‘Hacia la luz’: Entre tinieblas

Quien esto firma, intenta ahora, con estas entradas recientes, compensar la semana que ha estado sin ir al cine. Descanso obligado, tras la 22 películas vistas en el SEFF, con sus correspondientes crónicas y previas recomendaciones.

Añadir además que la animalista que suscribe se había prometido, desde  ‘Aguas tranquilas’, – donde se degollaba, en directo y a sangre fría, a tres corderos – no volver a visionar nada más de esta realizadora japonesa firmante de ‘Hacia la luz’, Naomi Kawase, cosecha del 69, pero…

… Debe estar al día en cine, se trata de una mujer tras la cámara y ‘Una pastelería en Tokio’ la “reconcilió” con ella. Ahora vuelve a defraudarla, aunque afortunadamente sin animales por medio, con esta su fallida última propuesta estrenada en nuestras carteleras de 101 minutos de metraje, cuyo guión lo escribe ella misma, su excelente fotografía se debe al prestigioso Arata Dodo y su hermosa banda sonora al notable músico Ibrahim Maalouf .

La historia remite a dos protagonistas fundamentalmente. La joven e insegura escritora que hace, y lee, descripciones en películas para invidentes muy crític@s con su trabajo y el fotógrafo maduro, otrora famoso, que se está quedando ciego, que asiste a estas sesiones, y que no deja de registrar con su cámara, pese a la oscuridad que le acecha implacable, cuanto siente, recuerda o adivina. Entre ambos, nacerá un vínculo especial.

Sin embargo, la misma cineasta que fue capaz de reunir, y retratar tan bien, a personajes muy diversos cuyos destinos se cruzaron en la pastelería citada, se muestra incapaz aquí de cohesionar el relato. Su guión, tan evanescente, hace aguas por todas partes. El enfoque  pseudopoético , entre la luz, las tinieblas y la ceguera,  le impide, paradójicamente, mostrar el verdadero pathos de un hombre que está perdiendo su bien más preciado.

Pero tampoco el personaje femenino nos es revelado más que en sus debilidades, Sumisa, apenas si reacciona ante su público más exigente y concibe una atracción amorosa con poca base real. El romance es improbable e impostado. Las posibles, e interesantes, líneas narrativas, pródigas en temáticas sugerentes, son lamentablemente desaprovechadas en aras de un cursi sentimentalismo, de un bello envoltorio desprovisto de contenido.

Una pena.

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