Una recomendación de urgencia…

Quien esto firma ha estado, pese al calor bochornoso e impío, esta tarde, en el cine Avenida, viendo el documental danés del estadounidense Joshua Oppenheimer, ‘La mirada del silencio’. Y se ha enterado, in situ, de que el viernes desaparece de la programación. Mientras prepara su reseña para este blog, les recomienda encarecidamente que no se la pierdan.

Gran Premio del Jurado y Premio Fipresci en Venecia, esta cinta terrible, demoledora, valiente y poética es la réplica a su anterior ‘El acto de matar’. Ambas sobre el genocidio indonesio, que se cobró millones de vidas, y cuyos responsables siguen en el poder. En la primera, hablaban los verdugos y aquí también pero interpelados por el hermano de una de las víctimas.

Es un consejo, véanla. En una próxima entrada, nos extenderemos sobre ella.

 

Sevilla sí verá ‘El mundo sigue’ de Fernán Gómez

Esta misma mañana han ratificado a la abajo firmante que finalmente, con una semana de retraso y con un único pase diario, se proyectará en Sevilla ‘El mundo sigue’, de Fernando Fernán Gómez, restaurada y 50 años después de su estreno casi clandestino en la España franquista, sobre la que escribíamos una entrada recientemente.

Será que nos conste, a partir del próximo viernes, 17 de julio, en el Avenida y en solo una sesión a las 20.30. Confirmen el horario, por si acaso.

Es una gran noticia, aunque se recorten drásticamente las posibilidades de verla a una sola oportunidad. Yo que ustedes iría lo antes posible, porque nunca se sabe cuando puede desaparecer de nuestras pantallas. Este fin de semana podremos disfrutarla. De ninguna manera pueden perdérsela.

‘Aprendiendo a conducir’: Empoderamientos

La excelente actriz, y personaje central de esta cinta, Patricia Clarkson, le pasó a Isabel Coixet, su realizadora, un relato autobiográfico publicado en The New Yorker, en julio de 2002, y firmado por Katha Pollitt, poeta, ensayista y crítica feminista, quien estuvo en el rodaje. La película que nos ocupa toma su título y su argumento de dicho relato y esta fue la razón que llevó a la cineasta catalana a filmarla.

105 minutos de metraje. El guión lo ha escrito Sarah Kernochan, realizadora de documentales, escritora y productora. La fotografía es de Manel Ruiz. Y el montaje, de Thelma Schoonmaker, montadora habitual de Scorsese desde hace más de tres décadas y con tres Oscar en su haber. Toda una leyenda en la industria. En el reparto, otro lujo, le dan la réplica a la ya citada Clarkson un magnífico Ben KingsleyJake Weber, que está muy bien, y Grace Gummer, la hija de Meryl Streep, que apunta maneras. Así dice su firmante, en declaraciones recientes al diario Público, que «la energía femenina se siente en ella».

En efecto, narra la historia de una escritora en la cincuentena, con una hija, cuyo matrimonio se va a pique porque su marido se ha enamorado de otra mujer, a la sazón colega y amiga suya. En plena crisis, decide aprender a conducir para ganar en independencia, con un peculiar monitor de origen sij, refugiado político, de y con quien compartirá importantes lecciones de vida.

Coixet, que es capaz de lo mejor y de lo peor, ha convertido un encargo en un trabajo personal que, sin ser redondo, muestra algunas de sus mejores cualidades como cineasta, que parecían perdidas en las tinieblas de sus comienzos indies.  Pero no. Están aquí, bajo una puesta en escena elaborada y una estupenda factura, todo el sentido del humor, la causticidad, la ironía y la penetrante observación de una fauna muy particular, la de la alta burguesía ilustrada de Manhattan. Casi como un Woody Allen en feminista, sin perder, de ninguna manera sus señas de identidad…

Porque, basculando entre el drama ma non troppo, y la comedia, inteligente y sofisticada, el duelo de una mujer por la pérdida irreversible de su compañero y de su modus vivendi, se convierte, en sus manos, en una agridulce, travesía de empoderamiento femenino. En una oportunidad para abrirse a nuevos retos y para reconducir la propia vida.

Todo ello sin caer en las tentaciones del romance al uso, ni en las recetas de autoayuda, ni en finales complacientes. Con una mirada amable y respetuosa, no exenta de cierta retranca, sobre las diferencias raciales, culturales y religiosas. Propiciando también la asertividad del personaje, más ingrato y la otra cara de la moneda de la protagonista, interpretado por Sarita Choudhury en una transición quizás algo precipitada.

Aprendiendo a conducir, aprendiendo a tomar las riendas de una existencia diferente y más solitaria, pero infinitamente más estimulante y enriquecedora. Compruébenlo viéndola.

El cine que Sevilla no verá: Suma y sigue…

La abajo firmante publicó ayer su habitual repaso a las nuevas ofertas de la cartelera, sin mencionar a esta película. Y lo hizo, paradójicamente, con la vana esperanza de conjurar la combinación de factores – largos y complejos de enumerar – que provocan que, en esta ciudad, se nos queden inéditas tantas cintas capitales o, al menos, interesantes.

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‘El mundo sigue’, de Fernando Fernán Gómez, que  vuelve a las pantallas españolas, restaurada y 50 años después, es una de ellas.   Y lo hace después de su casi clandestino y maldito estreno oficial, el 10 de julio de 1965, en un país bajo una dictadura férrea y fascista, maquillada de modernidad, a la que el brutal espejo que le supuso una cinta como esta le provocaron los rechazos del régimen y del público.

 

El diario.es en un magnífico artículo, de lectura obligada, que firma Rubén Lardín, titulado: ‘El mundo sigue’… 50 años después,  la describe como «un melodrama fatalista, despiadado, sombrío y casi enlutado que olvidó darle jabón al público para convertirse en algo parecido a un tratado sobre la bajeza humana… sobre la miseria moral de una gente que vivió una posguerra, donde el imperativo de la vida cotidiana les abocaba a la adaptabilidad por encima de cualquier principio».

 

Apenas duró una semana, por tanto, en su momento. Proyectada posteriormente, ya en democracia, por la 2 de tve, quien esto suscribe no la ha visto y no puede opinar en primera persona. Pero es que solo trece ciudades lo harán en esta su segunda oportunidad. A saber, Madrid, Barcelona, A Coruña, Bilbao, Las Palmas, León, Lleida, Málaga, Salamanca, San Sebastián, Santiago de Compostela y Vigo.

 

Sevilla, tampoco. Tampoco esta vez. El mundo sigue y también con él nuestro lamentable, empobrecedor e intolerable suma y sigue de ausencias en nuestras salas. De ese cine inédito que nos convierte en espectadores-as, críticos-as, cinéfilos-as, con unas carencias y unos agravios comparativos permanentes.

‘En cartelera’: Otras voces

Que la oferta de este viernes incluya, al menos, cuatro películas de interés, a tenor de sus referencias, es para congratularse y que, confirmadas al menos, tres de ellas se proyecten en versión original, también. Como es habitual, comenzamos por estas últimas.

La primera es el biopic estadounidense, dirigido por Bill Pohlad, ‘Love & Mercy’. Descrita como un «retrato íntimo y poco convencional» de Brian Wilson, cantante, compositor y cofundador de los Beach Boys, Se describen sus abusos con las drogas, su inestabilidad emocional y la perversa influencia de su terapeuta. Rodada con la colaboración del músico y de su mujer, sus críticas son excelentes y no hay que perdérsela.

La segunda es la coproducción entre Dinamarca, Finlandia, Indonesia, Noruega y Reino Unido, ‘La mirada del silencio’, de Joshua Oppenheimer. Gran Premio del Jurado y Premio Fipresci en Venecia, este documental muestra la visión de las víctimas del genocidio indonesio frente a la de los verdugos que ofreció su realizador en ‘The act of killing’. De visión obligada.

La tercera es originaria de Singapur y está dirigida por Anthony Chen. Se trata de ‘Retratos de familia’ y recibió la Cámara de Oro a la Mejor Ópera Prima en Cannes. Sobre una familia acomodada de tres miembros a la que la presencia de  una sirvienta filipina les hace entrar en crisis. Hay que verla.

También ha gustado en general, con alguna reserva, la mexicana ‘Paraíso’, de Mariana Chenillo en la que describe los problemas de una pareja con sobrepeso. No hay que obviarla.

División de opiniones ha generado la estadounidense, ‘Elsa & Fred’, de Michael Radford y remake de la homónima del argentino Marco Carnevale. Elogios unánimes a las composiciones de sus protagonistas Shirley McLaine y Christopher Plummer.

Finalizamos con la italiana, ‘¿Te acuerdas de mí?’, de Rolando Ravello. Sobre el complicado idilio entre un cleptómano y una narcoléptica. No ha gustado nada. Y con la, en principio, casi segura ausencia de esta semana. La también comedia española, fechada en 2013, ‘Investigación policial’, de Daniel Aguirre. Acerca de dos policías muy peculiares. Contrastes de pareceres.

‘Phoenix’: Atrapada por su pasado

Lamentablemente desaparecida ya de las carteleras sevillanas, esta obra mayor será recuperada por el cine de verano de la Diputación,  Asómate al Patio, el domingo 6 de septiembre. Quien esto firma, les recomienda encarecidamente no perdérsela.

Fechada en 2014, con 98 minutos de metraje, esta producción germana está dirigida por Christian Petzold, cuyo guión también coescribe, junto a Harun Farocki, a partir de la novela de Hubert Monteilhet. La fotografía muy bien Hans Fromm y la excelente banda sonora es de Stefan Will. Obtuvo el Premio FIPRESCI el pasado año en San Sebastián y el del Cine Alemán a la Mejor Actriz Secundaria a la perturbadora composición de Nina Kunzendorf.

La historia remite a una cantante judía, superviviente de un campo de concentración, que regresa con la cara desfigurada y muchas heridas emocionales a su patria devastada. Empeñada en reencontrarse a sí misma y a sus raíces, pese a los consejos de su amiga y rescatadora para que se instale con ella en el extranjero, se somete a una cirugía para recuperar sus rasgos y localiza a su marido – un excelente Ronald Zehrfeld – que trabaja como pianista en el cabaret a cuyo nombre alude el título y que no la identifica. A partir de ahí, nada será como esperaba.

Petzold, realizador también de la notable ‘Bárbara’, continúa indagando en la memoria histórica de su país. En efecto,  el melodrama es usado aquí como instrumento para narrar un relato de traiciones, engaños, daños colaterales, pérdida de identidad y renacimiento, desde los abismos del despojamiento individual y colectivo. La prensa especializada ha visto en ella, quien esto firma también lo suscribe, ecos de Fassbinder, de Haneke e incluso de Franju y de Hitchcock.

Una dolorosa travesía, la de la protagonista, inmensa Nina Hoss, actriz fetiche del realizador . Una muerta viviente entre las ruinas de una Alemania perdedora y destruida. Una mujer valiente, desafiando lógica y seguridad personal, para enfrentarse a quien no la reconoce y la utiliza.

Una víctima, entre verdugos y traidores. Otra que intenta prevenirla,  amando en silencio y sabiéndose derrotada. Un impío diagnóstico de una nación cómplice y culpable, con demasiadas deudas pendientes. Un botín de guerra como objetivo . La miseria moral que todo lo envenena.

Nada exasperada, ni excesiva. Tanto más desgarradora cuanto más contenida. Su puesta en escena ayuda a crear ese clima opresivo, inquietante y desolado que la conforma. Un ajuste de cuentas doloroso, pero necesario, con un tiempo y un país.

Si se proyecta aún en donde vivan, no deben perdérsela bajo ningún concepto. En Sevilla, les recuerdo, tendremos otra oportunidad de verla, o revisitarla, el domingo 6 de septiembre en el cine de verano, ‘Asómate al Patio’. Asómense, no lo lamentarán.

Cinco años contigo…

Un blog creado, nombre incluido, por una mujer de talento a la medida de otra, amante del cine y sin lugar adecuado para expresarlo. Dos descubrimientos, ser tu única pauta en la extensión de las entradas y la facilidad de  escribir en un recuadro digital. Una ventaja, ser tu propia administradora.

Tres inconvenientes, la soledad ante el ordenador, la ansiedad ante el espacio en blanco por llenar y la fugacidad del reconocimiento ajeno, materializado en las visitas, siempre tan arbitrarias y caprichosas.

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Una alegría, la interacción con los-as lectores-as a través de los comentarios. Unas sorpresas, los retuits, favoritos y seguidores-as, que van surgiendo en este camino. También los de realizadores-as, productores-as, actores, actrices… Un reto, la lucha para que las palabras expresen, de la mejor manera posible, lo visto, lo sentido, lo analizado y lo aprehendido.

Una batalla contra el desaliento, contra la insidiosa tentación de tirar la toalla. Unas cifras de aceptación muy a menudo ínfimas, a tenor de la contabilidad del servidor. Por contra, dos momentos estelares en el año 2013, todo un lujo y un honor, recogiendo dos Premios, el de Mejor Labor Informativa, de la asociación de la crítica andaluza, ASECAN y el de Mejor Blog de Cultura, de Blogosur.

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Por contra, levantar acta de tantas veladas inolvidables en eventos no solo cinematográficos, como en un club de lectura – el de quien esto firma – crónicas de viaje, el de N.Y., en otoño, otro regalo insuperable de Vita Lirola , presentaciones de libros, tertulias con gentes de la crítica y del mundo del cine – como Laura Alvea, José F. Ortuño, Rafael Cobos… –  proyecciones diversas, noches en blanco por mor de los Oscar en directo desde una emisora, la del Sevilla Fútbol Club, con el magnífico equipo de Generación Geek…

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Un intento, fallido o no, de combinar la libertad del formato con el orden y la estructura. Un intento, fallido o no, de combinar la informalidad con un cierto rigor. Una mirada violeta, de izquierdas y animalista, que se pretende que no reste, sino que sume. Un aislamiento, tan enriquecedor como exasperante.

Una escritura que fluye, una inspiración que flaquea. Un trabajo, como mínimo de dos horas, en cada crítica o crónica. Un no saber, salvo amables excepciones, a solas con una misma,  si a alguien le importa verdaderamente lo escrito, lo registrado, lo visto, lo vivido  y lo contado.

Una búsqueda, fallida o no, de una voz, una mirada, una escritura y un lenguaje propios. Un regalo extraordinario de Vita Lirola ,  la mejor hija que cabe tener, dueña del dominio y responsable de los trailers, imágenes, fotos y subrayados que enriquecen y mejoran los textos. Una parte indisoluble de la vida de quien esto firma. Más de 700 entradas. Cinco años ya contigo, Sevilla Cinéfila

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‘En cartelera’: Lazos y vínculos

En este viernes en el que la ola de calor ataca de nuevo, las propuestas de la cartelera resultan eclécticas y diversas. Cuatro nada menos son las exhibidas en versión original. La primera, de producción estadounidense pero dirigida por nuestra compatriota, Isabel Coixet, es ‘Aprendiendo a conducir’. Sobre una escritora, cuyo matrimonio naufraga, que decide dar clases con un monitor de autoescuela, refugiado político. Inspirada en un relato de la escritora feminista Katha Pollitt. Protagonizan los excelentes Patricia Clarkson y Ben Kingsley. Sus referencias son irregulares, pero hay que verla.

La segunda es el drama histórico alemán, ‘El padre’, dirigido por Fatih Akin. Acerca de un superviviente del genocidio armenio y su largo periplo en busca de sus hijas. Concursó en Cannes y Gijón. Sus críticas son muy negativas, pero habrá que comprobarlo.

La tercera es una comedia fantástica neozelandesa, ‘Lo que hacemos en las sombras’, de Taika Waititi y Jemaine Clement, que llega avalada por los Premios  del Público en Sitges y de Mejor Película en Toronto. Se trata de un falso documental, que sigue el día a día de unos vampiros locales intentando integrarse socialmente. Se impone verla, pero va a ser que doblada, pues en el Avenida la han relegado…¡¡¡ a una única sesión a las 23 horas!!!. Eso sí, un horario más que adecuado para las criaturas protagonistas, pero no tanto para los-as espectadores-as. Una discriminación en toda regla.

La cuarta es una coproducción entre Marruecos, Francia y Bélgica, ‘Los caballos de Dios’ de Nabil Ayouch. Fechada en 2012, narra el proceso de integración en una célula islamista radical de cuatro amigos de la infancia, de familias humildes. Ganadora de la Espiga de Oro en la Seminci vallisoletana, sus reseñas son excelentes y su visión, obligada.

Ya doblada, tenemos a la griega, ‘Cuestión de actitud’, de Panos H. Coutras, conocido también como el Almodóvar heleno. Road movie sobre dos hermanos en busca de su padre biológico. Se ha destacado su osadía y sus críticas a las xenofobia y homofobia y se le han reprochado sus excesos. Será cuestión de comprobarlo.

Finalizamos con las inéditas.  La primera es el docudrama anglo-franco-estadounidense, ‘Nosotros y yo’, del singular y heterodoxo Michel Gondry, en el que sigue a unos-as adolescentes del Bronx en su último día de instituto. Críticas muy buenas.  Y la segunda, el thriller danés ‘Profanación’, de Mikkel Norgaard, continuación de los casos de la serie del Departamento Q, que se iniciara con ‘Misericordia’, y con el mismo equipo técnico-artístico. Ha interesado, en general, con algunas reservas. Lamentablemente, y de momento, nos quedamos sin verlas.

 

Perdidas y reencontradas…

La nueva oferta de la cartelera de mañana provoca un auténtico cataclismo en el local de referencia de las versiones originales. Salen cuatro películas, por otras tantas de estreno, que analizaremos en la entrada correspondiente.

A tenor de las reseñas, y aún entendiendo que la actualidad impone sus reglas, la cinefilia sevillana pierde en calidad e interés. Al menos, en lo que respecta a dos de ellas.

Así, hoy es la última oportunidad para ver ‘Lejos del mundanal ruido’, de Thomas Vinterberg, ‘Nuestro último verano en Escocia’, de Andy Hamilton y Guy Jenkin. sobre las que hemos vertido nuestras impresiones en este blog. Pero, sobre todo, se despiden dos filmes tan a tener en cuenta como la francesa ‘Viaje a Sils María’, de Olivier Assayas y la alemana ‘Phoenix’, de Christian Petzold. Las sesiones en las que se proyectan son: a las 18.30, la primera y a las 20.45 la segunda. Confirmen, no obstante, los horarios y no dejen de verlas.

La buena noticia, sin embargo, es que el cine de verano de la Diputación sevillana, ‘Asómate al Patio’, las recupera. A la primera mencionada, el viernes, 4 de septiembre. A la segunda, el jueves, 27 de agosto. El sábado, 29 de agosto, a la tercera y el domingo, 6 de septiembre, a la cuarta. En sesiones únicas, eso sí. Así, que ya saben a qué atenerse…

 

 

 

 

Dos adaptaciones literarias: Tan lejos, tan cerca…

El inglés Thomas Hardy y la ucraniana, afincada en Francia, Irene Némirowsky coincidieron durante su estancia en la tierra, sin conocerse personalmente, 25 años. Él fue longevo y murió octogenario en 1928. A ella la asesinaron, en el campo de concentración de Auschwitz en 1942, con solo 39. Ambos, escritores de talento, están presentes en nuestros cines con sendas películas basadas en dos de sus obras. Del primero, la nueva versión de ‘Lejos del mundanal ruido’, dirigida por Thomas Vinterberg y de la segunda, ‘Suite francesa’, firmada por Saul Dibb. Las dos, producciones británicas. En las dos está, además, uno de los actores del momento, el belga Matthias Schoenaerts.

Ambas, con producciones impecables, excelentes facturas y equipos técnico-artísticos, que se dejan la piel en el empeño. Pero que no consiguen, en el caso de la primera, hacer olvidar a su predecesora, firmada por John Schlesinger en 1967. La elección del danés Vinterberg,  uno de los fundadores del Dogma, para dirigir este drama rural más grande que la vida, no deja de ser tan chocante como curiosa. Un drama rural, en el que una mujer fuerte e intrépida, adelantada a su época, se enfrenta a las propuestas de tres hombres muy distintos y enamorados de ella.

Como a un sector muy respetable de la prensa especializada le ha gustado, quien esto firma les pide que lo tengan en cuenta. Pese a que, en su opinión, le falta ese aliento lírico, épico, romántico y atormentado que sí estaba en la versión anterior. Pese a que solo deja ver fogonazos de emoción auténtica. Pese a que le faltan coherencia interna y visión de conjunto, en sus tramas y subtramas. Pese a que elude  también la crítica a una sociedad cerrada ferozmente clasista y misógina. Pese a que la excelencia de su reparto no nos hace olvidar a los imborrables Julie Christie, Terence Stamp, Peter Finch y Alan Bates. Pese a que, aunque quien esto firma no piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor… en este caso, sí.

En ‘Suite francesa’, Saul Dibb ha construido otro drama en el que la visión amarga, demoledora, radicalmente lúcida y objetiva – como un escalpelo inmisericorde sobre la Francia ocupada y colaboracionista de Vichy – de la autora está básicamente ausente. Nada hay en ella de la mirada estremecedora, por distante e irónica, de Némiroswky sobre verdugos y víctimas. Sobre las miserias morales de una burguesía tan expropiada, como cobarde y cómplice. Esas miserias que permitieron que su marido y ella fueran delatados y asesinados, incluso tras haberse convertido al catolicismo.

Estas carencias se hacen notar en una realización convencional y en sus esquematismos en el dibujo de los personajes. Pero la historia de amor alza el vuelo y tiene toda  la intensidad, el deseo y el peligro que dicho romance prohibido y desigual requería. Porque, entre otras cosas, la química y el talento de Michelle Williams y el citado Schoenaerts lo valen y lo bordan.

Tan cerca y tan lejos del espíritu de dos creadores, que supieron retratar la época que les tocó vivir y padecer, están estas sus versiones cinematográficas. Ustedes deciden.