‘Wild Rose’: El camino de las baldosas amarillas

“No hay baldosas amarillas”, es una estrofa de una de las muchas y preciosas baladas que nos regala esta película. Una clara referencia metafórica a ‘El mago de Oz’, que también alude a la confrontación entre la realidad y el deseo, entre los sueños inalcanzables y los posibles, entre el viaje ambicionado y la vuelta al hogar… aunque la Rose de la que nos ocupa no tenga nada que la Dorothy del mítico film de Victor Fleming.

Producción inglesa de 101 minutos de metraje, fechada en 2018, realizada por el cineasta Tom Harper – cosecha del 80, que tiene en su haber ‘La mujer de negro. El ángel de la muerte’ además de cortometrajes premiados y trabajos en miniseries televisivas- muy bien escrita por Nicole Taylor; muy bien fotografiada, con la textura dramática requerida, por George Steel y con una vibrante banda sonora- repleta de hermosos temas, como se ha citado ya – de Jack C. Arnold.

La historia de una madre soltera prematura de una niña y un niño, con 23 años, recién salida de la cárcel, tras doce meses en ella,  y cuyo sueño es dejar su Glasgow natal y triunfar musicalmente en la legendaria escena country del Festival de Nashville. La historia de una chica de clase trabajadora que debe y no sabe, o no puede, conciliar sus responsabilidades con su vocación.

La historia de esta joven llena de pasión, energía y talento que se da de bruces con la realidad cruda y hostil de su estatus socioeconómico; con sus propias contradicciónes y desequilibrios; con las justas demandas de unos hijos que apenas la conocen y con la oposición de una madre, y cuidadora de los menores, entregada y generosa, pero exigente…

…Tal historia podría haber tomado un temible camino melodramático y convencional repleto de clichés, pero el realizador – y sobre todo la guionista, aquí hay una potente mirada de mujer promujeres en su escritura – las elude sabia y lúcidamente. El resultado es complejo y emocionante, con relaciones no siempre fáciles, pero muy empáticas y sensibles entre los personajes femeninos. Cuidadoso con ellas y sus circunstancias, a quienes jamás juzga, sino que las muestra en toda su dolorosa e íntegra autenticidad.

Especialmente con la maternidad no enteramente asumida y vivida como una carga, que recae en los hombros de la progenitora y abuela, tan implacable como finalmente comprensiva. O con la señora a la que sirve, tan entusiasta, cómplice y colaboradora. O con ese viaje tan mítico como iniciático. O con la vuelta a casa que es cualquier cosa menos una derrota. Que es asumir las raíces, compatibilizando la responsabilidades y la vocación en ese hermoso, y muy emotivo, final de la estrella emergente.

En el muy solvente reparto cabe destacar a la magnífica Julie Walters, a la sensible Sophie Okonedo y, sobre todo, a la arrebatadora, magnética y carismática Jessie Buckley, también cantante y compositora, que interpreta maravillosamente muchas de las canciones.

Estimable y valiosa pieza independiente, solo va a proyectarse una semana, devorada por las grandes superproducciones, en el cine Nervión. Mañana es su último día. Consulten horarios y sesiones y, aunque la vean doblada, NO SE LA PIERDAN.

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