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‘La vida era eso’: Fin y principio

En un capítulo de la novela negra que esta firmante acaba de terminar, se lee esta frase: «En los hospitales, el contraste entre la vida y la muerte es afilado como un cuchillo, pero el paso de un lado a otro fluye inexorablemente» Esta historia lo demuestra. Esta historia, que filma y escribe el documentalista y cortometrajista madrileño David Martín de los Santos en la que es su ópera prima, el fin y el principio se suceden, se superponen y se fusionan.

Esta historia comienza en un hospital belga en el que dos mujeres españolas – residentes por diferentes circunstancias en el país – una muy joven y otra mayor, acaban siendo compañeras de habitación. Esta historia nos cuenta cómo, poco a poco, y pese a las reticencias y al hermetismo de la de más edad frente a la soltura, el desparpajo y la frescura de la chica, se va creando un vínculo entre ellas.

Un vínculo sutil, que cambiará la vida de una radicalmente. Pero no de la que podría imaginarse, primera sorpresa, y esta firmante debe hilar muy fino para no hacer spoilers. Porque la enfermedad que las une, porque la patología del órgano que las une, no se comporta lo mismo con una que con otra. Porque permite que quien se muestra más triste y resignada, más apática, sea la que salga con bien.

Porque, como se expresa en la cita del comienzo de esta entrada, «el paso de un lado a otro fluye inexorablemente». E inexorablemente sólo una está destinada a quedarse en este lado. Pese a ello, ni su vuelta a la normalidad, con el corazón recompuesto, es capaz de hacerle olvidar a esa criatura a la que vió arder y apagarse inopinadamente, porque no tuvo tanta suerte.

Es por ello que esta dama muy entrada en años, de vida convencional, saca todo su dinero – sin advertir a su familia, ni a su marido, que no paran de llamarla – para viajar hacia un sur de western y playas amplias y hermosas, hacia Almería. Con un objetivo: rastrear las raíces de su amiga, indagando en un pequeño pueblo donde la existencia transcurre de otra manera, para encontrar a quien podría ser el destinatario de la única memoria de su vecina de cama.

Pero en esta insólita aventura, tan dolorosa como estimulante, se reencuentra con esa persona libre y autónoma, dueña de sus deseos, de su destino y de su tiempo. Se reencuentra con esa mujer que no le dejaron ser.

Y aunque aparentemente regrese al redil, y nos sea dado contemplar cómo el grupo humano con el que tiene vínculos de sangre y afectivos – marido, dos hijos, nueras… – trata de patologizar su escapada porque no le permiten el cambio que se ha operado en ella y que escapa de su control… ya nada será lo mismo.

El realizador ha declarado que el germen de esta historia surge cuando acompañaba en el hospital a su madre, enferma terminal. Allí urdió este relato en el que, de alguna manera, la devuelve a la vida y le hace ser sujeto a parte entera como una revancha por la castración generacional, luego política, que sufrió.

Un relato habitado por una insólita madurez narrativa. Un relato contenido, escueto, parco en palabras y, precisamente por ello, intensamente emotivo. Un relato que, en otras manos, hubiera rozado la impudicia pero al que dota de una delicadeza, de una elegancia y de una sensibilidad nada comunes.

Un relato, una película, singular, notable y muy transgresora sin enfatismos. Porque pone el acento principal en aquellas cuyas historias no han sido contadas más que desde otro lugar tópico, patriarcal y pródigo en clichés.

Un relato que tiene un nombre propio, el de esa intérprete extraordinaria que responde al nombre de Petra Martínez, Mejor Actriz en el SEFF 2020, donde concursó en la Sección Oficial y nominada también a los Feroz, los Forqué. los Carmen, los Asecan y los Goya. Sin olvidar a la inolvidable Anna Castillo, quien le da una réplica llena de talento. Ni a Ramón Barea, con su solvencia habitual.

Producción española, fechada en 2020, de 109 minutos de metraje. La fotografía espléndidamente Santiago Racaj. También, aunque sepan a poco…, tiene otra candidatura a los Goya, la de Mejor Dirección Novel. Y así mismo a la Mejor Película en los Premios Carmen de la Crítica Andaluza y a los de Asecan.

Es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra el miércoles, 12 de enero de 2022, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Queda casi un mes. No dejen de verla y elaborarla, pues tiene una importante carga de profundidad y mucho, mucho debate.

Hermosa, meláncolica y, pese a toda su tristeza, llena de esperanza, todos los reconocimientos le son debidos. Ni se les ocurra perdérsela.

En cartelera desde Viva Sevilla: Una oferta amplia, ecléctica y para todos los gustos

Este es el enlace para acceder a mi colaboración de esta semana sobre la oferta de estrenos de la cartelera de este viernes:

https://vivasevilla.es/sevilla/1014360/en-cartelera-profusion-de-estrenos-en-este-viernes-con-ofertas-para-todos-los-gustos/

Pues ya lo saben, tienen dónde escoger. Consulten horarios y sesiones, respalden las medidas de seguridad y vayan al cine. #CineEnLasSalas #CineSeguro #YoVoyAlCine

‘Fue la mano de Dios’: O la del diablo…

Coproducción entre Italia y Estados Unidos, fechada en este año y de 130 minutos de metraje. La dirige y la escribe el guionista, novelista y cineasta italiano Paolo Sorrentino – cosecha del 70, con títulos en su filmografía tales como ‘El Divo’ (2008), ‘La gran belleza’ (2013), Oscar a la Mejor Película Extranjera, ‘La juventud’ (2015)… entre otros muchos más – su espléndida fotografía la firma una mujer Daria D’Antonio y su vibrante y melancólica banda sonora, Lele Marchitelli.

La historia es autobiográfica y está ambientada en la convulsa Nápoles de los 80. Tiene como eje del relato a un adolescente, Fabietto Schisa, alter ego del realizador, – un excelente Filippo Scotti, Mejor Actor Emergente en Venecia – quien, junto a su padre, hermano, hermana, madre, parientes, vecindario y amistades vive la emoción del fichaje de Maradona por el equipo de su ciudad, de los casting y rodajes de películas y sus primeros deseos, al tiempo que una tragedia inesperada le marcará para siempre y decidirá su vocación cinematográfica.

Destacamos también en su reparto al siempre espléndido Toni Servillo, un habitual de Sorrentino, Luisa Ranieri, Teresa Saponangelo o Marlon Joubert. Gran Premio del Jurado en Venecia, Nominada a los Premios del Cine Europeo y a los Satellite Awards a la Mejor Película Internacional.

Se ha escrito sobre ella, en extratos de críticas de expert@s en medios recogidas en la imprescindible FilmAffinity:

«Una brillante, delicada y emotiva película… Es divertida con la misma claridad que trágica, es profunda… la mejor lectura del legado de Fellini…» Luis Martínez, El Mundo; «Sorrentino cambia su cine para filmar la tragedia de su infancia… bucea sin miedo en un pasado íntimo doloroso… ejemplo notable de drama comedido…» Tommaso Koch, El País: «Es su película más contenida, la menos fastuosa, la menos pendiente de sí misma… lejos de la ironía y el sarcasmo… Amarcord napolitano» Sergi Sánchez, La Razón.

Todas las reseñas son de este tenor, salvo irrelevantes excepciones. Ténganlo muy en cuenta. Porque la de esta firmante discrepa mayoritariamente con todas, sin negarle algunos de los valores en ellas expuestos.

Porque esta firmante ha visto una película reiterativa, plana, aburrida, lenta, algo farragosa y muy machista. Porque a esta firmante le ha irritado profundamente la cosificación de los personajes femeninos. Una cosificación vista sin el menor asomo de crítica. Antes al contrario, autocomplaciente, hasta en temas tan graves como el maltrato.

Porque a esta firmante le ha indignado el retrato de un grupo humano, progenitora, progenitor y parientes, cruel hacia l@s diferentes y l@s más vulnerables a quienes gasta bromas pesadas que juegan con sus más íntimas aspiraciones o hacen burlas de sus características físicas como en el caso de un niño. Sin el menor asomo de crítica, sino que son vistos como gags…

Porque esta firmante considera que toda la fauna que la habita es descrita a brochazos y-o muy esquemáticamente. Porque, salvo con el protagonista y no siempre…, no ha conseguido empatizar con ningun@ y menos aún emocionarse con lo narrado. Porque le sobra metraje y le faltan complejidad, elegancia y sutileza. Porque no sabe cómo terminarla. Y porque sigue buscándonos aquí también las cosquillas sentimentales. Porque…

Pero esta es sólo una opinión personal, subjetiva y a la contra de un filme que ha suscitado, ya han visto los ejemplos, aplausos mayoritarios.

Véanla y opinen por sí mism@s.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 9: ¡¡¡Felices Fiestas!!!

Pese a las ausencias que se anunciaron, la última sesión del año de la novena temporada de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra resultó muy animada, participativa y estimulante. Las películas elegidas para el debate lo merecían, dentro de sus muy diferentes estilos y temáticas, por su complejidad y riqueza de fondo y forma.

‘Petite maman’, de Céline Sciamma gustó bastante en general. Se valoraron su magia, su fantasía, que no tiene nada que ver con la ciencia ficción. Entre el drama, el duelo y el cuento lleno de ensoñaciones sentimentales y la teoría de la amiga imaginaria de una niña inteligente y sensible con unos increíbles ocho años, que sostuvieron algunas.

Gustaron mucho la fluidez narrativa, su sutileza y el manejo del juego de dobles, de espejos, de los tiempos pasado y presente, de las relaciones madre-hija que se reencuentran en el mismo bosque, con la misma cabaña, en la misma casa donde la segunda habita en el presente y ambas están en el pasado.

En la misma casa donde se descubre un secreto y una despedida pendiente tiene lugar. Se apreciaron su fotografía, su factura, las dos hermanas gemelas actrices tan prometedoras y su clima, en general, tanto en el duelo como en lo imaginario. Pero hubo quienes no conectaron a nivel emocional con ella.

‘La ruleta de la fortuna y la fantasía’, de Ryüsuke Hamaguchi, uno de los más prestigiosos cineastas nipones cuya anterior filmografía permanece increíblemente inédita en nuestro país, fue muy bien glosada, con la sabiduría y cualificación crítica que le caracterizan, por Enrique Colmena quien destacó las cualidades de sutileza, interés, complejidad y riqueza que la caracterizan.

En este brillante filme de tres episodios – que, más desarrollados, podían generar otras tantas películas – de absoluto protagonismo femenino con la excepción de dos masculinos, se incide en el destino, los dobles finales, las ambivalencias, dos revanchas, un insólito triángulo sentimental, un encuentro debido a un equívoco que da lugar a una afinidad, confesiones íntimas y el probable nacimiento de una amistad. Todo ello tras una magia que no lo es tanto, tras una puerta siempre abierta y tras un reconocimiento que puede no ser tal.

Y ‘La hija’ del almeriense Manuel Martín Cuenca suscitó aclamaciones unánimes y un vivo debate, pero no en torno a sus cualidades y valor cinematográfico, que nadie cuestionó, sino en matices sobre su narrativa más lineal y convencional o no. Sobre si eran relevantes, la inmensa mayoría pensó que sí, los temas morales que plantea. Sobre la empatía con el destino de los delincuentes protagonistas, la inmensa mayoría no lo sentía en absoluto.

Sobre si podía resultar el personaje de Javier Gutiérrez mejor que el de Patricia López Arnaiz, que la mayoría pensó que no, que era el más despreciable de los dos y de la función. Sobre si el final podía ser previsible o no, aunque estaba claro que era sangriento.

Aplausos al trío protagonista, los dos mencionados y la revelación de Irene Virgüez. Aplausos al imponente paisaje de las Sierras de Segura y Cazorla y al sonido ambiental, como dos elementos dramáticos más. Aplausos al pathos final de sangre con los perros implicados que a una tertuliana le recordó a una tragedia griega. Gustó ese final tan abierto e inquietante.

Gustaron sus denuncias del abuso de poder y de autoridad, por parte del profesor a una menor. Interesaron mucho la consideración objetal de la chica como un vientre de alquiler nada al uso. O cómo el fin justificaba todos los medios de la pareja central. O cómo no existe un derecho a ser madre o padre, ni a comprar un cuerpo de mujer para ello, ni tan siquiera sus óvulos. O el retrato de unos menores infractores sin clichés, ni tópicos, sino sensibles y educad@s. O…

El miércoles, 12 de enero, a las 19.30, más. Debatiremos tres películas sobre el papel del mayor interés. A saber: La española ‘La vida era eso’, ópera prima de David Martín de los Santos, que entra el 10 de este mes de diciembre, la francesa ‘París, Distrito 13, de Jacques Audiard, que entra el día 22, y la coproducción entre Estados Unidos, Reino Unido y China, ‘El contador de cartas’, de Paul Schrader, que lo hace el día 31. Ya lo saben, véanlas lo antes posible y reténganlas en sus memorias, porque nos queda casi un mes y medio para el próximo encuentro.

Gracias a Rafael García, a Marina Alonso Espejo, a Daniel López, a Antonio Rivas y a todo el magnífico equipo de la librería por ser la mejor sede posible, por sus atenciones y por el regalo literario del género negro que le han hecho a esta firmante. Gracias a Enrique Colmena por su trabajo tan valioso compartiendo la coordinación de esta actividad. A la adorable perrita Maya, la estrella no humana del encuentro. Y a las mejores tertulianas, son todas mujeres esta temporada, del mundo mundial por su fidelidad, lecciones de cine y aportaciones.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS por una, por otra, velada memorable, enriquecedora y estimulante. ¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

Películas para la próxima sesión de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de diciembre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Toma 3, ‘La hija’: Vientre de alquiler

El guionista y cineasta almeriense, de El Ejido, Manuel Martín Cuenca, cosecha del 64, tiene en su haber una filmografía interesante y atípica entre la que destacamos títulos tales como ‘La mitad de Óscar’ (2010), ‘Caníbal (2013), que le valió dos Goyas al Mejor Director y al Mejor Guion Adaptado, o ‘El autor’ (2017). En casi todas ha ejercido además la coproducción y la escritura.

‘La hija’, su última propuesta, es una de las elegidas para debatir, en nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, este miércoles, 1 de diciembre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Producción española, fechada en este año, de 122 minutos de metraje. Su guion lo escribe él mismo, junto a Alejandro Hernández, sobre una historia de Félix Vidal.

La notable fotografía se debe a Marc Gómez del Moral y la banda sonora se nutre de preciosos temas de Vetusta Morla. Del excelente reparto, destacamos al trío principal que sostiene la acción. A saber: Javier Gutiérrez – de nuevo nominado al Goya como Mejor Actor Protagonista por este magnífico, intenso, matizado y duro trabajo – la estupenda Patricia López Arnaíz y la revelación de la excelente Irene Virgüez.

Tiene otra candidatura a los premios por antonomasia del cine español citados como Mejor Dirección. Aunque se antojan muy pocas para un film tan notable. Faltan, como mínimo, las de Mejor Película, Actriz Secundaria y Actriz Revelación.

La historia sigue a Irene, una chica de 15 años embarazada, que acaba de fugarse de un Centro de menores infractores, en el que fue internada a causa de una disputa con su madre toxicómana. El progenitor de la criatura está en la cárcel.

Todo ello con la complicidad de su profesor de referencia, Javier, quien – junto a su mujer Adela, con la que lleva intentando tener descendencia desde hace años, y que fingirá un embarazo a efectos de que todo resulte más verosímil – lo urden y la ayudan alojándola en su casa de la sierra al abrigo de todas las miradas. La condición es que les entregue el bebé, que ella piensa y siente que será niña.

La joven accede, no le queda otra, en principio de buen grado. Pero la salida del padre y pareja de prisión y el cada vez más estrecho vínculo con la criatura a medida que la gestación avanza, hará que se replantee dicho «acuerdo» y precipitará los acontecimientos…

Martín Cuenca confiere a este relato fílmico – entre el drama y el thriller, que en otras manos podría haber sido infumable – una contención, una sobriedad, austera de diálogos, con planos ascéticos y sin apenas subrayados.

Le confiere un ritmo lento, pero nunca aburrido. Un tempo necesario para ir asimilando todas las motivaciones, evolución y características de los personajes, que nos permite contemplar todos los matices de sus interacciones mutuas. Pero, y esto es importante, tiene unos giros de una escritura muy sólida que van desarrollando el desasosiego y un pathos creciente hasta llegar al climax final.

Convierte a las monumentales Sierras de Cazorla y Segura en un elemento dramático más. Tan acogedoras como hostiles, tan hermosas y ásperas, están ahí omnipresentes marcando el destino trágico de tres personas, cuatro contando a la bebita, del que son responsables las personas adultas.

Unas «personas», singularmente el hombre en quien confiaba, que cometen un despreciable abuso de poder sobre una niña usándola -, mediante un chantaje sutil, «protector·» y paternalista, si bien luego se verá que sus fines justifican todos los medios – como vientre de alquiler.

Unas «personas» que la utilizan como una carcasa. Como un mero envoltorio, sin sentimientos, ni libertad para decidir un cambio en ese «acuerdo» tan insidioso. Quebrando su voluntad y sometiéndola de todas las formas posibles. Mientras que un policía, amigo del protagonista, busca a la desaparecida y a su novio que se esfumó también tras un paseo. No hay que hacer más spoilers, ya lo verán. Y ese final tan duro y abierto…

Quien esto firma, ha agradecido que el realizador nos haya ahorrado clichés en la descripción de la joven, ella especialmente, pues no hay aquí ningún tópico al respecto. Al contrario, Irene es seria, agradable, cálida y educada. Otro tanto puede decirse de su pareja y progenitor de la hija que, en su breve aparición, se muestra correcto, dialogante y razonable.

Habrá ocasión de debatirla mañana, miércoles 1 de diciembre, a partir de las 19.30, en Casa del Libro Viapol. En la sesión con la que despide el año nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra.

No se la pierdan bajo ningún concepto.

Películas para la próxima sesión de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de diciembre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Toma 2, ‘La ruleta de la fortuna y de la fantasía’: Tres historias, cinco mujeres y… dos hombres

Esta película japonesa está estructurada en tres capítulos o historias, todas protagonizadas por mujeres aunque haya dos hombres en las dos primeras. Todas relacionadas con el azar, aunque en la segunda de ellas esté recorrido por la premeditación si bien luego se cierra el círculo de manera casual e inesperada.

Todas remiten a encuentros que generan tanta sorpresa como decepción y, en más de un caso, pérdidas dolorosas. Todas independientes, todas constitutivas de relatos en sí mismas. Todas, a su muy sutil manera, presentan un atípico caleidoscopio de las relaciones contemporáneas en Japón.

Todas, pese a estar filmadas por una mirada masculina, su protagonismo femenino es más que estimulante y, desde luego, complejo. Todas con una puesta en escena muy cuidada y centrada fundamentalmente en los interiores, aunque la ciudad siempre está ahí, visible o invisible.

Todas con luces y sombras emocionales, que se resuelven – aunque alguna sea más esquinada… – en un destello de esperanza. Todas tienen que ver con los afectos, deseos y ambivalencias sentimentales. Todas están narradas desde la elegancia, cuidando el detalle, aunque sus personajes centrales muestren también sus heridas. Pero sin aspavientos, con la contención que regula los contactos sociales y afectivos en una ciudad tan fascinante como Tokio.

En la primera, la confidencia de una amiga a otra en un taxi sobre un encuentro que puede ser decisivo para ella, mientras la urbe irradia su plenitud de luz nocturna… conduce a una oficina donde la depositaria de tales intimidades se enfrenta al sujeto deseado, su ex a quien ella fue infiel y de ahí, la ruptura. Y toda la conversación remueve en ella sus deseos latentes, sus celos ante la relación posible, su ambivalencia.

Algo parecido, aunque desde otra posición radicalmente distinta, se genera en el hombre. El futuro o el pasado. La magia de las promesas frente al vínculo que sigue vivo, aunque resultara muy doloroso. Hasta la resolución está llena de interrogantes y de sorpresas.

En el segundo, un joven chantajea a una mujer adúltera a su pesar por una suerte de adicción al sexo nunca manifestada, con la que acaba de tener relaciones y que pretende seguir con su familia, impeliéndola a seducir a un maduro profesor y autor que nunca cierra la puerta de su despacho.

De esa seducción fallida por intervención del azar, aunque muy sugerente, y de un error de consecuencias catastróficas, surge, al cabo del tiempo, un reencuentro con el inductor en cuestión. Y la mujer, gran perdedora de todo el perverso asunto, podrá tomar la revancha…

En la tercera, otro encuentro, genera un cara a cara entre dos mujeres radicalmente distintas, en estatus, en ideas, en estilo y en opción sexual, pues una de ellas es lesbiana y la otra está infelizmente casada. En la casa de la segunda, ambas se sinceran y se muestran tal como son.

Supuestamente son antiguas condíscipulas lo que da ocasión a comentar y comunicarse las impresiones que cada una de ellas causaba en su clase y de cómo, especialmente a la primera citada, marcaron sus vidas.

Pero una pirueta del caprichoso destino les hace caer en la cuenta de que han estado pensando que son quienes no son… ¿o sí?. Porque de ese tiempo compartido, tan intímimamente verdadero, ha nacido una amistad. Aunque nunca más vuelvan a verse…

Producción japonesa, fechada en este año, de 121 minutos de metraje. La escribe su propio director, Ryüsuke Hamaguchi, uno de los más reputados cineastas de su país cuyo cine permanece inédito en el nuestro. La fotografía con mimo Yukiko lioka. Entre su estupendo plantel interpretativo destacar a las cinco espléndidas actrices. Oso de Plata, Gran Premio del Jurado, en Berlín. Todos los reconocimientos le son debidos.

La debatiremos este miércoles, 1 de diciembre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol. Ya no está en cartelera, pero seguro que alguna plataforma la recuperará como se merece. Habitada por las emociones más íntimas y refinadas, su enfoque, tempo, narrativa y tratamiento son tan profundos como gráciles. HÁGANSE CON ELLA. No se la pierdan.

Películas para la próxima sesión de la tertulia de cine del miércoles, 1 de diciembre, a las 19.30 horas en Casa del Libro Viapol. Toma 1,’Petite maman’: Dos niñas

Una niña de 8 años llamada Nelly va despidiéndose de mujeres ancianas muy dignas, a alguna de las cuales le ayuda a resolver una palabra en su crucigrama, en lo que parece – y es – una residencia. Recorre el pasillo y musita adios a cada ocupante de cada una de las habitaciones.

Pero… cuando llega a la de la que más quiere, sólo hay una cama vacía y una madre muy joven y muy seria, cuyo abatimiento es evidente pero contenido, recogiendo pertenencias. Su bastón, el bastón de la abuela, es una de las que la nieta quiere guardar como recuerdo ya que se lamenta de que, entre tantas despedidas, no pudo hacerlo de ella.

Luego en la casa de verano de esa mujer mayor tan querida y perdida – protagonista de la niñez materna y llena de recuerdos, que sus progenitores están vaciando algo a lo que ella contribuye ayudándoles – descubre el bosque donde su progenitora jugaba y los cuatro árboles en los que construyó una cabaña.

Eso, al tiempo que conoce que su madre se ha ido, profundamente abatida e incapaz de afrontar esa dura tarea. Y lo ha hecho sin despedirse, tampoco ha podido decirle adios. Aunque en este caso, haya sido un hasta luego…

En ese contexto, mientras pasea por el bosque cercano a la vivienda, conoce a una niña similar a ella en todos los aspectos. Esa nueva amiga también vive en una casa idéntica, salvo por algún pequeño detalle, con una mujer sola que lleva un bastón.

Esa nueva amiga también juega en la misma cabaña materna. Esa nueva amiga, a la que por su sensibilidad e inteligencia acabará reconociendo, le descubrirá un secreto y le permitirá cumplir su deseo pendiente.

Este juego de espejos, de dobles que no lo son exactamente, aunque lo parezcan. Este juego de simetrías entre el pasado y el presente, entre el drama del duelo familiar y el contexto fantástico en el que se inserta, lo muestra Céline Sciamma – guionista y cineasta, cosecha del 78, con maravillas en su haber como ‘Tomboy (2011), ‘Girlhood’ (2014) o ‘Retrato de una mujer en llamas’ (2019) – con toda su sabiduría y sensibilidad narrativas.

Lo muestra con unas admirables fluidez y naturalidad en la puesta en escena sin necesitar de subrayado alguno al mostrar a una niña entre dos mundos, entre dos casas, entre dos realidades temporales. Con la misma naturalidad y fluidez con que lo abordan sus protagonistas.

Producción francesa, fechada en este año, de 72 minutos de metraje. La escribe también la propia directora. La fotografía muy bien, en todos sus matices, una mujer, Claire Mathon. La música, que suena cuando y como debe, la firma Para One. Y del reparto, mínimo pero tan solvente, destacar a esas dos admirables hermanas: Josephine y Gabrielle Sanz.

Póngan algo de magia en sus vidas y háganse con ella. No lo lamentarán.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra del miércoles, 1 de diciembre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol: Falta una semana…

Una semana queda para nuestro tercer encuentro de esta novena temporada y último del año. Comentaremos tres películas de mucho interés, en dos de ellas demostrado: ‘Petite maman’, de Céline Sciamma y ‘La ruleta de la fortuna y la fantasía’ de Ryüsuke Hamaguchi y la tercera, que entra este viernes y viene precedida de las mejores críticas, es ‘La hija’, de Manuel Martín Cuenca.

Os esperamos. Deseando veros el próximo miércoles, 1 de diciembre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol.

‘El poder del perro’: La «forja»de un hombre

La revista Fotogramas, en un excelente artículo de Mireia Mullor, del 31 de enero pasado, destaca entre los mejores westerns del presente siglo títulos como ‘Noticias del gran mundo’, de Paul Greengrass (2020), ‘Los hermanos Sisters’, de Jacques Audiard (2018), ‘Los odiosos ocho’, de Quentin Tarantino (2015), ‘Deuda de honor’, de Tommy Lee Jones (2014) o ‘Valor de ley’ (2010), de los hermanos Coen.

Y Cinemanía destaca, en otra estupenda reseña de Laura Maza, del pasado 22 de mayo, algunas miradas de mujer sobre este género que merecen sobradamente estar en la lista anterior. Como, por ejemplo, ‘Meek’s Cutoff’ (2010) y ‘First Cow’ (2019) ambas de Kelly Reichardt, ‘The Rider’ (2017), de Chloé Zhao o ‘El viento’, (2018) de Emma Tammi.

Este, esta que nos ocupa, ‘El poder del perro’ debería figurar en todas las antologías. Porque todos los reconocimientos le son debidos. Ya ha ganado el León de Plata, Mejor Dirección, en Venecia y ha sido segunda finalista a Mejor Película y Premio del Público en Toronto. Y está en todas las quinielas como Mejor Película de los Oscar 2022, entre otras nominaciones.

Coproducción entre Australia, Reino Unido y Nueva Zelanda, de 128 minutos de metraje. La dirige y la escribe, adaptando la novela homónima de Thomas Savage, la prestigiosa Jane Campion que llevaba más de una década sin rodar… – cosecha del 54, con títulos en su haber como ‘Un ángel en mi mesa’ (1990), ‘El piano’ (1993), ‘Retrato de una dama’ (1996) o ‘En carne viva’ (2003) – la fotografía maravillosamente Ari Wegner y la excelente banda sonora es de Jonny Greenwood.

La historia está ambientada en 1925 y, muy esquemáticamente narrada, sigue a dos prósperos hermanos ganaderos, propietarios de un rancho en Montana. Cuando uno de ellos se casa con una viuda, el otro se resiente y hace lo posible por vengarse de su cuñada utilizando a su ambiguo hijo para sus fines. Pero…

Estamos ante una película diferente. Hipnótica, turbia, impía y despiadada, ferozmente cruel y llena de sorpresas que nunca serán gratas. Estamos ante un relato desasosegante de una masculinidad, de unas masculinidades tóxicas que, por enterrar sus deseos más profundos, dañan todo lo que tocan.

Estamos ante un relato complejo, oscuro, poliédrico y perverso de verdugos que han sido víctimas y de víctimas que serán verdugos. Y de una mujer devastada por los celos de quien no se permite reconocerlos.

Estructurada en capítulos y narrada sin prisas, pero sin pausas, fluye ante nuestros asombrados ojos con todas sus densidades, con todos sus significados, con las profundidades abismales de sus sugerencias y revelaciones. Y va mostrando el pathos creciente hasta el demoledor final…

Estamos ante una película negra, negrisima y, por momentos, insondable. Estamos ante una película perturbadora en general y para una sensibilidad animalista, en particular, no porque se maltrate a ninguna criatura no humana en ella, aunque se las utilice en el rodaje, sino porque son las víctimas más inocentes. O las únicas inocentes junto al personaje femenino.

Estamos ante una película bella, siniestra, hermosa, cruel y terrible, con la que Netflix va a coronarse. Estamos ante un reparto en estado de gracia en el que destacar a un eminente, grandioso Benedict Cumberbatch que será nominado y debería recoger la estatuílla al Mejor Actor. Sin olvidarnos de la espléndida Kirsten Dunst, ni de los magníficos Jesse Plemons y Kodi Smit-McPhee.

Estamos ante una película que nadie, nadie, nadie debería perderse.

‘Libertad’: La amiga estupenda

Quien esto firma, ha cuestionado siempre el término amistad en la famosa tetralogía de Elena Ferrante, que confía en que sea realmente una mujer no como el trío de Carmen Mola…, que da título a esta crítica. Quien esto firma, piensa que no era tal sino una relación bastante tóxica y dañina para la otra de las protagonistas, independientemente de los valores individuales de cada una.

Aquí ,en esta excelente, notable ópera prima, de la guionista y cineasta Clara Roquet, cosecha del 88 – coproducción entre España y Bélgica, de 104 minutos de metraje, muy bien fotografiada por una mujer, Gris Jordana, con una vibrante banda sonora, pródiga en temas populares muy conocidos, de Paul Tyan y con un reparto en estado de gracia en el que destacar a Maria Morera y a Nicolle García, especialmente ellas dos. Pero también a Nora Navas, Carol Hurtado y Vicky Peña – algo de eso hay.

Algo de eso hay porque la historia de Nora, de catorce años, que pasa su verano en la casa familiar de su abuela, que padece Alzheimer muy avanzado y de vez en cuando se escapa, con su madre, su hermana pequeña y tÍ@s y prim@s que llegan a verles. Y que no encuentra su lugar ni entre las personas adultas, ni entre l@s menores, hasta que llega Libertad, de 15, hija de Rosana la mujer que se encarga de cuidar a la anciana y…

… Y se fascina con ella, pero la relación es desigual. Porque la mayor – y, de paso, según todos los indicios, la realizadora – tiene muy clara su conciencia de clase, frente a la que considera «una niña bien». Tiene muy claro que, frente al tópico cliché de que su madre «es de la familia», es, por el contrario, «quien le lava el culo a la abuela», una mujer, por cierto, que le cobra a ella mucho afecto. Como el que le tiene a su progenitora y sirvienta.

Libertad experimenta, y lo demuestra en más de una ocasión, sentimientos muy contradictorios hacia Nora y hacia todo lo que su familia representa de estatus y privilegio. A esto se añade además los que siente hacia su madre que la dejó en su Colombia natal a cargo de su propia abuela para servirles y llega a la casa porque esta ha muerto y se ha quedado sola.

Pero tiene muy claras sus raíces y desea sobre todas las cosas volver. Significa una apertura, una transgresión, un mundo nuevo de la noche y diversiones que nunca había conocido para su compañera, a la que no duda en dejar tirada cuando se trata de ligar con un chico que trabaja en reformas de la casa familiar…

Todo ello se une a las ambivalencias de Nora hacia su propia madre, que piensa está engañando al padre ausente aunque ignore un dato importante, las de esta hacia Rosana y Libertad que nunca serán tratadas, pese a la pantomima igualitaria, más que como criadas. Los celos de la hija hacia la sirvienta, y su propia hija, por el afecto materno. La integración imposible…

Clara Roquet exhibe una madurez narrativa considerable en este su debut fílmico al ser capaz, de mostrar todo esto, sin juzgar, ni condenar, con una complejidad no exenta de cierta malicia. Con una puesta en escena, que aunque tenga un guion, no es nada al uso pues nos va relatando todo este avispero emocional sin subrayados, ni énfasis, sino como una suerte de escenas estivales cargadas de contenido, pese a su aparente ligereza. Y ese final, tan desasosegante y de alguna manera tan perverso.

Deja un regusto amargo, porque no deja títere con cabeza. Pero desde luego que hay que verla.