SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma XII + I. ‘Bird people’: En tránsito

Para mi gata, Lolita, compañera de vida, miembro de mi familia no humana, que nos dejó ayer, jueves, 13 de noviembre, de 2014, de cuya jornada hago ahora la crónica. Luchaste, luché, luchamos por tu vida. Pero nos venció la Parca enemiga…

Pascale Ferran – París, cosecha del 60 – comentó en rueda de prensa posterior a la proyección de su última propuesta cinematográfica, ‘Bird people’, que ” le apetecía, tras la anterior ‘Lady Chatterley’ (2oo6), hacer una película que describiera desde una visión, no sólo realista, del mundo en el que vivimos. Es decir, que lo describiera también desde una perspectiva fantástica e imaginativa las aspiraciones y los sueños de la gente”.

Y a fe que en ‘Bird people’ ha intentado un cambio radical de registro. La historia de un ejecutivo norteamericano alojado en París, en el Hilton junto al aeropuerto, de paso hacia Dubai para cerrar unas negociaciones y de una camarera de dicho hotel, joven, dulce y solitaria, quienes- sin conocerse- experimentarán profundos cambios en sus vidas. Quien esto firma, no puede concretar más para no desvelar las sorpresas inesperadas que nos depara este filme.

Un filme que tiene un arranque más que estimulante y prometedor, siguiendo con la cámara a las personas que viajan y a sus pensamientos. Gentes en tránsito, en los llamados no lugares, a las que vemos impacientarse, esperar, hablar por los móviles, jugar con artilugios digitales, dormitar… Hasta detenerse en los protagonistas. Cada uno, por separado. Cada uno, en los lugares opuestos de la escala social. Él, visibilizado, hipercomunicado e imprescindible en su esfera de actuación. Ella, invisible en su trabajo y siempre con la carga añadida de cubrir los huecos de las compañeras ausentes.

La mirada sensible e inteligente de la realizadora, quien también ha coescrito el guión junto a Guillaume Bréaud, se posa en estos dos seres insatisfechos de una modo contrapuesto. Al hombre – muy bien, Josh Charles – le hace estallar tras un amago de ataque de ansiedad que le lleva a replantearse su vida y quemar sus naves. En clave realista. A la mujer – muy bien, Anaïs Demoustier – le hace literalmente volar por los aires… Hasta aquí. la abajo firmante puede leer.

Valor, imaginación y creatividad no pueden negársele a Ferran. Otra cosa es que la transición de un plano a otro esté conseguida. Para la abajo firmante, no lo está, aunque aprecie algunos detalles divertidos y tiernos en ella. Y, desde luego, ha estimado el trabajo extraordinario con esas aves adorables, y tan invisibles, los gorriones. Son mágicas algunas de sus apariciones. Y no solo se han hecho con efectos especiales, sino con los de verdad. Magnífica la fotografía de Julien Hirsch y estupenda música de Beatrice Thiriet.

Así que ya saben. Escrito queda. La pelota, en sus tejados. Mejor véanla.

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