‘Siempre Alice’: El arte de perder

Según la protagonista de esta cinta – ‘Still Alice’, en su título original, cuya traducción al castellano más ajustada sería ‘Aún Alice’ o, más libremente, ‘Sigue siendo Alice’… – el diagnóstico, la vivencia del Alzheimer, es el arte de perder. Perder la memoria, los recuerdos, a los seres queridos, el pasado, el presente, el futuro y la propia identidad. Esto lo declara ante una audiencia compuesta mayoritariamente de enferm@s del mismo mal que a su personaje- una eminente lingüista, profesora, escritora e investigadora – le ha sido diagnosticado cuando acaba de cumplir unos espléndidos cincuenta años y está en la plenitud de su carrera profesional.

Sobre esta enfermedad, más frecuente en ellas, hemos visto títulos como, entre otros, ‘Iris’, de Richard Eyre, ‘Lejos de ella’, de Sarah Polley, ‘Amour’, de Michael Haneke o ‘Arrugas’, de Ignacio Ferreras. Pero en todos, sus víctimas eran de una edad avanzada. La novedad de esta historia es, como se ha citado antes, la precocidad, y celeridad, de los síntomas y el que sean hereditarios. El que, además, como en tres de las citadas, haga estragos en otras tantas mujeres cultas, con éxito e inteligentes, con una situación socio-económica boyante y con parejas muy entregadas y bien avenidas es, sin embargo, una característica común.

El matrimonio formado por el estadounidense Richard Glatzer, escritor y realizador, de la cosecha del 52, y su colega, el británico Wash Westmoreland, de la cosecha del 66, realizan y escriben esta cinta, basada en una novela de Lisa Genova. Tiene 101 minutos de metraje, su fotografía es de Denis Lenoir, su banda sonora de Ilan Eshkeri, en su reparto están Alec Baldwin, Kirsten Stewart o Kate Bosworth, que cumplen con su trabajo dignamente. Pero, sobre todas las cosas, tiene a una espléndida Julianne Moore quien ya ha ganado un Globo de Oro, además de muchos galardones y nominaciones más, y que – lo hemos escrito ya en este blog – recogerá la estatuilla más preciada, si no hay sorpresas, el próximo 22 de febrero.

Porque ella, y solo ella, es el alma de una película que, aunque de factura cuidada, sin su entrega hubiera devenido plana y sin su contención hubiera devenido lacrimógena. De una película de quiero y no puedo, al entender de quien esto suscribe. Ni facilona, ni arriesgada. Ni cobarde, ni valiente. Ni intensa, ni contenida. Ni, desde luego, mejor de las que la precedieron. Ni novedosa, ni exactamente tópica, pero que tampoco sabe sacar partido de unas señas de identidad propias.

Ni un documento sobre el  implacable deterioro provocado por un mal impío, ni una exaltación de las cosquillas emocionales del espectador-a, aunque a nivel del grupo familiar contenga algún que otro lugar común. Pero lo cierto es que, como alguien le ha reprochado, exhibe una cierta indiferencia hacia otr@s enferm@s cronológica y de estatus diferentes al personaje central.

Solo ella, pues, consigue emocionar y transmitir la dimensión infinita de su pérdida. Su devastación y vulnerabilidad, pero también su fuerza y elegancia ante la inminencia del vacío más absoluto. El arte de perder, el arte de ganar, lo maneja Moore aquí con todo su oficio y su talento. Merece la pena verla solo por ella.

‘Babadook’: Déjame entrar…

La actriz, guionista y realizadora australiana Jennifer Kent ha hecho – con esta película que nos ocupa, de cuya escritura es también responsable – un brillante debut tras la cámara, merecedor de todo tipo de reconocimientos. Como, entre otros, el de Mejor Ópera Prima del Círculo de Críticos de Nueva York, la nominación a la Mejor Dirección Novel de sus homólogos de Chicago o los Premios del Jurado y a la Mejor Actriz en Sitges.

De 95 minutos de metraje y adscrita al género de terror, entendido en su más amplia y compleja acepción, cuenta la historia de una valerosa y amable mujer, cuidadora de personas ancianas, quien convive con el duelo por la trágica pérdida de su marido y con el esfuerzo de sacar adelante a su hijo de seis años. Este, un chico hipersensible y no siempre fácil de llevar, vive angustiado por visiones y presencias que la lectura de un cuento misterioso y terrible no hace más que exacerbar, alcanzando de lleno a su progenitora y convirtiendo sus vidas en un infierno.

Estamos ante un debut cinematográfico estimulante y de una madurez sorprendente. Estamos ante una cinta original en su forma y fondo, en su estética y narrativa, en su puesta en escena – intensa y cuidada, elegante, elíptica y sugerente, pero siempre aterradora – y en su tratamiento de los personajes y de sus circunstancias. Estamos ante un filme que consigue algo tan novedoso como romper esquemas en este género, tan deudor de tópicos y clichés, como visitado por maestros. Estamos ante una mirada de mujer que ilumina zonas relevantes, que sus colegas masculinos no percibieron.

En efecto, sus protagonistas, los principales y los de reparto, no son meros instrumentos de cara a provocar el sobresalto. Por el contrario, son vist@s en toda su integridad. La madre, magnífica Essi Davies, es contemplada como mujer, con sus deseos, añoranzas e irremediable duelo ; como trabajadora, en su interacción con l@s pacientes y sus compañeros; como hermana, con sus ambivalencias afectivas; como vecina, solidaria y generosa, con una vieja dama tan sabia como comprensiva. Y, desde luego, como progenitora  amante y entregada de un niño , excelente Noah Wiseman, que carga con un peso que no le corresponde. Tan difícil como conmovedor, tan exhaustivo como tierno, tan ásperamente sincero como afectuoso, tan frágil como valiente.

Y luego están el clima y el clímax que sabe crear. Tanto en la sugerencia, en los ruidos, sonidos, crujidos, como en el cuento convertido en una realidad atroz. Pero también en el infierno, que bulle dentro de unas criaturas atormentadas. Pero también en la oscuridad que, pese a ellas mismas, las habita. Pero también en la singularidad de un destino trágico que las separa del mundo. Pero también en sus demonios, que proyectan en ese Babadook inquietante y naif. A ello contribuyen poderosamente la fotografía de Rader Ladzcuk y la música de Jed Kurzel.

Cuento cruel, thriller psicológico, drama familiar, conmovedora crónica de ausencias irreversibles, inquietante y absorbente, al que solo cabe reprochar ciertos trazos esquemáticos en los dibujos de la hermana y sus amigas. Aunque, por otra parte, sean testigos y también víctimas del deterioro y alienación de ambos protagonistas. Déjenlo entrar en sus vidas cinéfilas y no se lo pierdan.

En cartelera: Terrores tangibles e intangibles

En este viernes seguimos con la oferta en cartelera de títulos que están, de una u otra manera, en la carrera de los Oscar. Hablamos de tres dramas norteamericanos, uno de ellos independiente, que pueden verse también en versión original. Al menos, en el caso del tercero, en algunas sesiones. Consulten cartelera.

El primero es ‘Siempre Alice’, de Richard Glatzer y Wash Westmoreland, sobre una brillante profesora que se descubre los síntomas iniciales del Alzheimer y como este hecho demoledor cambiará radicalmente su vida. Sus críticas han sido muy buenas, con algunas excepciones, pero unánimes con la portentosa interpretación de Julianne Moore, a la que le llueven nominaciones y reconocimientos, que ya se ha hecho con un Globo de Oro y que, se escribe a un mes vista, recogerá el Oscar a la Mejor Actriz el próximo 22 de febrero. Al tiempo… Hay que verla, de todas, todas.

El segundo es otra biopic, ya mencionada en esta sección. Se trata de ‘La teoría del todo’, de James Marsh. Da cuenta de los años de juventud del reputado astrofísico, Stephen Hawking, y de cómo se enfrentó, con su primera mujer, al terrible diagnóstico de su enfermedad degenerativa. Sus referencias son excelentes. Tiene varias nominaciones a las estatuillas más famosas del mundo, entre las que se cuentan las de sus protagonistas Eddie Redmayne y Felicity Jones y, desde luego, no hay que perdérsela.

El tercero es un musical dramático indie, ‘Whiplash’, de Damien Chazelle, sobre un joven batería de jazz, brillante y ambicioso, que sufre a causa de un durísimo y exigente instructor. Sus reseñas son buenas y no hay que obviarla.

Para terminar, una ópera prima australiana, ‘Babadook’, de Jennifer Kent. Entre el terror y el thriller psicológico, cuenta la historia de una viuda que, a sus trágicas pérdida y duelo, debe añadir las terribles visiones que padece su hijo de seis años. Ha cosechado numerosos reconocimientos y elogios calurosos de la prensa especializada. De visión imprescindible y tiene también una sesión en versión original

Que ustedes las disfruten…

 

 

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 3: Plástica y ética…

Multitudinaria sesión la de esta tarde de nuestra tertulia de cine ‘La Palabra y la Imagen’. La ocasión lo merecía. Las festividades navideñas habían retrasado en una semana nuestra cita y había ganas de reencontrarse y comentar las películas propuestas. Además, con el estímulo añadido de tener un invitado como el muy conocido y querido periodista, José Luis Jurado. Por si todo ello fuera poco, contamos entre nuestro público con dos muy cualificados críticos y amigos , Juan Antonio Hidalgo y Miguel Olid Suero, a quienes les agradecemos siempre su apoyo a esta actividad.

Entramos en materia con ‘Mr Turner’, de Mike Leigh. Nuestro anfitrión, un hombre de vasta cultura y una erudición apabullante es, además, un rendido admirador del genial pintor. Así que nos enriqueció la cinta situándola en su contexto histórico-artístico, con una compleja y documentada semblanza del pintor. Ello pese a la necesaria brevedad requerida para dar paso al debate. Y este no se hizo esperar, tocando temas como el retrato del personaje, nada hagiográfico, ni mitificador, sino todo lo contrario. Las mujeres de su vida. Su abuso de poder y sexual con la criada. La estrechísima relación con su padre.

Pero, sobre todas las cosas, de su inmenso y visionario talento. De sus paisajes, su luz, sus temas, sus atmósferas y colores, muy bien retratados por Dick Pope. De su condición de precursor del impresionismo y del abstracto. De la Academia. De su relación con sus colegas. De su inquietud, de su búsqueda plástica constante. De su generosidad y de su miseria. De su época, del retrato que se hace de ella. Para algún@s muy académico y para otr@s todo lo contrario. De sus contradicciones personales. De su metraje. De la enorme caracterización de Timothy Spall.

Y de un pintor a una pintora, salvando las distancias. Segunda biopic de la tarde. Hablamos de Margaret Keane, cuya historia retrata Tim Burton en ‘Big eyes’. Aquí la polémica estuvo servida por discrepancias respecto a las casi invisibles señas de identidad fílmicas del realizador en ella. A un@s les gustó más que a otr@s. Madurez estimable o, por el contrario, falta de imaginación. Su paleta más clara de lo habitual, con la luz de la dorada California o, como señaló alguien muy acertadamente, tan próxima al pop-art reinante. Otr@s, sin embargo, añoraron un tratamiento más gótico, por decirlo así, y sombrío.

Otro tema controvertido fue el del maltrato psicológico y físico sufrido por la protagonista. Del robo, por parte de su marido, de su vida y de su obra. Del síndrome de la víctima, de su alienación, de su dependencia, de su miedo, de su timidez patológica. De los años 60, tan represivos como mitificados. De su incapacidad de desenmascarar a Keane hasta veinte años después, tan oprimida había estado. Pero también de su valor al huir de su primer marido con su hija en tiempos muy duros para las mujeres. De la niña, modelo y referencia de sus cuadros, eje de su vida de la que el delincuente cónyuge también la aisló. De Amy Adams unanimidad en los elogios. Pero no así la composición de Christoph Waltz, más debatida y cuestionada. De su visión tan promujeres. De…

Por falta de tiempo material, decidimos aplazar el debate de la tercera película prevista. De modo que en nuestra próxima sesión, el miércoles, 4 de febrero, a las 19.30, en la librería,  comentaremos ‘The imitation game’, de Morten Tyldum y ‘Birdman’, de Alejandro González Iñárritu. Dos pesos pesados, con mucha carga de profundidad.

Gracias a Manuel de Medio, a La Casa del Libro, a José Luis Jurado, un conductor ejemplar y, sobre tod@s, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial, porque sin ell@s esta actividad no sería posible. Gracias por otra velada memorable. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
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Otro recordatorio y una puntualización de urgencia…

 

Sirvan estas líneas para certificar que  las películas que debatiremos esta tarde en nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen,’ serán tres. Dos que fueron elegidas desde un principio y una que se cambió y de cuyo cambio se avisó desde este blog.

Así pues, comentaremos sobre ‘Mr Turner’, de Mike Leigh, ‘Big eyes’, de Tim Burton y, en lugar de la de Woody Allen – de la que, si os apetece, podríamos hablar algo – ‘The imitation game’, de Morten Tyldum. Estas son las tres a debatir. Nuestro crítico invitado, un lujo y un honor, será José Luis Jurado, periodista muy conocido y gran cinéfilo.

No lo olvidéis. Esta tarde, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez, en la cuarta planta. La entrada es libre, la sesión promete mucho y os esperamos. Gracias.

 

 

 

 

‘La Palabra y la Imagen’ : A modo de recordatorio

 

Sirvan estas líneas de recordatorio de la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Tendrá lugar pasado mañana, miércoles, 14 de enero, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla y en su cuarta planta, salón de actividades.

Debatiremos sobre tres películas de plena actualidad. A saber, ‘Mr Turner’, de Mike Leigh, ‘Big eyes’, de Tim Burton y ‘The imitation game’, de Morten Tyldum. El crítico invitado será el prestigioso periodista y gran cinéfilo, José Luis Jurado, todo un lujo.

La entrada, por supuesto, es libre y gratuita. La velada promete mucho. Os esperamos.

 

 

 

 

‘Birdman’: Altos vuelos…

‘Birdman’ es una película de altos vuelos. ‘Birdman’ es una película de largo alcance. ‘Birdman’ es una película que se eleva muy por encima de la media. ‘Birdman’ contiene en su complejo, sugerente y fascinante mecanismo interior drama y comedia, realidad y fantasía, cinismo y ternura, ironía y patetismo, amor y dolor, ignorancia y cultura, cine y teatro. ‘Birdman’ es también un reto en su puesta en escena tan particular y arriesgada con un único plano secuencia, en el que no se advierten los cortes, y que nos sumerge en el microcosmos tan particular del ensayo y representación de una obra, sus dramatis personae y anexos.

‘Birdman’ no se debe, ni se puede, contar. ‘Birdman’ tiene una sinopsis – maduro actor en declive, famoso por interpretar al superhéroe que da título al filme, que pretende rehabilitarse produciendo, adaptando e interpretando una obra teatral de Carver en Broadway, pero las dificultades no hacen más que empezar… – que da una muy pálida idea de lo que es. ‘Birdman’ te sorprende y rompe tus esquemas continuamente. ‘Birdman’ ha sido calificada de comedia negra. Y a fe que lo es, pero sabe mezclar sabia y burlonamente el drama con la sátira, con el humor más cruel y disparatado, el hiperrealismo y la imaginación más visionaria.

‘Birdman’ habla de la condición humana, sin transcendencia, ni pedantería, pero con una relevante carga de profundidad. ‘Birdman’ habla del ego, del narcicismo, de la necesidad de reconocimiento, que se confunde con la de ser amad@. ‘Birdman’ habla sobre las diferencias generacionales, intersexuales, de padres, madres e hij@s. ‘Birdman’ revela cáusticamente la fragilidad del éxito. ‘Birdman’ confronta el prestigio con la popularidad. ‘Birdman’ desenmascara a l@s intérpretes, al universo de la producción teatral, al show business, pero también a la crítica. ‘Birdman’ satiriza a Hollywood, al stablishment teatral y a sus nombre propios, pero sabe reírse de sí misma.

‘Birdman’ habla también de las redes sociales, de su instantaneidad, de su exhibicionismo, de la fulgurante y transitoria ‘celebridad’ que acarrean. ‘Birdman’ no es tópica, ni utiliza clichés, aunque algunas de sus tramas invitaban a hacerlo. ‘Birdman’ no es sexista, antes al contrario, es mucho más feroz con los personajes masculinos. ‘Birdman’ te introduce en las tripas de un magnífico teatro histórico en toda su grandiosidad. ‘Birdman’ es un chute de energía servido por la diabólica cámara de Emmanuel Lubezki y la implacable percusión de Antonio Sánchez. ‘Birdman’ pone al descubierto los demonios interiores de un protagonista, aún siendo tan coral… , único y singular.

‘Birdman’ es, hasta ahora, el trabajo más maduro, complejo y completo del mexicano Alejandro G. Iñárritu – cosecha del 63, ‘Amores perros’, ’21 gramos’, ‘Biutiful’ – al que van a caerle esta madrugada varios Globos de Oro y, en febrero, otros tantos Oscar. ‘Birdman’ tiene un contundente guión, escrito a cuatro manos entre el propio realizador, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris y Armando Bo. ‘Birdman’ tiene un reparto sobresaliente en el que brillan con luz propia Naomi Watts, Edward Norton, Zach Galifianakis o Emma Stone y en el que resplandece el inmenso talento de Michael Keaton.

‘Birdman’ es toda una experiencia. Alcen el vuelo con ella. No se la pierdan.

Candidaturas Goya 2015: Algunas consideraciones

Quien esto firma, no pretende hacer un análisis riguroso, ni ser exhaustiva con respecto a las candidaturas de los Goya 2015. Quien esto firma, se alegra y mucho de que ‘La isla mínima’, sobre todo, pero también ‘El niño’, hayan arrasado. Lo que no le impide lamentar ausencias como las de ‘The extraordinary tale’, de los realizadores hispalenses José F. Ortuño y Laura Alvea, que, por su riesgo, innovación y creatividad hubieran merecido más de una nominación  en distintas categorías. Y también en las de sus actores centrales. Aïda, especialmente, y Ken están magníficos, en dos roles siempre al filo y nada fáciles de interpretar.

O como la de otra cinta tan, a su parecer, valiosa, honesta, valiente, notable en fondo y forma, y oportuna, que no oportunista, como ‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales. De hecho, solo destacada con la candidatura de la estupenda Ingrid García Jonsson, como actriz revelación. Lo mismo cabe decir de la tan diferente y singular, en su narrativa y contenido, como ‘Dos metros de esta tierra’ del sevillano Ahmad Natche.

La abajo firmante considera, y el amigo y crítico Juan Antonio Hidalgo lo hizo notar inmediatamente, que es chocante la doble inclusión de la muy interesante, ‘Relatos salvajes’, de Damián Szifrón, como Mejor Película y Mejor Película Iberoamericana.

En cuanto a la Mejor Película Europea… mejor – y valga la redundancia – ni hablamos. Penosas las distinciones a dos cintas tan cuestionables como ‘El abuelo que saltó por la ventana y se largó’, de Felix Herngren y, en especial, a ese engendro misógino, rancio y oportunista de ‘Dios mío, ¿ pero qué te hemos hecho?’, de Philippe de Chauveron. En un año, además, donde han brillado con luz propia títulos como la belga ‘Dos días, una noche’, de los hermanos Dardenne,  la francesa’La Venus de las pieles’, de Roman Polanski, o las británicas ‘Nunca es demasiado tarde’, de Uberto Pasolini  y ‘Mr Turner’, de Mike Leigh, entre otros títulos de interés. Como las mucho más dignas italiana ‘Viajo sola’, de Maria Sole Tognazzi  e inglesa ‘Belle’, de Amma Assante.

La feminista que esto suscribe lamenta la ausencia de dos más que interesantes documentales dirigidos por mujeres. Uno, de autoría colectiva de 80 cineastas y de la máxima transcendencia y actualidad, ‘Yo decido. El tren de la libertad’ y el lúcido, tierno, duro, arriesgado y agridulce retrato de un personaje como ‘Antonio Vega. Tu voz entre otras mil’, de Paloma Concejero.

Una vez escrito esto, hagan sus quinielas y suerte a tod@s…

‘En cartelera’: Hazañas bélicas y batallas privadas…

 

En este viernes que acaba de comenzar, la oferta de estrenos dista mucho de la exuberante de las pasadas fiestas. Aún así, hay cuatro títulos reseñables. Dos de ellos, confirmados y los otros dos, a la hora de escribir estas líneas, aún en el aire y penosamente con todos los números para engrosar la maldita lista negra del cine que Sevilla no verá. Crucemos los dedos…

Para comenzar, la estrella es la comedia norteamericana ‘Birdman’, de Alejandro González Iñárritu. Es otra de las que está en todas las quinielas de los Oscar y que viene precedida de unas críticas excelentes y de reconocimientos tales como 7 nominaciones a los Globos de Oro y 6 a los Independent Spirit Awards. Sobre un actor que confía en recuperar el éxito con su nueva obra y se ve envuelto en conflictos con su novia, su ex, su hija, sus actores principales y su amigo y productor. Con un reparto muy atractivo en el que figuran Naomi Watts, Emma Stone o Edward Norton, toda la prensa especializada se ha volcado en la composición de Michael Keaton. De visión obligada y tiene copia en versión original.

Luego está la coproducción anglo-estadounidense- china, ‘Corazones de acero’, de David Ayer. Cinco soldados norteamericanos, a bordo de un tanque, deben luchar por sobrevivir a los ataques de un ejército nazi casi derrotado. En general, ha gustado, exhibe asimismo varias candidaturas a premios importantes y cuenta entre sus actores con Shia LaBeouf o Brad Pitt. También habrá que verla.

Entre las inseguras, dos dramas. Uno canadiense y otro brasileño. Por este orden, ‘Quédate conmigo’, de Michael Mc Gowan, sobre un anciano que tiene que lidiar con problemas legales de todo tipo pretendiendo hacer más fácil la vida a su mujer. Buenas reseñas. Y la biográfica, ‘Luna en Brasil’, de Bruno Barreto acerca de la historia de amor real que unió a una poeta y a una arquitecta. División de opiniones. Pero, en cualquier caso, sería lamentable no verlas.

‘The imitation game’: El héroe maldito

Hay varios dramatis personae en los que centrarnos antes de entrar en materia crítica con esta película, otra biopic precedida de muchos reconocimientos previos y que está también en todas las quinielas de los Oscar. Como, para empezar, Andrew Hodge, un londinense de la cosecha del 49, matemático, escritor, pionero del movimiento de liberación gay de los años 70 y autor del libro, en el que se basa ‘The imitation game’ – y cuyo guión ha adaptado Graham Moore – llamado ‘Alan Turing: The Enigma’. Datos de Wikipedia.

Como, para continuar,  Morten Tyldum, noruego de la cosecha del 67, residente en Estados Unidos y realizador de cuatro películas, con la que nos ocupa. Ha llevado al cine a uno de los caballeros oscuros – autor de novela negra- favorito de quien esto suscribe y compatriota suyo, Jo Nesbo. Datos de Wikipedia.

Y luego está, claro, el personaje central de esta historia trágicamente real, el citado Alan Mathison Turing quien, como lo define también Wikipedia, «fue un matemático, lógico, científico de la computación, criptógrafo y filósofo británico» Nacido en 1912, su dramática muerte tuvo lugar en 1954, 41 años después.

Una vida que el director muestra, en toda su complejidad, mezclando varios tiempos cronológicos. Desde su difícil infancia en un internado sufriendo acoso por ser diferente, pero contando con la amistad incondicional de un condiscípulo afín trágicamente truncada, hasta su trabajo para la inteligencia militar británica durante la Segunda Guerra Mundial y su descenso a los infiernos, por imperativo ‘legal’ posterior, a causa de su homosexualidad.

Y lo hace contando con una puesta en escena muy cuidada. Con una excelente factura y una reconstrucción de la época, incluso en su pátina de las escenas bélicas y civiles, muy convincentes. Con una hermosa fotografía de Oscar Faura y una sensible banda sonora de Alexandre Desplat. Una producción impecable la de esta cinta británica, con capital estadounidense y una vocación comercial y  mayoritaria que, desde el punto de vista de quien esto suscribe, no está en absoluto reñida con su calidad e interés. Todo lo contrario.

Porque nos acerca a un hombre excepcional y un gran desconocido. Porque nos describe a un genio, cuya brillante inteligencia se unía a un carácter difícil y nulas habilidades sociales. Porque revela a un héroe nada épico, sino vulnerable, neurótico y no siempre empático. Porque nos lo sitúa en perspectiva socio-histórica desde su niñez hasta su inicuo fin. Porque retrata un entorno, el del espionaje gubernamental, con humor, lucidez e ironía.

Porque tiene ritmo, densidad e intensidad. Porque es potente y emotiva. Porque contrasta las vivencias de la guerra en los campos de batalla y en una sala donde cuatro hombres y una mujer apuestan lo mejor de sí mismos descifrando enigmas. Porque describe un personaje femenino, solvente, capaz, afirmativo y atípico fuera de los clichés sexistas al uso. Porque todos los personajes están muy cuidados, así como los matices y el desarrollo de sus relaciones mutuas.

Porque le imprime suspense a la gestación y funcionamiento de la máquina, una máquina que descifraría los códigos secretos nazis y sería el precedente de las actuales computadoras. Porque resulta un feroz alegato contra la homofobia y la discriminación sexual. Porque da cuenta del maltrato brutal e infame  dado a un hombre excepcional, a un genio que contribuyó decisivamente a la victoria aliada y a la salvación de millones de vidas. Porque registra que, para vergüenza de toda una nación, Su Graciosa Majestad no le concedió el indulto hasta hace solo un año…

Porque tiene a un reparto en estado de gracia. Así, Keira Knightley, Matthew Goode, Mark Strong, Charles Dance y un largo etcétera. Porque, sobre tod@s ell@s, cuenta con un excelso Benedict Cumberbacht, que debería recoger un Oscar el próximo mes de febrero. ¿Para qué seguir…?  Magnética, poderosa y carismática, es un acto de justicia y Memoria Histórica que, bajo ningún concepto, deberían perderse.

Post data: Esta es una de las películas que debatiremos – junto a ‘Mr Turner’, de Mike Leigh y a ‘Big eyes’, de Tim Burton – en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 14 de enero. Será, como siempre, a las 19.30, en la planta cuarta de La Casa del Libro de Sevilla y con el lujo añadido de contar con el prestigioso periodista y cinéfilo, José Luis Jurado, como crítico invitado. La entrada es libre. Les esperamos.