Archivo mensual: enero 2016

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 4: Tributos

La sesión inaugural de 2016 de La Palabra y la Imagen ha sido, de nuevo, esta tarde-noche todo un éxito de público. La ocasión, las películas, el crítico invitado y el largo paréntesis tras las vacaciones navideñas, lo merecían. Las preciosas fotos, que debemos a Vita Lirola, Victoria y Pepe Iglesias, que ilustran este texto pueden dar la medida de la multitudinaria asistencia y del inmejorable ambiente que preside este y cada encuentro.

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Comenzamos por el primer tributo de la noche. El debido al inolvidable amigo y periodista reciente y repentinamente desaparecido, José Luis Jurado, Pepón. Precisamente hoy se cumple un año de su intervención en la tertulia. En tal ocasión, nos regaló su erudición enciclopédica, sin rastro de pedantería, su pasión por el cine, la pintura y el arte, en general, glosando ‘Mr Turner’, de Mike Leigh y ‘Big eyes’, de Tim Burton. Una verdadera lección magistral de crítca – ¡¡¡ inolvidable siempre en el SEFF, en las sesiones y en las ruedas de prensa!!! – de radio, de periodismo y de vida. La fuerte y cerrada ovación, que atronó la sala de actividades de la librería donde nos reunimos, en su recuerdo, demostró con creces cuanto se le quería y cuanto vamos a echarle de menos.

Todo un lujo y un honor ha sido contar con Antonio Acedo, periodista y fotógrafo Premio Andalucía de Periodismo y de Periodismo y Salud. A través de su empresa, Ocnos Comunicación, dirige la prensa en el SEFF y ha hecho y hace producción audiovisual para la Bienal de Flamenco, de la gira de Les Luthiers, Letras Capitales del CAL o la Feria del Libro, entre un largo etcétera. Su brillante introducción de cada una de las tres películas en debate basculó entre dos ejes principales a la hora de analizarlas, pertinencia y credibilidad.

A partir de ahí, comenzando por la versión de ‘Macbeth’, de Justin Kurzel, se incidió en su puesta en escena. En su uso, a la vez naturalista y estilizado, del paisaje, del color, ese rojo…,  de la oscuridad, como un elemento dramático más. Una digna versión que no desmerece ante las de Welles, Polanski o Kurosawa. Que introduce novedades formales y de texto, tan acertadas como discutibles. Potente, intensa, magnética, sangrienta – esas batallas, esos crímenes – pero también plana y demasiado polarizada en el protagonista, un espléndido Michael Fassbender, que desdibujaba otros.

Sobre su personaje femenino, división de opiniones. Gustó que se la matizara, pero perdió potencia y garra. Cotillard bien para la mayoría o algo deficiente para otros-as. Acuerdos sobre las brujas, tan cercanas e inquietantes. Algo menos claro el final y lineal su tratamiento de los actos. Pero, en general, interesó bastante.

‘Sufragistas’, de Sarah Gavron, otro tributo a unas mujeres heroicas, pioneras y tan vilipendiadas, concitó la unanimidad general en sus valores. Se admiraron su tratamiento documental, nada convencionalmente épico, pero intensamente emotivo. Su incidencia en el interclasismo del Movimiento, poniendo el acento en las terribles condiciones de vida en las fábricas, en los hogares, en un entorno social-político-jurídico y policial tan represivo.

En la reivindicación del voto como paradigma de otros derechos, ejemplificados en la ciudadanía. En las relaciones de abuso de poder que sufrían por parte de maridos, patrones y responsables del status quo. En las torturas, violaciones, derechos de pernada, trabajo infantil. Privadas de lo más elemental se hicieron oír pagando un precio altísimo, como sus vidas en muchos casos. Acierto el combinar personajes de ficción con los reales y dejar a la Pankhurst al fondo, aún siendo líder. Un impecable reparto, Carey Mulligan, Helena Bonham-Carter, Brendan Gleeson. Estupenda fotografía del catalán Eduard Grau y partitura de Alexander Desplat. Primera película de su país con escenas filmadas en el Parlamento inglés.

Y culminamos con ‘El puente de los espías’, de Spielberg, que generó más contraste de pareceres. ¿Primera o segunda parte?. ¿Se nota la influencia de los Coen, o no, en el guión?. ¿Falsea la historia real, que duró años, comprimiéndola excesivamente o es una elipsis que puede permitirse? ¿El personaje de Tom Hanks es un héroe de Capra o es más inteligente y estratega?. Chapeau absoluto por Mark Rylance, ¿Cuantos, seis se contaron, finales felices contiene…?

Pero se admiraron su clima, su atmósfera, su recreación de la Guerra Fría y de los años 50 así como al talento de su director para filmar y contar historias.

El miércoles, 3 de febrero, más. Con dos cintas más que atractivas para comentar. Una ópera prima húngara, visión insólita del Holocausto, ‘El hijo de Saul’, de László Nemes, que se estrena mañana y con la italiana de un consagrado, Nanni Moretti, ‘Mia madre’, que lo hace el día 22. Pero también estaremos abiertos a discutir sobre ‘Spotlight’, de Tom McCarthy, sobre el descubrimiento de los casos de pederastia en Boston, que estará en nuestras pantallas el 29. Todas con inmejorables referencias.

Gracias a La Casa del Libro, a Antonio Acedo, a Pepe Iglesias, a Miguel Olid Suero, crítico muy cualificado, y amigo, con el que contamos siempre. Y a los-as mejores tertulianos-as del mundo mundial por ser como son y por enriquecernos cada vez más con sus miradas y aportaciones. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Tertulia ‘La Palabra y la Imagen’: Un recordatorio urgente

Mañana, miércoles, 13 de enero, a las 19.30 horas, en el salón de actos de la Casa del Libro de Sevilla (calle Velázquez), tendrá lugar – tras el paréntesis de las vacaciones navideñas – la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’.

Debatiremos sobre tres películas a cual más interesante. ‘Sufragistas’, de Sarah Gavron, ‘El puente de los espías’, de Steven Spielberg y ‘Macbeth’, de Justin Kurzel.

El crítico invitado, todo un lujo y un honor, será el periodista, fotógrafo, comisario de exposiciones e integrante durante varios años, incluyendo la pasada edición en la que asumió la jefatura, del equipo de prensa del Festival de Cine Europeo de Sevilla, Antonio Acedo.

Promete muchísimo y no os la podéis perder. Os esperamos.

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‘El gran museo’: Lo invisible

A casi nadie que visite uno de estos espacios únicos, que cobijan en su seno el arte, la historia, los mitos, las leyendas, las costumbres, la creatividad y el talento de tantos siglos, le es dado contemplar su otro lado. El invisible. El que implica  el inmenso trabajo de una plantilla – en todos sus escalafones jerárquicos, en todas sus ramas y categorías –  que cuida del mantenimiento y la puesta a punto del edificio en sí y como contenedor de obras maestras, objetivos fundamentales de este esfuerzo ingente.

El alemán Johannes Holzhausen – cosecha del 60, realizador y dramaturgo, residente en Viena – nos ha dado la oportunidad extraordinaria de ser testigos excepcionales de este fenómeno en su documental ‘El gran museo’. En él se recoge el día a día, de puertas para adentro, de la exhaustiva jornada laboral en el Histórico Kunst de su ciudad de adopción, mientras estaba siendo reformado, uno de los más célebres e importantes del mundo.

A través del ojo de su cámara – nada enfática, ni pretenciosa y con una puesta en escena casi invisible, pero muy hermosa y eficiente – contemplamos las tripas de un edificio suntuoso con sus mejores joyas expuestas de cara a facilitar su análisis, restauración y acabado por las manos más expertas. En paneles correderos, sobre mesas, tablas, urnas y peanas. Genios del arte bajo supervisión.

Guantes de forense, microscopios, cepillos, pinceles con bustos, cabezas, coronas, piedras preciosas, óleos revisan, corrigen, retocan y restauran con un cuidado infinito a emperatrices que sonríen, a esculturas a las que le falta hablar, a niños sagrados, a criaturas angelicales…  Con un cuidado infinito, con un  mimo extremo.

Pero también picos, palas y martillos que abaten muros, que horadan suelos, que rasgan papeles de las paredes. Pero también reuniones de plantilla, en las que, muy civilizadamente, se exponen críticas a la dinámica laboral por una conserje. Pero también marketing y publicidad. Pero también análisis de presupuestos y estudios de mercados. Pero también se recibe a un colega del British Museum,  encantadores como entusiastas, tanto él como la directora anfitriona. Pero también se despide a un compañero que se jubila. Pero también hay humor, paciencia y algo de crispación cuando las piezas no encajan.

Pero también el acabado final con todo el brillo, la magnificencia, el protocolo y la suntuosidad de un edificio que recibe, ya con su mejor cara, a un príncipe, a un presidente y a sus destinatarios-as naturales, los y las amantes del arte. Pero también los créditos finales en los que cada uno-a de los personajes principales de este protagonismo coral son mencionados y recordados en imágenes del filme, con sus puestos y cargos. Todos los nombres.

94 minutos de metraje. Su guión lo escriben el director y Constantin Wulff. La hermosa y sutil fotografía la firman Attila Boa y Joerg Burger. En la música, se utilizan piezas clásicas y, como leit motiv, variaciones sobre el Canon de Pachelbel.

Rodada durante un año en ese arrebatador e imponente escenario habitado por el genio y el talento y por una plantilla difícilmente superable. A quien esto firma, le ha hecho el regalo de saber percibir lo invisible en su próxima visita a cualquiera de estos lugares extraordinarios. Y, desde luego, les recomienda sumarse a esta experiencia.

 

‘En cartelera’: Musas, museos, mafiosos e inventoras

La oferta de la cartelera en este segundo viernes de enero sigue siendo, por decirlo de alguna manera, de perfil bajo, con ciertas excepciones. A la espera de cintas más atractivas,  comenzamos, como es habitual, por las cinco que se proyectan en versión original. Tres de ellas, no en todas las sesiones, por lo que habrán de consultar horarios y las otras dos, las primeras que van a mencionarse, sí.

La primera es el documental austriaco, que nos llega con casi dos años de retraso, ‘El gran museo’, de Johannes Holzhausen. Acerca del exhaustivo trabajo que hay detrás del mantenimiento del Museo Histórico Kunst de Viena, en este caso. Un enfoque diferente y muy singular. Sevilla Cinéfila la vio ayer y muy pronto tendrán su reseña. No deben perdérsela.

La segunda es la británica ‘Legend’, de Brian Helgeland,  guionista de ‘L.A Confidential’. Se trata de un drama biográfico, ambientado en los años 60, sobre los famosos gemelos Kray. No ha convencido, pero los elogios al trabajo de Tom Hardy son unánimes y habrá que verla.

La tercera es la estadounidense ‘Joy’, de David O. Russell – ‘El lado bueno de las cosas’, ‘La gran estafa americana’… – basada en el personaje real de una humilde trabajadora que acabó convirtiéndose en inventora de productos para el hogar.  En el reparto, de lujo, algunos-as de sus habituales como Jennifer Lawrence, Robert de Niro y Bradley Cooper. División de opiniones, pero se merece una oportunidad.

La cuarta es la también norteamericana ‘Maggie’, de Henry Hobson. Una rareza en la que se mezcla cine independiente con el drama, el terror y los zombies. Ha cosechado intensos contrastes de pareceres, pero solo por su riesgo se impone su visión.

La quinta es la francesa ‘No es mi tipo’, de Lucas Delvaux, que narra, en clave agridulce, el desigual romance entre un profesor y una peluquera. Referencias irregulares y ustedes mismos-as…

La argentina ‘Papeles en el viento’, de Juan Taratuto, cuenta la historia de tres amigos que se ven obligados a hacerse cargo de la hija de otro y organizan una estafa, con el fútbol de por medio, para poder mantenerla. No ha convencido demasiado, la verdad. La pelota, en sus tejados.

La española ‘La academia de las musas’, de José Luis Guerín, ganadora del máximo galardón del pasado Festival de Cine Europeo de Sevilla, nos llega con una semana de retraso y con críticas excelentes. La de este blog la tienen en su crónica del Certamen del pasado noviembre, con el epígrafe de Mitos y místicas. No hay que obviarla, de ninguna manera.

Otra doblada, que debe verse, aunque haya cosechado impresiones contrapuestas, es la holandesa ‘Secretos de guerra’, de Dennis Bots. Dos niños amigos, un triángulo amoroso, y familias de bandos opuestos en el marco de la II Guerra Mundial.

La inédita, por el momento, es la de la misma nacionalidad ‘Eisenstein en Guanajuato’, de Peter Greenaway, también vista en el SEFF. Trata sobre la estancia del célebre y mítico realizador soviético en México, años 30, con la intención de rodar una película, que permaneció inconclusa, sobre aspectos curiosos de su cultura. Irregular, transgresora y provocativa biopic, tanto como lo es su realizador, que confiemos llegue a estrenarse.

Dos miradas de mujer: Paradojas

Han coincidido durante estas fiestas, de infausto recuerdo para quien esto firma, en las salas de nuestra ciudad las miradas de dos realizadoras. Una oriental y otra occidental. Una, con un cierto bagaje, y la otra,  toda una clásica del cine contemporáneo. Pertenecientes a dos mundos y a dos generaciones muy diferentes. Una, japonesa y la otra, alemana. Una, de la cosecha del 69 y la otra, de la del 42. Una, de la que quien esto firma se había prometido no volver a reincidir en su filmografía. La otra, a la que quien esto firma le ha profesado siempre respeto y admiración.

Ellas son Naomi Kawase y Margarethe von Trotta. Y sus últimas propuestas fílmicas son, respectivamente, ‘Una pastelería en Tokio’ y ‘El mundo abandonado’. Ambas cuentan historias intimistas, pero  una la trasciende en una reflexión sobre las marginaciones sociales y la otra, de cariz autobiográfico, la integra de lleno en el microcosmos familiar. Pero en las dos hay importantes secretos en juego, que cambian las vidas de los y las protagonistas. Una, ambientada en la ciudad que aparece en su título y la otra, que alterna entre dos países.

Antes de continuar, quien esto firma quiere aclarar la razón de su rechazo al cine de Kawase. Se debe a que en su anterior filme, ‘Aguas tranquilas’, se degüellan en vivo y en directo a dos corderos. La abajo firmante solo soportó, puesto que desconocía este hecho intolerable, ver el primero de estos inicuos asesinatos ya que salió de la sala con la firme promesa de no volver a darle ninguna oportunidad a esta cineasta.

Pese a ello, la insistencia de amistades y familiares cinéfilas, con la garantía de que ningún animal era maltratado aquí, la hicieron desistir de su propósito y ver esta cinta tan singular como hermosa; tan delicada como desgarradora; tan serena como dolorosa; tan sutil como incisiva. En ella, tres personajes muy diferentes entre sí, un hombre aún joven, una adolescente y una anciana, que no son, exactamente, lo que parecen, confluyen en el establecimiento de referencia y transforman mutuamente sus vidas. La pastelería les une, pero también el sentirse al margen de unas normas sociales injustas con los y las diferentes. Dado que aquí quien esto firma no va a extenderse más, ni a hacer una crítica ortodoxa, les recomienda, eso sí, que no se la pierdan.

Margarethe von Trotta declaró en una reciente entrevista que en ‘El mundo abandonado’ había contado una historia autobiográfica e intensamente personal que quería desvelar antes de morir. Quien esto firma, le desea a la prestigiosa directora germana una larga vida. Entre otras cosas, razones obvias aparte, para que vuelva a darnos muchas otras muestras de su talento que nos hagan olvidar este grave tropiezo.

Porque este relato de secretos familiares requería un tratamiento radicalmente distinto al de culebrón barato que le ha dado. Requería austeridad, gradación del ritmo, sugerencia, misterio, estudio de los personajes y de sus interrelaciones, del ambiente en el que se mueven… Pedía a gritos clima, atmósfera, perturbación, capacidad de sugerencia, emoción y tantos otros valores de los que carece absolutamente.

Pero es que ni siquiera hay una mínima crítica a los penosos intercambios entre hombres y mujeres aquí. Esquemática, tópica y reduccionista. Hasta sexista, si me apuran, y llena de clichés. Desaprovecha a sus dos excelentes actrices principales – Barbara Sukowa y Katja Riemann – que tratan a la desesperada de insuflar algo de vida a los personajes que les han tocado en suerte. Lastimoso como ejercicio cinematográfico e indigno, a todas luces, de las cualidades de su autora.

Paradojas, en fin, a las que una espectadora violeta y animalista ha debido enfrentarse…

‘Steve Jobs’: Defectos de fábrica

Sobre el controvertido y polémico personaje, sujeto de esta biopic fragmentaria y nada convencional, Steve Jobs (1955-2011),  transcribimos algunos análisis que se le han hecho a su gestión en la imprescindible página de consulta llamada Wikipedia.

Tales como “el ambiente de terror en las empresas de sus componentes electrónicos de Hon Hai”(Mike Daisy) o que “el imperio de Apple se ha montado sobre un I+D financiado con fondos públicos y la producción sobre la explotación en condiciones infrahumanas” (Vincenç Navarro) y “la insensibilidad notoria por las condiciones laborales de sus trabajadores-as, mostrándoles gran hostilidad e incluso aconsejando al presidente Obama eliminar cualquier tipo de protección hacia ellos-as o hacia el medio ambiente” (Eric Alterman).

Hasta el FBI le calificó, en una investigación interna, de ‘superficial, cruel y narcisista en sus escasas relaciones personales”, además de abundar en lo escrito anteriormente. Pero también fue saludado como “un visionario , un genio creativo y un ser humano maravilloso” (web de Apple, en su necrológica) y reconocido con innumerables premios. Al mismo tiempo, como vegano consecuente, fue un amante de los animales a los que destinó una parte importante de sus fortuna y legado.

Producción estadounidense, de 121 minutos de metraje. La dirige el británico Danny Boyle, cosecha del 56. La escribe Aaron Sorkin – ‘El Ala Oeste’, ‘La red social’… – sobre la biografía de Walter Isaacson. Su dinámica banda sonora se debe a Daniel Pemberton y su excelente fotografía la firma Alwin H. Küchler.

Su historia se centra en los entresijos de los momentos previos a tres presentaciones de otros tantos productos paradigmáticos de la Compañía. A saber, en 1984, la del primer Macintosh ; en 1988, la de NeXT ; y en 1998, la del iMac. Entre bambalinas, pues, se nos muestra al protagonista en relación con personas importantes de su vida profesional y también familiar, con flash backs complementarios incluidos.

Quien esto firma, tiene un analfabetismo digital notable y sabe más bien poco de estos artefactos, salvo por el hecho de que se aprovecha de las ventajas de un ordenador personal, gracias a alguno y de la comodidad del ratón, gracias a otros, entre un largo etcétera … No obstante, y pese a ello, ha disfrutado de esta cinta compleja e inteligente. Tan demoledora como matizada en sus apreciaciones sobre un individualista feroz – dentro del contexto de las luchas por el poder (masculino), en el capitalismo más ultraliberal y salvaje – que se creía habitado por el genio y no toleraba las críticas.

Salvo en una excepción. Una excepción con nombre de mujer, Joanna Hoffmann, su mano derecha. Tan leal, lúcida e inteligente, como implacable. La única persona de su equipo en no tenerle miedo y en afrontarle cara a cara. Interpretada magníficamente por Kate Winslet.

Y  aún otra. Una niña, primero, una adolescente después. Su hija primogénita, Lisa, cuya paternidad negó en un principio, pero cuya inteligencia y carisma le sedujeron y ante quien, excepcionalmente, fue capaz de demostrar cierta ternura y de reconocer sus carencias personales como ‘defectos de fábrica’. Aunque no puede decirse lo mismo de su madre, personaje, por cierto injustamente maltratado en este filme.

Iconoclasta, transgresora, fluida, efervescente, deudora – al fin y al cabo, estaba igualmente Sorkin en su escritura y el genio de Fincher tras la cámara – de los mejores aciertos de ‘La red social’. Arrolladora y densa, sofisticada y brillante, tramposa y sugerente, artificiosa y con vocación de retrato en negro y no autorizado, de un individuo único para lo mejor y para lo peor. Individuo magistralmente compuesto por ese actor en la plenitud de su talento y facultades llamado Michael Fassbender, al que pronto veremos con la estatuilla dorada en su mano. Al tiempo.

Que no se les escape…