Archivo diario: agosto 4, 2018

‘Dos mujeres’: La comadrona y la dama

He aquí una película sin vocación de innovar ni de fondo, ni de forma. He aquí una película de excelente, pero muy clásica, factura. He aquí una película de protagonismo femenino absoluto, pero, aunque algo de eso haya, no exactamente femenina al uso. He aquí una película que es un verdadero tour de force interpretativo entre dos Catherines, Frot -‘Marguerite’, ‘Odette, una comedia sobre la felicidad’ – y Deneuve, ambas en estado de gracia,  sin las cuales no sería posible.

He aquí una película que, sin ser feminista, es muy pro-mujeres. He aquí una película en la que muchas podemos reconocernos. He aquí una película que las retrata en la edad madura, con naturalidad y realismo, con un importante aprendizaje vital a sus espaldas. He aquí una película en la que se nos transmite la compleja y no siempre fácil relación, tras un impasse de muchos años – entre una comadrona y una dama, radicalmente distintas y unidas por el amor y la nostalgia hacia un hombre, y por un pasado común,  que se reencuentran, descubren y se ayudan mutuamente.

He aquí una película que tiene también un personaje masculino inteligente y sensible, muy bien compuesto por el estupendo Olivier Gourmet. He aquí una película con una capacidad de observación y un cuidado por sus protagonistas – por sus personalidades, sus encuentros y desencuentros, sus mochilas existenciales, sus interrelaciones e influencias mutuas – bastante notables.

He aquí una película que nos regala dos retratos complejos, lúcidos y empáticos de dos protagonistas.  Una seria, rigurosa, ascética y muy responsable madre soltera y trabajadora de la salud en un centro que se va al garete. Otra sensual, epicúrea, vitalista, desordenada y caótica. Enfrentadas y cómplices, y ambas muy generosas.

He aquí una película que nos habla, sin sentimentalismos facilones, ni clichés, incluso con veracidad y humor, de la maldita enfermedad maldita con sus servidumbres, pero también con una manera heterodoxa y elegante de afrontarla. Pero también del hecho de dar vida, cuidarnos y nacer entre mujeres. He aquí una película emotiva, pero no emocionalmente tramposa, ni chantajista. He aquí una película dirigida a un público adulto, pero comercial, que no está desprovista de defectos, pero que no ofende nuestra inteligencia.

Producción francesa de 117 minutos de metraje. Escrita y dirigida por el autor, guionista y cineasta Martin Provost – cosecha del 57, con títulos en su haber como ‘Seraphine’ (2008)  y ‘Violette’ (2013), dos muestras de su interés por las mujeres – correctamente fotografiada por Yves Cape y con una evocadora música de Grégoire Hetzel.

Desde la opinión personal, subjetiva e intransferible de quien esto firma, deberían verla.

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