Archivo diario: diciembre 9, 2013

‘Le Week-end’: Maridos y mujeres

En su trigésimo aniversario de boda, una pareja de maduros profesores ingleses se propone celebrar tal evento y, de paso, revitalizar su relación en la mítica París. Sin embargo, sus primeros momentos en la ciudad no son precisamente óptimos y dan lugar a más de una confrontación entre ambos y sus respectivos puntos de vista sobre la vida, el amor, el matrimonio y sus diferentes personalidades. El encuentro con un antiguo alumno de él, y ahora un escritor de éxito, precipitará las cosas…

Hanif Kureishi – Londres, cosecha del 54, prestigioso novelista, dramaturgo, guionista y cineasta – es el responsable de la escritura de ‘Le Week-end’, de la que su firmante es Roger Michell – Pretoria, Sudáfrica, cosecha del 56-, residente en Reino Unido. La película tiene la nacionalidad británica y ambos les confieren sus señas de identidad en un tándem más que complementario.

En efecto, la mordacidad, brillantez, agudeza y corrosividad de diálogos y situaciones- algún@s más que descarnad@s…- se deben, desde la impresión de quien esto suscribe, a la afilada visión del primero. Mientras que la sutileza, el humor, la elegancia y el ingenio tan british se deben al segundo, a su puesta en escena nada llamativa, ni subrayada, pero clásica y precisa. Y, por supuesto, a su reparto. Jim Broadbent, Premio al Mejor Actor en San Sebastián, que tiene momentos antológicos; Jeff Goldblum que aporta glamour y cinismo y, sobre todos, la estupenda Lindsay Duncan. Suya es la función.

En resumen, estamos ante una película que sabe conjurar muy bien los riesgos del tratamiento tanto ternurista, paternalista y condescendiente como oscuro y nihilista, en lo que respecta a la edad de sus personajes. Ante una película que reflexiona sobre el desgaste del amor y de las relaciones, de la institución matrimonial, de las diferentes posiciones del hombre y la mujer en ella, en la vida cotidiana y en la profesional. Ante una película que confiere a su protagonista femenina el motor del cambio posible y deseable, a base de no hacer ninguna concesión, por duras y amargas que sean algunas de sus actitudes.

Pero también ante una comedia tan agridulce como la vida, como las parejas, como el paso del tiempo en dos personas cultas e ilustradas, luego más conscientes, luego más heridas, luego más capaces del carpe diem con todas las consecuencias. Irónica y refinada, compleja y abrupta en ocasiones, estamos ante una película que merece la pena verse.