‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 4: Dioses y monstruos

Otra sesión multitudinaria y memorable de nuestra tertulia, que comenzó con la lectura del precioso artículo – reseñado en otra entrada de este blog – que el crítico y amigo Miguel Olid Suero, le dedicó en ABC a La Palabra y la Imagen, por lo que fue premiado con una clamorosa ovación.

Las tres películas comentadas, todas del máximo interés, con algunas reservas, tienen el denominador común de, pese a sus temáticas densas e intensas, no manipular al espectador emocionalmente y ofrecer una imagen – especialmente en lo que a dos de ellas se refiere – muy diferente de las mujeres, sin nada que ver con los clichés al uso.

Comenzamos por la demoledora ópera prima húngara ‘El hijo de Saúl’, de László Nemes. Gran Premio del Jurado y Premio Fipresci en Cannes y, entre otros muchos y notables reconocimientos, Globo de Oro a la Mejor Película de Habla no Inglesa y es la gran favorita para hacerse con el Oscar en esta categoría el próximo día 28. Se destacaron su narrativa, su puesta en escena, su cámara al hombro a la altura del personaje, sus acciones simultáneas, su visión tan diferente e insobornable, de fondo y forma, del Holocausto.

Su  forma de adentrarnos en el campo de Auschwitz, en las tripas de un infierno donde habitaban los monstruos, apenas entrevistos, pero sí oídos. Las acciones simultáneas que tienen lugar en torno al protagonista al que la cámara, desasosegante y tan ansiosa como él, como nosotras-os, persigue obsesivamente sin abrir el campo más que en un par de ocasiones.

Como afronta la deshumanización, la alienación y el colaboracionismo inducido de los comandos respecto de sus propios compatriotas. El papel de las trabajadoras y servidoras sexuales de verdugos y víctimas… Aunque hubo alguna voz discrepante respecto a su narrativa, en general, cosechó unanimidad en sus valores.

De ‘Mía madre’, de Nanni Moretti, gustaron mucho la inversión de los roles de género. Los varones sensibles y las mujeres fuertes, pero no duras. El alter ego del realizador, la excelente Margherita Buy. Su personaje, con tantos frentes abiertos -conyugales, laborales, fraternales, materno-filiales – y  a punto de desmoronarse. El de esa madre agonizante, una profesora tan querida, como lo era la del director, fallecida durante el rodaje de ‘Habemus Papam’ y honrada aquí. El hecho de que la muerte de un progenitor, o de una progenitora, en este caso, marca un antes y un después.

El propio personaje masculino, tan sensible y entregado, tan generoso. El cine dentro del cine. La forma de rodar, y de actuar, europea frente a la norteamericana. John Turturro, desternillante par la mayoría. Su tristeza, su melancolía, su duelo sin catarsis. Pero disgustaron sus bajones de ritmo, también a alguno sus dispersas líneas narrativas y ciertos artificios. Se la comparó negativamente con ‘La habitación del hijo’, pese a sus muchas diferencias. Se le reprochó su falta de emotividad. Pero, en general, interesó bastante.

‘Spotlight’, de Thomas McCarthy, es un homenaje al periodismo de investigación al servicio de la verdad. A un equipo en activo y tuitero, además. A su más que merecido Premio Pulitzer. A un reparto coral y espléndido. A un guión impecable y sólido. A su factura de película clásica, en el mejor sentido del término. A esa búsqueda de datos, que comprometían gravemente, a las más altas jerarquías eclesiásticas, sistemática y objetiva.

A su manera de afrontar ese arduo e ingrato, pero apasionante trabajo. Aunque se le reprocharan también cierta frialdad, una determinada celeridad en los diálogos y un cierto estancamiento en la evolución de los personajes. A su autocrítica. A esas pinceladas tan atípicas en la vida personal, o en su ausencia, de esos profesionales. A la manera de mostrarles, especialmente al de Rachel McAdams tan natural y desprovista de connotaciones estéticas en su imagen.

A esos otros monstruos, que pasaban por dioses, y a sus víctimas tan inocentes y tan devastadas. Al gran encubridor, el cardenal. A una sociedad aristocrática, de filiación católica, por su origen irlandés. A quienes les defendían, a terapeutas, asociaciones, abogados pero también a los aliados de los delincuentes.

En fin… Participar en esta tertulia supone una experiencia única de enriquecerse con tantas y tan estimulantes voces, miradas y lecturas sobre las cintas propuestas. El miércoles, 2 de marzo, más. Debatiremos sobre ‘Carol’ de Todd Haynes, ‘El renacido’, de Alejandro González Iñárritu, que entran pasado mañana, viernes, 5, y ‘Ave César’, de los hermanos Coen, que lo hará el día 19 de febrero.

Gracias a La Casa del Libro, a Pepe Iglesias Blandón y a los-as mejores tertulianos-as del mundo mundial por hacer imborrable cada uno de estos encuentros. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Por cierto, las magníficas fotos que ilustran esta crónica son debidas a Vita Lirola, a Concha Jiménez y a Pepe Iglesias. Gracias miles a los tres.

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