Archivo diario: agosto 2, 2018

‘Llenos de vida’: Plaza pública

La profusión de miradas cinematográficas de mujeres en verano es – quien esto firma ya lo ha señalado varias veces… – un arma de doble filo. Por una parte, tenemos ocasión de ver sus propuestas y por otra, es temporada baja y las mantienen muy poco tiempo en cartelera o en pocas sesiones a horarios difíciles. Esto le ha ocurrido a la película que nos ocupa, que va a estar solo una semana en exhibición, pese a sus valores que ahora se destacarán.

Producción francesa de 98 minutos de metraje. La dirige la actriz – es una de las protagonistas de esta película coral – guionista – firma su escritura, junto a su ex compañero y colega Jean-Pierre Bacri – cantante – algunas de las muy estimulantes composiciones musicales que suenan en la banda sonora son suyas – y realizadora – de origen judío tunecino, cosecha del 64, con una filmografía muy a tener en cuenta en la que destacar títulos como ‘El gusto de los otros’ (2000) o ‘Como una imagen’ (2004), muy premiados ambos- Agnès Jaoui. Y la fotografía muy bien Yves Angelo.

Su título original es Plaza pública y a fe que le encaja como un guante. Literal y metafóricamente. Remite a un grupo de personas que se reúnen en torno a una fiesta de inauguración de una mansión rural a pocos kms de París.

La anfitriona es la dueña de la casa y productora de un programa de televisión otrora estrella y ahora en decadencia, que presenta su ex cuñado, otrora estrella y ahora en decadencia, quien espera a su joven amante. Su hermana, y ex esposa del último, es una mujer solidaria que pretende incluir en el espacio contenidos éticos y la entrevista a una mujer afgana. La hija de ambos, escritora, ha publicado una novela autobiográfica en la que salda algunas cuentas familiares y…

… Y además están un rapero emergente y su corte, el chófer del presentador, el ayudante de la citada profesional que les ha reunido allí, personal del servicio, entre l@s cuales una camarera con pasión por selfies y famos@s y los desesperados vecinos, los verdaderamente rurales, que sufren el ruido y la invasión de esta celebración multitudinaria hasta llegar a un punto límite.

Con estos mimbres, Agnes Jaoui hace una demoledora radiografía, tan feroz como irresistiblemente divertida, de una fauna que prolifera en determinados estamentos sociales. De una fauna que ella conoce muy bien. De una fauna egocéntrica, narcisista, machista, paternalista, clasista y condescendiente. De una fauna con egos extremadamente vulnerables y susceptibles, pero brutalmente carentes de empatía.

De una fauna a la que va conduciendo a inesperadas conclusiones, a inesperados encuentros y desencuentros, a inesperadas caídas y resurrecciones, a inesperadas decepciones y a inesperadas afinidades. Todo ello con la vanidad, las ideas de izquierdas superadas por la praxis cínica del éxito o el poder, con las servidumbres del paso del tiempo, con… Con la complicidad de un reparto en estado de gracia, sobre todo en lo que se refiere a los ya citados Jaoui y Bacri y a Léa Drucker, en un registro radicalmente distinto al de su personaje en ‘Custodia compartida’.

Aparentemente ligera, pero con una gran carga de profundidad. Sutil, brillantemente dialogada, con un irónico y cínico sentido del humor, elegante, corrosiva, cáustica y muy inteligente, en Sevilla solo podrán verla hoy, SOLO HOY, en versión original subtitulada en el Avenida a las 20.15 y a las 22.30 y doblada en el Nervión a las 18.00, 22.50 y 23.15.

Háganlo. Véanla.

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‘La revolución silenciosa’: Go West!!!

El cine alemán ajusta cuentas con su Historia. Cosa que aquí debería hacerse también – y no ha sido así, salvo honrosas excepciones, si bien reconociendo las dificultades de todo tipo que, aún ahora, se dan para hacerlo con entera libertad – sin tópicos, ni clichés, ni costumbrismos al uso.

Ese ajuste de cuentas citado, esa mirada crítica sobre el pasado, lo hace esta película de 111 minutos de metraje, escrita y dirigida por Lars Kraum – cosecha del 73, conocido principalmente por su estimable y muy galardonada ‘El caso Fritz Bauer’  (2015)- sobre el libro de Dietrich Garstka, ( 1939-2018), ‘La clase silenciosa’ título original también de la película, mucho más ajustado que el equívoco castellano. Su autor fue precisamente uno de los protagonistas de esta historia basada en hechos reales.

Dichos hechos remiten al Berlín de 1956, cinco años antes de la construcción del muro. Un grupo de estudiantes del Este se siente solidario con las víctimas de la revuelta húngara y decide demostrarlo guardando silencio en sus clases. Las consecuencias para ellos, a nivel familiar, educativo y político, serán devastadoras.

Dentro de una factura formal clásica y académica – en la que la fotografía la firma con solvencia Jens Harant y otro tanto cabe decir de la banda sonora de Christoph Káiser y Julian Maas – el realizador arroja vitriolo sobre una situación política en la que los antaño oprimidos se han convertido en opresores. En la que los dominados se han convertido en dominadores.

En la que los que sufrieron en sus carnes la tiranía, se han convertido en tiranos.  En la que las ideas revolucionarias y de cambio se han pervertido en una cruel dictadura de un partido único y burocratizado cuyas víctimas, en este caso, son estudiantes llenos de inocencia e ingenuidad, pero también de un enorme valor y generosidad y, sobre todo, derechos fundamentales como la libertades de expresión y de información veraz y objetiva. En la que los ideales de igualdad se han corrompido en el peor de los patriarcados…

Merece ser vista. aunque tengamos que reprocharle algunas pinceladas gruesas en el retrato de l@s villan@s de la función. En cualquier caso, no se la pierdan.