‘Rara’: Madres y padre

La realizadora chilena Pepa San Martín, cosecha del 74, se inspiró libremente en el caso real de una jueza de su país, Karen Atala – la primera magistrada que se asumió públicamente como lesbiana, que luchó denodada y heroicamente por conservar la custodia de sus tres hijas ante todas las instancias y contra su propia nación, y miembro de la junta directiva de la Fundación Iguales, que ha participado en esta propuesta fílmica- para contar esta historia.

Una historia y una película que han merecido reconocimientos tales como el de Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián, el de Generation K+, de cine infantil y juvenil en Berlín o un número importante de candidaturas para los Premios Platino.

‘Rara’ tiene 93 minutos de metraje. Su guión lo firman conjuntamente la realizadora y Alicia Scherson. Su fotografía, clara y matizada, Enrique Stindt y su estupenda banda sonora, que incluye además preciosos temas, Ignacio Pérez Marín. Y tiene un reparto excelente en el que destacan las dos adultas – Mariana Loyola y Agustina Muñoz – pero, sobre todo, las dos increíbles y adorables menores, Julia Lübbert y Emilia Ossandon.

Pepa San Martín nos da cuenta de la vida de estas niñas con dos madres singulares- la biológica y su pareja, ambas con una profesión – y un padre – con su segunda esposa – mucho más convencional, a través de la mirada, el sentir y la experiencia de la primogénita.

Una mirada clara y luminosa, natural e inocente, sobre un modus vivendi –  el del colegio, el deporte, las relaciones, la mejor amiga, el chico admirado, el de la intimidad, tan diferente pero tan armónica, de su hogar, el del vínculo con su hermana, sus juegos, complicidades y peleas… – tan abierto como aparentemente asumido, en un entorno presuntamente respetuoso.

Pero … surge el conflicto con la norma y todo se va oscureciendo progresivamente hasta la irreversible conclusión. También, en este proceso, la sutileza, la elegancia y la delicadeza están presentes. Tampoco, en este proceso, se cae en tentaciones melodramáticas, vindicativas, sentimentales o exasperadas.

Ni falta que hace. Es la perspectiva de una joven de 13 años, que observa a sus mayores, que tiene claros sus afectos, pese a sus contradicciones y que no acaba de asimilar que cambien tan radicalmente su vida. Todo ello narrado en un tono tan matizado y complejo, tan suave de formas como amargo de fondo.

Donde termina esta historia, comenzó la lucha valiente, comprometida y solidaria con los derechos del colectivo LGTBI del personaje real, de esa admirable mujer y activista a quien su país reparó públicamente. En Chile aún no es legal el matrimonio entre personas del mismo sexo. Solo la, a todas luces, insuficiente Unión Civil.

Vean esta pequeña gran película. La proyectan en el Nervión en horarios y días que deben consultar. PERO HÁGANLO. LO ANTES POSIBLE, PUES PUEDE DESAPARECER PRONTO DE LA CARTELERA. Advertid@s quedan. Bajo ningún concepto deberían perdérsela.

 

 

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