Archivo mensual: agosto 2019

‘Quien a hierro mata’: El ruido y la furia

Esta firmante lamenta estar a la contra de la aclamación crítica generalizada que ha suscitado esta última propuesta de Paco Plaza – cosecha del 73, con las notables ‘REC’ (2007), con sendas secuelas en 2009 y 2012, y ‘Verónica’ (2017) en su haber – que supone un cambio de registro en su filmografía y que tant@s saludan ya como el thriller español del año y futuro candidato a varios Goya. Aunque sobre este último aserto sí que coincide…

Y lo lamenta porque sus expectativas sobre ella se dispararon a través de tales referencias. Y lo lamenta porque, desde su punto de vista, en esta película – producción de 107 minutos de metraje, escrita por Juan Galiñanes y Jorge Guerricaechevarría, con una espléndida fotografía de Pablo Rosso y una atronadora música de Maika Makovski, repleta de temas musicales a infinitos decibelios – hay mucho más ruido que furia, pese a la dureza de sus argumento y contenidos. Para escribirlo con más precisión, el ruido oscurece a la furia.

En efecto, en esta historia, ambientada en una localidad de la costa gallega, del inesperado encuentro del enfermero de una residencia de ancianos – responsable y querido por sus pacientes, con una muy feliz relación de pareja y próximo a ser padre-  con el narco que destruyó su vida, para quien es anónimo y se convierte en imprescindible… mientras sus hijos siguen con el “negocio” hasta que todo estalle… hay más artificio que verdad.

Y es así porque tanto la puesta en escena como el tratamiento narrativo han priorizado absolutamente el golpe de efecto y la pirotecnia audiovisual – que en sus mejores momentos, aunque sean pocos, son impactantes y consiguen su objetivo –  frente a la indispensable solidez de un guión que, pese al prestigio de sus firmantes, hace aguas por todas partes.

Hasta el punto, sin hacer spoiler, de olvidarse de cerrar la trama de un personaje secundario pero importante… Hasta el punto de minar la credibilidad del relato con situaciones difícilmente sostenibles por muy potentes que sean y por bien filmadas que estén. Hasta el punto de comprometer seriamente, por ausencia del necesario desarrollo de sus personalidades, las motivaciones de los personajes, protagonista incluído.

Pese a todo ello, el reparto es y está impecable y muy por encima de la película. Ahí quedan los excelentes trabajos de Luis Tosar, Enric Auquer, María Vázquez, Ismael Martínez y el desaparecido Xoán Cejudo, a quien le está dedicada.

Naturalmente, se repite, que esta es tan sólo la minoritaria opinión a la contra de quien esto firma, frente a las mayoritarias positivas reseñas que ha cosechado. Así que, para coincidir o discrepar, y en cualquier caso, hay que verla.

 

 

 

 

 

‘En cartelera’: Tres directores, tres películas

En efecto, tres realizadores bien conocidos nos presentan sus últimas propuestas que son, sobre el papel, las más destacadas de la nueva oferta de estrenos de este viernes, 30 de agosto. Un español, un surcoreano y un hindú cuyas películas comentaremos por este orden.

El primero es Paco Plaza – cosecha del 73, con las notables ‘REC’ (2007), que tuvo sendas secuelas en 2009 y 2012, y ‘Verónica’ (2017), cuya reseña pueden leer en estas páginas – que aborda en ‘Quien a hierro mata’ la relación que se establece, en el marco de una residencia de ancianos de la costa gallega, entre un enfermero muy apreciado por sus pacientes, un narco de la zona y sus dos hijos. Excelentes críticas a este thriller duro y vengativo, que debe verse de todas, todas.

El segundo es Hong Sang-soo – cosecha del 60, con las notables ‘En la playa sola de noche’ o ‘La cámara de Claire’, entre una extensa y singular filmografía – que retrata en ‘El hotel a orillas del río’ la historia de un poeta que llama a sus dos hijos por tener el presentimiento de que su muerte está próxima. Paralelamente, una mujer engañada por su pareja hace lo propio con un amigo. Una repentina nevada enlaza ambas tramas. Mejor Película, Guión y Actor en el Festival de Gijón del pasado año, ha interesado mucho y no hay que perdérsela.

Y el tercero es Ritesh Batra, cosecha del 79, del que recordamos la excelente ‘The lunchbox’ (2013), que narra en ‘Tu fotografía’ un drama entre romántico y familiar por el que un fotógrafo – ante las presiones de su abuela para que contraiga matrimonio – convence a una extraña para que se haga pasar por su prometida y… Sus referencias nos hablan de que, aunque el relato sea aparentemente convencional, no lo son sus tratamiento y puesta en escena. Buenas referencias y hay que verla.

‘Una íntima convicción’: Hacer justicia

Antecedentes del caso que conmocionó a Francia, y de cuyo segundo juicio se ocupa ‘Una íntima convicción’ : El profesor universitario de Derecho Público, cazador y ferviente cinéfilo, admirador de Hitchcock, Jacques Villiers, cosecha del 57, y su alumna, luego profesora de danza y coreógrafa, Suzanne Blanch, cosecha del 61, contraen matrimonio en Toulouse, donde viven, en 1988. Tienen una hija y dos hijos gemelos que, cuando ocurren los hechos, contaban respectivamente con 11 y ocho años.

El matrimonio comenzó a resquebrajarse en 1995 cuando la esposa supo de las aventuras de su cónyuge con estudiantes y hay testigos, además, de que él la maltrataba y de que ella acudió a consultar a una abogada especialista en violencia de género, extremos ambos que él negará rotundamente en la Corte. Aunque esta película pase muy por encima de ambas circunstancias.

Para no separarse de sus hijos – pese a hacer vidas separadas y a no compartir el lecho conyugal – su convivencia sigue adelante, él con diversas relaciones y ella comienza una  con Olivier Durandet, vendedor de materiales de construcción.  Aparentemente quería solicitar el divorcio poco antes de su desaparición, que tuvo lugar el 27 de febrero del 2000, y que no fue formalmente denunciada hasta el 8 de marzo de ese año. En el interín, aparecen restos de sangre, luego un dato bajo sospecha de incriminación. También se encuentra el bolso de la desaparecida con las llaves y el marido se deshace del colchón donde ella dormía, quemándolo, sin razones convincentes.

A partir de ahí, pese a no haber cadáver y que las pruebas sean solo circunstanciales, el protagonista pasa nueve meses en prisión provisional, de 2000 a 2001 y ocho años después afronta su primer juicio, del que sale absuelto y en 2010 el segundo y definitivo, con nuevo abogado, en el que se centra la película que nos ocupa. Los tres hijos se posicionaron inequívocamente con el padre, la suegra creyó que su hija se había ido voluntariamente y las cuñadas siempre pensaron que él mató accidentalmente a su hermana tras una fuerte discusión. Fuentes: Wikipedia, Le Journal du Dimanche, Última Hora, LaDepechefr, Libération y Le Figaro.

En este intenso, trepidante, singular, complejo y brillante debut del guionista, productor, montador y realizador Antoine Raimbault, un thriller dramático judicial nada al uso, todos los datos son reales. Aunque se mencionen apenas los antecedentes del caso descritos y se centre bastante más, por el contrario, en los entresijos del proceso. Como la trancripción de conversaciones claves a cargo del único personaje ficticio – de hecho, un trasunto del propio director que asistió al primero y de Emilie Maille, compañera del protagonista en esa época – Nora, una excelente Marina Foïs,  quien se convierte en la mejor aliada del hábil, implacable y prestigioso letrado Eric Dupond-Moretti, encarnado por el eminente Olivier Gourmet. Y que convierte el ayudar a demostrar la inocencia del personaje central en una misión, una cruzada, una obsesión que antepone a su trabajo, a su compañero y hasta a su propio hijo.

En esta su ópera prima Raimbault nos interpela sobre la presunción de inocencia: sobre la condena mediática sin bases reales; sobre las dudas más que razonables acerca de la culpabilidad de un personaje – por otra parte, y siempre a juicio de quien esto firma, nada simpático – contra el que ninguna acusación se sostiene al no existir cuerpo del delito. Y lo hace con gran maestría, habilidad, sentido del ritmo e inteligencia. Y lo hace subvirtiendo el género, aunque no nos prive del muy clásico, y demoledor, speech final del defensor.

Pero también lo hace olvidando a la mujer desaparecida, a su familia y cuestionando muy mucho – sin apenas presunción de inocencia en este caso – al personaje del amante, un estupendo Philippe Uchan. De hecho, este hombre – nada simpático tampoco, por su capacidad de manipulación – pidió la retirada de la película alegando que le incrimina a todos los efectos…

Producción francesa, fechada en 2018, de 110 minutos de metraje. Escrita por su responsable junto a Isabelle Lazard. Con unas notables fotografía y banda sonora debidas respectivamente a Pierre Cottereau y Grégoire Auger. Del reparto tan sólido ya se ha escrito e incluímos también el buen trabajo, más díficil por su introversión y aparente impasibilidad, de Laurent Lucas como el protagonista.

No dejen de verla.

‘La virgen de agosto’: Cuento de verano

A quienes, por diversas circunstancias, permanecen durante esta estación, y este mes, en las ciudades vacías y tan diferentes de cualquier época del año…

 

… Como quien esto firma, sin ir más lejos. Por eso conoce de primera mano la experiencia que narra el guionista y cineasta Jonás Trueba – cosecha del 81, con una filmografía nada convencional en su haber en la que destacan títulos como ‘Todas las canciones hablan de mí’ (2010), ‘Los ilusos’ (2013) o ‘Los exiliados románticos’ (2015) cuya crítica pueden encontrar en estas mismas páginas – en esta su última propuesta – de 125 minutos de metraje, escrita por él mismo y por la estupenda protagonista, y su compañera en la vida real, Itsaso Arana y excelentemente fotografiada por su habitual Santiago Racaj – y la conoce…

… No porque tenga nada que ver, ni generacionalmente, ni a efectos de personalidad, con su personaje central, una joven treintañera que decide quedarse en agosto en un Madrid distinto – en casa de un amigo ausente – y dejarse llevar por situaciones, encuentros y reencuentros en terrazas, bares, eventos y verbenas como las de La Paloma  – que le darán un cierto sentido a sus indecisiones y desarraigos…

… Sino porque conecta con lo mostrado en la crónica de una quincena – que comienza el 1 y culmina el 15 – estructurada a modo de capítulos que la describen día a día, iniciándose en algunas madrugadas – tan ligera como densa, tan sutil como compleja, tan sabia como aparentemente epidérmica, tan elegante como contenida y tan emotiva como minimalista, entre otras tantas cosas que nos regala aquí la muy notable e incisiva mirada de su realizador.

Sino porque conecta con ese cambio de atmósfera; con esa ausencia de las tensiones urbanas al uso; con ese devenir cotidiano tan azaroso como intenso; con esa inversión espacio-temporal; con esos lugares conocidos que se convierten en espacios propicios para todas las citas, para todos los debates, para todas las reflexiones; para socializar de una forma tan receptiva como libre: con ese ritmo único a la vez próximo y excepcional.

Desde el hilo conductor narrativo de una mujer que podría ser perfectamente una heroína romehriana, con una atmósfera y ritmo también deudores de los del añorado realizador, sin que esto le reste ni un ápice a la personalidad, señas de identidad, puesta en escena y enfoque singulares e intransferibles de Jonás Trueba que transmite y te hace sentir y respirar la vida en cada plano, sin subrayados, pretensiones, ni trascendencias, ni móviles o pantallas planas que interfieran las comunicaciones y las charlas. Y ese final… Con un reparto en estado de gracia en el que destacar también a sus habituales Vito Sanz e Isabelle Stoffel.

Premio FIPRESCI y Mención Especial del Jurado en Karlovy Vary, estamos ante una pequeña joya, rara avis en nuestro panorama cinematográfico, que nadie, nadie, nadie debería perderse.

‘Érase una vez en Hollywood’: La primera impresión…

… No siempre es la que vale. Esta firmante, que tenía muchas expectativas puestas en ella, salió del cine decepcionada e irritada con ‘Erase una vez en Hollywood’. Pero, repensándola antes de escribir estas líneas, ha cuestionado – al menos, parcialmente – sus primeras impresiones matizándola y resaltando sus valores. Así que intentará hacerle justicia sin eludir las incomodidades, y hasta el cabreo, que le ha provocado su visión. O lo que es lo mismo, las dos caras de una película. Todo un reto en esta tórrida madrugada de agosto, abordado desde una reseña poco convencional y casi tan libérrima como este blog. Advertid@s quedan.

Pero, antes que nada, la insoslayable ficha técnica: Producción norteamericana de 165 minutos de metraje. Escrita y dirigida por Quentin Tarantino, cosecha del 63 y novena de una filmografía sobradamente conocida y reconocida. Su matizada, luminosa y oscura fotografía, que refleja tan bien la tonalidad de ese tiempo, se debe a su habitual y excelente Robert Richardson.

La historia da cuenta – en unos meses cruciales del año de gracia de 1969, de febrero a agosto – de las peripecias de una estrella de western televisiva en decadencia y su doble y asistente en el contexto de una Meca del Cine tan mítica como demoledora, en la que tuvo lugar el escalofriante asesinato de la actriz Sharon Tate – del que se han cumplido 50 años ahora, como de tantas otras efemérides mucho menos dramáticas: Apolo 11, Stonewall, Woodstock… –   personaje efímero, pero central, de esta película.

Primera impresión : Otra vez la típica buddy movie, la pareja masculina protagonista. Matiz: Cierto, pero tanto DiCaprio como Pitt están enormes, refleja su amistad inquebrantable pese a las diferencias de clase y la relación laboral que les une de patrón y empleado,  siendo el sello, patriarcal, de la época. Continúa vigente aún ahora…

Primera impresión: Demasiado centrada en la más bien lamentable carrera del personaje central. Matiz: Cierto, pero de eso se trata. De una visión tan mítica como cáustica de la producción audiovisual de serie B, preludio del spaghetti western. Que da lugar, además, a dos escenas antológicas. Una la de la pelea de Pitt con un chulesco y prepotente Bruce Lee y la conversación y rodaje posterior de DiCaprio con la carismática pequeña actriz.

Primera impresión: Le sobra metraje. Matiz: Cierto, cierto, cierto. Excesiva con sus pros y contras. Aunque contenga momentos estelares que rediman tal desmesura.

Primera impresión: Tiene desajustes de ritmo, dispersiones y vacíos de enfoque y guión. Matiz: Cierto, cierto, cierto, pero… léase el párrafo anterior. Aunque no todo valga.

Primera impresión: Mucho más mitómana y autocomplaciénte que crítica con el establishment hollywoodense. Matiz: Cierto, cierto, cierto, pero es también una visión muy corrosiva y divertida de sus miserias.

Primera impresión: Es sexista en su visión unidimensional, sesgada y objetal de las mujeres. Matiz: Cierto, cierto, cierto, excepto con una que viene a continuación.

Primera impresión: Una representación esquemática de Sharon Tate. Matiz: Sí, pero muestra la persona generosa y dulce que era en dos momentos preciosos. Estupenda Margot Robbie, por cierto.

Primera impresión: Manson y su banda NO ERAN HIPPIES, como sugiere la película y aunque pasaran por tales, sino UN@S RACISTAS SATÁNIC@S. Matiz: Cierto, cierto, cierto.

Primera impresión: ¿CÓMO SE HA ATREVIDO A DAR ESTA VISIÓN EDULCORADA Y FALSA, EN CLAVE DE COMEDIA NEGRA E IRREVERENTE, DE LA HORRENDA Y FEROZ MASACRE? Matiz: Cierto, cierto, cierto, pero… es capaz de sorprendernos, tras una tensión insoportable y ese final… es la revancha esperanzadora de la ficción frente a la terrible realidad de los hechos.

Primera impresión: Resulta, a tenor de sus referencias superlativas, sobrevalorada. Matiz: CIERTO, CIERTO, CIERTO, pero desborda amor al cine. Y no, en opinión de quien esto firma, no es, ni de lejos, la mejor de su realizador.

Primera impresión: Transmite la chulería tras la cámara de quien está por encima del bien y del mal y cree que puede permitírselo todo. Matiz: CIERTO, CIERTO, CIERTO y, hasta en sus mejores versiones fílmicas, es marca de la casa.

Así podríamos seguir… Es evidente que, con todo y por todo, hay que verla.  Y también que deberíamos debatirla – promete un intenso y encendido debate – en la sesión inaugural del curso y de la octava temporada de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra que tendrá lugar el miércoles, 2 de octubre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol.

Escrito queda. Ténganlo muy en cuenta.

 

 

 

 

En cartelera: Tres veranos

En efecto, tres veranos de muy distinto signo – aunque una de ellas culmine en esta estación, alargando más el tiempo – son los descritos por otras tantas películas, las más destacadas de la nueva oferta de la cartelera de hoy. A saber, y las comentaremos por este orden, una coproducción franco-italiana, una española y una estadounidense.

La primera es ‘La casa de verano’, de la actriz, guionista y realizadora Valeria Bruni Tedeschi – ‘Es más fácil para un camello’ (2003), ‘Un castillo en Italia’ (2013)… – que quien esto firma tuvo ocasión de ver en la pasada edición del Festival de Sevilla. Aquí tienen el enlace a su reseña. Pasen, lean y decidan en consecuencia:

https://sevillacinefila.com/2018/11/12/seff-xv-edicion-seccion-oficial-la-casa-de-verano-la-familia-y-varios-mas/

La segunda es ‘La virgen de agosto’, del guionista y director Jonás Trueba, que tiene una filmografía notable y singular, en la que destacamos ‘Todas las canciones hablan de mí’ (2010), ‘Los ilusos’ (2013) o ‘Los exiliados románticos’ (2015), cuyo enlace a la crítica que le hizo este blog es:

https://sevillacinefila.com/2015/10/03/los-exiliados-romanticos-dulce-pajaro-de-juventud/

En esta su última propuesta, sigue a una chica treintañera que decide quedarse en Madrid durante este mes. Así, en el tiempo de una ciudad muy diferente al resto del año en la que el ritmo y la forma de vida son muy distintas, irá viviendo una serie de experiencias de distinto signo pero enriquecedoras. Protagonizada por su pareja en la vida real, la excelente Itsaso Arana, también coguionista junto a él, tiene unas magníficas referencias y no hay que perdérsela.

Y la tercera es ‘Érase una vez en Hollywood’, de Quentin Tarantino. Mezcla de drama, thriller y comedia negra, nos muestra el ambiente de los años 60 en la llamada meca del cine, a través de los ojos de una estrella y su doble, con sus glorias, miserias y tragedias. Con un reparto de auténtico lujo en el que el trío protagonista lo integran Leonardo DiCaprio, Brad Pitt y Margot Robbie, ha generado una intensa división de opiniones predominando las positivas. Y, desde luego, su visión es obligada.

Fuentes: Wikipedia y filmaffinity. Escrito queda.

‘Rojo’: Vísperas del terror

Quien esto firma, tiene que reconocer que resulta díficil escribir una reseña crítica – que obliga a repensar lo visto, a recordarlo, a articularlo de forma matizada, con cierto rigor y complejidad y a consultar determinados datos, lo que le suele llevar inevitablemente, y como poco, un par de horas – cuando se tiene una media de 5 visitas diarias en este blog. Vale que estamos en verano, pero…

Aún así, su compromiso con quienes – aunque el número sea tan exigüo- lo leen puede más que la desmotivación. Y aquí va la de esta que nos ocupa, ‘Rojo’, cuya ficha técnica reza: coproducción entre Argentina, Francia y Brasil, fechada en 2018 y escrita por su propio realizador, el guionista y cineasta Benjamín Naishtat – cosecha del 86, del que es su tercera propuesta tras ‘Historia del miedo’ (2014) y ‘El Movimiento (2015) – con una espléndida fotografía de Pedro Sotero y una música que subraya muy bien, cuando es necesario, la tensión dramática, que firma Vincent van Warmerdam. Se hizo con la Concha de Plata al Mejor Director, además de los galardones al Mejor Actor – al magnífico Darío Grandinetti – y a la Mejor Fotografía del citado Pedro Sotero en el Festival de San Sebastián del pasado año.

La historia está ambientada en una ciudad de provincias en 1975, un año antes del golpe de Estado de Videla, cuya feroz dictadura duró desde 1976 hasta 1983 con el saldo pavoroso, entre asesinatos, desapariciones y torturas, de 30.000 víctimas. Como declaró el director a Begoña Piña, en una excelente entrevista de lectura obligada, en ‘Público’, fechada el pasado día 2: “En la Argentina de los 70 el alto costo de la complicidad civil con un gobierno asesino fue el de perder una generación entera de líderes sindicales, sociales, culturales y políticos”

De esto da cuenta este intenso drama, en este thriller negro, negrísimo a través de la historia de un abogado estrella y su enfrentamiento con un desconocido al que, previa provocación de este en un restaurante, humilla y avergüenza públicamente. El letrado y su mujer tendrán, a posteriori, un nuevo enfrentamiento con él que se dará lugar a una situación límite cuyas consecuencias, teñidas de mentiras y ocultaciones, serán imprevisibles.

Este hilo conductor se ramifica en relatos, situaciones y personajes representativos de una burguesía que participa y o encubre un estado de cosas aberrante en cuanto a derechos humanos y abusos de poder. Pero Naishtat lo narra en una clave estilizada, con una puesta en escena y un enfoque del relato nada convencionales, que – por paradójico que resulte – constituyen la mayor fuerza y la mayor debilidad de ‘Rojo’.

Porque su arranque espléndido y su atmósfera opresiva e inquietante que nos golpea impíamente coexiste con una dispersión que neutraliza y revierte la tensión insoportable en preguntas sin respuesta y subtramas que no conducen a ninguna parte. Porque sus aciertos estéticos devienen a veces vacíos de contenido cuando no están – como aquí – apoyados en un guión sólido. Una pena que, de haberse evitado, podría haberla convertido en una obra mayor y redonda.

Pero, en cualquier caso, es evidente que debe verse. Estará en el Avenida desde hoy y – que quien esto firma sepa – hasta el próximo miércoles, 14, en una única sesión a las 20.15.

Escrito queda y no permitan que se les escape.

‘El gran Buster’: El hombre y el mito

El historiador, crítico, productor, actor y director de cine estadounidense Peter Bogdanovich  – cosecha del 39, integrado en lo que se dio en llamar el ‘Nuevo Hollywood’ al que pertenecen colegas tan brillantes como Scorsese, Cimino o Coppola, con títulos en su haber tales como ‘The last picture show’ (1971), ‘¿Qué me pasa doctor?’ (1972), ‘Luna de papel’ (1973), ‘Texasville’ (1990) … entre un larguísimo etcétera – ha abordado en este documental, premiado como el Mejor en su especialidad en el Festival de Venecia del pasado año, al hombre y al mito llamado Buster Keaton.

En efecto, esta producción norteamericana fechada en 2018, que ha escrito él mismo y que tiene una luminosa fotografía de Dustin Pearlman, es un notable compendio biográfico y filmográfico del genial intérprete y cineasta. Un compendio biofilmográfico muy exhaustivo y cualificado en el que Bogdanovich ha volcado toda su sabiduría cinematográfica de, se repite, amante del cine, historiador que ha glosado a muchos cineastas en libros muy recomendables, al tiempo que crítico experto y, por descontado, admirador rendido de este su excepcional colega.

Si a todo esto le añadimos entrevistas sobre el personaje con gentes como Mel Brooks, Carl Reiner, Cybill Sheperd, Dick Van Dyke o Quentin Tarantino, secuencias de sus cortos y de sus obras maestras restauradas como ‘La ley de la hospitalidad’ (1923), ‘El navegante’ (1924), ‘Siete ocasiones’ (1925), ‘El maquinista de la General’ (1926) o ‘El héroe del río’ (1928)… Si a todo esto le añadimos fotos e imágenes de momentos de su vida, de su cénit y de su ocaso, de sus glorias y miserias personales y profesionales que nos lo muestran, por encima de todo, como alguien muy sencillo, humilde, leal y generoso…

… Comprenderán que, pese a su factura convencional, merezca la pena verse de todas, todas. Solo tienen oportunidad de hacerlo hoy en el Avenida, en una única sesión a las 18 horas. NO SE LO PIERDAN.

‘303’: En el camino…

Quien esto firma puede entender que el local de referencia de la cinefilia sevillana, único en esta ciudad en proyectar siempre en version original, haga concesiones a la comercialidad de sus ofertas a fin de llegar a un público más amplio. Sobre todo cuando no hay año en que no se especule con su cierre definitivo por razones económicas y esto resulta muy inquietante para l@s amantes del mejor cine.

Pero lo que le cuesta más asimilar es que las películas – que constituyen sus señas de identidad y que tienen siempre espectadores-as fieles – se vean postergadas por dichos títulos, hasta el punto de resultar estrenos trampa, con mínimas o una única sesión en los peores horarios, que desaparecen apenas comenzar su recorrido.

Este ha sido el caso de la que nos ocupa – producción alemana, fechada en 2018, de 120 minutos de metraje, realizada por el productor, guionista y cineasta austriaco Hans Weingartner, cosecha del 70, del que recordamos la estimulante ‘Los edukadores’ (2004), escrita por él mismo junto a Silke Eggert y Sergej Moya, con una estupenda fotografía debida a Mario Krause y Sebastian Lempe y una banda sonora tan sugerente como excesiva que firma Michael Regner – con tan sólo una semana de permanencia en la cartelera, en la que no ha dado tiempo ni siquiera a que funcione el efecto boca-oreja.

Mal hecho. Porque la historia de una chica y un chico – Jule y Jan – que, por caprichos del destino, viajan juntos en la autocaravana de ella, una Mercedes 303 de ahí el título, por los caminos que les llevan a diferentes países europeos aunque sus destinos sean diferentes… tiene todo los ingredientes para seducir a un amplio espectro de espectadores-as.

Ambos de 24 años, ella ha suspendido en Biología y va a Portugal a encontrarse con su chico y comunicarle algo importante. Él, estudiante de Ciencias Políticas, viaja al País Vasco para conocer a su padre biológico. Los dos, con dramas y duelos en sus vidas, encaran este viaje inesperado con reticencias y reservas mutuas que darán paso a estimulantes confrontaciones sobre competencia o cooperación, genética o aprendizaje, fidelidad o no, monogamia o no, afinidades de comunicación o simplemente químicas… Así, temiendo lo que tienen que afrontar cada cual, se descubrirán a sí mismos y la una al otro y viceversa.

Es una road movie con un romance muy particular. Aunque se han señalado justamente sus coincidencias con ‘Antes de amanecer’ (1995), de Richard Linklater, lo cierto es que tiene voz y personalidad propias. Habitada por el encanto, como quien esto firma señaló al compartir su trailer hace unos días, tiene la sabiduría de mostrar muy bien el proceso del enamoramiento, tomándose su tiempo y pasando por las fases de descubrimiento, entusiasmo irrefrenable, alegría, vitalidad – compatible con un incidente muy desagradable que sufre ella – (re)conocimiento mutuo, silencio y preocupación ante las emociones que van desbordándose y acercamiento físico lento y respetuoso.

Lo que en tiempos del tan zafio y machista “aquí te pillo, aquí te mato” y de las aún peores “iniciaciones” sexuales vía porno,  resulta reconfortante y diferente. Porque, además, tanto la una como el otro aportan su bagaje educacional e ilustrado a ese proceso, lo que le da otro contenido lejos de los clichés amorosos al uso. Además de tener una pareja protagonista con una enorme química y muy buen hacer, especialmente en lo que se refiere a la magnética Mala Emde. Aunque Anton Spieker no le va a la zaga…

No, no estamos hablando de una obra mayor. Pero sí de una propuesta deliciosa de y con la que no avergüenza disfrutar. Y que, se insiste, hubiera funcionado – de haberle dado algo de tiempo – muy bien en taquilla.

Háganse con ella.