‘Hombres, mujeres y niños’: Las redes sociales

Jason Reitman, cosecha del 77, canadiense afincado en Estados Unidos, es actor, guionista y director al menos de dos cintas interesantes, como la algo sobrevalorada indie, ‘Juno'(2007) y la notable ‘Up in the air'(2009). Esta que nos ocupa es la sexta de su filmografía y la ha coescrito junto a Erin Cressida Wilson, sobre la novela de Chad Cultgen.

Con 116 minutos de metraje, ‘Hombres, mujeres y niños’ cuenta varias historias cruzadas de padres, madres e hij@s adolescentes, en su relación con internet y con las redes sociales, y los conflictos que provocan en sus relaciones mutuas y en sus vidas. Desde la anorexia, hasta juegos de rol. Desde páginas pornográficas, hasta un book más que insinuante. Desde la infidelidad a dos, primero clandestina y luego reconocida. Desde una actitud rígidamente controladora, hasta otra laxamente permisiva e, incluso, propiciatoria.

Todos estos casos son recogidos con una óptica aparentemente crítica, pero que, a la postre, resulta conservadora y moralista por el climax tremendista de ciertas resoluciones. Para no hablar de los roles asignados a ambos sexos. El sexismo planea por todo el relato y los personajes más negativos están reservados a las mujeres. Y-o los más tópicos, esquemáticos y de una sola pieza. Algo tan lamentablemente usual que, quien esto firma lo reitera las veces que corresponda, no es ni siquiera percibido, ni cuestionado.

Pero es que, además, Reitman muestra aquí la peor versión de sí mismo. En primer lugar, con una voz en off omnipresente y molesta que no añade nada, sino que le resta a la historia y a la plana puesta en escena con la que es contada. En segundo lugar, porque desaprovecha las líneas del relato donde podría haber hecho gala de la ironía, el cinismo y la dureza, marcas de la casa. En tercer lugar, porque hace ostentación de los clichés más previsibles. En cuarto, por su carencia de ritmo. En quinto, por su guión… Y así podíamos seguir.

Lástima porque desaprovecha temas muy contemporáneos y candentes, a los que podía haber aportado una mirada propia, no contaminada por los tópicos y por esa forzada resolución positiva. Lástima porque, a veces, revela una amargura y una sensibilidad auténticas, pero las disuelve con un trazo dramático grueso. Lástima porque ha contado con un reparto atractivo, al que desaprovecha penosamente. Lástima porque esas redes sociales que nos envuelven a tod@s con sus insidias y seducciones, evadiéndonos de la vida y de las relaciones llamadas reales,  hubieran merecido un tratamiento más lúcido e inteligente.

No solo cine. Día de la Lectura en Andalucía : Prosa y lírica en violeta

El 16 de diciembre se celebra el Día de la Lectura en nuestra comunidad autónoma. Esta fecha fue instituida por la Junta de Andalucía para conmemorar el nacimiento de Alberti y el homenaje a Góngora, que se celebró en el Ateneo de Sevilla, tal día como hoy en 1927, en la que participaron el propio Alberti, Lorca, Bergamín, Cernuda, Gerardo Diego o Dámaso Alonso. Fecundo encuentro que daría lugar a la Generación del 27. Son datos del Centro Andaluz de las Letras.

Dicho organismo ha conmemorado esta tarde-noche, en la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla, tal efemérides homenajeando a una escritora y mujer singular, en el bicentenario de su nacimiento, Gertrudis Gómez de Avellaneda. Glosada – en una mesa redonda bajo el epígrafe: ‘Imitando una oda de Safo: Poesía y correspondencia de Gertrudis Gómez de Avellaneda’ – por Mercedes Arriaga, José Manuel Camacho y Milena Rodríguez,  docentes e investigadores de la máxima cualificación, cuyo conocimiento, del personaje y su obra, demostraron sobradamente.

Un más que merecido tributo a una autora con tantos vínculos con Andalucía. Especialmente con nuestra ciudad, en la que vivió entre 1837 y 1841, publicando sus poemas en diarios granadinos y gaditanos.

De ella se resaltaron su «voz y vida fundamentales, su carácter de pionera audaz, su denuncia de injusticias aún vigentes, su relación con la capital hispalense y su provincia,- su familia paterna era oriunda de Constantina -, su literatura romántica» Y se apostó por su relectura, «para alejar la sombra del olvido, ese olvido que, cuando sopla, mata», en palabras de la directora de la biblioteca, citando a Cernuda. E, inevitable y dolorosamente, recordando al trágicamente desaparecido Rafael de Cózar.

A quien también honró José Manuel Camacho, destacando su eficiencia, pasión por su trabajo, generosidad y el hecho de que su dramática muerte se produjera al intentar salvar su biblioteca. De la protagonista de este Día, hizo una semblanza biográfica. Pionera antiesclavista y feminista convencida. Poeta, novelista y dramaturga, con una escritura desnuda y sincera. Glosó sus relaciones, entre ellas, la mantenida con el andaluz Ignacio de Cepeda, sobre el que se habló, y debatió, mucho. El hecho de que estrenara siete obras dramáticas y que la Real Academia de la Lengua le rechazara su candidatura por ser mujer.

Milena Rodríguez incidió en que la poesía sí le estaba permitida a su sexo, pero no tanto sus otras facetas creadoras. Polémica y siempre transgresora, incluso revisó sus poemarios, lo que le generó fuertes críticas. Algunas de sus temáticas se consideraron ‘masculinas’, como las odas a Napoleón, al exilio, a Washington… Inclasificable, ni del Viejo, ni del Nuevo Mundo. Romántica y neoclásica al tiempo. Se anticipó a Bécquer, a Rubén Darío y al Modernismo. Defensora explícita de los derechos de las mujeres. Sujeto activo en las relaciones amorosas. Expresa en su obra su deseo por el hombre, algo nada común y muy raro en una autora de su tiempo. También la añoranza de su patria -«construye Cuba desde la lejanía» – y su mirada descreída sobre América Latina.

Mercedes Arriaga enfatizó su carácter de adelantada a su tiempo en su obra y en su vida, como madre soltera y con amantes. Y con una autobiografía muy peculiar, en forma epistolar,  no desde el yo como se escribe la mayoría, sino desde el tú. Ese tú que no es otro que su objeto amoroso, el ya citado Ignacio de Cepeda, al que pretende persuadir, seducir y enamorar usando los mecanismos y artificios literarios a su alcance.

Texto delicioso para leer, según esta ponente, tan apologético como humilde, para que su amado la conozca ‘mejor que a sí mismo’. Un destinatario desigual y algo abrumado por la superioridad social e intelectual de ella. Avellaneda, enamorada del amor, se rinde a un hombre ideal y lo proyecta sobre Cepeda a quien le pide que destruya esta correspondencia. Deseo que traicionó él, afortunadamente, y que la generosidad de su viuda permitió que viera la luz.

A este respecto, y por parte de uno de los asistentes, se desveló la primicia del descubrimiento de unas cartas de Cepeda a la autora y por parte de otro el carácter ‘inestable’ de la homenajeada, poniendo en valor a su objeto amoroso por contraste. A lo que contestó muy bien Arriaga que esto no sucede cuando el autor es un hombre, que nunca se resalta a sus amantes femeninas, ni se incide en su faceta más privada, ni – aunque muchos lo eran y lo son – se les tacha de inestables en negativo, sino todo lo contrario. Contundente y magnífica respuesta, a un triste y lamentable botón de muestra del sexismo, tan vigente en este y en todos los terrenos…

Gracias al Centro Andaluz de las Letras, a la Biblioteca Infanta Elena, a José Manuel Camacho, a Milena Rodríguez y a Mercedes Arriaga, por otra velada más que enriquecedora. Por un Homenaje a la altura de una mujer extraordinaria.

‘En cartelera’: Lo sagrado, la familia y lo profano…

 

Dentro de la oferta de estrenos de esta semana, contamos con cinco películas en versión original. A saber, tres dramas, una biopic y una comedia. Dos europeas, una canadiense y dos norteamericanas. Por ese orden, comenzamos con la británica, ‘La señorita Julia’, otra adaptación del clásico de Strindberg, bajo la batuta de la actriz Liv Ullmann y con Jessica Chastain y Colin Farrell, como protagonistas. Sus referencias son irregulares, pero se impone verla.

La segunda es la alemana, ‘Camino de la cruz’, de Dietrich Brüggemann. Los conflictos de una adolescente con su familia ultracatólica. Mejor Guión en Berlín y Espiga de Plata y Premio Fipresci, en Valladolid. No hay que perdérsela.

Como tampoco hay que perderse a la tercera, que nos llega con una semana de retraso y las mejores críticas. Se trata de la canadiense, ‘Mommy’, de Xavier Dolan. Sobre una madre que debe ocuparse de un hijo hiperactivo, ayudada por una misteriosa vecina. Premio del Jurado en Cannes.

La cuarta, la biografía, es la del cantante James Brown, ‘I feel good’, del norteamericano Tate Taylor. División de opiniones, aunque se destaca el trabajo de su protagonista, Chadwick Boseman.

La quinta, también norteamericana, es la comedia ‘St Vincent’, de Theodore Melfi. Un vecino nada recomendable en torno a una madre, su joven hijo y una stripper. Ha gustado y especialmente su protagonista, Bill Murray.

Otra cinta controvertida pero, sobre el papel, de interés, es la estadounidense, ‘Hombres, mujeres y niños’, de Jason Reitman, que se proyecta doblada. Con un amplio y atractivo reparto, cuenta unas historias cruzadas sobre madres y padres con sus hij@s, y sus relaciones con internet y las nuevas tecnologías.

Concluimos con las inevitables ausencias. Dos españolas y una norteamericana. ‘Los fenómenos’, de Alfonso Zarauza, sobre la crisis del ladrillo encarnada en una mujer; ‘Nacido en Gaza’, de Hernán Zin, el día a día de diez niños palestinos bajo los bombardeos israelíes y el thriller, ‘Frío en julio’, de Jim Mickle, de asesinatos y venganzas.
 

 

De obligado cumplimiento: Enhorabuena y gracias…

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En estos días, en que los tributos a la mejor gente del cine y de la cultura se concretan, y se concretarán, en nominaciones y premios. En estos días, en que tanta gente cualificada estará sintiendo las mariposas en el estómago, que quien esto suscribe experimentó, hace ya dos años, con unos reconocimientos que la honraron y por las que tiene una deuda permanente con ASECAN y con BLOGOSUR…

… Precisamente en estos días, quien esto suscribe, y aunque por ahora desconozca sus nombres e identidades, quiere felicitar a l@s nominad@s con los Premios del Cine Andaluz. Todo un referente ya de nuestra Comunidad, que se debe a los desvelos y al buen hacer de soci@s y Junta Directiva de la Asociación de Escritoras y Escritores Cinematográficas de Andalucía. Mi más calurosa enhorabuena a l@s distinguid@s y organizadoras-es.

Y es precisamente en estos días, cuando quien esto suscribe tiene que expresar su más ferviente gratitud en primer lugar a Vita Lirola, por la creación de este blog, Sevilla Cinéfila, que, sin ella, no hubiera sido posible. Con el viaje a N.Y., que también se lo debo a ella, el mejor regalo que quien esto suscribe ha recibido en su vida. Todo un Premio.

El segundo regalo, y consecuente Premio, quien esto suscribe se lo debe a Manuel de Medio, coordinador de actividades de la librería, a La Casa del Libro de Sevilla, a l@s invitad@s que la honraron con sus presencias y a l@s mejores tertulian@s cinematográficos del mundo mundial, por hacer posible la existencia y la continuidad,  de  ‘La Palabra y la Imagen’, que está ya en su tercera temporada.

Lo escrito. Felices Fiestas a tod@s. Enhorabuena y gracias…

No sólo cine. Homenaje a Marguerite Duras: La soledad era esto…

Buenos ambiente y asistencia esta tarde, en el salón de actos de la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla. Se homenajeaba, conjuntamente por el Centro Andaluz de las Letras y el Instituto Francés de la ciudad, a Marguerite Duras, en el Centenario de su nacimiento. Con las respectivas directoras y director de los tres organismos anfitriones  en la presentación y la ponente y experta en la autora, Nathalie Hadj, como conductora de la efemérides. Y la proyección de dos documentales del cineasta y amigo personal de la escritora, y también realizadora, Benoit Jacquot.

Un tributo a la altura de la protagonista, a una vida y a una obra que, en palabras de quienes la glosaron, » exprimidas al máximo, del amor y del dolor, de las luces y sombras, como las del cine que tanto amó» según la responsable de la biblioteca. O de «una forma diferente y heterodoxa de entender la literatura y el compromiso político», según el responsable del Centro Andaluz de las Letras. Pero también de «una conexión con Andalucía en una manera de vivir, comer, amar y entender el arte», según la responsable del Instituto Francés hispalense.

MARGUERITE DURAS

Nathalie Hadj , magnífica en todas sus intervenciones,  presentó al personaje como un ser complejo como mujer y como artista. Su vida fue su obra, la ha contado en cada libro, comentó. La escritura, en su caso, salvación y modus vivendi, tortura y paliativo.

La primera mitad de esta existencia tan atormentada como plena, la glosó antes de la proyección del primer documental.  Hija de un matemático y de una maestra, que se trasladaron a Saigón como ‘una suerte de aventura colonial’. Huérfana de padre a los siete años, su niñez y la de sus dos hermanos fue un infierno debido al primogénito, Pierre, favorito de la madre, toxicómano, proxeneta, con un vínculo casi incestuoso con la progenitora, que se lo consentía todo en detrimento del resto.

La ruina familiar, agravada por una estafa en la cesión de tierras baldías – ‘Diques contra el Pacífico’ – no le impidió a su madre sentir siempre la ‘superioridad blanca’. Niña pobre, colegio de ric@s; luego, desclasamiento. Adolescente pobre, amante rico. Entre la pedofilia y el ser prostituida entre los brazos de un hombre- ‘El amante de la China del Norte’ – doce años mayor al que se despreciaba en su casa, pero resolvía los problemas financieros, pagando todas las cuentas y a los acreedores.

Vuelta a Francia, toma el apellido Duras de una población del país. Brillante en sus estudios, trata a Sartre, De Beauvoir, tiene amantes, y escribe un ensayo polémico por ser involuntariamente racista, ‘El imperio francés’. Se casa, matrimonio abierto. Decide ser escritora. Primera maternidad y su hijo nace muerto. Depresión y se inicia en el alcoholismo. Está en la Resistencia, es amiga – lo será de por vida – de Mitterand. Milita en el Partido Comunista, en la misma célula que Jorge Semprún. Su marido y su cuñada son arrestados y enviados a Dachau. Moviliza sus influencias para liberarlos. Se identifica con las causas judía y argelina. Tras conflictos personales, es expulsada del P.C. F. en 1950.

Insta a Benoit Jacquot a rodar ‘ La muerte del joven aviador inglés’, sobre su experiencia ante la tumba de este soldado, muerto en agosto del 44, con solo 20 años. Reflexiona sobre la muerte, los muertos, su hermano… Los anónimos, las fosas. Esta muerte, las tumbas. La del británico, siempre con flores, mimada por el pueblo. En un bello entorno, lleno de piedras nobles, con vegetación, un árbol majestuoso y muchos gatos. Habla en primera persona, dirige la cámara, a través del director, hacia los lugares de su recuerdo. Es su historia, su regalo a su amigo. Pero se siente traicionada, pese a que es un documento hermoso y personal.

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El cine entra en su vida. Guión de ‘Hiroshima, mon amour’, de Alain Resnais. Bajo su batuta, ‘Nathalie Granger’, con Lucía Bosé y Depardieu. Goncourt para ‘El amante…’. Máximo protagonismo. ‘India Song’, ‘Días enteros en las ramas’… Yann Andreas, como le rebautizó ella, entra en su vida. Tiene 27, ella, 66, y es homosexual, pero siempre estará a su lado como amante, secretario, enfermero… con otra, como todas, relación abierta. Beben ‘como terapia’, que alternan con desintoxicaciones.

En la segunda proyección, ‘Ecrire’, otra notable mirada del realizador a una creadora desgarrada y magnética, nos cuenta su soledad en la escritura. Una soledad inquietante y aterradora.» Toda la casa escribía conmigo… Escribir te hace salvaje, es implacable, roza la locura. No se puede escribir sin fuerzas. No podía hablar con nadie, no consentía ninguna intrusión, me protegía de los demás, especialmente de los conocidos, apenas si reconocía a nadie. Hay que destruir la gramática para hablar de ciertas cosas. Escribir con desesperación para ser después, en el libro, un objeto de consumo, controlado por los editores, las ventas, las tiradas. El escritor, como un policía. La lucha por la vida, la agonía de una mosca, me conmovió tanto que creí perder la razón».

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Palabras de Marguerite Duras.  Frágil, contradictoria, no siempre sincera, poderosa, pasional, pródiga en claroscuros. Imágenes de Jacquot, que la reflejan, con amor y fidelidad, pero también como un testigo lúcido, entre fundidos en negro y planos de la casa. Su casa, otro mudo testigo de una insondable soledad, pese a su intensa vida social con sus pares. Moviéndose siempre al filo, entre mundos y ambientes diversos. No se sale indemne de una exposición a esa vida y a esa escritura, tan abismales. Ni tampoco a la visión de estos dos documentales que la revelan, incluso pese a sí misma.

Gracias al Centro Andaluz de las Letras, al Instituto Francés de Sevilla, a Nathalie Hadj y a la Biblioteca Infanta Elena, por tres horas preciosas. Por un Homenaje único e irrepetible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

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‘Diplomacia’: Obediencia debida…

 

Volker Schlöndorf, cosecha del 39, es un guionista, productor, documentalista y realizador alemán, del máximo prestigio. Uno de los cineastas claves del llamado Nuevo Cine de su país. Entre su filmografía, se cuentan títulos como ‘El joven Törless’, ‘El honor perdido de Katharina Blum’ o ‘El tambor de hojalata’. Datos de Wikipedia.

Ahora, años después de su último estreno, nos llega esta coproducción franco-alemana, de 80 minutos de metraje, basada en hechos reales y sobre la obra teatral de Cyril Gely. Datos de FilmAffinity. Ambientada en agosto de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, y con las tropas aliadas a punto de entrar en la capital francesa. En ese contexto, tiene lugar una negociación clave entre el cónsul sueco de la ciudad y el militar alemán al mando de la misma para tratar de evitar que este último, siguiendo las órdenes de Hitler, vuele París.

Para comenzar, y aunque la cinta no reniega de su origen teatral, y la conclusión sea afortunadamente conocida,  ‘Diplomacia’ mantiene la agilidad narrativa y un desasosegante suspense hasta el final. Y ello, pese a transcurrir en su mayor parte en el despacho del general, al que el diplomático accede sin haber sido citado, ni invitado, para mantener el pulso más importante de su vida. Para lograr el éxito de una misión que salvará a millones de personas, a un patrimonio histórico, arquitectónico, y artístico y a una urbe única, de la devastación más absoluta.

El director hace gala, en efecto, de toda su sabiduría fílmica en ese tour de force denso e intimista, en el que retrata las personalidades de ambos interlocutores, mientras la derrota nacional-socialista es un hecho y, precisamente por ello, deben actuar a la desesperada. En el que retrata a un general para quien la obediencia es ley, aunque se revelen luego otras razones. Un nazi que no es esquemático, ni de opereta, sino, pese a sus crímenes, un ser humano complejo. Un militar de alta graduación, encarnado con maestría por un inmenso Niels Arestrup, Mejor Actor en la Seminci vallisoletana.

Pero también a un contendido diplomático jugando todas sus cartas hasta el límite y no dándose nunca por vencido. Tan firme como lo permite su frágil e inestable posición, y tan inteligente y sutil argumentando para desestabilizar a su pétreo e inconmovible adversario. Magnífico André Dussollier. Y el climax que va in crescendo, como si de un thriller se tratase, mientras se alternan las imágenes documentales, con las de las cargas explosivas, a punto de ser detonadas bajo los principales puentes de la ciudad. Mientras hierven, o se bloquean las comunicaciones, y los soldados entran y salen del despacho recibiendo, comunicando y transmitiendo órdenes.

Una puesta en escena concisa, clásica e intensa. Una fotografía al servicio de lo narrado, de Michel Amathieu. Una música que subraya y no se impone, de Jörg Lemberg. Un cineasta alemán de talento, revisando crítica y honestamente el pasado histórico de su país. Mejor Dirección en la Seminci. Tienen sólo dos días, con hoy, para verla en su versión original. Ya están tardando…

 

 

 

‘Magia a la luz de la luna’: Belle Epoque

El cine de Woody Allen parece rejuvenecer – de alguna manera, para bien y para mal – a medida que su autor envejece. Véanse sus últimos títulos, con la excepción de ‘Blue Jasmine’, más densa y amarga, aunque también cínica y corrosiva… Esta es una característica que comparte con colegas de estilos tan dispares entre sí, y al suyo propio,  como, entre otros, el desaparecido Alain Resnais  o el eterno Manoel de Oliveira.

El realizador neoyorquino acaba de cumplir 79 años el pasado día 1 del presente mes y ha filmado, con esta su última propuesta,  una comedia romántica con encanto. Con un encanto, cuya ligereza aparente está teñida de una nostalgia irreprimible por una forma de vida ya periclitada y con una autoironía que se proyecta en el personaje masculino, un adorable Colin Firth, impecable, neurótico y refinado alter ego del director. Porque, a estas alturas cronológicas, Allen ya no aparece, como era de recibo antaño, en sus comedias y no puede interpretarse a sí mismo.

La sinopsis ya la conocen, pero no está de más recordarla. Ambientada a finales de los felices 2o del pasado siglo, un famoso mago británico, bajo nombre artístico y caracterización orientales, es requerido, mientras actúa en Berlín, por un colega y amigo, con un asunto urgente. Se trata de desenmascarar a una joven médium norteamericana, deliciosa Emma Stone, que ejerce su peligrosa influencia sobre una adinerada familia en la Costa Azul. Pero, una vez allí, sus rígidos esquemas y principios se verán cuestionados por hechos presuntamente inexplicables…

El resultado es una cinta sutil y burbujeante, pero de ninguna manera frívola. La aparente levedad argumental y el humor inglés, casi wildeano, con el que se narra, se combina aquí con el contraste entre dos formas de sentir y percibir el mundo y la existencia, las de cada uno de los protagonistas. Una científica, cultivada, racional, depresiva, misántropa y descreída, en el producto de una clase superior y una educación exquisita que representa el personaje masculino. Y otra, procedente de una clase desfavorecida, inteligente, sensitiva, apasionada y expresiva, llena de vida y energía y bastante pragmática, que encarna el personaje femenino.

El siempre misógino Allen, aún consignando los roles ad hoc para uno y otra , inevitables en la época que retrata, convierte a su musa femenina en el azote de su pretendido enemigo. Este es contemplado con una ternura ferozmente crítica, luego autocrítica. E irónica, luego autoirónica. En esta guerra de sexos y de clases, la arrolladora personalidad de la joven, aún con sus cartas al descubierto, derrota sin problemas a su atildado y rígido oponente, llevándoselo a su terreno con facilidad, pese a sus reticencias y tiras y afloja.

Este es uno de los mayores atractivos de una cinta, al que se añaden una puesta en escena elegante y llena de sugerencias. Un paisaje que se fusiona con la historia y el reparto, y de una belleza deslumbrante, que la fotografía de Darius Khondji ha captado en todos sus matices. Un reparto, por cierto, en el que tod@s están espléndid@s, pero en el que hay que destacar principalmente a dos damas. Una soberbia Eileen Atkins, como la tía del protagonista, y una entrañable Jacki Weaver, como la supuesta víctima de la estafa. Y a un caballero, Simon McBurney, el amigo y cómplice.

Además de la música, los temas tan bien elegidos, subrayando cada escena. Uno de los puntos fuertes del cineasta. De un cineasta que nos ha regalado en esta ocasión una delicatessen de la Belle Epoque, que quien esto firma les aconseja degustar y disfrutar.

‘Mil noches, una boda’: Tres miradas, un modelo

Si quien esto suscribe no fuera, que lo es, feminista, esta cinta le hubiera parecido válida y notable. Si quien esto suscribe no tuviera, que la tiene, una mirada consecuentemente violeta sobre el hecho cinematográfico, esta cinta le hubiera parecido merecedora de la Cámara de Oro,  a la Mejor Ópera Prima en Cannes y al Mejor Reparto; esto último, indiscutible. Si quien esto suscribe no cuestionara la representación de las mujeres en el cine en su inmensa mayoría como groseramente esquemática, dentro del modelo patriarcal, hubiera estimado más esta historia y su narrativa.

‘Mil noches, una boda’  –‘Party girl‘, es su título original – es un drama francés, de 95 minutos de metraje, bajo la batuta conjunta de dos realizadoras – Marie Armachoukeli– Barsacq y Claire Bürger – y un realizador, Samuel Theis. Sobre una idea de este último y guión de los tres. La historia sigue a una cabaretera sexagenaria que, hastiada de su vida, decide ir a buscar a un cliente fijo, al que no ve desde hace dos años, y retomar el contacto con él. Cuando este le propone matrimonio, y se lo comunica a su familia, los acontecimientos se precipitarán no necesariamente en el mejor sentido…

Cámara en mano, los tres directores demuestran tener buenas dotes para el relato y para extraer una aparente verosimilitud de situaciones y personajes, con la complicidad de un reparto en estado de gracia. Saben retratar ambientes populares, sin caer en el costumbrismo al uso o en los excesos, pese a que los entornos se prestaban a ello. Pero… hay varias falacias radicales en esta narración, si se contempla con una mirada feminista.

En principio, no hay prostituídas felices, en amor y compaña, para las que el cabaret es su segundo hogar,  cuando no el primero, como se muestra en este filme. En principio, no las hay que no estén explotadas, ni extorsionadas, ni por chulos, ni por proxenetas, ni por mafias – sino que, muy al contrario, las defiende y cuida el encantador encargado de seguridad – como se muestra en este filme. En principio, una sexagenaria, aficionada al alcohol y ex dama de noche, no elige su pretendida libertad sin pagar un alto precio, como se muestra en este filme. En principio, esta opción no es presuntamente transgresora y autoafirmativa, como se muestra en este filme.

Por el contrario, es tanto o más alienante, tanto o más peligrosa, que la opción conyugal. Porque, al contrario de lo mostrado en este filme, no hay clientes como el protagonista, sino responsables directos de la explotación de estas mujeres que, sin ellos – que se creen con derecho a comprar o alquilar sus cuerpos y sus deseos, que son los suyos, en el ejercicio de un poder absoluto – no sería posible. Porque, y aunque el filme muestre la otra cara masculina, lo presenta, sobre todo, como la víctima incomprendida… Porque las dos opciones, no son ni reales, ni creíbles, ni honestas, sino tramposas y mixtificadoras.

Como tramposa, mixtificadora, engañosa, a la postre tópica, y profundamente sexista, es una cinta que ha sido saludada como el canto a la libertad de una protagonista diferente. Lo que demuestra lo lamentablemente internalizados que están los estereotipos y modelos patriarcales sobre las mujeres. Tanto, tanto, tanto, que ni siquiera se cuestionan, que ni siquiera son advertidos. Menos aún cuando, como en este caso, el producto es vendido con el  envoltorio de una ópera prima resultona, bien contada, mejor interpretada y supuestamente rebelde. ¿Hasta cuando, hasta cuando, hasta cuando?

‘En cartelera’: Bodas, dramas, ausencias y magia…

 

En este primer viernes de diciembre, el estreno más esperado es la última propuesta de Woody Allen, ‘Magia a la luz de la luna’, que puede verse en su versión original en Nervión y Metromar, a las 12 y a las 20 horas respectivamente. No obstante, y para mayor seguridad, consulten la cartelera. Cuenta la historia de un mago británico, Colin Firth, que pretende desenmascarar a una médium, Emma Stone. Ambientada en la Costa Azul francesa de los años 20, ha obtenido división de opiniones pero, naturalmente, no hay que perdérsela.

En vos, asimismo, en el Avenida y a las 16.20, en el Nervión, tenemos el drama francés, ‘Mil noches y una boda’, de Marie Armachoukeli-Barsacq, Claire Bürger y Samuel Theis. Sobre una cabaretera sexagenaria, a la que un cliente le propone matrimonio y las dificultades familiares que este hecho le generará. Cámara de Oro en Cannes a la Mejor Ópera Prima, las referencias son excelentes y hay que verla.

En su lengua original, y en varias sesiones del Nervión, tienen también lo nuevo de Ridley Scott, »Exodus’: Dioses y Reyes’, en la que se cuenta el enfrentamiento de Moisés con el faraón Ramsés. Ha cosechado división de opiniones, pero suena en las quinielas de los Oscar para las categorías más técnicas y en el reparto figura María Valverde.

Por último, constatar tres ausencias, dos de ellas con muy buenas referencias y la tercera con división de opiniones. Hablamos, por este orden, del drama canadiense, ‘Mommy’, de Xavier Dolan, sobre una viuda que debe hacerse cargo de su hijo adolescente e hiperactivo. De la independiente norteamericana, que se estrena con dos años de retraso, ‘Electrick childrens’, de Rebecca Thomas. Cuenta la historia de una chica mormona a la que el rock le cambia la vida. Y del biopic dramático, también estadounidense, ‘La última aventura de Robin Hood’, de Richard Glatzer y Wash Westmoreland, acerca del romance real y prohibido de Errol Flynn con una menor.

En fin,  disfruten las ‘visibles’, mientras sigue aumentando la triste lista negra del cine que Sevilla no verá. Clamamos en el desierto…

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 3: Lo social y lo personal

Otro llenazo en la edición de hoy, correspondiente a diciembre, de La Palabra y la Imagen. Las películas, complejas y sugerentes, tanto como contrapuestas, lo merecían. El invitado de honor, no menos. Paco Bellido – que tiene un impresionante currículum cinematográfico, entre otras cosas como monitor en los Talleres de Cine del Distrito Casco Antiguo, desde 2003 hasta la actualidad, y como miembro fundador y de la Junta Directiva de Linterna Mágica – hizo gala de su generosidad al ser el conductor de hoy, siendo su onomástica.

Y a fe que nos regaló, no solo su sabiduría cinéfila, sino, como buen pedagogo, su capacidad de transmitir la cultura que atesora. Eso pese a que se reclama como ‘entusiasmador’ y no como crítico… Comenzó primero situando muy bien ‘Dos días, una noche’, de los Dardenne, así como a sus autores. Recordó sus premios, su trayectoria y filmografía, destacó la extraordinaria composición de Marion Cotillard y el flechazo inmediato que sintieron por ella, al elegirla como protagonista. Y lanzó la cuestión de si era lícito que su personaje demandara a sus compañer@s de trabajo la renuncia a su paga extra, para conservar su empleo.

Esta pregunta originó un vivísimo y más que interesante debate. Sí, no, sí, pero… Solidaridad, de acuerdo, pero con razones. Así se habló de las características de la empresa. Del dinero que debían percibir. Del salario mínimo en Bélgica. De que no estaban sindicad@s, por tener una plantilla pequeña. De que cada un@ era un mundo. Del chantaje patronal. De la depresión y el desequilibrio emocional de la mujer. Del apoyo del marido. Del retrato de la clase obrera belga, extrapolable a la de todo el mundo. De la dignidad. De la justicia. Del final, tan consecuente.

Pero también, nos ilustró Paco, que fue rodada en orden cronológico. De su guión, tan elaborado. De su ausencia de música ambiental. De su posible candidatura al Oscar. De las distintas respuestas ante cada visita. De que no se juzga a nadie. De que podía también considerarse, se dijo, una road movie. De…

Y le llegó el turno a ‘Magical girl’. Concha de Oro y Concha de Plata a la Mejor Dirección en San Sebastián. Sobre ella se destacaron su excelente guión y su capacidad perturbadora. Su estructura de puzzle, con los tres personajes separados, pero luego encajan. Lennie, Bermejo y Sacristán, los tres espléndidos. De la mixtura del manga japonés en esa niña mágica, o muñeca, del título y la copla en la niña de fuego.

Se resaltaron también sus elipsis.  Su complejidad. Su puesta en escena. Sus distancia con ‘Eyes wide shut’ y su cierta conexión con ‘Rompiendo las olas’. Su misoginia. La servidumbre de la mujer. La ausencia de su voz y de su punto de vista. Una clave descubierta por un avispado cinéfilo. Se incidió en  la terrible habitación del lagarto. En la pedofilia más o menos sugerida, pero expresada por el hombre como ‘víctima’ de un hechizo. En tantas y tan enriquecedoras visiones, miradas y sugerencias.

En enero, aún sin confirmar el día, más. Y con tres películas a debatir. ‘Magia a la luz de la luna’, de Woody Allen, que se estrena pasado mañana. ‘Mr. Turner’, de Mike Leigh, que lo hará el día 19 y ‘Big eyes’, de Tim Burton, que llegará a nuestras pantallas el mismo día de Navidad. Estas dos últimas están en todas las quinielas de los Oscar. Otra sesión que promete… y mucho.

Gracias a Manuel de Medio, a La Casa del Libro, a Paco Bellido por otra lección magistral de cine, a Concha Jiménez Lirola, siempre fiel a esta cita, por sus estupendas fotos,  y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial, que se superan cada mes,  poniendo el listón muy alto. Otra tarde-noche memorable. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.