‘Captain Fantastic’: Antisistemas

 

 

 

En el Día Mundial de los Animales, reivindicando los derechos de todas las especies no humanas.

 

‘Captain Fantastic’ – de 118 minutos de metraje, escrita y dirigida por el actor, escritor y cineasta estadounidense Matt Ross, cosecha del 70, con una excelente fotografía de Stéphane Fontaine y una magnífica banda sonora en la que se incluyen tanto temas clásicos, como de la música popular de la mayor calidad, firmada por Alex Somers -, una propuesta más que digna y de factura impecable, contiene, sin embargo, en su seno contradicciones de bulto que deben ser reseñadas.

Contradicciones de bulto que se registran desde una mirada violeta y animalista. En el primer caso por defecto y en el segundo, por exceso. La historia sigue a un hombre, el mismo al que alude el título, que, primero con su pareja y luego solo, pasa una década viviendo en los bosques al margen de toda civilización y de las convenciones sociales, con sus seis hijos-as. Educándoles estrictamente a nivel físico, deportivo, intelectual, cultural… desde una óptica de izquierdas y anticapitalista.

Todo ello está muy bien pero… cuando arranca la película un habitante de ese hermoso entorno, tan legítimo como dicho progenitor y su prole, un precioso e inocente ciervo ,es asesinado a traición por el hijo primogénito, acuchillándole sin piedad y sin darle la menor oportunidad de defenderse. Dicho acto es instigado, aplaudido y jaleado por el padre – y patriarca por cierto, cuya autoridad nunca es cuestionada, aunque les ponga en riesgo como por ejemplo escalando –  quien saluda en ello la edad adulta del muchacho manchándole con sangre  de su víctima.

O lo que es lo mismo, un varón que cuestiona los vicios más perversos del sistema, no incluye ni en sus ideas, ni en su forma de vida, sino todo lo contrario los derechos de los animales. Pudiéndose procurar la comida de otra forma, o tener una dieta alternativa, elige asesinar. Y ese es el mensaje. El medio es el mensaje… Porque con él no importa ni siquiera que, por supuesto, ningún ser vivo fuera maltratado en la filmación.

Otro tanto ocurre con las mujeres. Se las invisibiliza absolutamente. El protagonista no menciona al feminismo entre sus causas. Y estaba el Movimiento entonces en pleno auge. Pero tampoco a ninguna autora o pensadora de su tiempo, a ninguna teórica, a ninguna intelectual. A ninguna.

Pero sí establece y celebra, para delicia de su clan,  “el día de Noam Chomsky”. Merecidamente. Pero igual podría haber reservado otro similar para Kate Millet, Simone de Beauvoir, Susan Sontag o Betty Friedan, por poner tan solo algunos ejemplos.

En fin… Luego, nobleza obliga, está bien contada. No incurre en los temibles y esquemáticos sentimentalismos farisaicos. O en pronunciarse sobre las bondades o maldades de ciertos modus vivendi en relación a otros. Tiene muy buen reparto, con un excelente Viggo Mortensen a la cabeza, y los-as demás jóvenes actores y actrices, junto al enorme Fank Langella. y sabe resolverla bien.

Puestas así las cosas, las pelotas en sus tejados.

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