‘Mommy’: El pequeño salvaje

 

La singular película canadiense que nos ocupa, tiene como responsable tras la cámara a un actor, productor, guionista y realizador de Montreal, Xavier Dolan… ¡¡¡ de la cosecha del 89!!!  Con solo 25 años, es la quinta de su filmografía y prepara ya la sexta. Una filmografía precedida de numerosos reconocimientos, que sería largo enumerar. ‘Mommy’, por ejemplo, obtuvo el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes. Su joven autor está considerado a la vez un niño prodigio y terrible en la cinematografía de su país,  por ser brillante, iconoclasta y transgresor, en sus narrativas e historias.

El relato sigue a una viuda, con muy escasos recursos, pero sobrada de valor e iniciativa, que decide encargarse de su hijo adolescente e ingresado en un centro – en el que no pueden controlarle –  por un trastorno de conducta hiperactivo. Dicho trastorno, conocido por sus siglas en castellano como TDAH, cursa con inestabilidad emocional y reacciones compulsivas y violentas. Además en esta ficción, se nos cuenta que existe una ley que permite a los progenitores abandonar en estos casos a l@s menores en el hospital. La madre contará con la ayuda inesperada de una vecina introvertida y antigua profesora.

139 minutos de metraje. Una fotografía de André Turpin. Una banda sonora de Eduardo Noya. Un guión del propio director. Un tratamiento del tema, pese al formato tan incómodo en el que se la vio, enérgico y transgresor. Una relación a dos primero y luego a  tres, desprejuiciada, emotiva, libre de protocolos y convenciones sociales al uso, aunque no de afecto y de respeto. Una lectura sutil y aguda a las diferencias educativas y de clase. Una apuesta por la libertad en el trato, por la espontaneidad en las formas, por la sinceridad despojada de clichés, pero sin caer en el populismo. Una dura crítica a las instituciones psiquiátricas, con rasgos penitenciarios, donde se interna a l@s pacientes más desestabilizad@s.

Dos mujeres radicalmente distintas unidas por un adolescente muy difícil, pero también muy tierno, que responde al cariño y los cuidados de ambas, pese a la dureza de sus síntomas. Un drama lleno de humor y amor, al que, para ser redondo, le faltan algunos vacíos en el guión,  sobre todo en lo que se refiere al personaje y las motivaciones de la profesora y le sobra una conclusión menos efectista y más elaborada, en lo que respecta a las de la madre. Unas interpretaciones de chapeau del trío protagonista, Anne Dorval, Antoine Oliver-Pilon y Suzanne Clément. No se la pierdan.

El 2014 de Sevilla Cinéfila. Toma III

 

La hija de quien esto firma, Vita Lirola, le regaló uno de los sueños de su vida en octubre. Conocer Nueva York. Un extraordinario presente, registrado en crónicas imperfectas de una ciudad única en Sevilla Cinéfila. Este décimo mes del año también nos trajo la fascinante, pero misógina y controvertida, Concha de Oro del Festival de San Sebastián, ‘Magical girl’, de Carlos Vermut, quien se hizo también con el Premio a la Mejor Dirección. Y otra película más que curiosa e interesante, ‘Relatos salvajers’, de Damián Szifron.

En noviembre, la abajo firmante vivió la edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla más triste y amarga de su vida y, aunque degustó buenos filmes, la Sección Oficial resultó menos atractiva de lo esperado. Estupendo e intenso balance del Certamen en la emisora de radio del Sevilla Fútbol Club, con el excelente equipo de Generación Geek. También nos ofertó la cartelera dos películas singulares, ‘El amor es extraño’, de Ira Sachs y ‘Nunca es demasiado tarde’. de Uberto Paolini. Pero, sobre todas, ‘Dos días, una noche’ la magnífica propuesta de los Dardenne. El club de lectura de quien esto firma tuvo una sesión extraordinaria con el homenaje a la recientemente desaparecida escritora, Adelaida García Morales, y la presencia de su hijo mayor. No menos excepcional resultó la tertulia de este mes con el coguionista de ‘La isla mínima’, Rafael Cobos, y su lección magistral de cine.

En diciembre sendos homenajes a sendas escritoras en los, respectivamente, centenario y bicentenario de sus nacimientos. Ambos tuvieron lugar en la Biblioteca Pública Infanta Elena. Las glosadas fueron Marguerite Duras y Gertrudis Gómez de Avellaneda, en el Dia de la Lectura en Andalucía. Las críticas de los estrenos del mes están ahí, muy recientes. Algunos de interés han sido ‘La señorita Julia’, de Liv Ullmann, ‘Magia a la luz de la luna’, de Woody Allen, ‘Musarañas’, de Juanfer Andrés y Esteban Roel y ‘Big eyes’, de Tim Burton. Queda pendiente la reseña de ‘Mommy’, de Xavier Dolan y recordar que La Palabra y la Imagen’ vivió otra jornada de gloria con Paco Bellido y su introducción de ‘Dos días, una noche’, de los hermanos Dardenne y de ‘Magical girl’, de Carlos Vermut. Para terminar, quien esto suscribe tuvo el honor de presentar en la librería Relatoras la obra autobiográfica de la crítica e investigadora de cine feminista, Pilar Aguilar Carrasco, titulada ‘No quise bailar lo que tocaban’.

Eventos y críticas que, como se ha dicho ya, están consignados en el blog.

FELIZ AÑO 2015

Post data:

La próxima sesión, y primera del 2015, de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’ tendrá lugar el miércoles, 14 de enero, a las 19.30, en la cuarta planta de La Casa del Libro de Sevilla, en la calle Velázquez. Comentaremos las películas ‘Mr. Turner’, de Mike Leigh, ‘Big eyes’, de Tim Burton y ‘The imitation game’, de Morten Tyldum. Todas en cartelera y la primera y la tercera pueden verlas en versión original subtitulada también. El crítico invitado, todo un lujo, será el conocido periodista y gran cinéfilo, José Luis Jurado. La entrada es, por supuesto, libre. Os esperamos.

 

 

El 2014 de Sevilla Cinéfila. Toma II

En junio comenzamos a dar cuenta de las proyecciones de estos ciclos tan estimulantes que son ‘Asómate al Patio’, ’21 Grados’ y el ‘Cine de verano Tres Culturas’. Se estrenó también otras de las joyas del año para quien esto suscribe, la hindú ‘The lunchbox’, de Ritesh Batra o la notable ‘Violette’, de Martín Provost. Y en nuestra tertulia, finalizamos el curso y la segunda temporada con los críticos Mila Fernández Linares y Borja de Diego, comentando la rumana, ‘Madre e hijo’, de Calin Peter Netzer y ‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales. Consignar también el vibrante, gozoso y dramático musical, ‘Amanece en Edimburgo’, de Dexter Fletcher.

Julio nos regaló varias cintas a tener en cuenta. Como ‘The extraordinary tale’ de José F. Ortuño y Laura Alvea, la palestina ‘Omar’, de Hany Abu Assad, el proyecto colectivo de 80 mujeres cineastas, ‘Yo decido. El tren de la libertad’ y ‘El hijo del otro’, de Lorraine Levy.

En agosto llegó la primera y última película tras la cámara del muy añorado Philip Seymour Hoffman, cuya trágica muerte tuvo lugar en febrero. Un verano lleno de miradas de mujeres como algunas de las citadas, o – independientemente de su calidad – ‘Marsella’, de Belén Macías, ‘Mi otro yo’, de Isabel Coixet’, ‘Ciudad Delirio’, de Chus Gutiérrez, ‘Viajo sola’, de Maria Sole Tognazzi, ‘Reencontrar el amor’, de Lisa Azuelos. o ‘Belle’, de Amma Assante y un largo etcétera. Pero también de otra de las mejores del año, ‘Las vidas de Grace’, de Destin Daniel Cretton.

Septiembre nos deparó la presentación del último libro de la conocida autora feminista, Gioconda Belli, ‘El intenso calor de la luna’. En la Biblioteca Pública Infanta Elena. La inauguración, a lo grande, de la tercera temporada de ‘La Palabra y la Imagen’ con los realizadores José F. Ortuño y Laura Alvea, que nos hablaron de su película, ‘The extraordinary tale’. Y unas cuantas buenas películas. Tales como ‘La isla mínima’, de Alberto Rodríguez, ‘Dos metros de esta tierra’, de Ahmad Natche, ‘La entrega’, de Michael R. Rosko, ‘Begin again’, de John Carney y, sobre todas, ‘Boyhood’, de Richard Linklater.

Continuará…

 

 

 

El 2014 de Sevilla Cinéfila. Toma I

En esta entrada, van a destacarse algunas de las películas y-o eventos de mayor estímulo e interés para la abajo firmante, en este año que está a punto de terminar. Lógicamente, excluyendo, en razón del espacio, otras y otros no menos interesantes, por lo que quien esto suscribe se disculpa de antemano. Todas fueron convenientemente registradas en este blog.

En enero, seleccionamos la espléndida y amarga, ‘A propósito de Llewyn Davis’, de los hermanos Coen. Por otra parte, nuestra tertulia, ‘La Palabra y la Imagen’, aún en su segunda temporada debatió ’12 años de esclavitud’, de Steve McQueen y ‘De tal padre, tal hijo’, de Hirokazu Kore-eda. Con el muy cualificado crítico y amigo, Miguel Olid Suero

Febrero nos deparó un lobo- ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese – y una Venus -‘La Venus de las pieles’, de Roman Polanski -, más que notables. Ambas comentadas, junto a ‘La gran estafa americana’, de David O. Russell, en nuestra tertulia con el muy competente joven crítico, Álvaro de Luna, como conductor. Pero también dos cintas tan dispares como excelentes. La América profunda en ‘Nebraska’, de Alexander Payne y la futurista ‘Her’, de Spike Jonze. Los Goya sonrieron a David Trueba y su ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’.

En marzo, tres eventos extracinematográficos  muy interesantes. Dos presentaciones, de sendos libros, y una de una revista. Dos en la Biblioteca Infanta Elena y otra en la librería Relatoras. En el espacio de lectura, las de la revista, ‘Tinta Libre’ y lo último de Vila Matas, ‘Kassel no invita a la lógica’. En el espacio feminista, ‘El amor patriarcal en la copla española’, de Olga Mozo. En cuanto a ‘La Palabra y la Imagen’, se discutieron la ‘Philomena’, de Stephen Frears y ‘Alabama Monroe’, de Feliz van Groeningen. Hizo los honores, Ángel Pérez Guerra, el conocido y prestigioso periodista cultural. Y la noche en blanco más glamourosa del año, la de los Oscar, en directo con Generación Geek en la radio del Sevilla Fútbol Club.

En abril, una incitante mesa redonda sobre novela negra en la biblioteca citada, a cargo de Juana Ramón Biedma y José Diego Pacheco, dos cualificados expertos. Y el Día de la Lectura, la creativa librería La Extra-vagante sacó libros y lectores-as – entre l@s cuales, quien esto suscribe – a la calle. Toda una experiencia. De los estrenos del mes, resaltar las ‘Crónicas diplomáticas’, de Bertrand Tavernier y una de las mejores del año, la deliciosa ‘El Gran Hotel Budapest’, de Wesley Wales Anderson. Seguimos charlando colectivamente sobre cine, en nuestra sede de ‘La Casa del Libro’, acerca de ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic y de ‘Her’, de Spike Jonze. El amigo y crítico de Generation Geek, Carlos Jordán González, fue nuestro invitado.

Dos Maestras del feminismo y una autora y psicoterapeuta muy prestigiosa nos honraron con sus visitas en mayo. Lidia Falcón presentó ‘Los nuevos machismos’ en Relatoras. Y Marcela Lagarde y Marie France Hirigoyen, disertaron en La Casa de la Provincia. En la Feria del Libro tuvo lugar la emotiva presentación de ‘En la silla del criminal’ de la vicepresidenta de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía. Y en el Alfonso XIII, un monográfico sobre Alberto Rodríguez. El programa ‘En red’ de Canal Sur, y para su sección ‘Blogueros andaluces’, entrevistó a quien esto firma.

Un documental tierno, demoledor y notable, ‘Antonio Vega. Tu voz entre otras mil’, de Paloma Concejero.  Y en ‘La Palabra y la Imagen’, Mila Fernández Linares hizo los honores a tres cintas muy singulares. Una de las mejores de 2014, la polaca ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski, ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie y ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean Marc Vallée.

Continuará…

‘Big eyes’: Derechos de autor(a)

Margaret Keane – Tennessee, cosecha del 27 – es una pintora estadounidense conocida por sus retratos de niñ@s de ojos enormes. Disfrutó de un gran éxito en la década de los 60, llegando a retratar a  personalidades de la época tales como Zsa Gabor, Kim Novak, Natalie Wood, Joan Crawford y un largo etcétera. Pero… por persona interpuesta. En efecto, su marido, Walter,  se apropió de la autoría de sus cuadros, que firmaba con el apellido común. «Margaret vivía encerrada como una prisionera y sus pinturas eran cada vez más tristes, reflejando sus emociones». Datos de Wikipedia.

El «continuará» de una biografía tan dramática como apasionante, pueden encontrarlo en esta película de Tim Burton, cuyo título ‘Big eyes’ ( Ojos grandes), hace alusión una de las señas de identidad ya citadas y más personales de la obra de la artista. Biopic que comienza con la protagonista huyendo con su hija, Jane, de un matrimonio desgraciado, a finales de los 50, rumbo a la dorada California. Hecho más que atípico, dado el estatus tan opresivo de las mujeres en ese duro periodo, cuyo valor es enfatizado con una voz en off. La oiremos más veces a lo largo del metraje – cáustica, matizada e irónica -, muy bien integrada en la narración pero, lamentablemente, doblada.

Allí, en esa tierra prometida, aparte de buscarse la vida como puede, vendiendo sus cuadros en la calle, llama la atención de Walter Keane. Este supuesto colega, era, en realidad, un chapucero agente inmobiliario. Mujeriego y embaucador, supo calibrar inmediatamente la gallina de los huevos de oro que iba a reportarle la obra de una joven veinteañera a la que, literalmente, arrastró a un matrimonio más que precipitado.

Tim Burton ha renunciado aquí, en el mejor sentido del término, a ciertas de sus características autorales para abordar un relato de abuso de poder. Para abordar un relato de maltrato sin paliativos, de explotación y beneficio económico y social de un individuo sin talento, mediante la sustracción de los derechos de autora de su cónyuge.  Inequívocamente posicionado con la víctima, nos retrata a una esposa tan presionada, como sujeta a una profunda alienación y a las continuas trampas de un cínico, para el que el fin de la rentabilidad y el éxito justificaba todos los medios. Un cínico, capaz tanto de engatusarla, llevándola a su terreno,  haciéndola creer que formaban un equipo, como de amenazarla con la hecatombe social,  y físicamente, si revelaba la impostura.

Así, nos muestra el profundo aislamiento de una mujer y el síndrome de anulación que le es provocado. Su producción a destajo de una obra para el reconocimiento del otro. Su confusión. Su miedo. Su sentimiento de inferioridad. Su angustia y su profunda desdicha, encerrada en su estudio, entre materiales tóxicos, con apenas la compañía de su hija. La jaula de oro en la que está atrapada. Y el reflejo de todo ello en unos cuadros cada vez más amargos y dolientes. La oscuridad en pleno éxito, un éxito sustraído de cara a la sociedad y al mundo del arte.

Un éxito y un glamour del que disfruta, por contra, el presunto autor a quien el realizador también sabe captar en todo su encanto maléfico, en toda su seductora perversión de mentiroso patológico, convencido de su talento como vendedor… Pero también seguro de su poder sobre quien le permite disfrutar intensamente de fortuna y posición, de reconocimiento y prestigio.

La inteligencia, la sensibilidad, la sutileza, la intensidad y la crítica feroz a un fraude que perduró más de una década, están muy bien narradas a través de una puesta en escena madura, sólida e intensa. Con un guión muy ajustado de Scott Alexander y Larry Karaszewski, Con una espléndida fotografía de Bruno Delbonnel. Con la partitura de Danny Elfman. Con un reparto irreprochable en el que brillan con luz propia unos eminentes Amy Adams y Christoph Waltz.

Como mujer, como feminista, como espectadora, como amante del cine, les invito a verla y le agradezco a Tim Burton que haya visibilizado esta historia y a esta creadora. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

‘Musarañas’: Interiores

Independientemente de la consideración crítica que le merezca a quien esto suscribe ‘Musarañas’ – que en ello entraremos luego… – no cabe duda de que estamos ante un debut fílmico arriesgado y arrollador. No cabe duda de que estamos ante una cinta valiente y extrema. No cabe duda de que estamos ante un relato potente, enmarcado en una época oscura de un país, aún feroz, y entonces terrible sin paliativos. Tan aterrador como la vida y circunstancias de dos mujeres unidas por turbios lazos de sangre. Tan oscuro y tenebroso como la historia y la Historia de las que se nutre.

Juanfer Andrés y Esteban Roel nos dan cuenta en esta película, con guión del primero y de Sofía Cuenca, de la miserable existencia – por llamarla de alguna manera – de dos hermanas, en el Madrid de los años 50. La mayor se ha sacrificado por la menor, al ser huérfanas de madre y con un padre ausente, hasta un límite que le ha costado su propia salud mental. Obsesiva y agorafóbica, de religiosidad fanática y atormentada por oscuros secretos del pasado, sus únicos vínculos con la realidad son la costura y su hermana. Pero la intrusión de un vecino, con mucho que ocultar, en su casa, trastocará todos sus esquemas.

Con los únicos escenarios de el tétrico piso donde viven las protagonistas, su escalera y un mínimo atisbo, contemplado a través de los visillos, del fragmento de calle que da al portal, los realizadores hablan de nuestro pasado en clave de un drama que luego se distorsiona, en un gore esperpéntico. La impronta de Álex de la Iglesia, que la produce, está indiscutiblemente ahí. pero hay muchas diferencias de fondo y de forma también. Andrés y Roel priman el intimismo y el microcosmos asfixiante y claustrofóbico frente a los no menos inquietantes macrocosmos exteriores y corales del director vasco.

Otro dato es el protagonismo de las dos mujeres, víctimas entre las víctimas de una siniestra postguerra, en plena dictadura franquista, y encerradas en un bucle sin salida. De ahí que la agorafobia tenga también una lectura política y sexista, derivada de la violencia específica sufrida por la protagonista, en función de su sexo y de la que – y gracias a ella – ha logrado escapar la hermana. Aunque, de hecho, y no es excluyente, la someta a una sobreprotección tiránica y castradora.

Lástima que todas estas sugerencias de la historia – de una historia negra, cruel y desasosegante – se dispersen, como el guión, en una orgía gore y efectista que no permite desarrollar las citadas y muy interesantes líneas argumentales. No solo en lo que concierne al relato, a su lógica interna, sino también a los personajes. Aunque no se pierdan del todo, sí se desaprovecha este material tan inflamable, crítico y estimulante.

Pero sus logros, su arrojo, su interés están ahí y hay que apreciarlos y tenerlos en cuenta. Como el buen hacer de su reparto aunque haya caracteres tan desdibujados como el del propio Hugo Silva, quien, paradójicamente, desencadena el cataclismo sangriento.  Muy bien, Nadia de Santiago y un inquietante Luis Tosar. Y, sobre tod@s ell@s, una arrebatadora Macarena Gómez, siempre al filo del exceso y el retorcimiento, pero sabiendo controlarlos.. Transmitiendo la ternura,  la ferocidad y el humor salvaje de una criatura castigada, tan difícil de componer.  Atormentada, conmovedora y brutal se apodera de la función y debería estar entre l@s candidat@s a los próximos Goya, si hay justicia.

Así que ya saben, con todos sus defectos, hay que verla.

‘La señorita Julia’: Clase y género

Sin pretensiones de exhaustividad, ni de documentar a un autor y a una obra que han tenido, tienen y tendrán a tant@s expert@s que les escriban, apuntar tan sólo que el sueco August Strindberg era dueño de, además de un gran talento, de un trastorno esquizo-paranoide. Defensor de las mujeres en su juventud, luego se sintió perseguido por el movimiento feminista y se transformó en un recalcitrante misógino.

‘La señorita Julia’ puede leerse en este sentido, aunque es bastante más compleja que todo eso. Se trata de un clásico universal, incontablemente representado en el teatro. Pero no sólo. Ha conocido dos versiones televisivas, una operística y esta es la tercera de sus adaptaciones al cine. Las anteriores fueron en 1951, a cargo de Alf Sjöberg, en 1999. a cargo de Mike Figgis y esta que nos ocupa, a cargo de Liv Ullmann – cosecha del 38 – actriz, guionista y realizadora noruega, bien conocida y estimada, que, con ella, hace el número cinco de sus trabajos tras la cámara.

La historia, como saben, sigue a la hija de un conde y rico terrateniente que, en la noche de San Juan de 1874, decide – en ausencia de su padre – transgredir las normas y seducir a su criado, un lacayo, en la cocina de su mansión, y con la única presencia de la cocinera y presunta novia del sirviente . Pero este hecho le traerá fatídicas consecuencias. La directora ha trasladado la acción de Suecia a Irlanda y ha seguido fielmente el texto, de cuya escritura también es responsable.

En sus 129 minutos de metraje, se confrontan un hombre y una mujer. Unidos por el deseo mutuo, separados por todo lo demás. Teóricamente, la mujer es superior al hombre, en términos de clase. Pero es inferior en términos de sexo. Y el primer aserto tampoco es tan obvio, puesto que ella no posee nada por sí misma. Su fortuna, su posición, sus privilegios y su estatus se los debe a su padre.

Liv Ullmann sabe mostrar muy bien, con sensibilidad y lucidez, estas complejidades argumentales. Desvela que, tras las odiosas  arrogancia y prepotencia iniciales, el personaje femenino se muestra como una figura trágica desprovista de identidad, e inmersa en sus contradicciones. Y el masculino, por contra, tan sumiso e impotente, tan desvalido como inútilmente rebelde. Conmovedor en principio, culto y esclavo de su condición servil, pero que se revuelve  con sadismo contra una señora, a la que sabe vulnerable. Entre ambos, otra mujer, doliente y sensata, consciente de su clase, respetuosa de las normas y desgarrada por la herida sentimental.  Pero el verdadero amo es esa presencia invisible, el conde, el patrón.

Se le ha reprochado su estatismo, su excesiva fidelidad al texto, hasta el dramático final. Su carencia de intensidad y pasión. Quien esto suscribe discrepa. Cree, al contrario, que se trata de una mirada intensa, profunda y valiente, en clave de clase y género, a una obra demoledora, de la que revela tanto el eros como el pathos. Apoyada en un reparto y en un equipo técnico-artístico que rozan la excelencia. Como las de Samantha Morton y, sobre todo, las de ese tándem incandescente. Como las de ese tour de forcé interpretativo entre una soberbia Jessica Chastain y un inmenso, contra todo pronóstico, Colin Farrell.  Aún pueden verla, si bien doblada. No dejen de hacerlo.

‘En cartelera’: Héroes y víctimas…

En este mismo día de Navidad, y tal como quien esto suscribe les anunció en la anterior entrada de esta sección, los estrenos más sugerentes, a priori, son dos títulos norteamericanos, sobre dramas de muy distinto signo que afectaron a dos personajes reales. Un hombre y una mujer. Un atleta, un guerrero, un superviviente, que murió hace pocos meses y una artista, una pintora, que aún vive. Glosados, respectivamente, por una mujer y un hombre. Dos biopics, una de las cuales ya fue citada.

El primero es ‘Invencible‘, segunda experiencia tras la cámara de la actriz Angelina Jolie. que continúa en escenarios de conflicto bélico. Su protagonista es Louis Zamperini, atleta olímpico en el 1936 y combatiente en la Segunda Guerra Mundial, donde sobrevivió al estrellarse el bombardero que pilotaba, nadando a la deriva y, una vez hecho prisionero, a las atroces torturas de, especialmente, un sádico oficial japonés. En su guión han intervenido los Coen, está en la mayoría de las quinielas de los Oscar y la preceden reseñas muy, muy contrastadas. Se proyecta también en versión original y es evidente que habrá que verla.

El segundo lo firma Tim Burton y ya lo citamos en el post anterior. Se trata de ‘Big eyes’ y, lamentablemente, en Sevilla solo se proyecta doblada. Basada en la historia de la artista Margaret Keane, cuyos cuadros representando a niñ@s solitari@s y con grandes ojos – de ahí, el título – se hicieron muy populares en las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo. Sólo que la autoría se la atribuyó su marido Walter… Precedida de nominaciones e igualmente en la carrera de los Oscar, ha generado una apasionada división de opiniones, pero se impone su visión. Es, además, una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, que tendrá lugar el miércoles, 14 de enero.

Seguimos con otras dos españolas, para completar la oferta de este día tan señalado. Un drama de terror y una comedia. La primera es ‘Musarañas’, de Juanfer Andrés y Esteban Roel y producida por Álex de la Iglesia. Ambientada en la siniestra España de los 50, se centra en una mujer que ha dedicado su vida, que transcurre entre las sórdidas paredes de su casa, al cuidado de su hermana menor. Hasta que un día. la aparición de un desconocido lo cambia todo… Fuerte división de opiniones críticas, pero no hay que obviarla.

La segunda es ‘El club de los incomprendidos’, de Carlos Sedes, sobre un grupo de jóvenes compañer@s de instituto y su relación con el orientador del centro. Sus reseñas han sido, en general, negativas.

FELICES FIESTAS.

Post data de urgencia. Al pasar por Nervión, imposible conectar con ellos por tfno y no aparecía en la cartelera de su propia página web, he visto, in situ, que hay dos sesiones de ‘Big eyes’, de Tim Burton, en versión original. Son sólo el sábado y el domingo, a las 16,20 y a las 18.20 horas. Ya lo saben, difúndanlo.

Nueva postdata. He estado en el Nervión esta tarde, a primera hora, y he comprobado que no hay ningún pase en versión original de ‘Big eyes’. Ninguno, pese a estar anunciado a las horas citadas en el panel. Me ha comentado el gerente, con todas sus disculpas, que todo ha sido error de un empleado. Lamentable no poder verla más que doblada, muy lamentable.

‘Rastros de sándalo’: Los pasos perdidos

Dos o tres cosas que sabemos de María Ripoll, realizadora de esta película. Catalana, de la cosecha del 64, tiene títulos en su filmografia como Tortilla soup o Lluvia en los zapatos. Esta que nos ocupa es su última propuesta fílmica.

La historia sigue a dos hermanas, que viven en unas condiciones miserables en la India. La mayor evita, incluso, que la menor sea sacrificada al morir su madre en el parto y la cuida, hasta que es raptada por unos proxenetas, de los que consigue escapar. Pero no puede impedir que la pequeña sea llevada a un convento y se pierda su pista. Así y todo, nunca dejará de buscarla. Su reencuentro, siendo ambas ya adultas, no resultará nada fácil.

Este relato, basado en un hecho real, posee un comienzo poderoso y vibrante, en el que se visibiliza la terrible opresión de las mujeres en ese país, carentes de los mínimos derechos. Sobre todo si, como en este caso, pertenecen a la casta más desfavorecida. Explotadas, traficadas, vendidas al mejor postor y esclavizadas, sus vidas no valen nada y no son dueñas de sus destinos.

Todo ello pues, está muy bien reflejado en la cinta. Una cinta que, de haber seguido este tratamiento, hubiera logrado ser un documento potente y emotivo. Lástima que su desarrollo posterior se edulcore, banalice y resuelva los conflictos de identidad, origen, raíces y pertenencia de la manera más tópica posible. Por la vía pseudo romántica, para mayor e improbable inri…

Lo escrito, una pena.

‘En cartelera’: Biopics al poder…

En la propuesta de la cartelera que se renovó ayer,  este blog destaca los tres títulos  que se proyectan en versión original. Son, a saber, la primera y más interesante, la británica, ‘Mr. Turner’, de Mike Leigh, cuya crítica pueden leer en Sevilla Cinéfila. Concursó en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad, donde obtuvo los premios a la Mejor Dirección y al Mejor Actor para el portentoso Timothy Spall.

Se trata de un retrato nada convencional del genial pintor. Está en todas las quinielas de los Oscar y es una de las seleccionadas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, del 14 de enero. De visión obligada.

La segunda viene precedida por el éxito de taquilla en su país de origen, Francia. Hablamos de ‘Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?’, de Philippe de Chauveron. Es una comedia sobre un matrimonio ultracatólico y muy conservador, cuyas hijas van casándose con hombres de otras razas y confesiones religiosas. En fin… Críticas dispares.

La tercera es el cierre de la trilogía de Peter Jackson sobre Tolkien, la estadounidense, ‘El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’. Ha gustado, en general, a la prensa especializada.

Volviendo a las biopics – o películas basadas en biografías de personajes reales – y a los Oscar, tenemos otras dos pendientes de estreno en estas fiestas, que suenan mucho para ser nominadas a las estatuillas. Son una norteamericana y otra inglesa. La primera, ‘Big eyes’, de Tim Burton, sobre una pintora cuyo marido le robó la autoría de sus cuadros. Se estrena el mismo día de Navidad, es otra de las elegidas para debatir en nuestra tertulia de cine y hay que verla.

La segunda es la inglesa, ‘The imitation game’, de Morten Tyldum, sobre el matemático Alan Turing, que descifró códigos secretos nazis, contribuyendo a la victoria aliada, pero que fue discriminado por su homosexualidad. Entra el 1 de enero, sus referencias son espléndidas y no hay que perdérsela.

Post scriptum justo y necesario, a propósito de esta última cinta, ‘The imitation game’. Como esta sección es necesariamente sintética, quien esto suscribe no busca las reseñas críticas en profundidad, sino en algunas páginas de su confianza como FilmAffinity, por ejemplo, o similares, que dan breves pinceladas en un sentido u otro y, con ello, se traza una idea de la película en cuestión. No es lo mismo que una crítica monográfica. Y aún así, tampoco las pretensiones de este blog son mayormente exhaustivas siempre y ello es imputable a la autora de estas líneas…

La cuestión es un querido y muy ilustrado periodista y crítico, aunque él – muy modestamente – no se tome como tal, le ha hecho llegar a quien esto suscribe unas precisiones sobre esta cinta que considero fundamentales y de las que no hacían alusión las referencias consultadas. Se trata de que Turing, el protagonista y genio, padre de la moderna informática, fue procesado por homosexualidad, ‘no solo discriminado’. Mucho peor aún, condenado y castrado químicamente. La historia oficial – algunas páginas consultadas por quien esto suscribe, también – elude tal terrible dato y quien esto firma lo dio por correcto.

Escrito queda y quien esto firma pide disculpas porque, en aras de la síntesis y de la ligereza que presiden esta sección, suavizó notablemente la terrible tragedia de este personaje real, de esta mente maravillosa única, que se ‘suicidó’ dos años después, y que, según datos de Wikipedia, no fue exonerado por Su Graciosa Majestad británica hasta 2013. Perdón real, no indulto.

Datos en los que la abajo firmante hubiera probablemente incidido al escribir sobre este título al que aludimos, ‘The imitation game’ , que también los suaviza y maquilla, según el periodista que me lo ha hecho llegar, y que es una de las principales críticas que se le hacen al filme según sus fuentes y, sobre todo, por su cultura y conocimiento de tan extraordinario científico y matemático.

Gracias a él, disculpas a ustedes. Rectificado queda, porque es de justicia. Quien esto firma sigue pensando, ahora más aún, que hay que verla. Y no sólo… porque la hemos incluido en el debate de nuestra próxima sesión de La Palabra y la Imagen, nuestra tertulia de cine, junto a las ya citadas ‘Mr Turner’, de Mike Leigh, ya en cartelera,  y ‘Big eyes’ de Tim Burton que, repetimos, llegará a nuestras pantallas la semana que viene, el día de Navidad. Será el miércoles, 14 de enero, a las 19.30, en la sala de actividades, planta cuarta, de La Casa del Libro de Sevilla, en la calle Velázquez. Por supuesto, con la entrada más que libre…

Y el crítico invitado va a ser, precisamente, el periodista que ha dado lugar – con sus muy documentadas puntualizaciones – a este post scriptum. Nada menos, todo un lujo y un honor, que José Luis Jurado. Gracias, de nuevo.