‘El reverendo’: Aflicción

Quien esto firma, aprecia del conocido guionista, crítico de cine y realizador estadounidense Paul Schrader, cosecha del 46, películas tales como ‘Patty Hearst’ (1988), ‘El placer de los extraños’ (1990), ambas protagonizadas por la inolvidable y trágicamente desaparecida Natasha Richardson y, sobre todo, ‘Aflicción’ (1997). Ahora llega a nuestras pantallas esta su última propuesta en la que se encuentran algunos de sus temas recurrentes en su filmografía como la culpa, la duda, las identidades tormentosas y la redención.

Producción norteamericana –  fechada en 2017,  de 108 minutos de metraje, escrita también por su director, con una factura formal marca de la casa; una puesta en escena sólida y clásica, sin excluir algunos elementos osados; una muy buena fotografía de Alexander Dynan y otro tanto cabría decir de la banda sonora de Nicci Kasper y Brian Williams – cuya historia remite a la radicalización de un pastor evangélico, un magnífico Ethan Hawke, a quien atormenta, y se responsabiliza por,  la muerte de su hijo en Irak, a través del contacto con un activista medioambiental, muy bien Philip Ettinger, y su mujer embarazada, una conmovedora Amanda Seyfried.

Schrader construye aquí un drama religioso, sí, pero también profundamente político y existencial, de una hondura desacostumbrada, y lamentablemente en desuso, en el cine contemporáneo. Y lo hace a  través de un hombre devastado a quien, paradójicamente, el encuentro con otro que, presuntamente es su contrario – pero en cuyo ideario y sentimientos respecto del planeta, de la vida en él, de la condición humana y de la complicidad de ciertas creencias, evangélicas, y de su propia iglesia con un lobby empresarial contaminante, en este caso. con el magnífico villano Michael Gaston como cabeza visible – llega a reconocerse.

Y lo hace usando sus reflexiones a través de la voz en off, de una escritura tan testimonial como crítica. Y lo hace ahondando en las nuevas ideas, en el despertar de su conciencia, en el cuestionarse radicalmente su modus vivendi y el trato que se da a sí mismo, y a su propio cuerpo, como penitencia, tras un acontecimiento traumático inesperado. Tan inesperado como radical en su decisión de… Hasta ahí, puede leerse.

Por descontado que es una interacción entre varones, de las que las mujeres están excluidas. Aunque una represente el futuro por incierto que sea, y la otra, estupenda y contenida Victoria Hill – con quien reacciona odiosa e injustamente en una escena- intente conservarlo a su y de su lado. Y luego, su conclusión tan desconcertante, precipitada, insegura, extravagante y abierta, pero enormemente sugerente.

Dado lo escrito, pueden deducir fácilmente que no deberían perdérsela.

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2 Respuestas a “‘El reverendo’: Aflicción

  1. En referencia a ese final tan extraño, quizá sea spoiler, pero diría que ese plano no pertenece al plano de la realidad. Quizá sueño, quizá delirio, quizá los últimos segundos (antes de ese corte a negro tan abrupto) después de que sí haya llevado a cabo sus intenciones previas… Pero no creo que sea tan real como todo lo visto anteriormente.

  2. Una observación muy fina, marca de la casa, Juan Antonio. Gracias por compartirla. Efectivamente puede muy bien ser así. Sí, el fundido en negro puede dar pistas en ese sentido o dejar un final tan abrupto, sí, pero también abierto.

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