‘La comuna’: La ley de la ventaja

El director y guionista danés Thomas Vinterberg, cosecha del 69, es uno de los fundadores del Movimiento Dogma 95 con el que, cita de la imprescindible Wikipedia, “se buscaba recuperar la pureza del cine, estableciendo estrictas reglas para simplificar la producción de películas”. Una propuesta subversiva, radical y transgresora que dio lugar, en su caso, a un título tan notable como ‘La celebración’ (1998). Luego, su filmografía abandonó tales postulados.

‘La comuna’, de 107 minutos de metraje, está escrita por él mismo y por Tobias Lindholm. Bien fotografiada por Jesper Toffner y su partitura se debe a Fons Merkies. Ambientada en los años 70 y basada en experiencias autobiográficas, su historia sigue a un matrimonio, con una hija preadolescente, que, en la disyuntiva de tener que vender la casa familiar de él, deciden compartirla con amistades y otras personas con reglas y gastos compartidos. Pero…

Resulta lastimoso comprobar cómo un realizador de talento, un nórdico con capacidad para el drama y los conflictos en las distancias cortas, desperdicia un material que podría haber sido tan corrosivo como sugerente. Porque un experimento de convivencia tan singular en sus características, merecía otro guión, otro enfoque y otro tratamiento.

Pedía a gritos una mirada crítica e irónica sobre esos burgueses cuarentones jugando a un modus vivendi alternativo, tan bienintencionado como inverosímil. Pedía a gritos, y se queda solo en la superficie, una visión impía de la radical desigualdad entre hombres y mujeres en tal experimento.

Aunque sí lo enfoca en el protagonista masculino, un tipo tan odioso como prepotente e insensible, con la ley de la ventaja siempre a su favor. Si tal retrato,  – de lo mejor de la película, junto al paralelo desmoronamiento de su cónyuge, la gran perdedora, tan generosa como inútilmente heroica, en su aceptación de la cínica deslealtad conyugal – lo hace una mujer, la masacran.

Todo lo demás, falla estrepitosamente. El ritmo, las situaciones absurdas, las interrelaciones mutuas y de la hija con los progenitores… Las reacciones del grupo. Lo forzado y tramposo de muchas historias, con especial acento en las dramáticas. La nula entidad de sus personajes y su inconsistencia, que también perjudica el trabajo de un reparto más que digno.

En fin. Una pena.

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