Algunas miradas de mujer en el SEFF 2020. Instrucciones para un mundo en llamas, ‘Chaos’: Exilios

Quien esto firma estaba acreditada por este blog, del que es titular, en esta edición tan distópica del Festival de Sevilla. Pero una circunstancia tan importante como imprevista, le ha impedido asistir por primera vez en más de dos décadas de seguimiento del Certamen. Aunque no el haber publicado ya seis entradas de recomendaciones de las distintas Secciones, especialmente centradas en las miradas de mujer de la programación, ni seguir algunas de sus propuestas más interesantes en casa a través de Filmin.

Dicha plataforma, cinéfila por excelencia, permite ver una treintena de las películas que se proyectarán este año. A saber: 11 de Las Nuevas Olas, 6 de Revoluciones Permanentes, 7 de Instrucciones para un mundo en llamas y una sesión especial de ‘El año del descubrimiento’, además las de La Ventana Cinéfila y Paisajes, estancias y rostros. Así que esta firmante se propone trasladarles sus impresiones críticas de algunos de estos títulos, muy especialmente los de las realizadoras.

Como es el caso de este documental ‘Chaos’, que se integra dentro de la Sección Instrucciones para un mundo en llamas y que fue proyectado en el SEFF por primera vez hace dos años dentro de Las Nuevas Olas No Ficción. Se trata de una coproducción entre Austria, Siria, Líbano y Qatar, fechada en 2018, de 95 minutos de metraje. Escrito, dirigido y fotografiado por Sara Fattahi, cineasta siria de la cosecha del 83, segundo de su filmografía. Ha conseguido importantes galardones en diversos Festivales como el Pardo de Oro de Locarno.

Sigue a tres mujeres desconocidas, y radicalmente diferentes, entre sí que comparten, sin embargo y sin saberlo, los miedos y traumas de un escenario bélico permanente, el de su ciudad, Damasco. Una, de edad madura, subsiste allí, encerrada en su apartamento que es, de hecho, un santuario a la memoria de su hijo, a la habitación del hijo, de 16 años, cobardemente asesinado, al que mantiene con vida cuidando su ropa, haciendo su cama, preservando su olor.

Otra huyó a Suecia y perdió también de forma violenta a un hermano, es víctima de un trastorno bipolar severo a causa del que estuvo hospitalizada varias veces por intentos de suicidio y eligió la pintura como un acto creativo y terapéutico. Y la tercera, que pretende escribir un libro diferente sobre los horrores de la guerra, pero sin que la contienda intervenga directamente, terminó en Viena con un futuro incierto.

“No hay letreros que te dirijan por su geografía abstracta” exclama una de ellas refiriéndose a su ciudad de acogida. Y, de alguna manera, tal cosa ocurre también con este relato fílmico tan sugerente como, por algunos conceptos, insatisfactorio. Su puesta en escena es tan transgresora e incitante como artificiosa. Arriesgada, porque huye de cualquier cliché, pero distante, impide empatizar con sus personajes, excepto quizás con el de la pintora en el que más se centra.

Está habitada por la desolación, el duelo, las soledades no elegidas y los desencuentros con un país propio que se ha vuelto tan hostil y con dos países extraños en los que no se integran,”Suecia es un arma de doble filo, o te ahogas o te ahogas en tus recuerdos”.

Está habitada por el exilio , “soy una persona muerta que deambula en terreno desconocido, superflua en las ciudades doradas y en la tierra verde”. Por varios exilios: de la familia, de los afectos, de la cultura propia, del paisaje, de la memoria, “Nos quitaron nuestra memoria, la guerra se la llevó”.

Está habitada por planos fijos con profundidad de campo, por largos silencios, por sonidos ambientales, por primeros planos de una cara, de un perfil, de unas extremidades… Por diálogos en los que el-la interlocutor-a nunca nos es mostrad@. Por interiores, sobre todo domésticos, salvo un museo. Por fundidos en negro, por planos desenfocados. Por no lugares o espacios inquietantes como el interior de una resonancia que va en paralelo al túnel que atraviesa el metro. O el de una habitación convencional a otra diferente. O al off de los bombardeos en solo una ocasión. O…

Pese a las carencias reseñadas, y por los valores que la hacen notable, aunque, o precisamente por, su visión haga tambalearse sus zonas de confort, no dejen de verla.

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