hombres atractivo y una mujer interesante. Encuentros que la realizadora ha tenido la inteligencia de que no deriven en romance en el primer caso y que nos depare una impactante sorpresa en el segundo. Un azar que casi hace tambalear su equilibrio vital, casi…

Una película que se deja ver muy bien. Que tiene una factura muy cuidada. Que nos muestra los pormenores de un trabajo más que curioso y, de paso, la atmósfera de lujo que conlleva, además de lo que es preceptivo exigir como clientes-as en dichos establecimientos. Pero que no es superficial, en absoluto. Antes al contrario, reivindica para las mujeres otra forma de vida opuesta a la mayoritaria. Ahuyenta los tópicos y fantasmas de la soledad en ellas, convirtiéndola en enriquecedora y deseable.

Su protagonista no es perfecta, claro, pero es cálida y encantadora y sabe resolver sus conflictos. Ante la crisis emocional, se reafirma en su modus vivendi, en su independencia, singularidad y autonomía. Esto es muy estimulante y de agradecer en los malos tiempos que corren. La Buy está sobresaliente, pero también el resto del reparto en el que destacamos a Stefano Accorsi y Fabrizia Sacchi, con la presencia de Lesley Manville.   Quizás le falte, su tono es otro…, alguna intensidad. Pero es, sin duda, la mirada afín y lúcida de una mujer  sobre otra, que no deben perderse.

‘En cartelera’: Amores y ausencias…

 

En este viernes, en el que se inaugura agosto, la atonía estival se hace presente en la cartelera. Tan sólo una cinta en versión original y apenas dos más ‘visibles’ para el público más cinéfilo. Curiosa, y felizmente, dos de ellas están realizadas por mujeres. Y, lamentablemente, seguir constatando la tónica de que las salas menos adecuadas siguen albergando películas independientes y ajenas para la mayoría de sus espectadores-as, mientras que las céntricas no tanto… También, por descontado, continúa la lista negra de las ausencias.

Comenzamos por la italiana, ‘Viajo sola’, de Maria Sole Tognazzi, que se proyecta en versión original. Sobre una ejecutiva de éxito, la excelente Margherita Buy, que se replantea sus prioridades vitales. División de opiniones críticas. La segunda mirada de una realizadora de esta semana es la de la francesa Lisa Azuelos, con ‘Reencontrar el amor’. Un romance muy sui géneris, protagonizado por François Cluzet y Sophie Marceau. Referencias muy contrastadas. Pero, claro, habrá que verlas.

Una mezcla de romance, drama y comedia ambientado en el universo musical, ofrece la independiente norteamericana, ‘Begin again’, de John Carney. Keira Knightley y Mark Ruffalo son sus anfitriones. A la prensa especializada de su país le ha gustado bastante y es evidente que no hay que perdérsela.

Tras tanto amor, dar fe de dos ausencias. La de la semana pasada, ‘El lobo detrás de la puerta’, del brasileño Fernando Coimbra, un drama de intriga en torno a la desaparición de un niño, que cuenta con impecables referencias. Como la segunda, la española, del cineasta gallego Xavier Bermúdez, ‘El oro del tiempo’. Pues eso, que nos quedamos sin verlas…