La gran fiesta del cine español: Goya, no tienes nombre de mujer…

A propósito de dos excelentes artículos sobre la situación de las mujeres en la industria del cine español, publicados por Victoria Gallardo y Claudia Lorenzo, en El Mundo y La Crítica respectivamente, documentados y oportunos, dada la fecha de hoy… quien esto firma quiere añadir un modesto granito de arena al debate centrándose en la Gala de esta noche.

Para empezar, de las más de ochenta películas de este país, estrenadas en 2014, no llegan a la decena las firmadas por realizadoras. Aunque las haya también en régimen de codirección o colectivas. Pero no son cifras relevantes, sino, muy al contrario, vergonzantes. Y los Premios por antonomasia de nuestro cine no son – aunque podrían serlo – la excepción.

Porque, dejando aparte las candidaturas de las actrices, ellas están representadas, tan solo, como directora novel, una. Hablamos de Beatriz Sanchís, por ‘Todos están muertos’. Otra, como firmante de una cinta latinoamericana, Claudia Pinto por ‘La distancia más larga’. Una tercera, en coescritura con dos varones, por el guión adaptado, Clare García, junto a Cristóbal Ruiz y Javier Fesser, por ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’, del citado Javier Fesser.

Pero es que, incluso en los apartados más tópicamente femeninos, como diseño de vestuario y maquillaje y peluquería, casi están a la par. Siete a cuatro, es la proporción. El resto, son ausencias. Lamentables ausencias. Porque sin cuestionar a las seleccionadas – o al menos, no a la mayoría… – había donde escoger.

Y salvo las intérpretes nominadas como protagonista y de reparto por ‘Marsella’, de Belén Macías y ‘Todos están muertos’, de Beatriz Sanchís, el resto de las candidaturas son temas de hombres, historias de hombres, con un rotundo masculino plural. Temas e historias que se libran del desdén, cuando no el desprecio, con el que se reciben a l@s de las mujeres. Con solo una excepción. Una porque en la otra – sin cuestionar sus valores fílmicos – la presunta protagonista no tiene voz propia, aunque es la mala de la función, y va sobrada de misoginia.

Esperemos que se invierta la situación. Porque las miradas de las mujeres tras la cámara tienen mucho que aportar, porque enriquecen nuestra limitada, esquemática y reducida visión del mundo y de sus protagonistas, tanto femeninos como masculinos. Y lo mismo es aplicable a todas las categorías de esta industria.

Para terminar, mucha suerte a tod@s esta noche . En especial, a las andaluzas y a los andaluces que sí están y sí son.

‘En cartelera’: Dramas y delirios

 

En este primer viernes de febrero, la oferta de la cartelera depara, sobre el papel, cinco títulos de interés, con ciertos matices. Cuatro estadounidenses, de los cuales solo uno en versión original y uno mauritano, en coproducción con Francia, que también se proyecta en su propio idioma.

Comenzamos por aquellas cintas que respetan el lenguaje en el que fueron rodadas.  Como la norteamericana, ‘Foxcatcher’, de Bennett Miller, que viene precedida de numerosos reconocimientos – entre ellos, cinco nominaciones a los Oscar – y de excelentes referencias. Basada en personajes reales y ambientada en los años 80, trata sobre la relación entre dos hermanos, medallistas olímpicos y rivales, con un rico heredero en torno a un proyecto deportivo. Se impone verla.

Seguimos con la coproducción entre Mauritania y Francia ya citada, candidata al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, y que ha recibido magníficas críticas. Hablamos de ‘Timbuktu’, de Abderramane Sissako. Cuenta la terrible y verídica historia de la brutalidad del islamismo radical, que se ceba en una pareja. De visión obligada.

Ya dobladas, tres cintas made in USA. La comedia negra, ‘The interview’, de Evan Goldberg y Seth Rogen, sobre un productor y un presentador televisivos que consiguen una entrevista con un dictador coreano y a quienes, aprovechando tal circunstancia, la CIA les pide que lo asesinen. A causa de su tema, fue objeto de amenazas y ciberataques que casi dieron al traste con su estreno – o puede que haya mucho de marketing en todo este tinglado… – y ha suscitado división de opiniones.

Los mismos contrastes de pareceres que han merecido la historia de acción y ciencia ficción, ‘El destino de Júpiter’, de los Hermanos Wachowski y la comedia de terror, ‘Tusk’, de Kevin Smith, uno de los otrora clásicos independientes.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 3: Contrastes de pareceres

 

Otro éxito de convocatoria, en esta tarde – noche fría de febrero, el de nuestra tertulia de cine. Lleno en la sala de actividades, donde en seguida se caldeó el ambiente con las radicales, argumentadas y contundentes opiniones que formuló el crítico invitado, Juan José Roldán, sobre las películas a debatir. Fueron, por ese orden, ‘The imitation game’, de Morten Tyldum  y ‘Birdman’, de Alejandro González Iñárritu.

Además tuvimos el honor y el lujo añadido de tener a otro especialista y amigo, que es ya un tertuliano más, Miguel Olid Suero, quien se expresó con la lúcida serenidad que le caracteriza, en contraste con la intensidad, muy documentada, del anfitrión. La primera de las cintas citadas fue descrita y presentada por él como un producto sólido, aunque convencional, del que le disgustaron algunas de sus inexactitudes con respecto a la historia real y más aún los letreros finales, por tópicos y exagerados con la figura heroica del protagonista. Un experto en música, además de en el séptimo arte, como él tampoco se mostró muy convencido con la banda sonora de Alexandre Desplat.

Las visiones de la mayoría de l@s presentes no coincidieron con este punto de vista – que luego fue matizado – del conductor. En general, ‘The imitation game’ gustó mucho. No fue considerada una biopic al uso, sino realista y sin ocultar el rostro menos grato del protagonista. Unanimidad elogiosa hacia el reparto. Cumberbatch en especial, soberbio.

También se destacaron su narrativa en tres tiempos por el retrato tan complejo del personaje y se minimizaron, aún dando cuenta de ellas, sus licencias e inexactitudes. Se consideraron acertadas las cifras y datos finales. Y aunque se citaron a otros héroes e inventores, se reivindicó a Turing en el filme como un acto de justicia ante el escándalo de su prisión, su castración química, el olvido de su figura y el perdón ‘real’ que no le llegó hasta hace poco más de un año. Memoria histórica y reivindicativa con la liberación homosexual, como lo quiso el autor del libro, Andrew Hodges.

Todavía no se había dicho todo… Pues nuestro invitado calificó a ‘Birdman’, de Alejandro González Iñárritu, a quien confesó admirar, como ‘abominable’. No dejó títere con cabeza. Ni le gustaron sus falsos planos secuencia. La historia le pareció cargada de tópicos y clichés, además de previsible. El tratamiento, ampuloso. La crispación de los personajes, insoportable. La percusión de Antonio Sánchez, otro tanto. También Michael Keaton le pareció sobrevalorado y prefirió a Edward Norton. Le resultó incomprensible la calurosa recepción crítica recibida.

Ahí ya tuvo más adept@s, que coincidieron en su disgusto o indiferencia por esta cinta. Aunque, en general, se la valoró muy positivamente. Su acierto en la puesta en escena; su mezcla de géneros; su osadía; su banda sonora; su reparto; su negrura; su sátira: su descripción de las tripas y de la tramoya de un teatro histórico… Con su toque de fantasía hubo más división de opiniones. Desde que la enriquece como otra lectura hasta quienes lo calificaron en negativo como ‘realismo mágico’. Contrastes entre la visión de la crítica, un retrato muy ácido. Pero también de la condición humana. De la gente del espectáculo, de su fragilidad y narcisismo. Del éxito versus el prestigio. De su final, cuestionado. De…

Nuestra próxima cita será el miércoles, 4 de marzo, a las 19.30. Debatiremos sobre ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund, ganadora del pasado Festival de Cine Europeo de Sevilla, que entra el 27 de este mes y sobre ‘El francotirador’, de Clint Eastwood, que lo hace una semana antes, el 20.

Gracias a Manuel de Medio y a La Casa del Libro por su generosidad. A Miguel Olid Suero, por estar ahí. A Juan José Roldán, por habernos deparado una divertida, cáustica e incitante sesión. Y, sobre tod@s, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial que se superan en cada velada. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘La Palabra y la Imagen’: Recordatorio

 

Sirvan estas breves líneas para recordar que la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, tendrá lugar pasado mañana, miércoles 4 de febrero, a las 19.30 de la tarde, en nuestra sede habitual de La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez.

Se comentarán las películas ‘The imitation game’, de Morten Tyldum y ‘Birdman’, de Alejandro González Iñárritu. El crítico invitado, un lujo y un honor, será Juan José Roldán. No os la podéis perder. Promete mucho, mucho. Os esperamos.

 

 

‘No solo cine’: Historias violetas

El pasado sábado, 31 de enero, tuvo lugar en una de las salas del Centro de Arte Reina Sofía de Madrid una bella acción de lectura de textos históricos del Movimiento Feminista de este país – más algunos personales, más algunas consignas – englobada dentro del epígrafe, ‘Un saber realmente útil’. Veinte participantes, entre las que quien esto suscribe tuvo el honor de contarse, dos coordinadoras y otra compositora, y artífice del sonido, consiguieron una performance potente, una vibración colectiva única e irrepetible, unas emociones que se contagiaron al atestado espacio de tan incomparable marco.

En efecto, más de un centenar de personas asistieron a un evento en el que se desgranaron valiosos, necesarios, y aún tan lamentablemente vigentes, documentos del estado de la cuestión en lo que se refiere a las mujeres. Seleccionados y recogidos desde los años 70, hasta casi el momento presente. Leídos por compañeras diversas, con voces diversas, con acentos diversos, con estilos diversos, con edades diversas, con modulaciones diversas, con registros diversos… pero con el denominador común de rememorar las injusticias, los análisis, las reivindicaciones, los logros y las luchas. Por ello, el hilo conductor, el mantra en y tras cada relato -y en el apasionante climax final entre bravos y aplausos incontenibles, como los que secundaron cada recitado- fue una frase clave: ME ACUERDO.

Se recordaron, pues, entre otros temas, la invisibilidad de las homosexuales, el derecho al mal, manifiestos electorales, el ecofeminismo, el aborto, el maltrato, los maltratos, la violencia, las víctimas, la ley insuficiente, el erotismo lésbico, su vivencia, también cuando se unen las discriminaciones entre raza y opción sexual, el eje del mal del patriarcado, la procreación política asistida, la huelga… Todos subrayados con sonidos igualmente transgresores. Todos subrayados con frases, que resonaron poderosas en ese ámbito excepcional donde habita el arte menos complaciente.

Gracias a Fefa Vila, a Laura y a Sara, del Museo, como organizadoras modélicas. Gracias a la compositora de una singular banda sonora. Gracias a las hermosas mujeres participantes que dieron lo mejor de sí mismas en un acontecimiento extraordinario, lleno de energía, vitalidad, pasión, fuerza, lucidez e intensidad. Gracias por visibilizar los logros del movimiento, sus análisis, sus vindicaciones, su Memoria, en estas magnéticas y poderosas historias violetas. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

‘En cartelera’: Pasado, presente y futuro

 

La oferta de la nueva cartelera tiene, como no podía ser menos, una abrumadora presencia de cintas estadounidenses. Pero solo dos se proyectan, y en el segundo caso no en todas las sesiones, en versión original. Comenzamos por ellas. La primera es ‘Alma salvaje’, del director de ‘Dallas Buyer´s Club’, Jean-Marc Vallée. Sobre una mujer que se propone redimir su pasado y encontrarse a sí misma, atravesando en solitario el desierto de Mojave. Las referencias son muy buenas y especialmente en lo que se refiere a su protagonista, Reese Whiterspoon, candidata al Oscar por este papel. Se impone verla.

La segunda es un thriller, ‘Nightcrawler’, de Dan Gilroy. Una crítica al periodismo sensacionalista, a través de un intruso sin escrúpulos. Con algunas excepciones, ha gustado bastante. No hay que perdérsela. Muchos elogios asímismo para su personaje central, interpretado por Jake Gyllenhaal.

Doblada nos llega la última propuesta de un clásico del cine norteamericano, Michael Mann. Se trata de ‘Blackhat- Amenaza en la red’. Otro thriller sobre ciberdelincuencia en el que agentes de diferentes nacionalidades se unen para detener a un hacker. Ha obtenido críticas negativas.

División de opiniones respecto a la comedia española ‘Las ovejas no pierden el tren’, de Álvaro Fernández Armero, una historia coral de encuentros y desencuentros.

Algo más ha convencido la también norteamericana de ciencia ficción, ‘Project Almanac’, de Dean Israelite, sobre un grupo de jóvenes que intentan lucrarse con una máquina de viajes en el tiempo.

Referencias encontradas también para el filme animado japonés, ‘Capitán Harlock’, de Shinji Aramaki.

Finalizamos con la ausencia que lamentar. Un drama holandés de temática familiar, ‘Eva van end’, de Michiel ten Horn, a la que la prensa especializada ha considerado singular y transgresora.

‘La teoría del todo’: Hacia el infinito…

 

‘Hacia el infinito’ es el título castellano del libro de Jane Wilde, en el que se basa esta película que nos ocupa. Esta autora británica, cosecha del 44, es doctora en Lenguas Romances y educadora. Publicó esta obra autobiográfica sobre su vida conyugal en 2008, una versión actualizada de la que se editara en 1999. 25 años de matrimonio y tres hijos en común. Su marido, ya lo saben, fue nada menos que Stephen Hawking, cosecha del 42, el mundialmente famoso cosmólogo y astrofísico inglés.

Y ha sido el compatriota de ambos James Marsh, cosecha del 63, quien ha abordado esta biopic centrada en el periodo que va desde que se conocieran, hasta que él la abandonó por otra mujer. Casi tres décadas intensas, que incluyen, además, el diagnóstico de la terrible enfermedad, que postraría al científico hasta su estado actual, y por el que le dieron apenas dos años de vida.

El realizador aborda el relato, cuyo guión es de Anthony McCarten, con sensibilidad, respeto y delicadeza. Acierta con ese tono, especialmente en la primera mitad. Está muy bien narrado el encuentro en el contexto estudiantil de élite, el romance y la demoledora prueba que ambos tuvieron que superar. En efecto, esta parte del metraje está habitada por momentos intensamente emotivos, pero nunca exhibicionistas, ni facilones, ni chantajistas, ni tramposos. Y también llena de humor.

Otra cosa, aunque tampoco sean desdeñables algunas sugerentes elipsis, es la visión tan contenida de lo que debió ser para ella, especialmente, una durísima experiencia del día a día, en la segunda mitad.  Con tres hijos pequeños, un marido incapacitado que se negaba a aceptar otra ayuda que la suya, con un carácter no siempre fácil y habiendo renunciado a su desarrollo intelectual y profesional. De hecho, fue tan devastador – lo ha contado en más de una entrevista – que estuvo a punto de quitarse la vida.

La cinta pasa de puntillas sobre esos aspectos cotidianos que debería haber mostrado. Obvia, así, el retrato en negro de un matrimonio. Con lo que, paradójicamente, incurre en una falta de credibilidad y en ciertos vacíos del guión, que banalizan la profunda desdicha de la protagonista, la enormidad de su entrega, en aras del genio a cuya causa se dedicó en cuerpo y alma. Hasta el extremo de abandonar una promesa de felicidad legítima, ese interludio romántico sí está muy bien tratado. No así la rutilante, apenas explicada, pasión del protagonista por la que sería su muy controvertida segunda mujer.

Con todo, una película digna. Una biopic que, salvo los citados, elude los lugares comunes al uso. Que tiene una buena, clásica y elegante factura que resaltan las imágenes de Benoit Delhomme y la partitura de Johan Johansson y, sobre todo, dos intérpretes prodigiosos, llenos de talento, Eddie Redmayne y Felicity Jones. Escrito quede que, con sus carencias y mixtificaciones, merece ser vista.

 

Premios ASECAN 2015: El cine andaluz se viste de Gala

A esta hora temprana de la tarde, cuando los teletipos ya se han hecho eco del Palmarés de los Premios de la Asociación de Escritoras y Escritores Cinematográficos de Andalucía. A esta hora temprana de la tarde, pues, solo le cabe a quien esto firma consignar los, para ella, momentos estelares de una Gala, la de los Premios ASECAN-SGAE, que cada año se supera a sí misma. De una organización impecable y del impecable – y desinteresado – trabajo de soci@s, junta directiva y amistades, que consiguieron maximizar, con imaginación, creatividad, y glamour, el escaso presupuesto del que disponían.

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Así fue, desde el buen hacer del y la presentadora. A saber, los periodistas Rafael Pontes – enorme, derrochando ingenio, recordando a Grecia y a Haneke, que aún no ha recogido su premio – y Marta Jiménez, estupenda, no le fue a la zaga. Junto a las hilarantes intervenciones-imitaciones de la brillante humorista Leonor Lavado. Además del ambiente de incontenible alegría y vitalidad que se transmitía, dentro y fuera del escenario. Tanto desde el patio de butacas como desde el anfiteatro, donde se sentó quien esto firma, muy bien acompañada, y donde la complicidad, los aplausos, las risas y la emoción fueron la tónica reinante.

Hora es ya de consignar – son todos los que se mencionan y es imposible que estén todos los que son -, hablando de emociones, los momentos más candentes y vibrantes, de signos diversos, de los discursos de l@s premiad@s. Como la sutileza ingrávida de Ingrid García Jonsson, Actriz Revelación por ‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales  a quien se le había perdido una lentilla con tanto trajín, que agradeció mucho al director semejante papel, y que pidió trabajo para l@s jóvenes en estos tiempos de crisis.

Como el estilo y el savoir faire de Cuca Escribano, al recoger el suyo, por ‘Los tontos y los estúpidos’, de Roberto Castón. O la humildad tan conmovedora de Virginia de Morata por ‘321 días en Michigan’, de Enrique García. Tres actrices premiadas y un actor, todo un clásico, el excelente Juan Diego de ‘Anochece en la India’, de Chema Rodríguez, quien, griposo y apenas sin voz, llamó a la resistencia y al cambio.

Como la alegría del premio a la Producción de Televisión que fue para el notable documental ‘Alcalá Zamora. La Tercera España’, de José F. Ortuño y Fátima Santos, que el primero dedicó a la estupenda Laura Alvea, y que el representante de Canal Sur aprovechó para reivindicar la televisión pública. O el sentido discurso de la realizadora Remedios Malvárez, Mejor Cortometraje Documental, por ‘Silencio’. Celebramos también que otra mujer se haya llevado el de su homónimo de ficción por ‘Oasis’. Otra mujer que es tocaya de nombre y apellido de quien esto firma, Carmen Jiménez.

O la elegancia escueta de Víctor Barrera, Premio Asecan de Honor. O el recuerdo, tan justo, a Miguel Picazo del coordinador del Libro de Cine, ‘Jimena, guión cinematográfico inédito’, Enrique Iznaola. Por cierto, uno de los pocos que, con algunas premiadas, utilizaron los dos géneros. Se agradece y mucho.

Diez de diez para ‘La isla mínima’. Todo un pleno. Pero tuvieron que marcharse, adelantando la gran final, porque les esperan en Madrid, casi a estas horas, los Premios Feroz. Y los Goya, en febrero. Imparables. De las intervenciones del equipo, destacamos la emotividad a flor de piel y a lágrima saltada, que se contagió al escenario y a toda la sala, del montador José Manuel García Moyano y el más contenido del coguionista, Rafael Cobos, quien se lo dedicó a su futuro hijo, a punto de nacer, y que trae tanto bajo el brazo… O la del crítico y amigo, Miguel Olid Suero, un más que digno «perdedor», al presentar al citado premio honorífico.

Muchas referencias al injusto IVA y a las salas que ha cerrado. A la crisis que nos azota y a la esperanza de un tiempo mejor. Y a las nuevas promesas, porque, como señaló muy acertadamente el presidente de Asecan, Javier Paisano en su lúcido discurso, se han premiado en esta edición «a tres generaciones distintas de cineastas». Lo que suscribió Verónica Repiso, coordinadora de SGAE en Andalucía.

‘Boyhood’, de Richard Linklater y ‘Magical girl’, de Carlos Vermut han sido las cintas no andaluzas elegidas por la crítica. Y ya solo resta agradecer a ASECAN-SGAE el placer de haber sido testigo de un evento gozoso, divertido, emotivo y brillante. De haber tenido el honor de formar parte de la gran fiesta del cine andaluz. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘En cartelera’: En la variedad está el gusto…

La oferta de nuevos estrenos está presidida por el eclecticismo y por la variedad de temáticas y géneros. Desde un documental a un musical, desde dramas hasta un thriller de ciencia ficción. Además se proyectarán en estas dos próximas semanas las nominadas a la Mejor Película en los Goya en los cines de U.C.C. Estén atent@s a la cartelera por si quieren repescarlas o volver a verlas.

Volviendo a la actualidad de la nueva oferta, comenzamos, como es habitual, por las que se exhiben en versión original. Como el musical fantástico estadounidense, ‘Into the woods’, de Rob Marshall, versión moderna de los cuentos de los célebres Hermanos Grimm, con una historia de hilo conductor. Tiene varias nominaciones a los Oscar, un reparto de lujo en el que destacamos a Jhonny Depp, Meryl Streep o Emily Blunt y buenas referencias. Hay que verla.

La segunda es la hispano-norteamericana, ‘No llores, vuela’, de Claudia Llosa. Sobre la difícil relación entre una mujer y su hijo, ambos de personalidades fuertes y singulares. Ha cosechado división de opiniones, pero se impone su visión.

Buenas críticas, en cambio, para el documental francés, que no hay que perderse, ‘Camino a la escuela’, de Pascal Plisson, que cuenta las dificultades que tienen que afrontar cuatro héroes anónimos – tres niños y una niñe – para llegar a sus colegios. Lamentablemente, se proyecta doblada.

Y el drama histórico alemán, ‘La conspiración de silencio’, de Giulio Ricciarelli, acerca de un periodista y un fiscal que ven envueltos en un muro de silencio y complicidades, cuando van tras la pista de un peligroso nazi en la posguerra de este país. No hay que obviarla, porque ha gustado bastante.

Lo mismo cabe decir de la ópera prima inglesa, ’71’, de Yann Demange. Sobre un soldado británico abandonado por su unidad en Belfast en un año, como el que da título al filme, en el que las hostilidades estaban candentes. Un thriller dramático bélico, que ha sido muy apreciado por la crítica y que no hay que perderse.

Finalizamos con las inéditas, que siguen engrosando la lista negra de las que, de momento, no veremos en Sevilla. Son dos. Un drama familiar y una comedia, por este orden. La primera es la argentina, ‘La reconstrucción’, de Juan Taratuto. Sobre un solitario que reencuentra sus emociones junto a un amigo y a su familia en un viaje que le resultará iniciático. Ha gustado bastante.

La comedia es la anglo-lituana, ‘Redirected’, de Emilis Velyvis, sobre cuatro atracadores atrapados en un país del este, del que no pueden escapar. Sin referencias

No solo cine: No llores por mí, Argentina…

Otra cita imprescindible del Centro Andaluz de las Letras en la Biblioteca Pública Infanta Elena, de Sevilla, esta tarde-noche de enero. La de la presentación, a cargo de Fernando Iwasaki, de la reedición, once años después, corregida, ampliada, renovada y enriquecida, del libro de Andrés Neuman, ‘Una vez Argentina’. No fue un acto al uso, ni mucho menos, sino un divertido, chispeante, ingenioso y cómplice diálogo sobre la obra entre dos autores que, además, son muy amigos.

La directora de la biblioteca comentó que, en la obra, «vida y literatura se funden» y citó a Borges, «pertenecer a un país es un acto de fe», para enfatizar que Neuman ha sido, por este orden, «argentino, granadino y, ahora, sevillano». Y el presentador no le fue a la zaga, pues declaró que hizo lo propio con la versión anterior en Las Atarazanas. Confesó además que entre ambos hay historias personales y familiares muy parecidas y, a manera de magdalena proustiana, puso un alfajor en la mesa para que dejara fluir los recuerdos y endulzara la novela.

A partir de aquí, el protagonista calificó su libro de una ‘autobiografía prenatal’ en el que, aún expresado de manera simplista, pretende narrar un siglo de su país a través de la historia familiar y viceversa. Así que este material fue sometido a relecturas y reescrituras, contando con Internet y las redes sociales que entonces, en la primera versión, no existían. Ahora es distinto, «se puede regresar audiovisualmente al pasado». Por ello cuando Alfaguara le propuso reeditarlo no lo pensó. Tenía ya todo completado y además las nuevas historias que le contaron, «el oído es el órgano más importante de esta novela». Incluso «raíces alienígenas», porque «somos equipaje».

Iwasaki lo suscribió comentando que no reparó en cosas hace once años que ahora sí importan pero…»¿cómo se reescribe a los padres?». Y Neuman, «hay que releer la propia infancia, entender el crimen familiar en términos de novela negra» Porque al cumplir años, según él, se pierden muchas cosas, pero se pregunta mejor. Se cuestiona y se sospecha de versiones anteriores. Definió la obra como diálogos con quienes ya no están, como «dialogar con fantasmas». El periodo de tiempo que describe, de hecho, va desde 1900 hasta 1991 en que abandonó Buenos Aires. Dado que aún no tiene 40 años, su propia figura ocupa muy poco espacio en el texto.

Pero hay tant@s protagonistas, tantas narraciones en este relato coral y transgresor de memoria de ancestros, histórica y social… Como la de una tía secuestrada por la dictadura argentina, estando encinta, que reapareció misteriosamente y que estaba retenida a pocos metros de su casa. O como las de su padre ý la de su bisabuelo que se libraron del servicio militar fingiendo ser parientes de sendos futbolistas. O la de su bisabuelo gallego que perdió el acento, pero no la identidad, ni la descacharrante descripción, incluso física, que de él hacía su D.N.I. O la de su bisabuela que nació en un país indeterminado por las fronteras y las guerras. O de los cambios de nombre de sus parientes – «en mi familia, todo el mundo se llama como le da la gana» – y también de nacionalidades.

O la de su abuela francesa que leía a De Beauvoir, o la del abuelo que quemaba libros, una vez asimilados pero que, a súplicas de su esposa, salvó ‘Otras inquisiciones’, de Borges. O de los explotados colonos judíos argentinos, cuando el sionismo era de izquierdas. O de que la reparación de las víctimas de la dictadura permite cuestionar también a quienes lucharon contra ellas. O de la música en la novela, es la profesión de sus padres, familia de ‘músicos secretos’, pues él mismo estuvo a punto de nacer durante un concierto de la orquesta sinfónica. O del fiscal Nisman. O de que la información más valiosa de las familias está en las ovejas negras, como la que le proporcionó una tía ‘presuntamente loca’. O… de tantas y tantas cosas más de las que esta, necesariamente esquemática, crónica es solo un pobre y pálido reflejo.

Fernando Iwasaki finalizó el acto con un «vamos a recordar este día en el que estuvimos con Andrés y le escuchamos» Quien esto firma, suscribe. Por ello, se considera tan afortunada por haber estado presente – gracias al Centro Andaluz de las Letras y a la Biblioteca Pública Infanta Elena – en un acto tan enriquecedor, estimulante, divertido y gozoso. Por haber recibido un regalo único, literario y testimonial. Por haber asistido a este diálogo entre dos mentes maravillosas que desvelaron un libro singular.  Háganse con él, léanlo.