Archivo mensual: junio 2022

‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’: L@s amig@s de Blanca

Blanca prepara por primera vez en su vida una paella como excusa para reunir en su casa del pueblo costero levantino – que celebra su fiesta mayor – a dos amigas y a dos amigos que llevan, entre sí y con ella, años sin verse. Concretamente desde que ella se marchó a vivir a Londres.

Tod@s en la treintena, despreocupad@s, chispeantes, ingenios@s, brillantes, cómplices y crueles cuando toca y cuando no… sobre el grupo sobrevuela una tragedia y una ausencia: la de la prima de la anfitriona, cuyas cenizas se guardan en una habitación, que decidió suicidarse con un tiro en la sien.

Así de fuerte arranca una película, novena en la ecléctica e irregular filmografía de su realizadora – la guionista y cineasta María Ripoll, cosecha del 64, formada profesionalmente en Estados Unidos y con un título de esa nacionalidad en su haber como ‘Tortilla soup’ (2001) remake latino de ‘Comer, beber, amar’, de Ang Lee, pero también se podría destacar su ópera prima ‘Lluvia en los zapatos’ (1998) o ‘Tu vida en 65’ (2001), junto a otros más olvidables – adaptación de la premiada obra teatral homónima de Víctor Sánchez Rodríguez, quien también escribe su guion junto a Antonio Escámez.

No deja de ser curioso que, en el mismo día y en programa doble, esta firmante haya visionado dos películas españolas que tienen en común un retrato generacional de los millennials desde perspectivas de fondo y forma muy diferentes, en las que se describe un reencuentro de amig@s que, por circunstancias diversas, se habían distanciado.

La mirada de María Ripoll es tan caústica como compasiva, tan crítica como empática y compleja en su entendimiento de unas criaturas condenadas por la crisis a las penurias económicas más extremas, pero que pretenden ser lo que no son y tener lo que no tienen.

A lo largo del metraje, a lo largo de ese extenso e intenso día compartido, se nos van mostrando sus fragilidades, sus secretos, sus mentiras o sus imposturas. No, ell@s no se matan con pistolas – como su añorada prima y amiga, cuyas razones para hacerlo permanecen secretas o se antojan demasiado abstractas – pero sí se dañan a sí mism@s ocultándose y ocultando deseos reprimidos, empresas que se van a pique, infidelidades que marcan un punto de inflexión, una responsabilidad mayor en la mayor indigencia…

Sí, la cineasta ha madurado y acierta casi siempre en el tono tan festivo como desesperado y tan frívolo como trágico. Aunque a veces se le vayan de las manos el tratamiento, o determinadas situaciones e interacciones que alarga o no sabe resolver.

Esta firmante tampoco le perdona que haya incluído gratuitamente a una gallina en la historia y que el animal no lo pase excesivamente bien en el relato, aunque no haya maltrato directo, salvo en ser considerada como un «juguete» para un@s niñ@s y ser hostigada por ell@s, como un gag exento de crítica. Salvo en ser usada como una cosa siendo una criatura sintiente.

Quien esto firma no se cansará de escribir que la utilización de especies no humanas en el cine resta y no suma. Es innecesaria a todas luces con los recursos del medio y las hace sufrir incluso en las escenas más aparentemente ligeras o inocentes. Escrito queda una vez más.

Producción española, fechada en el año en curso, de 88 minutos de metraje. La fotografía muy bien, captando todas sus tonalidades mediterráneas, Joan Borderá y otro tanto puede decirse de la banda sonora de Simon Smith. Un reparto en estado de gracia es su activo mayor: Ingrid García Jonsson, Elena Martín, Lorena López, Joe Manjón y Carlos Troya llenan la pantalla con su credibilidad, su carisma y su talento.

Salvo por las prevenciones señaladas, es más que digna y honesta señalando un estado de cosas que golpea especialmente a ciertas franjas de edad. Pero, de nuevo, la cartelera sevillana apenas la ha mantenido siete días. Esperemos que alguna plataforma lo subsane y, si es así, deberían verla.

En cartelera desde Viva Sevilla: Cinco estrenos a tener en cuenta

Aquí tienen el enlace de la colaboración correspondiente a esta semana de esta firmante en Viva Sevilla. Una mirada crítica a lo más destacado de la oferta de estrenos de este viernes que le queda a junio:

https://vivasevilla.es/sevilla/1059119/cartelera-mas-alla-de-las-propuestas-comerciales-hay-otro-cine/

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones y vayan al cine. #CineEnLasSalas #YoVoyAlCine

‘Tenéis que venir a verla’: Pues sí…

El guionista, escritor y cineasta Jonás Trueba, cosecha del 81, es un realizador singular y rara avis en el panorama fílmico de este país. Así se le ha reconocido, con premios internacionales como la Violette D’Or a la Mejor Película en el Festival de CineEspaña de Toulouse por ‘Los ilusos’ (2013), el Jules Verne a la Mejor Película en el Festival de Cine Español de Nantes por ‘Los exiliados románticos’ (2016) o…

… O en 2019, doble galardón para ‘La virgen de agosto’: nominada al César a la Mejor Película Extranjera y Premio Fipresci de la crítica internacional en Karlovy Vary. Pero también ha sido profeta en su tierra: nominado al Goya a la Mejor Dirección Novel en 2011 por ‘Todas las canciones hablan de mí’ y en 2021 ‘Quien lo impide’ – que puede verse en Filmin – recibió la Concha de Plata a la Mejor Interpretación de Reparto, el Feroz Zinemaldia y el FIPRESCI en San Sebastián, junto al Goya al Mejor Documental.

Todos los reconocimientos le son debidos a una filmografía tan peculiar, tan alejada de fondo y de forma a la de sus colegas y compatriotas, tan aparentemente leve y tan densa, tan ligera y tan intensa, tan sutil y tan relevante…

Esa mirada suya, tan madrileña, tan de otro Madrid sin tópicos, ni clichés, y tan europea, que se posa, tantas veces a la rohmeriana manera, sobre las gentes de su generación: sobre sus baches, sus dudas, sus inquietudes, sus confusiones, sobre su forma de relacionarse y estar en el mundo.

Como aquí en la que dos parejas – en esto sí ha habido un cambio: son dos hombres y dos mujeres que mantienen relaciones estables – se reencuentran mientras la pandemia aún planea y escuchan los sonidos del piano de Chano Domínguez. Trueba escruta sus rostros en planos casi fijos, mientras la música envolvente les acaricia.

Luego nos muestra sus vidas tan diferentes, a través de esa velada juntos. Dos se han quedado en Madrid y los otros dos, que anuncian que esperan un hijo, se han ido a venir al campo, a una casa en plena naturaleza: «Tenéis que venir a verla», les dicen.

Y van, seis meses después, pero van… El realizador nos permite adentrarnos en una intimidad a cuatro, en un tiempo compartido, en las semejanzas y en las diferencias, entre unos urbanitas y otros neorurales que tampoco parecen muy convencidos de serlo.

Sobre ellas y ellos sobrevuelan las citas de un libro ‘Has de cambiar tu vida’, de Peter Sloterdijk, los poemas en off, recitados por ella misma, de Olvido García Valdés y sobre un final inesperado que rompe la pantalla.

Esta firmante no va a desvelarlo, tendrán que verla en alguna plataforma- sí, la que están pensando o eso es de esperar… – porque la cartelera sevillana no gusta de las delicatessen y apenas si la ha mantenido una semana.

Producción española, fechada en este año, de 64 minutos de metraje. La escribe también el propio director. La fotografía, con su talento habitual, Santiago Racaj. Con cuatro ases en su reparto, tres de sus habituales: Itsaso Arana, Francesco Carril y Vito Sanz y una nueva incorporación no menos excelente, la de Irene Escolar.

Pues eso. Tienen que venir a verla, tienen que verla. No se la pierdan.

‘Los jóvenes amantes’: La edad de las mujeres

La añorada Susan Sontag escribió un artículo titulado ‘La edad de la mujer, máscara de una opresión’ en el que expresaba, con sus lucidez, penetración y sabiduría habituales, cómo el mandato patriarcal sobre la eterna juventud las oprime, acompleja y explota fundamentalmente a ellas, extrayendo de paso multimillonarios beneficios vía industria cosmética y medicina estética.

Esto es especialmente cierto en el cine y en los medios audiovisuales. Sobre todo en la industria hollywoodense cuya presión hizo exclamar a Meg Ryan, que se ha destrozado la cara, hace unos años: «Voy a cumplir 40 y mi carrera se ha acabado»

Pero, oigan, esto no reza con los actores. Ahí tienen, por mencionar sólo tres ejemplos, al desaparecido Sean Connery, a Harrison Ford y a Robert Redford quienes amaron en el cine a actrices que podrían ser no ya sus hijas, sino sus nietas. Y esto sin que nadie se rasgase las vestiduras.

Todo ello viene a cuento por la historia que se narra en la película que nos ocupa. La de una arquitecta jubilada y un médico oncólogo que se conocen en el hospital en el que él trata a la mejor amiga de ella, enferma terminal. Surge algo parecido a una chispa, pero ella se va.

Quince años después se reencuentran a través de un amigo y colega del protagonista, hijo precisamente de la citada íntima amiga de ella que falleció. La atracción mutua prende aún más fuerte, pese a que él es un hombre felizmente casado con dos hijos y ella… Pese a que ella tiene 73 años y él 45.

Y claro tratándose de que tal desequilibrio cronológico actúa en contra de la protagonista, se genera un conflicto que no ocurría cuando eran los varones – algunos muy cascados – los que triplicaban la edad a sus compañeras.

La guionista, escritora y cineasta francesa Carine Tardieu, cosecha del 73, aborda en este su cuarto largometraje un amour fou desigual de forma tan intensa como contenida. Tan elegante y delicada como pasional y emotiva.

Una mirada fílmica de mujer mostrando que la incandescencia sexual y afectiva no necesita exhibirse gimnásticamente. Que puede mostrarse con pudor y sutileza, sin eludir sus aristas más febriles de locura y deseo… Sin incurrir nunca en clichés, ni en tópicos o lugares comunes.

… Los que un hombre le profesa a una «mujer sin futuro» en palabras de ella, a la que le deviene un drama añadido que hará casi imposible mantener un vínculo ya de por sí tan díficil. Pero no se hará spoiler en esta entrada.

La mirada de la directora también es generosa con los personajes secundarios dañados colateralmente por esta relación. Comprende sus razones y reacciones, mostrándolas con el máximo respeto.

Coproducción entre Francia y Bélgica, fechada en 2021, de 113 minutos de metraje. La escribe también la realizadora junto a Agnés de Sacy sobre una idea inicial de la malograda cineasta Solveig Anspach. La hermosa fotografía se debe a otra mujer de talento, Elin Kirschfink y la sugerente banda sonora a Erik Slabiak.

El reparto cuenta con el lujo de la exquisita, magnética y excelente Fanny Ardant y su química con el muy solvente Melvil Poupaud. Pero también con la siempre estupenda Cécile de France aunque tenga menor presencia en el relato.

La cartelera sevillana, siempre ingrata con estas delicatessen fílmicas y más aún con ola de calor de por medio, la ha mantenido apenas una semana. De hecho, esta firmante fue su única espectadora cuando la visionó en Nervión. Confiemos en que la plataforma cinéfila por excelencia, Filmin, la añada a su catálogo.

No dejen de verla cuando eso ocurra.

‘Cinco lobitos’ y el desprecio a un animal

Esta firmante le hizo una excelente crítica a esta película de Alauda Ruiz de Azúa que pueden leer en este enlace:

‘Cinco lobitos’: Ser madre y ser hija

Además fue una de las más aclamadas de entre las elegidas para comentar en la última sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de junio, como se puede leer también en su enlace:

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de junio, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol: ¡¡¡Feliz verano!!!

Pero hoy mismo una querida amiga animalista, como quien esto suscribe, me ha hecho notar lo único que a esta firmante le dolió profundamente de esta película y que – contrariamente a lo que suele hacer siempre- no mencionó. Y tampoco lo hizo en el debate de la actividad mencionada.

Se trata del profundo desprecio, la agresividad injusta y desproporcionada, luego el maltrato a todos los efectos, que la protagonista, Laia Costa, ejerce y descarga contra el perro del vecino. Un ser sintiente que siempre va con bozal y cuyo único «delito» es morder un peluche de la hija de la protagonista.

Y no lo hace con una mirada crítica, sino complaciente. Muy triste, se insiste injusto, y doloroso para esta firmante. Escenas y animosidad violentas contra un inocente que, de ninguna manera, se lo merecía.

Era justo y necesario hacerlo constar. Gracias a la amiga que me lo recordó y cuya sensibilidad también se vió herida. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Escrito queda.

Series en plataformas, Netflix. ‘Intimidad’, Temporada 1: Destrozando vidas…

Hace apenas dos semanas se cumplía el tercer aniversario del suicidio de Verónica – 32 años, casada, con dos hijos de cuatro años y nueve meses respectivamente, trabajadora de la fábrica de camiones CNH Industrial del grupo Iveco, «una chica buenísima, contenta, loca con sus niños y siempre muy positiva» – un suicidio, un asesinato inducido a todos los efectos, provocado por la difusión de un video sexual suyo de hace unos años que fue ampliamente difundido entre sus «compañeros».

«Compañeros» que no se cortaron en señalarla, comentar a sus espaldas, burlarse, ir hasta su puesto de trabajo de carretillera en grupos para mirarla… Lo puso en conocimiento de Recursos Humanos que lo consideró «un asunto privado», de la dirección de la empresa que le ofreció denunciarlo o un traslado que empeoraría aún más su situación y, cuando llegó a conocimiento de su marido con quien sostuvo una fuerte discusión, supo que no podía seguir adelante y se ahorcó.

El caso se archivó, el principal sospechoso, un ex novio, fue descartado y quedó en libertad sin cargos y la investigación prometida por la jefatura nunca tuvo lugar. Todos fueron culpables: quien lo envió, quienes lo difundieron, quienes lo vieron, quienes la señalaron, quienes se burlaron e hicieron comentarios zafios, quienes no lo atajaron, quienes no lo denunciaron…

Esta serie que nos ocupa tiene a este acto infame y apenas castigado – el de la violación y difusión de videos privados de la intimidad sexual de dos mujeres sin autorización, ni conocimiento, de las interesadas, legalmente tipificado como «delito de descubrimiento y revelación de secretos», que comporta penas, que se nos antojan mínimas…, de 3 meses a 1 año de prisión o multas de 6 a 12 meses – como tema principal.

Dos mujeres radicalmente distintas son las víctimas: una política, hay que recordar también el caso real -sufrido por Olvido Hormigos cuando era concejal de un pueblo de Toledo – y la otra, operaria de una fábrica – en un claro homenaje, que esta firmante piensa que no es involuntario, a la malograda Verónica a la que hemos hecho referencia en el principio de esta entrada – cuyas familias, parejas y entornos sufren también los daños colaterales, aunque no siempre estén a la altura de la empatía debida ni por pasiva, ni por activa.

Reiterar que son mujeres es incurrir en una obviedad. Porque, dado el machismo reinante, dada la doble moral sexista, este tipo de atentados a la intimidad sólo les afecta y les destroza la vida a ellas. A ellas que, como las protagonistas de ‘Intimidad’ son acusadas, acosadas, señaladas, cuestionadas, criticadas, marginadas, excluídas…

Ellas que se sienten culpables por haber ejercido su derecho a tener las relaciones sexuales deseadas – en uno de los casos; en el otro, se revela a lo largo del metraje, no está tan claro – sin que indeseables traicionaran su confianza por motivos personales, económicos o políticos. Y sin que otros indeseables visionaran y proyectaran su burla y su desprecio sobre ellas.

Sobre una y otra y sobre sus entornos más próximos. En el caso de la vicealcaldesa y teniente de alcalde, independiente por más señas – que deberá sortear todo tipo de traiciones y puñaladas traperas por mantenerse firme ante el chantaje «moral» de compañeros de partido y empresarios, con el apoyo ambiguo de la jefa de la formación y el incondicional de su asesor – los de su hija adolescente, a la que todo el asunto le genera una dolorosa crisis, su padre tan ausente y distante y su ex la repudian al principio aunque…

En el de la obrera, es su hermana quien abandera, incluso pese a sí misma, la lucha para hacerle justicia pese a las incomprensiones de sus seres más queridos, pero también de apoyos inesperados. Esta mujer silenciosa y tímida, profesora muy empática y querida, será capaz de llegar hasta el final con todas las consecuencias. Al tiempo que se nos ofrece el calvario sufrido por quien había logrado rehacer su vida y encontrarse a sí misma y…

Ellas tres Malen, Ane y Begoña, junto a la inspectora Alicia, que no cesa tampoco en su batalla contra estos atentados a la intimidad y tiene sus propias contradicciones personales, constituyen el eje vertebrador del relato.

De un relato narrado en ocho capítulos de 48 minutos de metraje, ambientado en un Bilbao tan urbano e institucional como en sus paisajes montañosos de una hermosura que corta el aliento. De un relato en el que se oyen el castellano y el euskera. De un relato creado por dos mujeres, Laura Sarmiento y Verónica Fernández, quienes también lo escriben y dirigen algunos de sus episodios junto a Jorge Torregrosa, Koldo Almandoz, Ben Gutteridge y Marta Font.

De un relato que tiene una espléndida fotografía de Javier Agirre Erauso y una no menos notable banda sonora de Aitor Etxebarría. De un relato habitado por actrices tan magníficas y entregadas como Itziar Ituño, Verónica Echegui, Ana Wagener y Patricia López Arnáiz, pero también con el lujo de Emma Suárez o Yune Nogueiras, junto al resto del excelente reparto.

De un relato, de una serie, filmada con elegancia, intensidad y contención. Que cuida y mima a sus personajes que van evolucionando ante nuestros ojos. Que es una propuesta feminista narrada con el corazón y con la inteligencia, muy bien dialogada y que sabe mostrar con lucidez y sabiduría los ambientes tan contrapuestos en los que se desarrolla. Que tiene una conclusión, que tiene unas conclusiones irreprochables.

No se la pierdan.

En cartelera desde Viva Sevilla: Tres miradas de mujer entre lo más destacado de la oferta de estrenos de hoy

Aquí tienen el enlace a la colaboración de esta firmante esta semana en Viva Sevilla. Una mirada crítica a lo más destacado de la oferta de estrenos de este viernes tórrido.

https://vivasevilla.es/sevilla/1055941/cine-en-sevilla-tres-miradas-de-mujer-compiten-con-la-secuela-de-jurassic-world/

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones y vayan al cine. #CineEnLasSalas #YoVoyAlCine

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol: ¡¡¡Habrá décima temporada!!!

A requerimiento de esta firmante sobre el futuro de nuestra actividad, el director de Casa del Libro Viapol, Rafael García, le ha respondido con un correo en el que escribe literalmente: «Claro que contamos con la tertulia para la próxima temporada. Seguiremos teniéndola el primer miércoles de cada mes a la misma hora salvo que, por necesidades de la librería, necesitásemos cambiar alguna vez de día que lo comunicaríamos con la suficiente antelación»

A esta alegría se añade que el muy cualificado crítico y amigo Quique Colmena seguirá compartiendo con quien esto firma los trabajos de la actividad e impartiéndonos lecciones de cine. Confirmado por él mismo.

Así que ya tenemos fecha para la próxima sesión que inaugurará el curso y la décima temporada: el miércoles, 5 de octubre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Cuando se vaya acercando la fecha, se comunicarán los títulos a debatir en función de los estrenos más interesantes. Además de la posibilidad de comentar lo más estimulante visto en vacaciones.

Entre tanto, MUY FELIZ VERANO. #TertuliaDeCine #CineEntreLibros

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de junio, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol: ¡¡¡Feliz verano!!!

Una sesión minoritaria esta del fin de curso y de la temporada de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra, pero muy intensa y participativa. Tanto es así que nos sorprendió casi la hora de cierre de la librería debatiendo, coincidiendo, discrepando y matizando sin tregua, ni tiempos muertos. Con más espacio, en todos los sentidos, para las intervenciones de las asistentes. Pues, a excepción de Quique Colmena, amigo, experto muy cualificado y compañero de coordinación en las tareas de la actividad en esta novena temporada, todas éramos mujeres.

Al no haber propuestas de películas, pudimos comentar cuatro títulos. Comenzamos con ‘Cinco lobitos’, la deslumbrante y ganadora absoluta del Festival de Málaga ópera prima de Alauda Ruiz de Azúa. Se enriqueció su introducción con las declaraciones de la realizadora en streaming desde Guadalajara, el día de su preestreno en Nervión gracias al Proyecto Viridiana, que pueden encontrar en su crítica de este blog.

Casi unánimemente aclamada, se destacaron su narrativa, su sensibilidad sin sensiblería, su emoción no chantajista ni manipuladora: su visión tan realista, aunque nada costumbrista, de la maternidad con la que tantas de las presentes se identificaron. El desequilibrio entre hombre y mujer a la hora de asumir el cuidado de l@s hij@s.

El magnífico cuarteto de actores y actrices, en el que Susi Sánchez, sobre todo ella, y Laia Costa, brillan con luz propia. La complejidad de ser madre y ser hija. Las depresiones posparto. La enfermedad sobrevenida. Las dos parejas, el matrimonio de los progenitores, con infidelidad y alguna duda sobre la filiación incluída. El nacimiento, el principio de la vida, y la muerte, su final. Lo bien que describe los sentimientos, algunos de sus diálogos más brillantes y divertidos…

En el saldo negativo, que se esperaba mucho más y que ofrecía más de lo mismo en sus temáticas, aunque con una factura cuidada. Y que la protagonista lloraba demasiado, que lloraba todo el metraje. Que, para tener 35 años, podría haber tenido más recursos y no haberse vuelto a la casa familiar…

‘El sastre de la mafia’, otro notable debut del galardonado guionista Graham Moore, gustó mucho en general. Se apreciaron su arranque tan particular a propósito del oficio, el ser un brillante thriller en un escenario prácticamente único, su eminente protagonista Mark Rylance, sus giros de guión que te hacen ir de sorpresa en sorpresa. Aunque el de la conclusión les resultara algo impostado.

El hecho de que este cortador, como prefería ser llamado, fuera un hombre de prudencia, aparentemente tímido, pero dotado de mucha inteligencia y recursos. El que, sin ser una obra maestra, resultara más que digna y mantuviera el interés durante todo su metraje. Sólo a alguien le pareció deficiente y nada a destacar en su género.

‘Red rocket’, de Sean Baker, también interesó bastante. Se estimaron su caústica visión de la América más invisible y más «trumpiana», su mezcla de cine independiente y comedia negra, sus personajes tan bien perfilados, el talento de su protagonista y el descubrimiento de Suzanne Son. El compromiso que transmite, aunque sin ser tan evidente como en la magnífica ‘The Florida Project’. Su toma de partido por l@s perdedores compatible con la mirada irónica sobre ellos…

‘Un nuevo mundo’, de Stéphane Brizé, un realizador capaz de rodar las historias más líricas e intimistas y las más sociales, completa su llamada trilogía del trabajo junto a ‘La ley del mercado’ (2015) y ‘En guerra’ (2018), todas protagonizadas por su actor fetiche el sólido, compacto y excelente Vincent Lindon que aquí interpreta a un directivo de multinacional en lugar de un obrero. Y a la no menos exquisita Sandrine Kiberlain, aunque tenga un pequeño papel.

Se apreciaron su factura, su puesta en escena, su arranque, su tratamiento del tema laboral y el familiar en crisis aunque se ponga mucho mayor acento en el primero. Se ha dicho de su director que es quien mejor filma los consejos de administración y damos fe.

Es una demoledora radiografía del capitalismo más ultraliberal y salvaje que arrasa con todo en aras de la rentabilidad. Ejemplificado en esta multinacional, con un siniestro jefe supremo norteamericano y una impía responsable francesa, que pretende aumentar los beneficios a costa de despedir a 58 trabajadoras-es.

Ejemplificado en las mentiras, los chantajes, las presiones, las indignidades, en un lenguaje tan vacío de contenido como dañino y perverso. Pero no todo está perdido, porque muestra a personas honestas que luchan por sus puestos de trabajo contra viento y marea. Y a un jefe, como el personaje central, que, sometido a un dilema moral de un conflicto de lealtades, presenta una propuesta y toma una decisión. Y esa conclusión puede suponerle ese «otro mundo» al que alude el título original.

Estén atent@s a este blog para la confirmación de la décima temporada, porque aún no se sabe. La autoridad competente es quien debe decidirlo. Mientras tanto, gracias a Casa del Libro, a Rafael García, a Marina Alonso Espejo, a Antonio Rivas y al estupendo equipo de la librería.

Al amigo, crítico muy cualificado y compañero en la coordinación de los trabajos de la actividad, Quique Colmena. A la amiga y tertuliana de pro María Victoria Segura Raya, por sus excelentes fotos. Y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por enriquecernos, enseñarnos y aportarnos siempre. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

¡¡¡MUY FELIZ VERANO!!!