‘Cien años de perdón’: La caja 311

Daniel Calparsoro, cosecha del 68, tiene en su filmografía cintas poderosas, aún cuando no sean siempre redondas,  como ‘Salto al vacío’, su debut, ‘A ciegas’ o ‘Asfalto’. Esta que nos ocupa es su novena incursión en el cine.

97 minutos de metraje. Coproducción hispano-argentina- francesa. Escrita por el excelente Jorge Guerricaechevarría, guionista habitual de Álex de la Iglesia, Daniel Monzón y tantos otros nombres propios de nuestro cine. Su fotografía, que retrata tan bien el clima del filme, se debe a Josu Inchaustegui. Su banda sonora la firma otro imprescindible, Julio de la Rosa.

La historia remite al atraco, por parte de seis hombres disfrazados y armados, entre los que hay españoles y latinoamericanos, a un banco en el que no todo es lo que parece y que debe, con rehenes incluidos, afrontar muchas más dificultades de las previstas. De entre las cajas de seguridad con las que pretenden hacerse, hay una muy especial cuyo comprometedor contenido inquieta en ciertas altas esferas.

El realizador, muy dotado para el cine de acción, filma esta trepidante historia con energía y credibilidad. Convierte el atractivo y estimulante guión que le sirve Guerricaechevarría en un material fílmico muy poderoso, absorbente y cuyo ritmo no desmaya un solo instante. No lo hace a la manera convencional del género, pero sí sabe manejar perfectamente sus claves. Ordena con inteligencia y habilidad las diferentes tramas de un relato complejo, para que sumen y no para que resten; para que multipliquen y no dividan.

Preserva los diferentes planos narrativos, pero nunca olvida el entretenimiento. Aborda una suerte de mezcla genérica, muy atractiva y resultona, en la que lo político se integra en el thriller de acción, sin olvidar las claves de un policiaco sólido. Ladrones, clientela y rehenes, directivos, directora, negociador, cuerpos diferentes de la seguridad del Estado, los confrontados líderes de la banda, poder… todos-as inmersos-as en una situación potencialmente explosiva literal y metafóricamente.

El reparto es tan sólido y eficiente como la propia cinta. Los personajes – colectivo masculino plural, con solo dos excepciones – poseen rasgos y personalidades propias interpretados por gentes de talento como Luis Tosar, Raúl Arévalo, Patricia Vico, José Coronado, Joaquín Furriel, Marian Álvarez o, sobre todo, un magnético e inquietante Rodrigo de la Serna.

Precisa. Dotada de garra y de fuerza. Tan bien rodada como contada. En ella, se unen hábilmente la denuncia y la comercialidad de impecable factura. Destinada a un público amplio y ecléctico, pero lúcida, crítica y adulta con ciertas podredumbres que sufrimos. No lo duden. Véanla.

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